Un tribunal muy nuestro

 

ChuriaqueAyer terminó la etapa de Ignacio Martínez Churiaque como presidente del Tribunal Vasco de Cuentas. Vuelve a su cátedra dejando tras de sí un sexenio de gestión decente al frente del órgano de control del País Vasco. Al marcharse confiesa un íntimo orgullo por haber contribuido a dignificar el trabajo de los auditores. Le sucede nada más y nada menos que el anterior diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao. Al parecer, la independencia no es un valor en alza al presidir los órganos de fiscalización y control de las cuentas.

Cita Churiaque a un nacionalista de prestigio, el profesor Innerarity para explicar asuntos como este: “La obscena pasarela entre política y control es uno de los grandes fallos de la democracia española”. Bueno, pues ayer mismo se estrenó como presidente del TVC quien ha sido a lo largo de los últimos doce años el presidente de la Diputación vizcaína. Dice el portavoz de Bildu que el PNV-PSE, artífices del nombramiento han puesto al zorro a cuidar del gallinero. Uno no es que suscriba muchos análisis de Bildu, pero por explicarlo con otra frase tópica hasta un reloj parado acierta con la hora dos veces al día.

Salvo los dos partidos proponentes, los demás se han mostrado muy críticos. El portavoz Sémper manifestaba con mucha razón que si esto hubiera pasado en Madrid, Andalucía o Cataluña, habría sido un escándalo de ámbito nacional. Y Gorka Maneiro calificaba de “vergonzoso reparto del máximo órgano de control institucional de Euskadi”.

Es de suponer que Innerarity admitirá que su expresión de hace dos años es aplicable a esta pequeña, pero tenaz comunidad autónoma. Hay cosas en las que a españoles no nos gana nadie. Claro que el Partido-guía hizo diputado general a un asesor fiscal, lo que levantó protestas de los tiquismiquis, porque iba a ser el responsable máximo de la Hacienda alguien que por su oficio había ayudado a muchos ciudadanos a minimizar su contribución impositiva. ¿Y quién mejor para ese cargo que alguien que conoce profesionalmente todas las mañas que se emplean al otro lado del mostrador para evitar en lo posible el doloroso trance?

Ayer, en el primer día de la nueva era, de produjeron tres votaciones en el Tribunal. La primera, para nombrar al presidente, que se resolvió con la elección de José Luis Bilbao. La segunda aupó a la vicepresidencia al socialista Quintanilla. Y la tercera, para nombrar al secretario general del órgano volvió a repetir la ‘obscena pasarela’ en quien había sido diputado foral de Empleo y Formación entre 2004 y 2007, Julio Artetxe.

El nuevo presidente manifestó al término de la sesión que “Nos han elegido para cumplir la ley y eso es lo que vamos a intentar hacer”. ¿Qué querrá decir con ‘intentar’. Por más vueltas que le he dado a la frase me ha sido imposible imaginar una causa de fuerza mayor que pueda impedir a gentes tan cualificadas lo que el común de los ciudadanos hace sin mayor dificultad: cumplir la ley.

¿En qué momento se jodió este Perú, querido Zavalita? Pues todo empezó en enero de 1985, cuando la elección del gobierno de los jueces dejó de ser una cuestión de los jueces para serlo en mayor medida de los partidos. Ese momento.

(Publicada hoy en El Mundo del País Vasco)

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Irene Villa, ahora víctima de Twitter

Captura de pantalla 2015-07-03 a la(s) 09.14.43El pasado 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, publiqué una columna en El Mundo que dediqué a la que me parecía una imputación desganada del concejal Zapata por el juez Santiago Pedraz. El hecho de citar como testigo a Irene Villa no podía tener otro resultado que el de apoyarse en sus generosas declaraciones para archivar la causa.

Ocurre que el juez parece incurrir en el mismo error que tantos tuiteros que no distinguen entre público y privado, y procede como si la ‘ofensa’ de Zapata hubiera sido perpetrada  cuando se encontró con Irene Villa en un cafetería o en un ascensor. Y resulta que no, que los testigos fueron Irene Villa y quizá cien mil tuiteros que pudieron leer la vomitona moral del concejal. Irene Villa fue víctima de un atentado sobre el que hizo un chiste un majadero, pero en modo alguno es una testigo más cualificada que los quizá 99.999 restantes.

