Don de alteridad

Antich

Antich fue el director que el Grande España puso en La Vanguardia el 21 de marzo de 2000, nueve días después de las elecciones generales que Aznar ganó por mayoría absoluta, destituyendo a un director, a mi modo de ver más capacitado, Juan Tapia, qu al propietario debió de parecerle muy prosocialista.

¿Qué es el nuevo editorial conjunto? Sólo ha habido uno, que yo sepa desde que el franquismo obligaba a todas las emisoras españolas a conectar con el Parte, de RNE: el que una docena de periódicos catalanes, con La Vanguardia dirigida por Antich en cabeza contra la sentencia que preveían del TC para recortar el Estatut.

Así está casi todo.

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No tan nuevo, querido Arcu

SG en COPE

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Los conos de Laredo todavía seguían allí

conos en LaredoHace un mes y cinco días coloqué un comentario sobre esta absurda señalización que llevaba un mes largo en la Avendida de Derechos Humanos.

Esta tarde, al dar por acabadas las vacaciones y volver a Bilbao, paré junto a las señales para hacer la última foto.

Así está el tema. Ojo, Men working da a entender la señal del triángulo. No hay quien lo mejore.

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Perplejidad y despedida

setiembre

Una vez aceptados los hechos, tocaba despedirse, así que me fui con la familia al Plaza que regenta con sabiduría mi amigo Alfonso López en Laredo.

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 Milhojas de mascarponeA modo de obertura, un pimiento relleno de alioli, crujiente, con anchoa de Laredo. A continuación, unas muy cremosas croquetas de ibérico, rabitas de jibión, ensaladilla templada con vinagreta de aceitunas, carpaccio de pulpo con crema de mostaza y helado de manzana verde, carabinero con risotto y milhojas de mascarpone y café helado.

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Un héroe fungible

La historia de Jesús Neira estaba ya cantada ¿crónica de una muerte anunciada? en el título más largo de Gabriel García Márquez: “Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre.”

Los hechos tuvieron lugar en agosto de 2008, cuando nuestro héroe intervino para defender a una mujer, Violeta Santander, que estaba siendo agredida por su pareja, Antonio Puerta. El agresor se revolvió contra él y le propinó tal paliza que quedó en estado de coma. Empezó siendo un metepatas para la propia mujer que defendió, a quien según parece, su novio no la pegaba más de lo necesario. Al salir del coma y descubrirse que era de derechas, nuestra izquierda se desentendió de la misma amanera que se ha desentendido de la paliza que tres energúmeno, dos tipos y una tipa, dieron a una niña de 19 años, Inma Sequí, dirigente de Vox en Cuenca. Por cierto, señor Fernández: Cuenca tiene 56.000 habitantes. Casi una semana después de la brutal agresión, la Policía no tiene pistas para la detención de los tres fanáticos.

Había pensado ponerme editorializante sobre este asunto, pero mi querido Camacho lo ha resuelto con brillantez difícilmente superable en su columna de ABC:

EL HÉROE KLEENEX

IGNACIO CAMACHO

No fue un héroe involuntario. Impremeditado tal vez, o instintivo, o espontáneo; lo cierto es que Jesús Neira tuvo un gesto de gallardía o de arrojo que la mayoría de nosotros sería incapaz de hacer, y ese acto le cambió la vida. Le costó una desgracia, una paliza de la que salió literalmente descalabrado, y al despertar del coma lo devoró la trituradora de la fama, la máquina de picar carne de los platós. Es la suya una triste historia de nobleza y fracaso cuyo sabor amargo debería agriar también la alegre banalidad de nuestras efímeras mitologías sociales. Un quijote de usar y tirar, un personaje kleenex fabricado a la medida de los espasmos de las audiencias y destruido con la displicencia frívola que se desechan los juguetes rotos.

