Dos detalles

A. Herzog y Rosa Díez

Rosa Díez fue ratificada en el Consejo Político de su partido celebrado el sábado por una mayoría consistente de dos tercios con la promesa de convocar un congreso extraordinario después de las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

¿Qué puede pasar de aquí a mayo?¿Qué UPyD remonte los insignificantes resultados de las autonómicas andaluzas?¿Qué contra todo pronóstico dé el sorpasso a Ciudadanos y vuelva a repetir aquel momento mágico en que fue bisagra en Asturias gracias al poder de decisión de su solitario diputado Prendes para matizar el bipartidismo? J. Ignacio Prendes, por ejemplo, sí consideró que el resultado de las elecciones andaluzas obligaba a un ‘Cambio de rumbo’ que explica en el artículo publicado en El Mundo el pasado 25 de marzo.

¿Qué puede pasar hasta el 25 de mayo? No lo sé, pero dentro de mis limitaciones como augur, creo que solo podemos esperar más de lo mismo. Hoy UPyD es un partido en retroceso, con sus dos grupos parlamentarios: el del Congreso de los Diputados y el del Parlamento Europeo rotos por la mitad y con sus líderes nacionales entregados a razonamientos imposibles, canónicos ejemplos de lo que constituye una ‘aporía’. ¿cómo considerar que UPyD es un instrumento de precisión para luchar contra la corrupción, si Gorriarán llamaba en agosto “Corrupto al 100%” al mismo Sosa Wagner que fue durante la legislatura 2009-2014 el único eurodiputado magenta, al que volvieron a proponer como cabeza de lista tres meses antes de que fuera ‘espejo de corruptos’? Rajoy hizo más autocrítica al señalar que Bárcenas le había engañado.

Pero lo de Rosa Díez. Conozco a esta mujer, ya lo tengo dicho, desde hace 33 años y creía conocerla bien. Casi siempre había manifestado su opinión en términos razonables y defendibles. Hasta el Consejo Político del sábado, en que optó por disparatar. Dos ejemplos:

“El problema es que creamos un partido para Dinamarca y estamos en España”. La influencia de las series televisivas. Pablo Iglesias se inspira en ‘Juego de Tronos’ y Rosa Díez en ‘Borgen’, donde se cuentan las andanzas de Birgitte Nyborg, que tras haber llegado a primera ministra y pasar a la oposición, abandona su viejo partido al que reprocha haber traicionado su ideario progresista.

Esta declaración es un doble disparate. por una parte es una abierta confesión de incompetencia. No saber dónde estás es un malísimo punto de partida para llegar a ninguna parte. Implica hacer mal el diagnóstico y proponer las soluciones equivocadas. Imagínense un médico: “El problema es que receté a mi paciente un anovulatorio y en realidad padecía cáncer de esófago”. Pero hay más: esconde un lamentable desdén hacia los votantes: “me equivoqué; creí que estábais a mi altura y resulta que no”.

El segundo es la descabellada analogía que establece entre ETA y el Consejo Político de su partido: “Dimitir sería lo más fácil, igual que habría sido fácil abandonar la lucha contra ETA”. Sus propios compañeros del CP deberían decir: “Rosa, mujer, la misma comparanza jode”.

Rosa ha ganado tiempo: 55 días. “Aplazar lo inaplazable” editorializaba El Mundo sobre este tiempo muerto. Se me ocurre una analogía: en los viejos tiempos en que Joaquín Leguina estaba cercado por el guerrismo madrileño que encabezaba Acosta, el entonces presidente de la Autonomía madrileña consiguió, no recuerdo en qué términos, una moratoria de un año en la que sus adversarios depondrían su belicosidad. “¿Qué has conseguido con eso?”, le preguntó un amigo. “Ellos no van a cambiar”.

Leguina le contó entonces el viejo cuento oriental, en que un condenado a muerte, le dice al sultán que si le concede gracia enseñará a hablar a su caballo, a lo que el sultán le da un plazo de un año para que cumpla su promesa. Un guardia le hizo al reo la misma juiciosa observación: ¿Qué vas a conseguir? A lo que el interpelado respondió: “El un año pueden pasar muchas cosas: puede que el caballo muera, con lo que quedaré eximido de mi promesa. Puede que muera el sultán y eso me haga salvar la vida. También puede que muera yo de muerte natural y me ahorre la afrenta del sable. Y por último, ¿quién sabe? hasta puede que el caballo aprenda a hablar”.

En fin, no sé, 55 días es muy poco tiempo para que un caballo aprenda, no digo a hablar, sino a relinchar con gracia, pero es todavía menos para que UPyD recupere la conexión con el electorado a partir de detalles como estos.

 

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Adiós, de momento

Todo lo que empieza acaba y todo lo que sube baja, dijo sea sin ánimo de señalar. Mi revista de prensa en Onda Cero terminó ayer viernes, con el último programa de Carlos Herrera. Con él entré y con él salgo, así son y así deben ser las cosas. Han sido siete años gozosos, un placer y un privilegio, como dije en mi última revista. Tenía alguna experiencia en prensa y televisión, pero la de la radio junto a Herrera ha sido magnífica, a pesar de las señales que las madrugadas han ido marcándome en las sienes.