El resultado lógico de su testimonio, una vez sentada su validez, tendía que ser el que ha sido. El juez no ha establecido diferencia entre privado y público, cuestión de importancia capital en este asunto. El terrorismo no es un delito que se resuelva en el ámbito de lo privado, entre el agresor y la víctima. Es un asunto público en el que la otra parte es toda la sociedad.

En el citado artículo del 29 de junio lo expliqué así:

“La comparecencia de Zapata como imputado estará acompañada por la de una de las víctimas de sus chistes, Irene Villa, como testigo. Muy probablemente este tipo se verá beneficiado por las declaraciones de la víctima, que descartó haberse sentido ofendida por el chiste de los repuestos. Esa interpretación sería un error, porque las burlas sobre Irene Villa en tanto víctima no son un asunto personal. La escarnecida es toda la sociedad española, salvo, tal vez, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Madrid. Una de las primeras reformas del Código Penal franquista fue que el perdón de la violada no extinguía la responsabilidad criminal del violador como hasta entonces sucedía. Los violadores podían ganar la impunidad si sus familiares amenazaban a la víctima con credibilidad. Pero no les valía si aprovechaban el lance para robarle el bolso, que era un delito perseguible de oficio.

El miércoles entra en vigor una reforma del Código Penal que endurece el delito hasta el punto de que parece diseñado para Zapata, que en este aspecto es un predelincuente. Salvo que reincida, naturalmente.”

La cuestión es que Irene Villa resulta ser una persona admirable por muchos conceptos, el menor de los cuales no es la altura moral que revelaron sus declaraciones y haber sabido sobreponerse al rencor, que era un sentimiento perfectamente humano y comprensible. Naturalmente hay miserables que se creen en disposición de explicar a las víctimas lo que tienen que sentir y de explicarle al león cómo se ruge:


IV

Antes hubo gente capaz de manipular una carta suya para que pareciese que era solidaria con el concejal Zapata, cuando ella había escrito una frase de condena a las agresiones de los zapatistas a la candidata de C’s Begoña Villacís:

Lo que de verdad me duele en el alma son los insultos, amenazas que están sufriendo los propios políticos que, sin haber empezado apenas su labor, son ultrajados de una forma tan antihumanitaria, injusta e incluso demente, como: “Te mereces la guillotina y la horca”

(En negrita y subrayado lo que reprodujeron en La Cuatro, y retuitearon centenares de estúpidos, suprimiendo lo que identifica a Villacís, no a Zapata.)

Esta es una pugna entre imbéciles sectarios. A mí lo que me preocupa de verdad son los criterios del juez Santiago Pedraz.

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Días de radio

Radio Days

Queridos (y queridas, naturalmente): Habéis sido muchos (y muchas, claro, dad por supuesta de ahora en adelante la concordancia de género) que a lo largo de los tres meses últimos me habéis hecho una pregunta que no estaba en condiciones de responder con claridad por falta de información: “Volverás en septiembre con Herrera, ¿no?”

Desde ayer estoy en condiciones de satisfacer vuestra curiosidad y/o interés: No haré la revista de prensa de la COPE a partir del 1 de septiembre. Herrera me lo dijo ayer con estas palabras:

“Prácticamente todas las secciones fijas las van a llevar gente de la casa. Es lo que me han pedido para abaratamiento de costes del programa. Sólo para economía se traen a Besada pero porque lo quieren para otras cosas. Y ni siquiera eso está claro.

No obsta todo ello para que reconozca que nadie como tú podrá hacer una sección que en nuestra anterior vida resultó inmarcesible y ya es legendaria.”

Es lo que hay. El Señor (Herrera) nos lo dio, el Señor (Herrera) nos lo quitó. Bendito sea su santo nombre. Supongo que aquí acaba para mí una experiencia para la que no me creí dotado. En estos siete años he sido incapaz de escuchar una grabación de mi sección. No me gusta mi voz y fue Carlos Herrera quien me tuvo que convencer a lo largo de muchos meses entre 2007 y 2008 que él me veía para esto, aunque tras el primer día mis vecinos me ofrecieron hacer una derrama para pagarme un logopeda. Mi amigo Antxon Urrosolo me dio sabios consejos para acelerar un poco ante el micrófono, la cachaza natural de mi dicción.

Ha sido una gran experiencia que recordaré con un punto de melancolía. Mientras, trataré de afrontar lo que viene con el pensamiento positivo que me recomendaba ayer mi amigo Felipe Serrano: “Piensa que se acabó levantarse a las cuatro de la mañana”.

O sea, que os doy por enterados/as.