Porque el Neira que interesaba como campeón civil, como adalid contra la violencia machista, era sólo el Neira inconsciente y comatoso, el hombre vegetal sobre el que se podía construir un relato unívoco y sin réplicas. Cuando despertó, la opinión pública descubrió a un ser humano como los demás: imperfecto, ambiguo, inestable, contradictorio. Una figura frágil con dificultades para manejar una experiencia traumática.

Y encima de derechas, muy de derechas, detalle que para el pensamiento dominante desacreditaba su condición de paradigma moral e ideológico. Tropezó con todo lo que podía tropezar: con el desprecio de la mujer auxiliada, con el odio de su agresor, con los prejuicios políticos, con la trivialidad de los medios, con las secuelas de los golpes, con su propio inestable psicodrama. Se volvió incómodo, desconcertante, embarazoso. Inservible.

Los mismos que ponderaban su coraje lo arrumbaron como un estorbo. Simplemente había dejado de funcionar como carnaza para el espectáculo. The show must go on. Muerto de sobredosis su agresor, el presunto caballero andante acabó desatendido por la justicia, olvidado por sus encumbradores, ninguneado por el feminismo sectario, insultado ¿previo pago del salario de la infamia¿ por la víctima a la que había socorrido. Equiparado a los indeseables con quienes el azar lo cruzó en maldita la hora. Y lo peor fue que ese general desdén disolvió su ejemplo cívico y ético. Que el fragor canalla y truculento de la hoguera mediática lo abrasó en sospechas y redujo su arrebato de honorabilidad a un lejano rescoldo ceniciento. Y quedó pendiente la cuestión esencial, que es la de qué haría cualquiera de nosotros si presenciase el sádico apaleo de una mujer indefensa. O de un mendigo en un zaguán. O de un inmigrante en el Metro.

En realidad sucedió algo peor: permaneció flotando la ominosa idea de que sería mejor no intervenir, frenar cualquier reflejo de hombría de bien, ser pragmático. Fingir indiferencia, disimular la dignidad. Dejar al violento cabrón de turno a sus anchas y renunciar a todo impulso, por leve y pequeño que sea, de creerse una persona decente.

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Tengo que hacer una declaración

Herrera en COPE

Queridas y queridos: Acabo de rematar un laborioso proceso de negociaciones con el halcón de las Ondas, Carlos Herrera Cruset. Ayer habíamos llegado a un acuerdo provisional para participar en la tertulia del espacio Herrera en Cope, “a expensas de más cosas”.

Las expensas se han concretado y haré una colaboración diaria, que constará de una columna de carácter editorial a las 8:15 y un planteamiento de problemáticas para centrar la tertulia a las 8:30. Es decir, lo que viene haciendo en Onda Cero el portentoso hombre que cena centolla, a la espera de conocer los mismos efectos físicos, aunque no me importaría que fuese con otra dieta.

Lo que comunico a esta sabia tripulación para su conocimiento y efectos.

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Bien pensado, ¿qué hay de malo en ello?

Cristina CarmenA

Resulta que la alcaldesa de Madrid ha ido a Buenos Aires como Umbral al programa de la Milá: a hablar de su libro. Con perdón de la sintaxis, habría que decir para que ustedes me perdonen tamaña comparanza. La noticia me produce sensaciones encontradas: satisfacción por una parte. En una primera aproximación al hecho y dadas las capacidades gestoras que Manuela Carmena ha acreditado hasta la fecha, que se haya ausentado durante una semana es una buena noticia para sus administrados, si bien, ella ha dispuesto para su uso particular de un tiempo que debía a su función, como si fueran unas vacaciones.

El inconveniente del asunto es que se quedan sus concejales. Trotacapillas, la portavoz, explicó el viaje en términos virtuosos. No se consideró obligada a dar explicaciones de su agenda política, porque el viaje ha sido pagado por una empresa privada, la editora del libro, y no les ha costado un euro a los madrileños. Ni a las madrileñas, claro. Es difícil encontrar un ejemplo parecido en la grosera privatización de la política.

