Muerte, ¿dónde están tu dulzura, tu dignidad, tu alegría?

Arrimadas tenía un experto en sus filas, pero no

Hoy hace exactamente tres meses publiqué una columna sobre la ley de Eutanasia, que ayer se aprobaba en el Congreso de los Diputados ante la inexplicable alegría de los ‘aprobantes’. No se sabe a qué venía tanto aplauso, tanta algazara. No podría explicarlo hoy con palabras más certeras que las empleadas entonces.

La muerte dulce

Publicado el Sábado, 19 diciembre 2020 por Santiago González

Apenas llegada a La Moncloa la primera de nuestras dos grandes desgracias públicas, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció tres prioridades: la sustitución de la ley del aborto de los tres supuestos por una ley de plazos; la eutanasia, a la que finalmente no se atrevió y lo que luego sería la Ley de Memoria Histórica. Una amiga mía dijo durante una cena: “¿Os habéis fijado en que en las preferencias de estos tíos hay latente una pulsión de muerte?”

Nadie discutiría el derecho de nadie a recuperar los restos de un antepasado para darle honrosa sepultura ni a que el Gobierno lo ayudase en la tarea. Nadie discutiría tampoco que el aborto sea despenalizado, ni a que se despenalicen casos como el de Ángel Hernández, pero estamos hablando de otra cosa. Lo que se aprobó ayer en el Congreso fue la eutanasia como derecho, lo mismo que el aborto que Irene Ceaucescu se está trabajando para volver a introducir el derecho de las adolescentes a abortar sin decírselo a mamá. 

El problema es que todo derecho para alguien supone un deber para un tercero y no puede imponerse el deber de practicar un aborto o la eutanasia a ningún médico que considere ambos hechos incompatibles con sus creencias. Eso lo tenían claro hasta los comunistas, lo cantaban los dos últimos versos de ‘La Internacional’: “No más deberes sin derechos,/ ningún derecho sin deber”. Al menos sobre el papel.

La mayoría que aprobó la ley se aplaudía con entusiasmo, como si hubieran convertido la eutanasia, no ya en un derecho, sino en un sacramento. Los entusiastas nunca consideran puntos intermedios en casos como los que comentamos y optan por posiciones radicales: considerar el aborto como un método anticonceptivo y la eutanasia como un. puente por encima de los cuidados paliativos, que salen más caros.

La eutanasia, muerte buena o muerte dulce, es un oxímoron y sus partidarios consideran que la vida del candidato es una calamidad que no merece tal nombre, pero al mismo tiempo lo considera un sujeto perfectamente apto para la toma de una decisión tan drástica. La muerte dulce es un lance del mus que sus partidarios confunden con un órdago, en medio de la pandemia y con un parlamento demediado y alarmado.

Qué necesidad, por otra parte. Hace cuatro años, la que fue dirigente de Podemos, Carolina Bescansa, decía que “si se prohibiese votar a los mayores de 45 años, Iglesias sería hace tiempo presidente del Gobierno”. “Lo de los abuelos (el voto) nos desespera”, reconocía Pablo Iglesias a Enric Juliana. Esto lleva camino de arreglarse por vía de la negligencia que pone el vicepresidente segundo en el cuidado de las residencias a él encomendadas. Ni una visita en todos estos meses. Añadir más muertos a los 70.000 es una redundancia, un exceso abrumador.

Con todas las garantías, dicen los partidarios. ¿Garantías de los Rufianes, Bildus y cualquiera de los infradotados de Sánchez? Ni siquiera han hecho caso alguno de la posición contraria del Comité de Bioética, que es un organismo del Gobierno, ni de las reservas de la ONU con respecto a los discapacitados, ni la invocación de los Colegios de Médicos a su código deontológico. Y de las confesiones religiosas ni hablamos, claro.

De entre todos los entusiasmos, el que me resulta más difícil de comprender es el de Inés Arrimadas. Bueno, admite una explicación más sencilla, pero intelectualmente más ofensiva para ella. Debería repasar la intervención de su compañero, Francisco Igea, en el Congreso, hace tres años: la dignidad no está en morir, sino en cómo vivir. Inés, que se confesó emocionada ayer, debió sustituir emoción por razón, la distancia del PP que tanto busca por cercanía a la verdad y preguntar a Paco Igea, que sí sabe del tema.

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Miércoles y jueves algo tonnntos

Las afinidades electivas

La Sexta: “Desde Unidas-Podemos rechazan que Más País rechace su propuesta de unidad”.

Ignacio Gomá Lanzón: “Que dice Pablo Iglesias que se vuelve a la Vicepresidencia prqu su renuncia todavía no se ha publicado en el BOE”.

Pastrana que no falla: “pactas una candidatura conjunta con Pablo Iglesias y al día siguiente te ha puesto el último de la lista para situar arriba a Irene y a la niñera”.