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Detrás vamos nosotros

iglesias-y-tsiprasAvisé en su día de que había que guardar esta foto, en la que el secretario general de Podemos apoya al secretario general de Syriza la víspera del día en que este se iba a convertir en el primer ministro griego.

En esos días y aun en los meses siguientes, Pablo Iglesias consideraba a Syriza un modelo para España:

“2015 será el año del cambio en España y en Europa. Empezaremos en Grecia. Vamos Alexis!! Vamos @syriza_gr !!”

Cuando aún faltan cinco meses para las elecciones legislativas en España ya se empieza a  ver con claridad hacia dónde lleva el modelo griego, inevitablemente al corralito. Uno no es partidario de los apocalipsis, aunque solo sea por razones prácticas, pero se veía venir desde hace meses. No se entiende, en consecuencia, que la señora Lagarde se sienta ‘decepcionada’. ¿Por qué, buena mujer?¿Qué esperaba usted?

Estos tipos que gobiernan Grecia se han mostrado en todo momento tan coherentes, tan fieles a sí mismos que no hay lugar para la decepción. Tenían que llegar a esto que pasa hoy: el cierre de los bancos y de la bolsa para evitar que el pánico financiero produzca el colapso total. Es de temer que que no sea un solo día.

¿Recuerdan Venezuela? La revolución bolivariana a la que los dirigentes de Podemos asesoraron, a la que copiaron el propio nombre del partido y su estructura en círculos, de donde Iglesias copió una onomatopeya, tic-tac, tic-tac, que hizo famosa Hugo Chávez, el empoderamiento, el exprópiese, etc.

Cualquier empresa privada, a la hora de contratar a un directivo examina su currículo y las cuentas de resultados que contribuyó a cerrar con su colaboración. Bueno, pues la Venezuela chavista presenta en 2015 una inflación superior al 65%, la más alta del mundo, una caída del PIB del 7% y una tasa de criminalidad que es la segunda del mundo, solo superada por Honduras, según  la Organización Mundial de la Salud y la ong Observatorio Venezolano de la Violencia.

Grecia muestra el camino. Esto no lo dicen estrictamente los dirigentes de Podemos. Jordi  Évole, un periodista estrella, ha escrito un eslogan en favor del ministro griego de Economía:Varoufakis ha demostrado que se pueden hacer las cosas de otra manera“. Efectivamente.

Todavía hoy hay gentes empeñadas en discutir sobre la necesidad de un acuerdo entre Grecia y la UE. La cuestión no es que la Grexit suponga un revés y un daño grave para toda la Europa del euro. El problema es que incluso la condonación de la deuda sería irrelevante para encontrar una salida. Salvo que toda Europa concluya que la mejor solución es ceder al chantaje de Tsipras y seguir financiando in aeternum a una economía disparatada cuyos agentes desconocen el concepto de austeridad. Esa sí sería una circunstancia que tal vez ayudara a Podemos a ganar las legislativas de noviembre. Yo mismo les votaría.

De momento, ha llegado la hora del heroísmo para Podemos, sus dirigentes, Izquierda Unida y los suyos, los que sostienen la idea de que España debe olvidarse de los 26.000 millones que prestó a Grecia, Zapatero que dijo que aquello era un negocio y que España ganaría 110 millones al año, Évole y todos los amantes del día de la cigarra: Comprad deuda griega, hijos míos.

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Este tuit es un fraude

tuit falsoConsidera el autor de este blog que una de las reglas del periodismo es rectificar los errores que uno haya podido cometer en la práctica del oficio y lo ha hecho siempre.

Hace unos días me referí en una columna a este tuit cuyo firmante ha denunciado como un fraude. Con esta frase: “Ay, los abrazos y la hemeroteca. Mauricio Valiente, número 4 de su lista (la de Carmena): “A la derecha hay que machacarla hasta en sus casas, sacarlos (sic) de la madriguera como supo hacer el movimiento vasco para liberar al pueblo”. Explicaré las causas del error. En primer lugar la sintaxis: esa luminosa doble falta del concordancia era una garantía de autenticidad, en mi opinión.

En segundo lugar, la inutilidad. Valiente es un cargo relevante en una Junta de Gobierno en la que se amontonan la portavoz incendiaria de las almejas, de la que también trataba en la columna, el concejal empalador de diputados ajenos, ese tipo que hace chistes sobre el holocausto y sobre las mutilaciones de una víctima del terrorismo y la violación, tortura y asesinato de las tres niñas de Alcàsser y Marta del Castillo. También está en el mismo equipo el concejal Pablo Soto cuya dimisión ni siquiera se ha planteado. Soto sueña con una guillotina y un  Gallardón que ponga la materia prima para él solo, con torturar y matar al tal Gallardón, con un kalashnikov y una tea para incendiar los bancos. Vean aquí un surtido. Hay que joderse con Rambo.

