Que viene el ‘facismo’

Una de las características más desarrolladas por el ser humano es su renuencia a enmendarse en los errores. Se da incluso entre gente evolucionada, un suponer, Ana Pastor, hablo de la presidenta del Congreso, no de la presentadora de La Sexta. Recordarán que el mes pasado tras una de las tanganas que tanto gustan al Rufián de Esquerra Republicana, la presidenta de la Cámara lo expulsó, se quejó de haber sido llamada ‘institutriz’ y anunció que iba a retirar del Diario de Sesiones el término ‘golpistas’ con que el PP y Ciudadanos  califican a los golpistas catalanes y también la expresión ‘fascistas’ que ERC dirige a sus adversarios en el Congreso. Bueno, Joan Tardà dice ‘facistas’.

Tenía razón el PP para quejarse. Golpista es un calificativo perfectamente aplicable a quien pretende saltarse las leyes ignorando los procedimientos que las propias leyes establecen para su reforma. No hay manera lógica, en cambio, de llamar ‘fascistas’ a los dirigentes de Ciudadanos. Sencillamente no lo son, y hay una notable contradicción en llamar fascistas a quienes alternativamente también se tacha de neoliberales. Es una incompatibilidad que ya señalaba la inquilina de la pensión de ‘Cabaret’, cuando le preguntaba al huésped nazi, herr Ludwig, cómo era posible que los judíos fueran al mismo tiempo comunistas y los dueños de los bancos. “Son muy sutiles, fraulein Kost. Si no pueden vencernos de una manera lo intentan de otra”.

Ana Pastor ha vuelto a incurrir en la equiparación y es que la misma comparanza jode, las cosas como son. Albert Rivera había calificado de ‘golpistas’ a los socios catalanes del doctor Sánchez y Tardà puso  voz campanuda para acusar a Rivera de ‘facista’. No es que odien el fascismo; su formación intelectual no da para definiciones muy precisas conceptualmente hablando. Por eso se conforman con llamar fascista (o facista) a todo lo que odian. Pero ellos sí son golpistas, lo fue su president, Companys, golpista y fusilador, del que se sienten incomprensiblemente orgullosos, y que fue a su vez fusilado por un Gobierno dictatorial, golpista y en aquellos años sí, fascista.

El término fascista o su síncopa coloquial, facha, se han convertido, sin embargo, en  términos imprescindibles de nuestra vida política para denigrar al adversario.  En todo hay niveles y la ministra de Justicia establecía una gradación precisa para establecer quienes eran los enemigos del Gobierno del pueblo que la acosaban por sus conversaciones marranas con Villarejo: soy víctima de la derecha, de la extrema derecha y la extrema extrema derecha. O sea, el PP, Ciudadanos y Vox, los tres partidos que han derrotado al PSOE en Andalucía, algo que nadie había previsto desde las primeras elecciones de 1982, cuando la lista encabezada por Rafael Escuredo arrasó con una mayoría absoluta de 66 escaños, el doble de los que obtuvo el pasado 2 de diciembre. Han sido 36 años y medio encaramados a la junta. La pérdida de 14 escaños y 400.000 votos ha puesto a Susana Díaz en una situación difícil. No podía formar Gobierno, no ya con su socio inicial, Adelante Andalucía; es que tampoco habría podido con Ciudadanos en el caso de que Marín tuviese nostalgia de la legislatura vencida. El PP, con una pérdida muy notable de votos y escaños, ha salvado unos muebles que daba por perdidos. Queda la incógnita de Ciudadanos, partido al que, tal como escribió mi buen Ignacio Camacho, no le gustan sus votantes.

La cuestión es que los andaluces (y las andaluzas, claro) han expresado sus preferencias con notable claridad, y esto no ha hecho más que empezar. Es un voto cabreado, sí, pero esto se va a hinchar. Ya verán qué sorpresas van a deparar las elecciones madrileñas a quienes no quieran enterarse.

 

 

Anuncios
Publicado en . | 124 comentarios

Zelig Sánchez

Pie de foto.-Zelig Sánchez y Eudora Calvo

Pedro Sánchez es un personaje notable que comparte algunas características básicas de Zelig, el personaje de Woody Allen. Con algunas limitaciones, claro. En logar de tener con él a la doctora Eudora Fletcher, se tiene que apañar con Carmen Calvo o quizá con Adriana Lastra y claro, el resultado no es el mismo.

Se hacían cábalas a las nueve de la mañana del miércoles sobre el grado de energía que el doctor Fraude iba a irradiar desde la tribuna de oradores para atajar la que viene. Solo este Simplicio Simplicísimus  podía considerar que haber asaltado la Moncloa en compañía de una tropa formada por los herederos del Padre Ladrone, que integran las dos familias principales del golpismo catalán, el populismo podemita con sus extensiones, mechas y mareas, las dos expresiones del nacionalismo vasco, en su versión incruenta y en la que aún no se ha arrepentido, no iba a tener consecuencias.

El primer resultado fue algo que no preveíamos casi nadie: hacer saltar al PSOE de su predio andaluz. Todavía no se han analizado en profundidad los cambios que las autonómicas de hace dos semanas han introducido en la política española: romper una hegemonía ininterrumpida del PSOE en Andalucía durante los últimos 36 años. La irrupción de Vox con la pujanza con que lo ha hecho es un toque de atención notable no solo para la izquierda por sus alianzas non sanctas; también para la derecha española por no haber defendido los presupuestos constitucionales con la energía suficiente.