En julio de 2012, durante un viaje familiar a Andalucía, me acerqué con los míos a Sanlúcar, a ver a Herrera. Mi hijo Daniel aún recuerda su generosidad. Le cuento que va  a hacer un viaje a EEUU y que ha sido invitado por Steven Spielberg a comer en su casa, a condición de que el invitado le haga una paella. Daniel hace un gesto con las manos y se ratifica en su juicio de hace casi tres años: “lo que yo decía: el puto amo”.

Gracias por todo, Herrera. Nos vemos.

En el rincón de Carlos

Daniel y Carlos herreraPie de foto: Daniel González con Carlos Herrera en el Rincón del Susodicho

Una locución que debe de contar al menos con tres siglos de antigüedad dice: “A Sanlúcar, a por atún y a ver al duque”. El duque, era el de Medina Sidonia y el atún, el de sus almadrabas. Una puesta al día razonable sería: “A Sanlúcar, a comer y a ver a Herrera”. Para ello sería bueno tener  una amistad con Carlos Herrera o bien ser su acreedor por una deuda que no baje de las cinco cifras. En tal caso, y si quiere repetir el peregrinaje que este lunes hice de su mano por Sanlúcar de Barrameda, deberá llamar previamente por teléfono y asegurarse razonablemente una acogida favorable a sus propósitos. Debo aclararle que el espontaneísmo modelo: “pasábamos por aquí y nos dijimos: vamos a hacerle una visita a Herrera” está francamente sobrevalorado.

Así que después de haber llamado, usted se sube al primer taxi de Sanlúcar que encuentre libre y le dice: “Lléveme a casa de Carlos Herrera, haga el favor”. Salvo que se trate de un paquistaní con licencia de antigüedad no superior a una semana, le llevará con la misma certeza que si le hubiera indicado la plaza del Cabildo. Una vez llegado, paga religiosamente la carrera (no estaría bien visto que se la endosara a su anfitrión) y pasará a un extraordinario jardín orientado a la desembocadura del Guadalquivir. Allí, con Doñana al otro lado del río y la mar océana a babor, será usted agasajado con una manzanilla de autor, de la Alacena, un jamón de los mismos cerdos que el mismo autor cría a sus propios pechos, un jamón excelso, cumbres mayores, diríamos con minúsculas, para no confundirlo con la denominación de origen, unas anchoas en salazón de proporciones extraordinarias, con un ancho no inferior a los 15 milímetros y unas croquetas de jamón a las que el artista dota de una cobertura crujiente, rebozando la masa en una mezcla de pan rallado y kikos, maíz tostado pasado por el almirez.

Después habrá que bajar a la citada plaza del Cabildo, donde harán dos paradas esenciales: Barbiana, donde probarán unas papas aliñás con melva de quitarse el sombrero Después cruzarán la plaza como nosotros ayer para visitar Casa Balbino, un lugar sagrado para el tapeo, con una barra increíble en la que siete magníficos camareros no dan abasto. Allí nos encontramos con Antonio Barbadillo, de las bodegas del mismo n0mbre, un tío al que en la cara se le nota ya que es bodeguero. Nos hizo probar su manzanilla ‘Sacristía’, con las mejores tortillitas de camarones que se pueden comer en este mundo,grandiosos calamares rellenos, y unos langostinos en crujiente de berenjena, de perder el sentido.

A las tres fuimos a Bajo de Guía, naturalmente a Casa Bigote, donde nos tenían dispuesta una mesa en el rincón que se anuncia en la segunda foto.

El carpaccio de gambas era inenarrable, excelsos los langostinos que dieron justa fama a la casa y sencillamente magnífica la fritura de puntillitas y salmonetitos, antes de probar un plato fantástico: corvina al ajo con amontillado. Postres dulces con un vino ad hoc de la Alacena. Durante la comida, se recordó a los difuntos: Uríbarri y Esther Tusquets, Oswaldo Payá. Aún no había fallecido Peces Barba. Herrera recordó el gran programa que le hicieron los hermanos Tusquets hace unos meses, tras la salida de su libro escrito  al alimón.

Aquello requería un remate. Unos metros más abajo, en el mismo Bajo de Guía, el mismo Herrera ha abierto el F-5, un gran  lugar de copas! Hermano del que tiene en Sevilla con el mismo nombre. Allí, frente al Guadalquivir, rematamos con una majestuosa ginebra Junípero sabiamente combinada con tónica. “Esto os va a cambiar la vida” nos dijo Herrera en un par de ocasiones. No estoy seguro de que eso fuera cierto al pie de la letra, pero nos la hizo infinitamente más agradable.

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El Gorrón

El gorrón

He aquí la gran foto que lleva persiguiendo Mas toda su última y desdichada legislatura y que ayer publicaba La Vanguardia. no sabemos si se conforma con alternar con primeros ministros (el presidente Rajoy y la canciller Merkel) o se ve más como jefe de Estado (el presidente Hollande).

President y canciller

Nuestro héroe, si es que este lenguaje conservara alguna vigencia en tiempos tan extraordinariamente matorrales, ha mejorado mucho desde se fue a París a alternar con sus pares en los funerales por las víctimas de Charlie Hebdo. Allí quedó un poco lejos: a dos kilómetros de donde estaban sus ‘colegas’ del miércoles y su alter ego español, Mariano Rajoy. A él lo colocaron entre alcaldes franceses de pueblo, con su banda tricolor y su escarapela, en una decisión protocolaria razonable, pero como diría Woody Allen de su padre, cuando le asignaron un banco trasero en la sinagoga, “lejos de Dios, lejos de donde pasan las cosas”.