Al leerlo por primera vez me afloró ese sentimiento de piedad que siempre producen los discapacitados, salvo que seas Zapata, pero luego recordé una gran intervención de Unamuno en la Universidad de Salamanca el 12 de octubre del 36, frente al fundador de la Legión, que me parece que viene al pelo:

“El general Millán Astray es un inválido. [Unamuno, el pobre, no sabía que no debe decirse ‘inválido¡, sino ‘dicapacitado’]. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente hay hoy en día demasiados inválidos, y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu, suele sentirse aliviado viendo como aumenta el número de mutilados alrededor de él… El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada…”

Pablo Soto se parece más a Millán Astray que a Cervantes o a Blas de Lezo. Dice Viridiana, la jefa de esta tropilla de mendigos rencorosos que hace mucho tiempo de eso y que Soto ha cambiado. Como dice Carmen Iglesias se puede cambiar de muchas cosas, pero no de carácter: el que era un miserable a los 25 lo sigue siendo a los 55. Pero es que estas cosas las escribió Soto hace dos años. ¿En qué momento cambió de sentimientos, cuándo cayó del caballo?

Si el tuit que se le ha imputado falsamente tiene carácter insultante o vejatorio para él, supongo que no tolerará la compañía de toda esta patulea en el mismo Gobierno local. Pero no hay tal, porque en otros tuits no denunciados, Valiente ha mostrado sus simpatías por dos regímenes que han hecho especialidad  de los actos de repudio a la oposición, en sus madrigueras: Cuba o Venezuela, donde hay parejas de chavistas motorizados. Uno conducía y el otro disparaba sobre los manifestantes. Vean ustedes:

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Mauricio Valiente también tiene sensibilidad conmemorativa para los aniversarios:

7 de noviembre

El 7 de noviembre de 1936  podría haber añadido la primera saca de las cárceles de Madrid que se resolvió en asesinato masivo en Paracuellos del Jarama. Igual a Zapata y Soto se les ocurrían un par de chistes..

Permítanme que descuente el tuit falso de la columna en la que lo incluí. Verán como no pierde sentido:

El abrazo del oso

Santiago González

Viridiana del Carmen, alcaldesa, participó en el Día Internacional del Yoga, asunto que le parece chanchi porque ayuda a que nos queramos más los unos a los otros y quiere hacer de Madrid “la ciudad del abrazo”. En esta misma lógica se comprende su voluntad de hacer del Día del Orgullo Gay una fiesta esencial de Madrid, como San Isidro. Nadie podrá discutirle que el festejo, más que el yoga, si cabe, contribuye a que nos amemos los unos encima de los otros. Así las cosas, también se comprende que su portavoz, Rita Maestre, le parezca una adelantada, con su irrupción en la capilla de la Complutense, al grito de “¡El Papa no nos deja comernos las almejas!” ‘Mutuamente’, debió añadir, salvo que hubiera en el colectivo una división de contorsionistas.

A mí es que el Ayuntamiento de Madrid en sesión plenaria me parece cada vez más ‘La última cena’ de Da Vinci, visto por el ojo de Buñuel en la cena de los mendigos, de ‘Viridiana’, con Rita Maestre, una Lola Gaos mejorada, haciendo a sus iguales ‘un afoto’ “con una máquina que me regalaron mis papás”.

Ay, los abrazos y la hemeroteca.  La portavoz Maestre podría repetir el lance de las tetas, pero debería hacer alguna autocrítica por el escrache que hizo a Rosa Díez en su conferencia de 2010 y por el eslogan “arderéis como en el 36”.

Antes de soltar sus soflamas amatorias, la alcaldesa debería reprimir la afición de su Soto a guillotinar a Gallardón, o, al menos, satisfacer la curiosidad del pobre muchacho: “Matar a un ministro, ¿cuántos años de cárcel son?” Manuela podría haberle iluminado la ignorancia: “pues mira, entre una cosa y otra se te quedarían en unos 20”. Luego está lo de Zapata en su permanente miércoles de ceniza y lo de Gª Castaño (oscuro), con su obsesión de “empalar a Toni Cantó”. Tal vez este muchacho tenga un sentido algo primario de lo que significa ‘hacer el amor’, pero usted, alcaldesa, debería explicar a estos nietos suyos, que antes hay que pedir permiso. Se ha quedado en puertas, qué lástima, la aspirante número 21, Alba López Mendiola, que se presenta en su cuenta de Twitter como “bollera, camionera, desviada, leñadora y feminazi . Por si hicieran falta refuerzos, en la lista de Podemos en la Asamblea de Madrid figura como diputada con el número 4 Beatriz Gimeno, una mujer dedicada a luchar en cuerpo y alma “contra los daños que la heterosexualidad causa a las mujeres”.