Resulta que como el viaje de la alcaldesa lo paga un particular, su entrevista con ese fenómeno que es Cristina Fernández de Kirchner es un asunto privado del que no tiene que dar cuentas a la opinión pública. Rita Maestre alberga una ideas algo primarias de la virtud y el vicio al distinguir entre fondos públicos y privados. A nadie se le había ocurrido ampararse en la naturaleza privada del dinero que recibe, en metálico o en especies, una autoridad. La definición canónica de cohecho podría ser defendida con ese argumento por la portavoz Maestre: no hay quebranto (artículo 419 y siguientes del Código Penal) para los administrados porque los regalos los hizo una empresa privada. ¿También los trajes de Camps, portavoz? (Recordemos aquí que Francisco Camps, el prota de 126 portadas a cuenta de los trajes, fue absuelto).

La confusión entre público y privado es el primer peldaño de la corrupción, algo que no llegan a comprender Maestre ni su ex, el niño de la beca. La segunda sensación es de pánico, porque si hay algo peor que Carmena en el Ayuntamiento es su tropa. Mientras ella se entendía con los populismos argentinos gracias a un patrocinio privado, La portavoz comparecía para no dar explicaciones sobre con quién piensa reunirse la alcaldesa -¿a usted qué le importa, hombre?-y para explicar, en compañía del concejal Sánchez Mato, que el Ayuntamiento pone en marcha la auditoría de la deuda. El diario Público lo explicaba así:

“El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha las labores de auditoría de la deuda municipal sobre el gasto financiero que asume la corporación y cuyos resultados serán sometidos a mecanismos de participación ciudadana para determinar qué conceptos son “legítimos” o “ilegítimos”, lo que influirá en la futura acción de Gobierno municipal.”

O sea que van a hacer una auditoría de la deuda y van a someterla al pueblo, para que este determine lo que es legítimo o ilegítimo. El frescor salvaje de los tribunales populares. Es de suponer que el muñidor de esta historia sea Pablo Soto, concejal de participación ciudadana y gran calcetero municipal, aquel que soñaba con tener para él solo una plaza, al entonces alcalde Ruiz Gallardón y una guillotina. 

Tendría que necesitar ayuda, claro, aunque puede que pensara en una guillotina con telemando y que su víctima tuviese actitud colaboradora. El Unamuno que se enfrentó a Millán Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca aquel 12 de octubre, habría dicho: “El concejal Pablo Soto es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. (…) Me atormenta el pensar que el concejal Soto pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados, los guillotinados, a su alrededor.”

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Sntxz escribe sobre Txk

Txiki B

El País de ayer incluía una sentida necrológica de Txiki Benegas escrita por el secretario general, Pedro Sánchez. Uno de los párrafos que llamó mi atención es el siguiente:

“Nos mostró a todos que su mayor ambición la reservaba para su causa, no para él. Pudo ser lehendakari, porque ganó las elecciones de 1986, y ofreció su derecho de primogenitura en aras de la convivencia y de la integración de todos los vascos. Siempre estuvo convencido de que el acuerdo es la mejor victoria.”

Sorprendente esa generosidad que hace renunciar a un triunfo legítimo en aras de la convivencia, que, al parecer, garantizan mejor los adversarios que uno mismo. He aquí un lagrimón socialdemócrata del joven Snchz que recuerda a esta perla cultivada del maestro Zapatero:

“Llevo muy grabado lo que le dije a Aznar cuando fui elegido líder de la oposición y vine aquí, a la Moncloa (…): “Presidente, quiero que sepas una cosa: nada me haría más ilusión como responsable político que ver el fin del terrorismo siendo tú el presidente del Gobierno y yo el líder de la oposición”.