El miércoles fue otra cosa, aunque para los muy drogadictos todo es poco. Hay quien  ha preferido una foto así de ‘sucia’, en la que la vista de los dirigentes está obstaculizada por, sanitarios, soldados y el cabezón de un técnico de sonido en primer plano, personaje este fundamental porque tapa al presidente español y permite la fantasía:

“Joan María Piqué: El amb la cancellera Merkel a Seyne, agraïnt la feina als membres del dispositiu de rescat “.

Esta es la parte minúscula de las grandes tragedias, que personajes pequeños intentan aprovechar pro domo sua, en favor de su ideología o de su promoción personal estos asuntos humanos con tantos nombres, apellidos y lamentos. Un desequilibrado ha estrellado el Airbus contra los Alpes para que un político menor, muy menor, pueda codearse en las alturas. También para que el hermano menos listo de Alberto Garzón diga que esto es culpa del capitalismo, en lo cual quizá no ande descaminado del todo: En Corea, Cuba y Venezuela los dementes ocupan la jefatura del Estado, no son pilotos de líneas aéreas, aunque, ojo, que Maduro fue chófer de autobús.

Lo que uno no acaba de entender en esto es la actitud del Gobierno, qué del Gobierno, del Estado. Es verdad que la ocupación de chófer tiene mucho prestigio en la política moderna, y no solo por lo de Maduro: el tipo que llevaba en coche a Arnaldo Oteri cuando viajaba a Barcelona es ahora portavoz parlamentario del grupo que apoya la deriva independentista de Mas. Tal vez se llevaron demasiado lejos las cosas cuando el mismísimo Rey de España hizo de chófer para Mas en una visita a la SEAT.

El presidente del Gobierno llevó a este secundario en el avión oficial y el ministro de Exteriores considera asunto propio las relaciones de Cataluña ¡con España! Por mucho que los secesionistas tengan en contra los hechos tienen a su favor estas fotos, estas pequeñas subjetividades.

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Justa consideración

Floren GCOMC

A veces, en esta vida, se recompensa a quienes lo merecen. Esta es la foto del momento en que se imponía ayer a mi querido Florencio Domínguez la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Esta mañana he buscado reseña del acto en el diario en el que el premiado escribe una columna los martes. No ha podido ser. Al parecer no cabía la noticia, razón por lo que la extraigo del BOE:

BOE Flo

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Arcadi, toma y come; este es mi cuerpo. La soledad del intelectual frente a un plato de pochas

arcadi-frente-a-las-pochas

Explicación de la foto: Arcadi Espada frente a un plato de pochas, pedidas por él mismo; no hacía frente a ningún menú decidido por otra persona. Miró la carta y pidió pochas y bacalao al ajo arriero. Fue en el Restaurante Enekorri de Pamplona, la noche del 22 de septiembre de 2014.

Diez años largos de amistad (creo) no han debido de ser suficientes para entender siempre a Arcadi Espada. A veces su prosa, que por lo general es  luminosa, brillante, feliz, se torna oscura y tormentosa como el reinado de Witiza, al decir de García Pavón, que era un gran castizo.

Y entonces se le escapa  un suelto dispéptico, en el que responde a una crítica mía-creo que bienhumorada- a la cena que él gestionó para una reunión de Libres e Iguales, con un humor decididamente biliar. Yo siempre había sostenido, incluso por escrito, que Arcadi es el único español a quien se le podía llevar la contraria sin que se cabrease. “No te equivoques”, me dijo un amigo. “Si no cabrea es sólo porque nuestra opinión le importa un huevo”.

Parece que cuando se tocan sus preferencias culinarias, sí. Y entonces se apresta a la polémica como suele: encarnizadamente, como si detrás de cada broma se escondiera un enemigo. Su sentido de la ironía lleva aparejada la vejación del contrario. Uno le ofrece un suave ejercicio de esgrima, juego de floretes, y su primer lance es soltar una patada en la entrepierna. Arcadi es Espada de primero y Flamígera de segundo. Alguien a quien no conozco ha hecho en mi blog un análisis racional de lo que ha leído en su respuesta.

Buenas tardes,
Quizás es que no capto su humor, pero el último post de Arcadi E. me hace pensar que un buen antiácido le mejoraría las sobremesas, coma lo que coma.
Por eso le he dejado el comentario que pego ahora.
Realmente, D. Santiago, las virtudes del para mí muy admirable AE son otras.

Antonio R., 22 marzo de 2015. 5:58 pm.
Tengo muchos motivos para agradecerle muchas cosas, D. Arcadi. Sus escritos y muchos de sus actos.
Bien pudiera ser que haya en sus públicas chanzas hacia D. Santiago González un (buen) humor consensuado que a sus lectores -o sólo a mí entre ellos- se nos escapa. Sería pues un caso más en que el narrador sabe mucho más que el lector.
Pero mi impresión es que no le hace mucho bien ese deseo de ridiculizar a D. Santiago con tal saña, que hasta ahora reservaba a sujetos de la talla de Oriol Junqueras, J. Pujol o especímenes semejantes.
Ojalá esté equivocado y esa saña desabrida sea sólo una parte de sus bromas privadas.
Si no lo estoy, deseo que se mejoren sus digestiones, ya que la dieta no la piensa cambiar.