Viridiana no comprende que una parte sustancial de sus concejales son incompatibles con estos prontos ‘vivalagente’ que le dan de vez en cuando, aunque tal vez se haya dejado llevar por el tópico al proclamar ‘la ciudad de los abrazos’; ‘el abrazo del oso’ se ha dicho siempre. Y del madroño. Sus concejales, y el jefe de todos ellos, que no entienden de sutilezas, dirán como la mendiga Enedina, con frase del gran Julio Alejandro: “la señorita es muy buena, pero un poco chalá”.

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Días de ira

Días de ira

Lo primero que a uno se le ocurrió al  ver la portada del libro de Tertsch, fue que el autor había pecado de optimista: ¿Días, dice? Llevamos meses y aun años y esto tiene aspecto de durar. El título remite, fonéticamente al menos al famoso himno latino medieval, ‘Dies iras , que en realidad se refiere a un periodo de tiempo más breve aún, porque es un sólo día. Día de la ira, el Apocalipsis:

Dies iras  dies illa/ Solvet sæclum in favilla.

O,  lo que viene a ser lo mismo:

Día de la ira, aquel día/ en que los siglos se reduzcan a cenizas.

Inmediatamente, me fijé en las imágenes de la portada, en la que se ven tres fotos: los retratos de Pablo Iglesias y Luis Bárcenas y en medio de ambos el símbolo del independentismo, la bandera estrellada de Cataluña, que va a llevar a estrellarse a la propia Cataluña. La corrupción y el remedio equivocado.

No es un ensayo al uso. El autor emplea una táctica narrativa de patchwork, que podría parecer en primera instancia una colección de ensayos  breves. En cierto modo lo son, pero solo en apariencia. Están unidos por una lógica interna inatacable, que integra un relato autobiográfico. Estamos ante una crónica anticipada de la decadencia de España contada por un testigo presencial que no se limita a contar lo que ve, sino que también lo interpreta con su propia figura dentro del relato.

Especialmente conmovedor es el retrato que hace de su padre, un hombre que habiendo colaborado con el nazismo lo dejó y acabó siendo internado en el campo de concentración de Schachenahusen, un tipo que el 24 de enero de 1965 despertó a sus tres hijos de madrugada y los reunió en el salón para poner la radio. Aquella noche había muerto Winston Churchill. Fue una de las dos veces en que Tertsch vio llorar a su padre. La otra había sido tras la muerte de su propio padre.

Es un relato biográfico, el narrador zambullido en la historia y es, al mismo tiempo un retal de la historia de España, de la que ha sido testigo. Y de la historia de Europa que también ha visto desde el propio teatro de operaciones y que conoce tan bien por su trabajo de corresponsal. Desde la España de Zapatero, uno de los peores gobernantes de nuestra historia, que puso en almoneda  lo mejor que teníamos, lo más presentable: el consenso que nos hizo albergar la ilusión de que habíamos dejado definitivamente atrás el guerracivilismo, hasta la Grecia de Tsipras, ese modelo en el que nuestros populistas quieren inspirarse.

El resultado es un libro que se lee de un tirón, atraído el lector por la peripecia e irremediablemente seducido por la reflexión. Si no lo han comprado todavía, háganlo. Es un consejo que agradecerán.

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Banderita, tú eres grande, banderita tú eres gualda

Pdr

Hay en esta foto, que ayer fue portada de todos los periódicos, una evidente descompensación de tamaños: o la bandera es muy grande o el líder y el atril son muy  pequeños. Durante los últimos 25 años he acudido en muchas ocasiones a la Fiesta de la Rosa, a la que corresponde la segunda foto en la que Sánchez e Idoia Mendia saludan a la peña. La organización proporcionaba a los asistentes sendas ikurriñas tamaño DIN A 4 de papel o plástico, pegadas a un palo que los viejos militantes de la margen izquierda paseaban sin mucho entusiasmo por el recinto festivo. Vean en la tercera foto un acto del PSC en los tiempos de Rubalcaba y Pere Navarro como secretarios generales. Vean las otras tres fotos correspondientes a actos multitudinarios del PSOE y traten de buscar entre ellos una sola bandera española.