Los hechos fallan  en el “pudo ser lehendakari”. No pudo. Cada vez que se le hablaba de esto, de su renuncia generosa, por la paz un avemaría, Txiki se cabreaba como un mono gibraltareño. Recuerdo uno de esos momento que viví personalmente, en el bar del hotel Ercilla, creo que en 1990, en compañía de Ramón Jáuregui, Fernando Buesa y otros dirigentes socialistas. “Qué renuncia ni que pollas en vinagre”, dijo Benegas. Lo que pasó es que nadie estuvo dispuesto a pactar con nosotros conmigo de lehendakari”.

Tenía razón. En las elecciones del 30 de noviembre de 1986 los resultados fueron:

PSE-PSOE: 19 escaños; PNV: 17; Herri Batasuna: 13; Eusko Alkartasuna: 13; Euskadiko Ezkerra: 9; C.P.: 2 y C.D.S.: 2.

En las negociaciones siguientes, que duraron tres meses se exploraron las posibilidades de un tripartito PSE+EA+EE, lo que Euskadiko Ezkerra llamaba entonces un tripartito de progreso, tratando de impulsar la opción. No entendí entonces por qué ese tripartito era de progreso y no lo era otro PSE+PNV+EE, salvo que para los euskadikos el factor de progreso en el Gobierno fuera precisamente EA, y no ellos mismos o el PSE.

No hubo manera. Garaikoetxea no estaba dispuesto a un pacto que no le asignara a él el cargo de lehendakari. Lo mismo le pasaba al PSE con el PNV: el precio del acuerdo era la lehendakaritza para el segundo. Para el PSE no era lo mismo cederle “su derecho de primogenitura”, como dice Sánchez con desafortunada metátora (ah, los derechos históricos) a quien había sacado 17 escaños, que a quien había sacado 13. Calculaban también que Ardanza sería menos líder que Garaikoetxea y también que el PNV era un partido más fiable que EA. Pero todo este cálculo fue posterior a la imposibilidad de hacer lehendakari a Txiki con el tripartito. Es decir, no pudo.

El PSE sufría entonces una deslegitimación parecida a la que sufre ahora el PP a manos del propio PSOE. Esto lo explicaba muy bien Juan Mª Bandrés en los primeros días de diciembre del 86 mediante un minucioso proceso de descartes: El PNV y EA no pueden pactar por su escisión reciente. Ninguno de los dos puede pactar con HB por su apoyo a ETA (además no llegarían a los 38 de la mayoría absoluta). Txiki Benegas no puede ser (dónde se ha visto). O sea, que el mejor situado para lehendakari era él, que era el quinto y tenía nueve escaños.

Otra versión, de la que se hace eco hoy Tonia Etxarri, dice que no quiso, pero eso me parece una interpretación psicoanalítica. Me limito a reproducir una conversación de la que fui partícipe. Después de todo, no me lo tomen como un pegote, yo hablé mucho más con Txiki de política de lo que lo haya hecho el joven Sánchez.

Es ley de vida. Los dirigentes socialistas que salgan del próximo congreso no recordarán quién era Txiki. Una antecesora suya como secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, protagonizó una anécdota reveladora. Una mañana en el Congreso, su vecino de escaño, Luis Yáñez, le dijo: “Estar tarde me voy a tu pueblo”. “¿A qué?” preguntó ella. “Me han pedido que les dé una conferencia sobre Llopis”. “¿Y quién es ese?” a lo que replicó Yáñez: “el secretario general de tu partido anterior a Felipe González”. Los treinta años anteriores, nada menos, entre 1944 y el congreso de Suresnes en 1974.

No sólo eso. Pajín fue cabeza de lista por Alicante en las legislativas de 2000, exactamente el mismo puesto que había ocupado Llopis en las elecciones de febrero de 1936. ¿A qué le llamarían ‘memoria histórica’? Esta es una pregunta retórica, claro.

César LuenaRecuerdo haber dicho que era un riesgo encomendarle la Secretaría de Organización a un desorganizado como Txiki. Todos los que lo sucedieron agigantan si figura y su gestión y explican la decadencia del partido: Cipriá Ciscar, José Blanco, Leire Pajín, Marcelino Iglesias, Oscar López y César Luena. Todos agigantan su figura, aunque no sepan con precisión quién era y qué pensaba.