Como le pasa a Antonio R. a mí también me parecen bromas privadas de AE, pero tampoco las entiendo y creo que es él quien está sometido a dietas inadecuadas, según parece por el regurgitado. Muy entrelíneas tuvo que leer para verme avergonzado por un mote, El Pochas, con el que firmé mi petición de un manifiesto sobre el tema. En las decenas de contraseñas que la vida moderna nos impone, he incorporado ‘el pochas’ con otras letras y números.

Me parece bien que él se tomara galanamente que le llamaran, llegado el caso, ‘Polentita congelá’. Pero había en mi ‘Hace falta un manifiesto’ una leve perplejidad, que no cabreo, porque el mismo tío que criticó a los periodistas “la inmoralidad” de los apodos (El Bigotes, el Curita) , se dedique a motejar él mismo, y no a presuntos delincuentes, sino a un presunto amigo suyo. Verás, Arcadi, a ver si por analogías: que alguien me llame, un suponer, “hijo de puta”, no me hace albergar la más mínima duda sobre las costumbres sexuales de mamá, pero quizá me dé por cabrearme, más que nada por el tonito, como en el chiste. Tal vez no convenga defraudar a quien pretende ofenderte. No porque lo haya conseguido, sino para agradecerle la intención.

Vamos a ver, Arcadi, ninguno de los que criticaron aquella cena exigía pochas con chorizo para cenar, ojo con las metáforas. Jamás he comido pochas con chorizo. Sólo con verduras. A veces con almejas, pero el plato no ganaba nada respecto a sus partes por separado. Pero luego vas y escribes:

“un grupo de personas noblemente reunidas para elaborar, mientras cenan, una declaración contra el populismo se amotinen groseramente exigiendo que pongan en la mesa unas pochas con chorizo. Toda mi vida he tratado de luchar contra esa desviación hipócrita y letal entre fondo y forma, entre el vicio privado y la virtud pública.”

¿Desviación entre fondo y forma, entre el vicio privado y la virtud pública? Vayamos por partes, querido Arcadi. El vicio privado es el que prueba la foto: tú ante un plato de pochas que pediste para cenar en el Enekorri. Recordarás que de cuantas veces he estado en Barcelona, el único lugar al que me llevaste dos veces fue el Restaurante Lázaro, calle Aribau, 146, una honesta casa de comidas propiedad de una pareja de Aranda, donde nos sirvieron skrei, ensaladilla, croquetas, morcilla de Burgos con pimientos rojos, y callos, puro populismo infecto ¡y para cenar! Tengo testigos que no me dejarán mentir: Juan Carlos Girauta, José Mª Albert de Paco,  Teresa Giménez Barbat, nuestra querida Verónica Puertollano y la encantadora Patricia Jacas, tu propia esposa, a título de ejemplo. ¿Vicios privados y virtudes públicas, dices?

Otro ejemplo: el 3 de julio de 2013 estuve de tapas con Lorenzo Díaz y  Magdalena Valerio, por la calle Menorca, para celebrar su segundo Premio Nacional de Gastronomía: La Venta de la Hidalguía, La Catapa y Marcano, donde comí unas portentosas croquetas  de leche de oveja y queso Idiazábal, de lo que di cuenta en mi blog. La respuesta a mi relato no se hizo esperar. En twitter: “Santiago González ha ido a Madrid y ha comido ensaladilla y croquetas“. Como en Lázaro, vamos. Hice acuse de recibo y me ofrecí a llevarte:

“La próxima vez que coincidamos en Madrid, querido Arcadi, me permitirás invitarte a las croquetas de leche de oveja y queso Idiazábal, con acompañamiento de salsa de verduritas y sésamo, que hacen en Marcano. Sé, los dos sabemos, que te encantan las croquetas.”

Un año más tarde, coincidí contigo en un viaje a Madrid y me citaste para comer junto a Cayetana Álvarez de Toledo y Xavier Pericay ¡en Marcano! Habías hecho la peregrinación discretamente, en plan vicio privado. No sólo: asistí al portentoso espectáculo de una amistad profunda (y antigua) forjada por ti con el cocinero de las croquetas mágicas durante los meses que pasaron desde aquel tuit hasta nuestra cita.

Si tanto te afectan discrepancias como esta, dejémoslo, pero yo siempre creí que podíamos hacer chanzas sobre cuestiones livianas nosotros, que tantas veces hemos tenido que ocuparnos de asuntos graves. Pero querido, no puedes aplicarte a ello con el tono y la intensidad (y lo que es peor, los argumentos) de Carlos Martínez Gorriarán.

Consultados distintos arúspices, lectores de entrañas de oca, contadores de gansos en su vuelo sobre el Capitolio y sexadores de pollos, he seguido sin entender tu primer aserto: “La comunión en las ideas obliga a una intimidad con personas cuya morfología uno rechazaría tajantemente”. ¿lo dices en general o es que te parezco gordo? En cualquiera de los dos casos me parece una nadería. La política hace extraños compañeros de cama, dijo Churchill, aunque no tanto como el matrimonio, matizó Groucho.

Si fuera por mí, sabes que te quiero, Arcadi, pero castamente. Creo que las afinidades ideológicas no llevan obligatoriamente al sexo, pero si así fuera, aclararé que un servidor no trabaja el gótico. Toma una cápsula de  omeprazol después de las comidas. Y permíteme recordarte los versos finales de Neruda en ‘Que despierte el leñador': “Es tu paz lo que amamos, no tu máscara./ No es hermoso tu rostro de guerrero”.