Ignacio Aguado se muestra contrario a que Vox participe en un Gobierno de la Comunidad de Madrid y afirma estar dispuesto a volver a entrar en un Gobierno con Ayuso “porque funcionaba”. Él piensa que Ciudadanos es un bien de interés a proteger “como el lince ibérico”Debió de ser demasiado para Cristina Seguí, que colgó un tuit de respuesta: “Todo él es un manual de autoayuda con patas. Políticamente no vale más de cinco euros”.

Máximo Pradera está que no para. Después de aquella infamia en Público en la que comentó el cáncer que se le había detectado a Julia Otero, lamentando que “Una de las cosas más detestables del cáncer es que casi siempre le toca la china a quien no se lo merece. Ahora, a Julia Otero. ¿En serio, no había otra persona en el mundo? ¿Julia? Pero digo yo: ¿esas mutaciones no podrían repartirse con más tino? ¿Para qué tenemos a Trump, o a Aznar, o a la arpía de Macarena Olona, sino para que les toque algo en el sorteo?”.Hasta Público se sintió retado por la infamia y puso fin a sus colaboraciones.

Pero el tipo insiste en la vileza: “La nueva mayoría absoluta en la CAM son 69 escaños. Si quieren gobernar, o Ayuso y Monasterio hacen un 69, o lo hacen Gabilondo e Iglesias. Todo es tan hardcore que yo creo que nadie va a querer entrar en la Puerta del Sol”. La productora de Julia Otero, ¿no va a decir ni mú?

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, instó a Salvador Illa a dejar el Gobierno y dedicarse por completo a la campaña de las elecciones catalanas del 14-F.

Esta semana es Pablo Iglesias quien se ha hecho un Illa: ha anunciado que será candidato de Podemos para las elecciones del 4 de mayo. El dirigente podemita pretende seguir en su cargo hasta que comience la campaña electoral madrileña, el próximo domingo 18 de abril.

Monsieur de Sans Foy le dedicó una cuarteta al Galápago macho:

Por luchar contra el fascismo/ me he marchado del Gobierno./ Pero sueldo quiero el mismo,/ que ser pobre es un infierno.

Y a todo esto, ¿qué dice la marquesa Ceaucescu? Pues dice que “la pandemia ha sido una impugnación del machismo y los valores patriarcales. Ha demostrado que las reglas de juego del patriarcado y del neoliberalismo ponen en jaque los derechos de las mujeres.”

La gran Silvi_ta remataba sin dejarla caer al suelo: “violencia contra la mujer es que te pongan a la más tonta y a la más incapaz a decir paridas sobre nosotras. Eso sí que es violencia”.

Iñigo ha tenido un solo pensamiento, o sea un tuit sobre la cuestión feminista: “El feminismo nos ha enseñado que no siempre tenemos que ser los protagonistas. Así que hoy, esto: Vamos, Mónica García”. O sea, él admite la excepción a la regla general.

Hay que recordar aquella foto de un 8-M, con Errejón, Iglesias y Espinar sobre un cartel con la leyenda NOSOTRAS.

Adolfo Suárez Illana ayer en el Congreso: «Por alusiones, simplemente quiero decir una cosa. No es comparable la persona ni la figura de mi padre con la de los cinco señores que tenemos ahí detrás (diputados de Bildu). Si por algo estamos en esta cámara algunos diciendo, que esos señores son la voz de ETA, es porque esos señores han dicho en esa tribuna ‘ni nos vencieron, ni nos domesticaron’, que significa que ni nos arrepentimos ni lo vamos a dejar de hacer. Punto. Por eso son indignos y por eso les llamamos lo que les llamamos». El presidente accidental  del Congreso, Alfonso Gómez de Celis, intentó cortarle un par de veces, como también hizo con la magistral y rotunda intervención de Macarena Olona, donde se demuestra que Meritxell tiene quien la gane. Al navarro Carlos García Adanero, una diputada de Podemos le hizo el gesto de girar el índice en la sien, en fin.

Viene a cuento de otro que tiene hueco en nuestra República, Carmelo Romero, diputado popular por Huelva, aunque le cabe la atenuante de arrepentimiento por pedir perdón en Twitter. Guadalupe Sánchez lo contaba así: “El mentecato que le ha dicho a Errejón que vaya al médico ya se ha disculpado. A ver si también lo hacen Maestre, Concostrina y todos lo que los jalearon por decir que Ayuso padece trastornos mentales”. Vale incluir a José Zaragoza otro indignado de ahora, que decía de la enfermedad de Andrea Levy (fibromialgia): “: “Se llama Andrea Levy, es concejala de Cultura en Madrid. Es del PP. Tiene dificultades para leer tres frases en castellano. Debe ser (sic) por culpa de la inmersión lingüística”. Y a Oscar Puente, el alcalde de Valladolid, que es más bueno que Abundio y que llamó a Isabel Díaz Ayuso: “Incompetente, impresentable y de dudoso equilibrio mental”. 