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Txiki Benegas, uno de los nuestros


NOTA.-Por uno de esos misterios que mi procesador de textos se niega a corregir, la primera versión colgada de este obituario, contenía un par de frases bailadas que hacían ininteligible el texto, tal como han señalado justamente Triquiñuelas, Carlos, Rubín de Cendoya y Viejecita. Una vez corregido, helo aquí en la versión que debió ser:

Chesterton había dejado escrito que “El periodismo consiste esencialmente en decir “Lord Jones ha muerto” a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo”.

benegas

La noticia del fallecimiento de Txiki Benegas, que empezó a difundirse ayer al filo del mediodía en las web de los medios, recordaba la irónica definición. Todos los titulares señalaban: Muere Txiki Benegas, histórico dirigente socialista vasco, como si en los últimos años se hubiera convertido en un lord Jones, en un desconocido y hubiese que explicar de quien se estaba hablando.

José Mª Benegas Haddad (Caracas, 1948) fue un personaje clave de la política española desde la transición. Nació en Venezuela, hijo de un militante exiliado del PNV. La familia regresó a España en 1956, fijando su residencia en San Sebastián.

Estudió Derecho en la Universidad de Valladolid, donde se licenció en 1971. Al año siguiente, tras ingresar en el PSOE y UGT, abrió un despacho laboralista en la capital guipuzcoana, en compañía de Ramón Jáuregui y Enrique Iparraguirre.

Txiki Benegas fue uno de los artífices de la renovación del PSOE en el Congreso de Suresnes celebrado en 1974, donde la comisión ejecutiva que encabezaba el abogado sevillano Felipe González y de la que él formaba parte, sustituyó a la ejecutiva del exilio que lideraba Rodolfo Llopis, secretario general durante los 30 años anteriores. Llopis rechazó la presidencia que le ofrecían los jóvenes socialistas del interior y llevó al conflicto hasta la internacional socialista, que se pronunció a favor del PSOE renovado.

Era Benegas a la hora de su muerte el diputado más antiguo del Congreso, título que compartió con Alfonso Guerra hasta 2014. Ambos inauguraron sus respectivos escaños en las elecciones constituyentes de 1977.

Su bautismo de fuego parlamentario fue el debate de la Ley de amnistía, que se celebró en octubre de 1977, en el que ejerció como portavoz del PSOE, mientras en nombre del Partido Comunista intervino Marcelino Camacho (Abad y no Zancada, como erróneamente transcribe su segundo apellido el Diario de Sesiones del Congreso). En nombre del PNV intervino Xabier Arzalluz, con quien mantendría una cierta amistad a lo largo de su vida política.

Desde la transformación de la organización socialista vasca en Partido Socialista de Euskadi en 1977, Benegas fue su secretario general durante once años, hasta entregar el testigo a Jáuregui en el V Congreso del PSE-PSOE, celebrado en 1988.

Crtel benegas la(s) 08.02.06Txiki Benegas fue un referente de los socialistas en la amnistía, la autonomía y la lucha por la paz y contra el terrorismo, un excelente negociador, con dotes de persuasión y una considerable capacidad política. Participó en el debate constitucional, con la defensa del Título VIII; Intervino activamente en la elaboración del Estatuto de Autonomía y fue dos veces candidato de su partido a la Presidencia del Gobierno vasco, en febrero de 1984 y el 30 de noviembre de 1986, tras la escisión del PNV y EA. Fue esta última la única ocasión en que los socialistas vascos ganaron unas elecciones autonómicas al PNV.