Lo que a uno le sorprende de esto es la exageración. Ya le pareció muy grande e inútil el banderón que Aznar hizo colocar en la plaza de Colón, pero es que los del PP tenían más costumbre. Los comunistas también tenían más costumbre desde que Carrillo apareció en aquella rueda de prensa de abril de 1977, tras la legalización con una bandera española. Era de tamaño normal. Estaba detrás de él, un poco esquinada y yo empecé a entender entonces el papel de los símbolos. Hoy nos lo descubre, muy puesto en razón, el editorial de El País: una democracia progresista no es incompatible con los símbolos de España. Yo creo que esto ya lo sabía El País! pero se ha visto obligado a recordárselo a sus lectores más sociatas. Habría estado bien que Sánchez hubiera puesto una igual en el escenario y que detrás, en grande, estuviera el logo de su partido. Todo esto parece una impostación que no se sabe si se va a mantener. Al parecer la ha puesto tan grande para reivindicar el patriotismo cívico de su partido, frente al patriotismo institucional del PP y al patriotismo caduco de Podemos.

En realidad, todo era para darle un zasca al PP, un mentís por acusarle de radical tras su apoyo a Podemos y similares en los ayuntamientos más grandes de España. También para contraproponer a los gestos del viaje en metro de Carmena y de la bicicleta del alcalde de Valencia. Ya veremos cuánto dura. Seguramente poco, pero la comunicación moderna se hace a base de impactos, shots, no importa su mantenencia en el tiempo.

Dijo el joven Sánchez que carece de sentido que le acusen de radical:  “Como si me hubiera vuelto un bolchevique… a mis 43 años de edad no tengo pinta de eso”. El bolchevismo, como enfermedad infantil del socialismo, hay que joderse. ¿Cuántos años habrá que tener cualquiera para tener pinta de bolchevique?¿Cómo son los bolcheviques y qué pinta tienen? Lenin tenía 47 en 1917. ¿Tenía pinta de bolchevique? No lo sé, pero aquel año encabezó la revolución de octubre. También dijo Young (e inexperto) Sánchez que el ley motiv de la campaña electoral será ‘Más España’. ¿Sí, Pdr? ¿Llevarás un cartel con los colores de la bandera Española y el lema Más España en muchos actos?¿También en Barcelona y Bilbao?. Como dijo (sobre poco más o menos) Caracol el del bulto, esos cojones en aquellos descalzaperros.

Rosa PSE

Mitin del PSC

Sin título


Mitin PSOE

Zaragoza

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Pablo, recortable

Pablo recortable

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El talento de Arcu había propuesto a Pablo Iglesias un vestuario adecuado para lo que pudiera tener por delante. Quizá falte un modelo ‘Acompañamiento de luto’ por si quiere ir a acompañar a su amigo Tsipras en estas horas amargas de hacer frente a la realidad. O un modelo camuflaje para cuando que tenga que comentar como hombre de Estado, la situación en Venezuela, ese régimen al que tanto amó y ya no recuerda.

Me ha permitido añadir dos juegos de recortables para que los niños y las niñas de Podemos, así como su división LGTBI puedan hacer frente desde sus responsabilidades a los compromisos de cafa día.

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Fe de errores

Hace unos días, al hilo de los tuits de la tropa menesterosa que  Viridiana Carmena pastorea en el Ayuntamiento de Madrid (el holocausto, la mutilación de Irene Villa, los asesinatos de las niñas de Alcasser y de Marta del Castillo, la guillotina de Soto, atecé), escribí una previsión de agravio comparativo:

“Voy a contar las columnas que la prensa socialdemócrata va a dedicar a este tipo y su sentido de los chistes. Si creemos que lo de Zapata era una elucubración intelectual sobre los límites del sentido del humor, debería pensárselo algo mejor.  Hace algún tiempo, cuando aquel tipo que regía el Ayuntamiento de Valladolid, León de la Riva hizo un chiste zafio sobre lo que le sugerían los morros de una ministra, hubo una reacción inequívoca: al menos dos docenas de columnas encabronadas y con razón. Aquí las tienen. Mucho me gustaría que este asunto promoviera una indignación proporcional, aunque me temo que salvo mi admirada Elvira Lindo y muy poco más, no habrá reacción. La peña de la ceja aceptará el criterio Zapata: al dimitir del área de Cultura no es caso para nosotros.”