La izquierda es como los esquimales. Estos tienen 40 formas de llamar a la nieve y la chusma española tiene 40 formas de llamar tonta a Ayuso. Mi amiga Raquel con Q y Pablo Haro Urquízar pusieron docenas de ejemplos. No soy yo quién para escandalizarme por esto, pero que Amparo Rubiales le diga a Ayuso: “Eres tonta, inferior!!!!” supone batir todos los records de la alteridad. Por no hablar de Cristina Almeida, que preguntada por Ferreras qué pasaría si las mujeres mandasen respondió ¡en el día de la Mujer Trabajadora!: “Yo te digo que si las mujeres mandásemos, hasta Díaz Ayuso, a lo mejor, era capaz de ser más mujer”. Hombre, mujer, yo no conozco  su calibre, pero tengo la impresión de que no cuenta solo el criterio cuantitativo”. Antonio Maestre llamaba a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella “la loca de los gatos”. Acabo de poner en el buscador de Google: “Ayuso está loca” y me han salido 201.000 resultados en un tercio de segundo.

El País, en su editorial de ayer: “Ante la propuesta anarcolibertaria y nacionalista del conglomerado Vox-Ayuso, vestida con ropajes mediáticos de corte trumpista, es deseable que el resto de partidos encarrilen la campaña en el terreno de los temas de real interés para la ciudadanía.” Podrían haber añadido a título de ejemplo: “Como hicimos nosotros con las 169 portadas de los trajes de Camps”.

Y este Triste, Solitario y Final: Inés Arrimadas apuesta por Ignacio Aguado, no hay más que decir.

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Los mejores de la historia

La campanada de Pablo Iglesias ha tenido un efecto propagandístico, más que nada. Su video oscureció la inane reunión de la bella Inés sobre el fiasco de sus mociones de censura, le chafó a Pedro Sánchez un homenaje republicano ante la tumba de Azaña en Montauban, que ya era irrelevante comparado con la cálida entrevista de los Reyes, noviembre de 1978, con Dolores Rivas Cherif, la viuda, que, emocionada al abrazar al Rey en México, dijo: «Cuánto le habría gustado a don Manuel Azaña vivir este día, porque él quería la reconciliación de todos los españoles». También sirvió para velar la comparecencia ante el juez de su tronco Monedero por los chanchullos de Neurona.

En el discurso del adiós del vicesegundo destacaron tres cosas: se arrogó prerrogativas del presidente, como nombrar vicepresidenta en su lugar a Yolanda Díaz y ascender a ministra a la pobre Ione Belarra, que solo ha mostrado capacidad para insultar a Margarita (está linda la mar). Algo debería hacer Sánchez, porque en esto ya llueve sobre mojado, recuerden la rueda de prensa del galápago macho cuando solo era el tigre de Vallecas, mientras Sánchez hablaba con el Rey. ¿A quién pensará encomendar Pablo la competencia sobre el CNI?

La segunda fue proponer la unidad bajo su mando a Más Madrid, que tiene en la Asamblea tres veces más escaños. Uno tiene un entusiasmo contenido por las dotes intelectuales del zangolotino Errejón, pero tan gilipollas tampoco le parece.

Luego están sus valoraciones sobre propios y ajenos. Dos veces llamó ‘criminal’ a la derecha, (conceptual y personalmente) el hijo de un terrorista. Nadie tiene la culpa de ser hijo de quien es, pero él blasona de la condición de papá. Con la misma alegría con que estableció que el PP era el partido más corrupto de Europa para gobernar ¡con el PSOE de los EREs! dijo que Yolanda Díaz es la mejor ministra de Trabajo de la historia de España. Repasemos su historial: El número de parados en el tiempo que lleva Yolanda ocupándose del tema ha crecido en 762.000. La tasa de paro de Yolanda ha aumentado casi el triple que en Europa. (2,5% frente al 0,9% de la Eurozona). España el país de Europa en el que más crece la desigualdad salarial. (36,1% entre las rentas más altas y más bajas. Informe Mundial de la OIT, diciembre de 2020).

Vayamos al género: España es el país de la UE donde más creció el paro entre las mujeres en 2020. Nuestra tasa de paro femenina ha crecido más que en ningún otro país, al pasar del 15,7% al 18,4% actual, casi tres puntos de aumento. Los segundos de Europa detrás de Grecia y vamos a más: el pasado febrero, el 70% de los nuevos parados eran mujeres. 

La mejor ministra de Trabajo de la historia no sabía lo que eran los ERTEs. (Ver en Youtube su rueda de prensa del 2 de abril de 2020). Dijo cinco veces: “a ver si soy capaz de explicarlo”.