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Anda y Lucía

El Cuarto Estadonovecento choni

Al ver esta mañana la portada de El País, con la foto triunfal de Susana Díaz y los suyos caminando de seis en fondo componiendo una estampa a medio camino entre ‘A tapar la calle’ y el óleo ‘El Cuarto Estado’, que Giuseppe Pellizza da Volpedo pintó a caballo de los siglos XIX y XX. Lo terminó en 1901 y Bernardo Bertolucci lo eligió para hacer desfilar los títulos de crédito de su película ‘Novecento’. La foto de Sevilla es una versión choni del cuadro, aunque Da Volpedo veía a la clase obrera con una majestad de la que carece la foto de abajo y en esta, la mujer lleva el niño dentro y no en el brazo derecho.

Juanma & wife

El sábado pasado, ABC publicó esta foto del mitin de cierre de campaña del PP, en la que puede verse a la izquierda de la foto al candidato Juanma Moreno Bonilla abrazando a su mujer. Confieso que el candidato no despertó en mí mucho entusiasmo. Recuerdo haber escrito que iba a parecer “un pobre piolín frente a una gataza como Susana Díaz, que se lo zamparía de un bocado, para hacer después un provechito y dejar un par de plumas flotando a la orillita del Guadalquivir”.

A medida que avanzaba la campaña consideré que mi juicio había sido precipitado, por más que ahora podría defenderlo a la vista de los resultados. Pero Moreno hizo una campaña elegante y educada, justo al revés que su adversaria principal a la que ganó en los dos debates televisados. La cuestión es que al verle en compañía de aquí, su señora, uno (ya sé que me la juego al escribir esto, pero no puedo dejar que Arcadi Espada monopolice la impopularidad) dijo para sí: “¿Pero en qué estará pensando Arriola para no haber sacado a esta señora desde la pegada de carteles?” Envío esta pregunta a una amiga mía, muy cualificada en el PP, que me responde: “Ya veo que vas para viejo verde”.

No niego la posibilidad, pero creo que no es el caso. Y volví a preguntar si el PP aspira a ganar las elecciones o quiere hacer pedagogía feminista. Una de las cosas más impresionantes de la derecha española es que aspira a ser una ejemplar banda socialdemócrata y se inspira en los conceptos público-privado sobre la familia acuñados por Zapatero. Recuerden aquel momento en que posaron con las niñas junto a los Obama, expresando después su malestar porque la Casa Blanca había colgado su foto (entre centenares) en la web de la institución. Eso también permitía a la señora Espinosa gozar de los privilegios de segunda dama, pero invocar privacidad cuando convenía.

Veamos. Los Obama debieron de quedarse un poco impresionados con la petición de esconder la foto. “Se avergüenzan de nosotros porque somos negros”, pensarían. En sus dos noches electorales victoriosas, Obama, como antes lo hicieran sus antecesores: Bush (hijo y padre) Clinton, Reagan, Carter, Ford, Nixon, Johnson, Kennedy y así hasta la invención de la fotografía, posaron siempre con sus familias. Henos aquí. Soy un ciudadano como ustedes. Esta es mi familia. Es una envidiable muestra de transparencia personal.

Moreno Bonilla debió adoptar los hábitos protestantes al encarar esta campaña. Lo mejor lo tenía en casa. Otro gallo le hubiera cantado al PP de haber sacado a la pareja candidata. Podría acompañarlo con esta foto de Susana Díaz antes de ser rubia, y acompañar el conjunto con el siguiente eslogan: “Nuestras rubias son auténticas”.

Los resultados han venido a poner en su sitio las bravatas de los autoproclamados. Podemos e IU suman hoy el mismo número de escaños, 20, que obtuvo la IU que encabezó Luis Carlos Rejón en las autonómicas del 94.

Luego está lo de Ciudadanos y UPyD. Uno lamenta lo de este último partido, aunque era fácilmente previsible. Yo lo había escrito tras el congreso de noviembre de 2013. En este párrafo final:

“Rosa Díez sigue teniendo la palabra. Y también Albert Rivera, pero llama la atención una cierta búsqueda del desencuentro, un error. Quien haga más méritos para que ambos partidos no se entiendan, tendrá más probabilidades de pagar la factura en las urnas.”

Las pochas no repiten, pero insisten. Seguiremos mañana. Hoy me debía a mi oficio.

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Hace falta un manifiesto

AireadosAlgunos de los primeros firmantes de Libres e Iguales llegamos a la conclusión de que era preciso elaborar un comunicado sobre la amenaza populista. Convocados en tiempo y forma a una cena el pasado día 11, no nos costó gran esfuerzo llegar a un acuerdo sobre el asunto. Han tenido ocasión de leer el texto y oírlo de labios de nuestra portavoz.

Ahí, sin embargo, no acaba el asunto. Arcadi Espada, -otras virtudes tiene-, seleccionó el lugar y el menú. Nada que oponer al espacio, un reservado amplio en el que estuvimos cómodos. Ustedes lo entenderán si leen su correo catalán de ayer, en el que para escribir de la cosas de comer emplea los calificativos:”simpático y cool”, y afirma haber cenado “de un modo emocionante e inteligente, que es lo que el común de la gente espera del sexo, que sea emocionante. Inteligente, la conversación post coito, ahora que no dejan fumar en ninguna parte. Otra cosa era el menú:

Aireados de tortilla española con pimiento verde y anchoa (Foto, una cruz por persona)

Mejillones con salsa bearnesa

Tomate rama pequeño con anchoa y menta

A modo de ensalada, mozzarella ahumada y verduras del momento aliñadas con achiote

Merluza al vapor con “salsa verde” a nuestro estilo.