Me equivoqué. Este párrafo:

“No tengo ninguna duda de que muchos de los indignados por los chistes de Zapata escenificaron un dolor que no sentían, y estoy segura de que no lo sentían porque no reaccionaron de la misma iracunda manera cuando un tipo de sus filas era grosero con las mujeres, por ejemplo, o cuando otro soltó en el Congreso un comentario insultante sobre las víctimas de la Guerra Civil. No me creo que sintieran un dolor insuperable por la brutalidad de un chiste quienes aceptan las groserías de los suyos. No cuela.”

Es asunto intelectualmente arriesgado la cábala sobre el dolor ajeno. Especialmente porque nada sabemos de lo que pasa en las interioridades de nuestros vecinos (a veces ni en las de nuestros amigos, cónyuges e hijos). También porque en asuntos como los citados el duelo freudiano hace tiempo ya que dejó paso a la melancolía, salvo, naturalmente, para los padres de las niñas de Alcasser y Marta del Castillo, a los que es fácil suponerles un dolor que no prescribe. Lo que a los demás nos pasa con ellos no es dolor, sino empatía. Yo mismo nací varios años después del fin del holocausto. En mi aprendizaje, el nazismo fue un dato: terrible, ominoso, pero ya histórico, incapaz de producir dolor, aunque sí otros sentimientos, que se extienden hoy, cuando los últimos nazis mueren nonagenarios a quienes banalizan aquel horror y hacen chistes sobre ello que no pueden hacer gracia ni a su puta madre. Es el elocuente “Qué asco” con el que tituló Antonio Muñoz Molina su comentario. Por lo demás, es muy probable que los políticos del PP hayan aprovechado el lance para mostrar una condena, seguramente sincera, pero que viene bien políticamente. Como la indignación colectiva de la izquierda con la zafia rusticidad del ex alcalde de Valladolid. O mejor aún, la airada persecución que en 2003 emprendieron contra Miriam Tey, porque una editorial de la que era socia publicó una novela de Hernán Migoya titulada ‘Todas putas’. En aquella ocasión, que yo recuerde, Lindo y Muñoz Molina fueron de las escasísimas voces de la izquierda que denunciaron el disparate. 

Hoy debo señalar la excepción muy razonable y razonada de Santos Juliá sobre lo del concejal Zapata, también en El País: esta tribuna excelente.

 

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Juan Olabarría Agra

Juan Olabarria

Mi amigo Juan Olabarría dictó ayer su última lección en la Universidad del País Vasco. Después se despidió de sus compañeros de Departamento y sus amigos en un almuerzo que se celebró en el Club Martiartu, al que asistieron: Begoña Elorriaga y Javier Fernández Sebastián, Javier Corcuera, Miguel Ángel García Herrera, Andoni Pérez de Ayala, Jasone Astola, Roberto Uriarte, Fernando Vadillo, Javier Tajadura, Alberto López Basaguren, Marcos Reguera, Carmen Puerta, Pablo Sánchez León, Mª José García, Pedro Chacón, Jesús Casquete, Rafael Lasaga, Ricardo Miralles, Luis Fernández, Pedro García Rebollar, Fátima López, Juan Francisco Fuentes y el arriba firmante.

Javier Fernández Sebastián hizo un sentido discurso de despedida. Helo aquí:

En la jubilación de Juan Olabarría

Permitidme decir unas palabras, en mi nombre y quizá en cierto modo en el de todos, aunque me temo que mis palabras estarán inevitablemente teñidas por mi vieja amistad con Juan y por algunas de nuestras vivencias compartidas.

Juan y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, concretamente desde unas oposiciones a cátedra de instituto a las que acudimos ambos en Vitoria, en 1983. Desde entonces, puede decirse que hemos hecho un buen tramo de nuestra vida juntos. En el plano profesional, durante más de 30 años nuestras vidas han corrido paralelas, primero como profesores de enseñanza media, y luego aquí en la UPV, adonde entramos con pocos años de diferencia, de la mano de Mari Cruz Mina, a quien le estaremos siempre agradecidos. A medida que pasaban los años hemos visto cómo se iban incorporando compañeros más jóvenes, mientras que otros nos decían adiós (como Mari Cruz hace poco, y ahora Juan), o, como es mi caso, empezamos a ver más o menos próximo el horizonte de la jubilación.