Ella, en compañía de la titular de Igualdad, aprobó por ley un registro salarial y una auditoría a las empresas para acabar con las desigualdades salariales por razón de sexo. “Un logro histórico”, dijeron tan ufanas. La igualdad legal había cumplido 41 años la semana pasada. La impuso un ministro de Trabajo llamado Rafael Calvo Ortega: Ley 8/1980 de 10 de marzo del Estatuto de los Trabajadores. Artículo 28: “El empresario está obligado a pagar por la prestación de un trabajo igual el mismo salario, tanto por salario base como por los complementos salariales, sin discriminación alguna por razón de sexo”.

Luego hay una razón de lógica: si los empresarios pudieran pagar menos por igual trabajo, ¿por qué iban a contratar hombres? Razonan así, que para eso son los mejores; hay que joderse.

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Parole, parole

Sánchez y Arrimadas

Arcadi Espada escribió certeramente hace unos años que yo me tomé como una declaración de guerra uno de los grandes dislates de Zapatero, un desatino fundacional en todo este descalzaperros (© I. Camacho) que ahora padecemos. Era 2005 y él dijo: “las palabras han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras”. Las palabras, la verdad. Sánchez y los suyos han adoptado la frase como estrella polar de su nocturno político. Algunos por desconocimiento; ahí está la vicepresidenta Calvo, con su portentosa ignorancia. Otros por perversión. Como mi oficio no es un reducto de intelectuales acrisolados, algunos colegas copian ahora los errores al sanchismo y así nos luce el pelo.

Un suponer, la creencia de que las mociones de censura en Madrid tenían preeminencia sobre la disolución de la Cámara acordada con anterioridad sostenida con admirable pundonor el zangolotino y Gabilondo, con el apoyo jurídico de Pérez Royo, la temerosa incertidumbre de la bella Inés y la confianza de Sánchez a los que el TSJ de Madrid se lo explicó ayer bien claro.

Los tres diputados  murcianos de la primera operación que le sale bien a Teodoro han sido calificados de ‘tránsfugas’ y la operación, de ‘tamayazo’, palabras al servicio de la política. Vayamos por partes. No es razonable llamar tránsfugas a los tres firmantes de la moción que se arrepintieron para volver a ser leales al pacto con el PP de 2019; si acaso tránsfugas en grado de tentativa. Arrepentidos los quiere el Señor. Los tránsfugas consumados eran los otros tres, vale decir el partido, que formando parte del gobierno regional, en lugar de romper el acuerdo y pasar a la oposición, presentan una moción de censura contra su propio Gobierno para que una de ellos, Ana Martínez Vidal pasara de consejera de Empresa a presidir el Ejecutivo murciano en lugar de López Miras.

Lo del ‘tamayazo’ es una prueba de cómo gustan al sanchismo y a algunos colegas míos las metáforas inapropiadas. Expliquemos que el tamayazo fue la espantada protagonizada por los parlamentarios socialistas Eduardo Tamayo y Mª Teresa Sáez en la sesión constitutiva de la Asamblea de Madrid en 2003. La correlación de fuerzas dejó en minoría la alianza de Rafael Simancas con el comunista Fausto Fernández. Tamayo y Sáez no querían hacer presidenta a Esperanza Aguirre. Su ausencia en la constitución de la Asamblea fue un aviso a su partido: no estaban dispuestos a que Simancas diese a IU la cuota de poder que les correspondía a ellos, los renovadores por la base. Lejos de negociar, Zapatero expulsó a la pareja del PSOE. Simancas optó a la investidura y fracasó. Esperanza Aguirre no quiso optar a su investidura y la presidenta de la Asamblea puso en marcha el reloj de los dos meses al final de los cuales convocó las elecciones que dieron a Aguirre la mayoría absoluta. 

“Las palabras abren puertas sobre el mar”, escribió Alberti. “Las palabras tienen un valor, son la esencia de la democracia”, dijo Cayetana a Calvo, sin que esta lo entendiera.  Con ella y con su jefe, las palabras son otra cosa, lo cantaba Mina: “parole, parole, soltanto parole, parole tra noi”.

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Un cadáver naranja

Qué gran eslogan

La presidenta de Ciudadanos es un cadáver político. Inés Arrimadas tiene una característica esencial: la extraordinaria sinceridad con la que miente. Solo dos ejemplos: Ante la moción de Abascal dijo que quien tal hiciera en la pandemia “es un irresponsable y tiene un problema moral”. Ella en Murcia. Y sobre Pedro Sánchez: “Ciudadanos no puede pactar con quien ha pactado con Torra, con Bildu y con Puigdemont”. Esto, mientras se ofrecía gentilmente a un Sánchez que no paraba de despreciarla, incluso para darle la razón a Rufián: “Cs no se ha salido de la foto de Colón”(10-9-20) o atribuyéndole palabras que no ha dicho: “¿Va a hablar de la banda de Sánchez?” (24-2-21), hallazgo de Rivera que no estaba muy errado.