Él trabajó hasta conseguir el pacto de Ajuria Enea, que se aprobó el 12 de enero de 1988 y fue un artífice de la integración de Euskadiko Ezkerra en el PSE. Con Mario Onaindia y con Nicolás Redondo Terreros, puso en 1999 los mimbres del Pacto Antiterrorista. Los tres hicieron un viaje al Reino Unido, durante el que Benegas observó, y así se lo dijo a sus compañeros, que sus interlocutores no hablaban de nombres ni de siglas y sí de fechas.

Allí nació el fundamento del pacto: para combatir al terrorismo era precisa una política que trascendiera los gobiernos y los nombres, llevar a la convicción de los terroristas que debían abandonar toda esperanza porque la política antiterrorista no iba a cambiar aunque lo hiciera el Gobierno. Zapatero adoptó la idea apenas nombrado secretario general en julio de 2000 y consiguió que Aznar firmara con él el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, pero apenas elegido presidente del Gobierno hizo una interpretación diferente a la de Txiki, cuando reivindicó en el Escorial (en un mano a mano con Baltasar Garzón) una agenda progresista de la lucha contra el terrorismo.

Quizá por sus antecedentes familiares, Xabier Arzalluz le dispensaba un trato deferente y no exento de cierto afecto. Contaba Nicolás Redondo que durante un almuerzo en Algete para explorar las posibilidades de un Gobierno de coalición tras las autonómicas del 98, en el que participaron: Txiki, Arzalluz, Egibar, José Luis Corcuera y él mismo, el presidente del EBB invocó la seriedad: “Al fin y al cabo aquí estamos cinco personas que nos vestimos por los pies”. No pudo ser. El PNV había pactado con ETA y EA en verano y suscribió el pacto de Lizarra en septiembre. Cuando le contaron la conversación  a Felipe González, este comentó: “Pues en una época importante de su vida, él lo hacía por la cabeza.”

Era un buen tipo, capaz y con más instinto político que toda la ejecutiva actual de su partido. Uno de los nuestros.

 

 

 

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Un cantamañanas

Habían pasado dos meses exactos desde aquella entrevista en la que Pablo Iglesias arremetió contra Izquierda Unida en una entrevista de Público publicada el 24 de junio pasado. Los entrevistadores preguntan al final, por si no había quedado claro en el resto de la cháchara:

P.-Con Izquierda Unida, ¿quedan opciones de un pacto previo a las elecciones generales?

R.-Ninguna. Cero. Fin de la cita. Cero. No hay manera de poner otro titular.

Luego es la realidad la que sí encuentra la manera de poner otro titular y se lo pone. Hoy mismo:

Alianzas Podemos

Él no quiere una coalición nacional de izquierdas para asaltar el cielo. Ha estudiado Políticas y sabe algo que Snchz aún ignora, que el poder se gana en elecciones desde posiciones centradas. O sea, que se muestra partidario de hacer en cada ciudad, provincia o comunidad autónoma, si se tercia, alianzas por la buena causa. Siempre con una idea clara: el mando no se negocia. Ya habíamos advertido al tierno e ignaro Garzón que a Iglesias sólo le interesaban de IU los votos y los cuadros políticos, pero los esperan de uno en uno y con el carné en la boca. O los esperaban. El fiasco griego de Syriza ha contribuido a rebajar el optimismo de los de Iglesias que han debido de llegar a la conclusión que, después de todo, igual no se puede. Otro día hablaremos de esto.

“Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición”, dice el refranero en sentencia de Groucho Marx, matizando una de Churchill: “La política hace extraños compañeros de cama… aunque no tanto como el matrimonio”. Si no se vuelven de la misma condición, al menos sí que se contagian la sintaxis. Comparen  la expresión de Iglesias reproducida arriba con la de su ex novia, Tania Vaciamadrid:

«No, punto, no vamos entrar en Podemos, punto. Lo puedo volver a repetir: no, punto, no vamos a entrar en Podemos. Punto. ¿Más claro?»

Cinco meses después se ponía la túnica blanca de vestal para ofrecer su pureza a la causa de la revolución:

“Estoy disponible para formar parte de la lista de Pablo Iglesias”.

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