A lo largo de estas tres décadas hemos vivido momentos buenos y malos. Entre los últimos no puedo dejar de mencionar tantos años marcados por la desolación y la impotencia ante los crímenes de ETA. Un espíritu libre y una personalidad vehemente como la suya no ha ocultado nunca su escasa simpatía por los nacionalismos y sus hijuelas totalitarias, ni tampoco su convicción de la naturaleza reaccionaria, profundamente iliberal, de la atmósfera ideológica imperante en el País Vasco durante décadas. Frente a la cobardía, incluso la connivencia, de amplios sectores de la sociedad vasca y de la propia universidad con los asesinos de Tomás y Valiente, de Miguel Ángel Blanco, de José Luis López de Lacalle y de otros muchos, Juan alzó la voz para decir NO cuando una mínima decencia así lo exigía, aunque para eso tuviera que arrostrar incomodidades y riesgos. Tanto dolor y tanta infamia no se olvidan fácilmente y no queremos olvidarlo, ni siquiera en un momento amable y distendido como este.

Foto JuanY por cierto fue en aquellos años, en una de aquellas primeras manifestaciones del Foro de Ermua donde conoció Juan a la que hoy es su mujer, Begoña. Se ponía así de manifiesto que a menudo sólo una raya muy tenue separa la pesadumbre de la dicha, el cielo del infierno.

Y no quiero extenderme mucho más.

Todos sabemos que Juan es una persona singular, con un toque excéntrico, de carácter, cualidades y gustos muy marcados. Para empezar es un profesor excelente, fuera de lo común. Iñaki y yo somos testigos de que ha preparado concienzudamente sus últimas clases y ha acudido al aula con el mismo entusiasmo, diría incluso que con los mismos nervios, con los que empezó sus tareas docentes hace mucho tiempo. Sus mejores alumnos no olvidan su entrega, la concisión y elegancia de sus esquemas y la claridad de sus explicaciones, su pasión evidente por la enseñanza de la historia.

Su capacidad para transmitir con eficacia ideas y conocimientos se apoya, a la vez, en un estricto sentido del orden y en una imaginación portentosa, que le permite inventar ejemplos y metáforas deslumbrantes que hacen fácil lo difícil. Por ejemplo, es capaz de resumir, como hizo el otro día en una de esas tertulias matinales en su despacho, las tesis esenciales del libro de Piketty El capital en el siglo XXI con un par de penetrantes metáforas.

Juan es un hombre que allí donde va no pasa desapercibido, que mueve mucho aire a su alrededor. Alguien que ha sabido conservar una capacidad envidiable, casi infantil, para la curiosidad, el entusiasmo y el asombro. El ímpetu de su entusiasmo por las cosas que le gustan sólo puede compararse con la intensidad de su desdén por lo que le desagrada o sencillamente no le interesa. Y la enseñanza ha sido sin duda una de sus pasiones. Por fortuna tiene otras muchas, y ahora que ha llegado el momento de la jubilación le va a faltar tiempo para atender y dar rienda suelta a todas sus aficiones. A la variedad de sus intereses intelectuales –que van mucho más allá del pensamiento político, y se extienden desde la economía a la historia militar– se une su faceta de ávido lector de ensayos, biografías y memorias, su faceta anticuaria, o más bien de amante de los objetos antiguos –plumas, armas, relojes–, así como de la música y de la historia del arte, con preferencia por el romanticismo en música y por el clasicismo en las artes plásticas. Y, por supuesto, como todos sabemos, Juan es un bon vivant dotado de un corazón noble y generoso, amigo de sus amigos, amante de la conversación y de la buena mesa. Desde luego, ahora que se jubila, no le van a faltar distracciones y ocupaciones.

Aunque estoy seguro de que nos seguiremos viendo, y por tanto esto no es en modo alguno una despedida, al comienzo del curso próximo echaremos de menos su canturreo inconfundible al acercarse a su despacho por las mañanas.

Juan:

Echaremos de menos tu genio zumbón, tu ironía sutil y tus juicios tajantes, tus exclamaciones y tus sarcasmos, tu furia volcánica ante la inagotable estupidez humana, tus carcajadas, tus comentarios jocosos y tus brillantes comparaciones, tus críticas incisivas, casi siempre atinadas.

Querido Juan, hemos aprendido mucho de ti. Hemos disfrutado de tu compañía, de tu fogosidad, de tu humor y de tu sabiduría durante todos estos años, y esperamos seguir haciéndolo. Te queremos y te deseamos todo lo mejor, junto a Begoña, en este nueva etapa de tu vida.

 

 

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