En Murcia propuso a una candidata con solo seis diputados, mientras el PP a abatir y el PSOE que la apoyaba, tenían tres veces más. Se trataba de hacer frente a la corrupción con un partido cuyo secretario general está imputado por prevaricación. La candidata era la consejera de Empresa que no declaró su vínculo con una empresa familiar y que encabezó una moción de censura contra el Gobierno del que forma parte. Bueno es lo que hacen a menudo el galápago macho y sus sicarios, aunque en tono menor.

Inés Arrimadas ocultó la moción de censura a su Ejecutiva. Los seis parlamentarios naranja firmaron la moción, para desdecirse luego la mitad. Era enternecedor oír ayer a Isabel Franco admitir que la había suscrito por disciplina de partido, pero no para darle el Gobierno de Murcia a Sánchez. ¿De qué creería que se trataba la buena mujer?

Moncloa y Ciudadanos han respondido con armonía. “Tamayazo”, han dicho los socialistas y repetía Escolar con entusiasmo. “Les han comprado”, acusaba Cs, que viene a ser lo mismo. Han pasado 18 años del tamayazo, sin que se pudiera demostrar que las ausencias de Tamayo y Sáez fuesen compradas. La SER no ha parado de investigar el tema sin encontrar la menor pista de la pasta. 

Tengo para mí que Inés veía a su partido en vía de descomposición y que ya solo esperaba  ser ministra, aunque fuera de Sánchez. Total, si tiene a la marquesa de Galapagar, a él qué más le da. No sé cuánta acritud va a percibir en la Ejecutiva del lunes, donde le van a reprochar no tanto la perversa operación como el ridículo, que se suma al de Madrid, donde el pobre Aguado ha perdido su futuro y el PSOE ha disparatado con la pretensión de que su moción de censura se imponga retroactivamente  a una disolución acordada antes. ¿No se darán cuenta de que si eso fuera posible se quitaría a los presidentes su muy constitucional prerrogativa de disolver las cámaras? Seguramente sí, pero no les importa, solo quieren hacer ruido. Mañana se lo aclarará el TSJ. 

Arrimadas debería dimitir. La política española ha alcanzado niveles grotescos desde que Sánchez accediera al poder sentado en una moción de censura de dudosa legitimidad, ah, el juez de Prada. Por cierto, Ciudadanos fue factor necesario, aunque luego votó en contra. Nuestra izquierda cree que las mociones de censura son el procedimiento democrático para llegar al poder, no las elecciones, como demuestra el hecho de que esta semana hayan presentado cuatro. Tres han fracasado y lo hará la de Castilla y León, salvo que Cs la suscriba a la desesperada o consigan a tres tránsfugas.

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Tonnntos de viernes12/3

Arte de titular, apertura editorializanta. Esto fue mi periódico de referencia durante muchos años. Hay que joderse

El Congreso dio luz verde ayer a la derogación del artículo 315.3 del Código Penal. Adriana  Lastra había explicado el miércoles que tal se hacía con el fin de “proteger y garantizar plenamente el derecho de huelga y la libertad sindical, eliminando la posibilidad de que se envíe a trabajadores a la cárcel por el simple hecho de ejercer un derecho fundamental como es el derecho de huelga, participando en este caso en piquetes informativos». 

Yolanda Díaz creyendo que ha inventado la igualdad salarial sin discriminación por sexo. Calvo Ortega Estatuto de los trabajadores 1980.

Esta menguada no sabe que el derecho de huelga es legal en España desde que Suárez hizo aprobar el Real Decreto-Ley sobre Relaciones de Trabajo 17/1977, tres meses antes de nuestras primeras elecciones.

El artículo 315.3 del C.P. dice: “Quienes actuando en grupo o individualmente, pero de acuerdo con otros, coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga, serán castigados con la pena de prisión de un año y nueve meses hasta tres años o con la pena de multa de dieciocho meses a veinticuatro meses”.

No es el derecho de huelga, sino la coacción. Aína Díaz, de Podemos  recurrió a las violencias comparadas: “Digámoslo claro: en una huelga, el piquete más efectivo y violento es el de la patronal”.

Alejandro Fernández: Escucho estupefacto las entrevistas de Arrimadas. Ha perfeccionado y llevado a otra dimensión el “doblepensar orwelliano” es decir, sostener dos opiniones radicalmente contradictorias sin pestañear. Asombroso”.