Albert Boadella, que estaba a mi lado percibió en ello algo de madalena proustiana. “Pero esto”, dijo, “es el retablo de las maravillas”, cinco variaciones al gusto de los tiempos que Albert había hecho con Els Joglars sobre la obra de Cervantes, una de las cuales representaba a cinco representantes de la clase media baja agraciados con una cena en el restaurante más cool de España.

El mejillón estaba rico, como les digo una cosa les digo la otra, aunque Andrés Trapiello encontró la guarnición de cantos rodados (rolling stones) sobre los que descansaba excesivamente al dente (partido). Algo decía, ya desde la carta, que lo de la merluza no podía ser normal, nada más ver el pleonasmo de las comillas. ¿A qué venía entrecomillar ‘salsa verde’ para decir que era “a nuestro estilo”. Lo que llamaban salsa verde era un puré de guisantes con guisantes lágrima de muestra, sobre el que flotaba un trozo de merluza previamente hecha al vapor y tengo para mí que ligeramente marcada a la plancha.

Allí mismo se expresó un movimiento de revuelta del que dimos cuenta Carlos Herrera y yo al día siguiente en Onda Cero. Arcadi, que otras virtudes tiene, pero es rencorosito, arremetió contra Herrera y Nicolás Redondo en la tertulia del viernes pasado y contra este modesto firmante a quien se refirió con el apodo que él pretende infamante de ‘el pochas’. El origen está en una defensa que yo hacía en discusión con él de los honestos platos de cuchara de las cocinas españolas, invitándole, si preciso fuera, a degustar las que guisaba en los meses de agosto y septiembre mi inolvidable Enrique Galarreta en el Río Asón de Ramales de la Victoria. A Enrique se lo llevó un cáncer y mi lección a Arcadi se quedó inconclusa, pero él me encasquetó el apodo contra sus más íntimas convicciones. Él había descalificado (21 de mayo de 2009) el vicio periodístico de llamar a los ciudadanos por su alias:

“Veo con desmoralización que el periódico no insiste en la vía de los alias, que es lo primero que adquiere un delincuente que se precie. Don Álvaro Pérez sigue llamado (de corrido) El Bigotes. Pero don Francisco Camps, ay, don Francisco Camps sigue siendo don Francisco Camps y no El Curita. Hace mal el periódico: o todos o ninguno. Incluido ese Luis el Cabrón, que aún no se sabe bien quién es, lo que no resulta extraño, dado el alias. La falta de atrevimiento del periódico (y ya no digamos de su competencia) a llamar a Camps con todas las letras delincuenciales (El Curita), revela la inmoralidad de tratar a alguien —informativamente— bajo su alias. Y confirma que el periodismo debe escribirse con las palabras comunes de los ciudadanos, y no de ninguno de sus gremios, sean polis o ladrones.”

No conforme con esto se permitió dictaminar que nunca habíamos comido merluza. Hombre por Dios, decir esto de mí, que viajaba ex profeso a Ondarroa, 60 kilómetros después del túnel de Malmasín, ya en pleno territorio comanche, para comer en el desaparecido Penalty su inolvidable merluza a la ondarresa, con las veces que habré ido a Briviesca, al difunto hostal El Vallés, donde hacían la mejor merluza frita de España. Por no hablar de la merluza a la vasca o a la koskera que hago yo mismo. No incurriré en la grosería retributiva de motejarlo de ‘merluzo’, pero ciertamente Arcadi no sabe lo que es la salsa verde.

Bueno, a lo que vamos. Aquella cena dejó secuelas. En la Universidad del País Vasco, Campus de Leioa y de Sarriko, se hacían cábalas en los departamentos. En una cena amigable el pasado fin de semana, el catedrático Javier Fernández Sebastián me preguntó: “Oye, ¿qué pasó en la cena esa de Arcadi Espada?” En estas, Albert Boadella me envió un correo con el siguiente texto:

“Estoy todavía digiriendo la cena a pesar de varias dosis de Omeoprazol. Atraco financiero y gastronómico. Creo que incluso en Esquerra Republicana se come mejor. Deberemos convocar una reunión para hacer un manifiesto sobre este tema.”

Nada más lejano a mi intención que hacer trabajo fraccional. Por eso, como mejor proceda pido a la portavoz Alvarez de Toledo la convocatoria de una nueva cena para escribir un manifiesto de acuerdo con la petición de Boadella, que suscribimos Carlos Herrera, Nicolás Redondo, Andrés Trapiello, José Mª Fidalgo y quien suscribe, Santiago González, aka El Pochas.

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No es sólo lo físico, a ver si me entienden

 

Miss y GTeresa

La señora de la izquierda se llama Stefanía Fernández, la de la derecha, Teresa Rodríguez. La primera, nacida en la localidad venezolana de Mérida, descendiente por vía paterna de exiliados españoles antifranquistas, y por la materna, del totalitarismo comunista del este de Europa, fue Miss Venezuela en 2008 y Miss Universo en 2009.