Joaquim Bosch es un juez que ha sido portavoz de Juezas y Jueces para la Democracia que oficia de analista en el programa de Ferreras en La Sexta. Mi grado de acuerdo con sus análisis no es total, qué quieres que te diga. Pero ayer tuvo su momento cumbre  con una intervención en Twitter que era irreprochable al vapulear las tonterías que la víspera habían formulado el zangolotino Errejón y el menos listo de los hermanos Gabilondo que defendían la validez de las mociones de censura que ambos habían presentado hora y pico después de que la presidenta Díaz Ayuso acordara disolver la Asamblea y convocar elecciones adelantadas. Ellos sostenían que la disolución y el adelanto no tendrían vigor hasta que se publicaran en el Boletín Oficial de la Comunidad ayer. Bosch Exponía harto de razón que “Si fuera la publicación lo que impide la censura, ningún gobierno podría disolver jamás un parlamento sin el consentimiento de la oposición. Esta siempre podría paralizarla una vez conoce la disolución y antes de que se publique.

La vicealcaldesa Begoña ‘Villacís sufrió ayer el micrófono abierto, en el que se le oyó decir a Pablo Casado: “Como gobiernen el PSOE y Podemos la Comunidad, nos habéis jodido”. Es un análisis razonable, pero debería hacérselo a Inés Arrimadas. O incluir a Casado en la reflexión (y a todo Madrid) conjugando de manera adecuada: “nos han”.

El gran Parmenio escribía ayer en este mismo blog: Si Arrimadas se da prisa todavía podrá entrar en el gobierno Sánchez a tiempo de firmar los indultos de los golpistas.

La tonnnta de la semana, corona almenada: Inés Arrimadas, por los efectos devastadores de lo suyo: la famosa tonta con iniciativa.

Editorial de El País de ayer: El populismo que practica Ayuso en oposición directa al Gobierno, la laxitud frente a las restricciones y un cierto aroma supremacista madrileño son parte de un perfil de corte trumpista que poco tiene que ver con la estrategia de Casado

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Tonnntos del jueves11/3/

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Ayer mismo, Inés Arrimadas colgaba un tuit en el que anunciaba pomposamente: “Ser implacables contra la corrupción a menudo resulta incómodo, pero siempre es lo correcto. Quien quiera que Cs no luche contra esta lacra pierde el tiempo intentándolo. Seguiremos trabajando etc.” Hay que ver. Ella, que se ha trabajado lamoción de censura de Murcia con el secretario general del PSOE murciano, Diego Conesa, que está imputado en un juzgado de Totana por prevaricación.Gulliver hizo un comentario seguido de ovillejo

Los tres de la foto habrán perdido la inmunidad parlamentaria, pero la vida en Bélgica les garantiza inmunidad de rebaño

Ovillejo:

¿Quién a Ayuso ha criticado?
-¡Aguado!
¿Grito a Santiago en la guerra?
-¡cierra!
Y Ayuso a Aguado qué oferta!
-¡la puerta!

Con mano firme y experta
disolvió Ayuso el Gobierno
y zanjó al fin la reyerta:
”¡vete de una vez al cuerno,
Aguado, y cierra la puerta”

Parmenio dijo:

inés Arrimadas ha entendido que Ciudadanos se enfrentaba a una larga agonía y ha decidido acortar plazos. Ciudadanos ha presentado una moción de censura a un gobierno del que forma parte. Ahí mi preceptor espiritual hubiera advertido cierto riesgo de ceguera.

Louella Parsons escribió en mi blog:

Ayer escuché a Iratxe García decir que Sánchez pone a España en el corazón de Europa.

Otra igual que Irene Montero reivindicando los derechos de las mujeres, unos derechos que ya disfrutamos desde hace años.

Antes de que llegara el Gobierno de Sánchez, España vivía en la oscuridad. Ni estábamos en Europa ni las mujeres tenían derechos.

Ella misma  Colocaba ayer en Twitter un retrato de Aguado: Aguado  respecto a la convocatoria de elecciones de Ayuso: irresponsabilidad, traición, intereses personales…

Aguado respecto a la moción de censura en Murcia: Están en su derecho…

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Fin de la inmunidad

El Parlamento Europeo decidió el lunes levantar la inmunidad a los tres golpistas prófugos de Cataluña: el expresidente Puigdemont y sus secuaces Toni Comín y Clara Ponsatí. De los 705 eurodiputados se opusieron 248, que para los interesados supone el 42% de la eurocámara, prueba evidente de que lo suyo tampoco son las matemáticas. 248 votos de un total de 705 suponen el 35%. De los 59 eurodiputados españoles han votado contra la inmunidad los 46 del PSOE, PP, Vox y Ciudadanos. Casi la mitad de los votos partidarios de sostenella y no enmendalla (la inmunidad) han sido los de Unidas-Podemos, que tiene 6 escaños. Denuncia Puigdemont que el PSOE vote junto a Vox, mientras a él lo defienden la extrema derecha francesa, alemana, los flamencos belgas y parte de la Liga de Salvini, que dio libertad de voto.

Dijo alguna vez Tarradellas, parafraseando una frase afortunada de Perón, que en política se puede hacer todo menos el ridículo. Él conocía bien a sus paisanos, incluso a Jordi Pujol, del que Jordi Évole no podía sospechar nada hasta que él lo confesó todo, el 25 de julio de 2014.      

Sostenía razonada y razonablemente Iñaki Ellakuría que el levantamiento de la inmunidad es una victoria más simbólica que real, que otra cuestión será lidiar con la Justicia belga, o lo que en Bélgica hace las funciones de tal. Vaya como ejemplo, la negativa a extraditar a Lluís Puig en agosto pasado. Es cierto, como también lo es que la práctica totalidad de las batallas que plantea el nacionalismo tienen un carácter simbólico, pongamos la independencia que el fugitivo declaró durante ocho segundos. O los planes que el PNV tenía para constituir a Euskadi en el decimotercer estado, cuando la bandera europea tenía 12 estrellas. “La treceava estrella”, decía su eslogan. 

También tiene un alto poder simbólico, hasta el límite de la ridiculez y más allá, el hecho de que los dos partidos coligados en el Gobierno español se pongan en ridículo ante Europa y voten en sentido contrario sobre la inmunidad de unos presuntos sedicentes, malversadores y desobedientes.

Los argumentos del PSOE han escarbado ahí. La ministra de Exteriores defendió que era un asunto interno. Iratxe García, portavoz socialista en Europa, dijo: “Podemos tendrá que explicar por qué ha votado lo que ha votado. Es su responsabilidad y ellos son quienes tienen que dar explicaciones a la ciudadanía española y europea”. Con lo fácil que era decir: “van a tener que darnos explicaciones y salir del Gobierno”.

¿Puede un gobernante aguantar tanto ridículo? Este nuestro sí y el desplante del vicemoños se va a resolver como suele hacerlo, reculando. De momento, el voto de Podemos en el Europarlamento ha servido para desbloquear el encuentro en la cumbre (tómese la expresión en sentido figurado) del presidente del Gobierno y su vicesegundo. El diálogo que van a mantener esta semana el par Pedro y Pablo va a recordar mucho los ‘Diálogos para besugos’ que Armando Matías Guiu publicaba cada semana en DDT durante los años 50. Como decía el viejo chiste de la mujer que se queja al enterarse de que su marido, promiscuo pero incompetente, se ha prodigado con todas las vecinas: “¡Qué vergüenza! Ahora lo sabe todo el barrio”.

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Dos mujeres en el 8-M

Dos críspulas frente a frente. Que gane la mejor

Hasta Fernando Simón ha reconocido que si el año pasado se hubiera confinado al personal antes de las manifestaciones del 8-M “se podrían haber evitado algunas muertes”. 23.000, según informes de las universidades de Zaragoza y Rovira i Virgili, de Tarragona. Este año, el 8-M que celebramos hoy ha sido un motivo para el desencuentro entre los dos socios del Gobierno de Coalición, encabezados ambos por dos mujeres excepcionales, tanto en sus dotes intelectuales como en sus capacidades políticas.

Ya habrán adivinado que me estoy refiriendo a Carmen Calvo e Irene Montero. Es verdad que Calvo tiene más estudios y que la experiencia laboral de la ministra de Igualdad no pasa de unos meses de cajera en Saturn, pero es obligado recordar que el populismo es más autodidacta. Evo Morales nombró ministra de Justicia  en 2006 a Casimira Rodríguez, una trabajadora doméstica. Nicolás Maduro fue chófer de autobús y después sindicalista y por ahí todo seguido hasta la presidencia de la República Bolivariana.

Ambas se disputaron el liderazgo en la movilización del año pasado hacia los infectódromos. Sus dos partidos no quisieron hacerse cargo de la pandemia que ya era un secreto a voces antes de las manifestaciones.  La vicepresidenta explicó las razones por las que las mujeres debían movilizarse el 8-M del año pasado: “Nos va la vida en ello”. Y tenía razón, según como se interpretase. 

En fin, que gane la mejor en un asunto que hoy por hoy tiene dividido al Gobierno. El grupo de Calvo no acaba de dar el visto bueno a la Ley de Libertad Sexual y a la Ley Trans que con tanto empeño han escrito Montero y las chicas de la tarta. Es obligado reconocer que la vicepresidenta, ya digo, está más puesta: es doctora en Derecho y debe recordarse que ella fue crítica con la Ley del Solo sí es sí antes de que el CGPJ la zarandease con el voto unánime sede sus 21 magistrados, incluido el presidente. 