Mientras Stefania hacía su carrera de modelo, Teresa se hacía maestra. De la cultura que le proporcionaron los estudios nació su ánimo rebelde y su contacto con la obra de sus inspiradores ideológicos, a saber: su madre, Rosa Luxemburgo, Salvador Allende, Miguel Hernández y Federico García Lorca. Su entrevistadora, Emilia Landaluce, estuvo en un tris de abandonar la profesión en aquel mismo momento. “¡Lorca!” exclamó, con la estupefacción que suele producir el espectáculo de la estupidez a las almas puras.

Y Miguel Hernández, que el líder máximo parafrasea sin prejuicios: “Vientos del pueblo me llevan, que tienen que ir a votar mañana a Podemos, con sus hijos y sus nietos”. Pero hombre de Dios, los vientos no votan, por muy del pueblo que sean. te esparcen el corazón y te aventan la garganta, eso sí. También pudo citar los versos que dentro de ese poema dedicó el poeta protobolivariano a Andalucía: “Andaluces de relámpagos/ nacidos entre guitarras/ y forjados en los yunques/ torrenciales de las lágrimas”.

Tampoco Teresa debía de conocer esa predestinación poética y expresaba su teoría con estas palabras:

 “Me preguntaban también en una entrevista por qué los gaditanos cantan tanto si lo pasan tan mal. Si tienen tanto paro, si tienen tanta pobreza… por qué cantan tanto. Y yo estoy convencida de que esa forma de expresar las penas y las alegrías del pueblo andaluz tiene que ver con que no dejan de pensar en el futuro, que no dejan que la pena les agobie, y con eso tiene mucha relación la gente de Podemos”.

Que no le pregunten a ella por Venezuela:

“Venezuela es una calle del barrio de la Viña, en Cádiz; está entre la calle Asunción y la calle Paraguay. Y allí hay una vecina que no puede pagar la luz. Eso es lo que está pasando aquí, en Andalucía. No me hableis de otros lugares. Habladme de Andalucía”.

Stefanía publicó ayer en El Mundo un artículo conmovedor: ‘Lágrimas por Venezuela’. Brevísimo diagnóstico en el segundo párrafo:

“Las colas siguen siendo interminables. No hay comida, pero tampoco medicamentos -imposible conseguir analgésicos o anticonceptivos. Los enfermos de cáncer no pueden recibir quimioterapia-, el sistema de salud no existe”.

Ya la conocíamos. Cuando Stefania estaba a punto de iniciar su exilio, tuvo su reconocimiento en la Argos. Hay que leerlo después de la estúpida cháchara precedente de Teresa. Leer y comparar. porque lo físico no es todo, qué quieren que les diga.

 

 

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Libres e Iguales contra el populismo

Ante el año electoral

CONTRA EL POPULISMO

El domingo 22 de marzo se abre con las elecciones andaluzas el año electoral español. Si las previsiones se cumplen, habrá luego elecciones municipales, autonómicas en buena parte de España, incluida Cataluña, y finalmente generales. Estos procesos electorales van a desarrollarse bajo una doble, e inédita, amenaza populista.

La primera amenaza proviene de la anunciada voluntad del gobierno de la Generalidad de Cataluña, y de los partidos que lo apoyan, de convertir las elecciones autonómicas en el plebiscito previo a una declaración unilateral de independencia.

La segunda procede de la irrupción, subrayada por todas las encuestas, de Podemos, un movimiento que promueve la impugnación del legado de convivencia de la transición y cuyos dirigentes se han mostrado comprensivos con formas autoritarias y criminales de la política, como el chavismo o el terrorismo etarra.

Estos dos populismos convergen en su objetivo: el asalto al sistema de derechos y libertades instaurado por la Constitución de 1978, al que unos atropellan por la vía del secesionismo y otros tildan con desprecio de régimen para tratar de hacerlo indistinguible del franquismo. Y los dos tienen algunas características comunes:

Proponer pueriles ficciones radicales a los arduos problemas reales.
Exhibir corrupciones concretas, que la democracia persigue, descubre y castiga, como prueba de la corrupción sistémica de la democracia española.
Convertir al discrepante en malvado, se trate de Madrid o La Casta.
Intimar con ideas que han provocado estragos en Europa y los siguen provocando en algunos países de América Latina.
Defender la autodeterminación de algunas comunidades autónomas y la grave limitación consiguiente de la libertad, igualdad y soberanía de todos los españoles.

Algunos actores clave del actual sistema tienen importantes responsabilidades en la emergencia de la amenaza populista:

Los partidos mayoritarios están lejos de ser ejemplo del rigor ético que prescriben y aún no han sido capaces de anticipar con sus prácticas el proyecto de una España adulta y de calidad, regida por el mérito.

Determinados medios de comunicación, incluso públicos en Cataluña, han convertido la información y el debate político en una nueva y exitosa versión de la telebasura. Su actitud forma parte del inmoral aprovechamiento clientelista de la crisis económica que tan duramente ha castigado a los ciudadanos.

Las conductas delictivas de algunos dirigentes políticos y sociales se han visto agravadas por la acción de una Justicia técnicamente precaria, lenta en la instrucción y, en ocasiones, cautelarmente justiciera.

Pero el populismo no puede legitimarse a partir de un diagnóstico que es obvio para todos. Ni mucho menos por el cuento de hadas que trata de contar impúdicamente a los ciudadanos, prometiéndoles que los problemas se resolverán en cuanto se decrete la independencia de Cataluña o se aplique a la comunidad española el modelo chavista.