Es justo recordar que a veces también tienen sus acuerdos. El sábado, sin ir más lejos, durante la gala de los premios Goya, ambas celebraron con entusiasmo el premio al mejor cortometraje documental que la Academia otorgó a “Biografía del cadáver de una mujer”, cuya directora, Mabel Lozano se halla empeñada desde hace tiempo en luchar contra la trata de mujeres y de lo que dio cuenta en un discurso tan vibrante como corto (un minuto) al agradecer el reconocimiento: “Este premio es muy importante para poner voz a miles de mujeres y niñas víctimas de trata sexual”. La vicepresidenta se adelantó 14 minutos en su tuit de felicitación a la ministra, pero los mensajes de las dos fueron homogéneos. Tal vez si Mabel Lozano hubiera dispuesto de algo más de tiempo podría haber señalado algunos casos concretos, por ejemplo, el de las 16 menores que, tuteladas por el Consejo Insular de Mallorca, han sido sometidas a abusos, algún caso de violación y prostituidas en el centro en el que vivían. Los partidos cuyo feminismo orientan las señoras Calvo y Montero han impedido, tanto en el Consell como en el Congreso de los Diputados, la investigación que los partidos de le oposición pedían sobre la prostitución de unas niñas cuya tutela les estaba encomendada. 8-M, no hay más que hablar.

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La lengua impuesta

Por una república plurilenguaraz, unos gobernantes que no conocen la koiné

Todos los socios de Pedro Sánchez, encabezados por Pablo Iglesias, vienen a coincidir en que el castellano es una lengua impuesta. Todos ellos van a presentar en el Congreso una PNL para acabar con lo que consideran una “imposición legal del castellano” en España. La historia viene de antiguo. Arzalluz, gran timonel del PNV, mostró un empleo extravagante de la antonomasia al llamar al castellano o español (que de ambas maneras lo llamaba Sebastián de Covarrubias) “la lengua de Franco”. Las ganas de joder son a menudo incompatibles con la lógica. Es como si el gran burukide hubiese descrito sus habilidades lingüísticas: “hablo a la perfección la lengua de Franco, la de Josu Ternera y la de Adolf Hitler”.

Hubo un tiempo en que los presidentes del Congreso, incluso socialistas, no eran como Meritxel Batet. Un suponer, Manuel Marín. En 2005 expulsó de la tribuna a Joan Tardà por empeñarse en intervenir en catalán. Durante el Gobierno de Zapatero, etapa en la que toda tontería tuvo asiento, hubo un testimonio fotográfico impresionante, en mayo de 2010. En el atril de oradores del Senado, un andaluz de Iznájar se explicaba en la lengua que peor habla. En un escaño, otro andaluz, de Ceuta (Manuel Chaves) sigue atentamente el discurso mediante un pinganillo. 

Zapatero lo explicó con una sentencia sandia: “las lenguas están hechas para entenderse”. Sánchez Ferlosio se agarró un rebote considerable y mediante carta al director de ABC le explicó algunos rudimentos de la propiedad distributiva de las lenguas: “para entenderse sus respectivos hablantes entre sí” y añadía que una lengua no se entiende con otra, el latín no está hecho para entenderse con el griego. Para entenderse un ateniense y un romano que solo hablen sus respectivas lenguas deberían recurrir a un intérprete o a una tercera lengua que conociesen ambos, una koiné.

También fueron muy chuscas las conversaciones que el PNV mantuvo con HB en un hotel de Bilbao en 1992. Participaban por el PNV Ollora, Gorka Aguirre y Joseba Egibar. Por HB, Floren Aoiz, Iñigo Iruin y Jon Idígoras. Ollora no sabía euskera. Los batasunos solo hablaron en euskera y cuando terminaban esperaron a que Egibar tradujese al español para que se enterase Ollora y lo que este respondía lo traducía al euskera para que sus interlocutores baturros pudieran darse por enterados. La esencia de España vuelve a ser el pinganillo. En su estreno internacional en una cumbre de la OTAN, Zapatero despreció los auriculares que sí llevaban el ministro Moratinos y el embajador de España en la OTAN, hablantes ambos de la lengua de Jack el Destripador.

¿Tragará Sánchez con estas tonterías? Nos está resultando muy tragaldabas, o sea que todo hace pensar que sí. Debería pensárselo. En 2017, Telefónica presentó un proyecto, ‘El valor económico del español’ en el que se establecía que la lengua española genera el 16% del valor económico del PIB. Y del empleo en España. (Ver en ‘Expansión’, el 13 de febrero de 2017).

Ahora parece que vuelve esta vocación de Babel íntima. Avanzará mucho el día en que todos los representantes de los ciudadanos se expresen en la lengua que menos dominan. Pero aún sería mejor si les obligamos a explicarse en las cuatro a la vez. O una detrás de otra, siguiendo la prescripción que le hacía Gabriel Aresti a Tomás Meabe: “Cierra los ojos muy suave,/ Meabe,/ pestaña contra pestaña./ Solo es español quien sabe/ Meabe,/ las cuatro lenguas de España”.

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