No hay un solo ejemplo de sociedad desarrollada que haya resuelto sus crisis mediante el atajo populista. Las crisis deben abordarse desde la democracia, no contra ella.

De ahí que Libres e Iguales pida una doble reacción frente a la principal amenaza política a nuestra democracia:

La primera, a los ciudadanos españoles. Para que en las convocatorias electorales que se avecinan no entreguen su voto a ninguna opción populista.

La segunda, al Partido Popular, Partido Socialista, Unión Progreso y Democracia y Ciudadanos. Para que negocien estrictamente entre ellos cualquier acuerdo postelectoral a fin de impedir que la contaminación populista erosione letalmente las instituciones y las bases mismas de la democracia española.

En Madrid, a 18 de marzo de 2015

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Corbé, Puig Corbé

Puigcorbé Juanjo Puigcorbé es, en mi opinión, uno de los grandes intérpretes de comedia en el cine español. Nunca me había preocupado lo más mínimo saber cómo pensaba políticamente o a quien votaba.

Él se quejó de que, a partir de su encarnación del papel del Rey Juan Carlos en la TV Movie ‘Felipe y Letizia’ las cañas se le empezaron a convertir en lanzas. El asunto me despertó curiosidad porque el actor parecía estar a contracorriente de sus pares y uno siempre ha tenido una especial debilidad por los ‘maverick’.

He aquí una muestra de sus posiciones y sus críticas. Jotdown publicaba en marzo de 2013 una entrevista con el actor en la que le plantean la posibilidad de que no tenga un perfil político muy definido. Bien oirán lo que dirá, aunque no sé si lo entenderán del todo. Este hombre es en sí mismo un frente popular:

Quizá porque no tienes un perfil político definido.

¿Tu crees? Fui delegado del espectáculo de la CNT, vicepresidente de la Associació d’Actors i Directors de Catalunya, vicepresidente fundador de AISGE, encabecé la mayoría de huelgas de la profesión hasta el 85. No, no he votado jamás al PP, ni mucho menos he pedido el voto para ellos… y lo digo con el máximo respeto. Pero todas las veces que me he pronunciado públicamente ha sido a favor de grupos de izquierda, incluido mi alegato en el mitin del PSC en el Palau Sant Jordi, ante 20.000 personas, e inmediatamente antes de Narcís Serra y Felipe González. Si eso le parece un perfil político poco definido… Tengo un pasado y un presente de izquierdas, pero alguien ha querido convertirme en votante del PP. ¿Por qué?¿Porque como tertuliano asiduo en RNE, mis opiniones fueron poco complacientes con el entorno Zapatero? ¿Porque más tarde tuve un enfrentamiento con una productora de una cadena de televisión? Quizá de ahí viene el escarmiento.

¿Todo eso viene de la serie de televisión en la que hiciste el papel del rey?

No. Viene de antes. Pero ese fue el momento que aprovecharon para machacarme. Se burlaron de mí, como actor y como persona, pero de una manera tan reiterativa y durante un período de tiempo tan largo, que levanta sospechas. Cuando, ya harto, contesté a la periodista del micrófono, bien o mal, da igual, lo magnificaron hasta la saciedad. Y lo peor es que lanzaron contra mí a todos los hooligans de Internet, les dieron permiso para meterse conmigo: insultarme no solo estaba bien visto, sino que además se ganaban puntos. Modificaron reiteradamente mi biografía en Wikipedia, mi fecha de nacimiento, mi currículum, llenaron la red del “monotema” y YouTube de clips de lo peorcito de mi carrera. Y eso ha durado prácticamente hasta hoy, casi tres años después. Un auténtico infierno. No me dieron el espacio para contestar. Tuve que buscarlo en otra parte… En resumen, descalificar, desprestigiar, desacreditar a las personas que no te dan el beneplácito constantemente, y en muchas cosas, por supuesto, no les he dado el beneplácito.

Sin embargo, y sin salir de la entrevista, parecía un tipo razonable y no sectario:

¿Por qué parece ser tan importante la filiación política a la hora de hacer teatro o cine en España? ¿Por qué si alguien se declara de derechas (aunque no es tu caso) sería un estigma?

Porque no sería tan querido por el grupo. Ser “de los nuestros” es la máxima virtud en todas las sociedades gregarias, y si te dicen que uno no es “de los nuestros” eso lo convierte automáticamente en un ser aparte, en un extraño, en alguien a quien hay que señalar con el dedo, en L´étranger de Camus.

¿Te parece lógico?

Me parece primitivo. Yo tengo conocidos de ideologías distintas, a los que respeto y con los que muchas veces no estoy de acuerdo o incluso en desacuerdo, pero mientras sean demócratas eso no me impide saludarles, tomar un café o trabajar con ellos. En nuestros comienzos, en el 76 los de la CNT y los trotskistas teníamos buena relación, pero retirábamos el saludo a los maoístas o los del PSUC… esa cosa “identitaria” absurda está muy bien en esa época; ahora es deplorable.

Parece que ahora ha encontrado el camino. El candidato número 2 de ERC en Barcelona. Nuestro Sean Connery, ha dicho Bosch. Ya podrá alternar con Joel Joan; al fin podrá decir ‘los nuestros’.

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