Los disparates de Sánchez se han ido sucediendo en el silencio de los santones del partido, sin que los Felipes, Alfonsos y otras familias hayan dicho ni ‘pamplona’, en parte porque el sanchismo se había encargado de inutilizar el Comité Federal y cualquier organismo de control del partido que quedaba reducido a una contrato personal y de adhesión entre el secretario general y lo que pomposamente llaman ‘los militantes’, en lugar de emplear el término mucho más propio de ‘los afiliados’. El invento estaba llamado a durar, siempre que no peligrase el valor esencial: el pesebre.

La caída de Andalucía anuncia el principio del fin. El pedrismo es una fábrica extraordinariamente productiva de abascalina, por usar la tonta metáfora que tanto les gusta.

Hay gente que no espera una rectificación de Sánchez. Él puede leer otro discurso. Bueno, como hizo con la tesis doctoral. Dijo Rufián, quizá en la frase menos estúpida que haya pronunciado nunca que el de que el último discurso se lo había escrito Borrell. Es posible. Borrell o cualquier otro; él no hace distingos y se adapta al entorno con afán de superviviente, tal como se explicaba Zelig ante la doctora Fletcher su portentosa adaptación al entorno: “quiero caer bien a la gente”.

El problema de Zelig Sánchez es que él no puede caerle bien a nadie. Su discurso del miércoles sufrió un revolcón por parte de Pablo Casado y de Albert Rivera, contra los que se empleó con más empeño que el que había puesto contra Torra, que aquella misma tarde se empeñaría en ratificarse en la vía eslovena y en el apoyo a los cdr en loas que militan su mujer y sus hijos. Esto es lo que hay. Zelig está solo. Hace falta que alguien se lo explique y lo haga en términos que él pueda entender.

Publicado en . | 215 comentarios

Trinos y rebuznos/Ellos (y ellas) son el caos

El ministro Ábalos es un personaje fascinante. Ayer tuvo un rapto de inspiración sobre la celebración de un Consejo de Ministras en Barcelona el próximo 21 de diciembre. Resumen de lo publicado: el doctor Sánchez, cavilando en cómo se la maravillaría él para atraerse las simpatías de Quim Torra dio en sugerir que pensaba celebrar una reunión del Gobierno en Barcelona el citado día 21. Torra no se mostraba muy partidario de la cita y prefirió darle largas. Mientras, los sectores más irreductibles del golpismo catalán, encabezados por los comités de defensa de la república se preparan para arruinar al Gobierno el Consejo de Ministros del 21-D, organizando una kermesse heroica de los revoltosos.

El ministro de Fomento, hombre sensible donde los haya, consideró que había riesgo de una grave alteración del orden público y llegó a poner  en duda la celebración del Consejo: “Hay que valorar si las cosas que se hacen para bien consiguen un resultado positivo”. La posibilidad de cancelar el Consejo de Barcelona fue corregida al punto por el Gobierno y por su vicepresidenta, a la que, como es costumbre, no se entendió del todo, pero ratificaron que el Consejo se celebraría en Barcelona. “Por supuesto que se va a celebrar. No hay dudas al respecto”. El ministro dijo que hablaba a título personal, lo cual le exime de responsabilidad, según la vicepresidenta Calvo, que solo ve materia cuando se expresa en tanto que ministro de Fomento.

Los sanchistas es lo que tienen. Hoy han corregido a Ábalos, pero es que este hombre había corregido antes al mismísimo doctor Sánchez, que con su inseparable don de la oportunidad, saludó la fiesta de la Constitución mostrándose partidario de acabar con la inviolabilidad del Rey, que es una figura obsoleta tal como la define el artículo 56.3 de la Carta Magna. Ya metidos en gastos, añadió que en su opinión, el Rey está de acuerdo con él en esto. Ábalos dijo que esa no es una propuesta que esté encima de la mesa, que no hay iniciativa  de revisión al respecto y que esa es la posición oficial. “Lo demás son opiniones, obviamente, del presidente y de quien haga falta”. Ya solo falta que lo interprete la portavoz Celaá, por supuesto a título personal para que el caos sea total.

 

 

 

Publicado en . | 146 comentarios

Vox y los guardianes del sistema

El gordito rubicundo que preside la Generalidad ha iniciado lo que él y sus golpistas califican pomposamente de ‘huelga de hambre’ y es en realidad una dieta ligera de 48 horas, bajar unos kilos antes de Navidadesmientras se aloja en Montserrat y señala la vía eslovena como el modelo a seguir, cinco docenas de muertos. “Lo que nos queda para llegar al final será dramático”, dijo el chico tonto que le salió a Comín, dando la razón a su jefe desde Bruselas. De momento, lo dramático es que un gobernante incurra en lo que cualquier juez (salvo Estevill y Vidal, naturalmente) calificaría de prevaricación, al desautorizar al cuerpo de seguridad que de él depende por haber cargado contra los cdr que se contramanifestaban violentamente contra Vox y cortaban la AP-7.

Un fantasma recorre España, habría escrito Engels para dar cuenta de Vox. Casi todos se han aunado para combatir a este fenómeno al que muchos coinciden en tachar de ultraderechista. Ayer mismo se sumaba a la descalificación el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que criticaba al PP y C’s, “partidos que se dicen democráticos, pero pueden llegar a acuerdos con alguien que quiere subvertir el orden constitucional y cargarse estos 40 años de sistema democrático”. Eso no pasa con EH Bildu, que “es ya parte del sistema”.

El partido-guía de los vascos no pacta con partidos que quieran subvertir el orden constitucional; es el propio PNV quien lo subvierte. La última vez, el 23 de Noviembre, cuando el PNV y EH Bildu sacaron adelante en el Parlamento  asco una mociuón contra la Constitución española, en la que se negaban a participar en los actos dl 40 aniversario, denunciaban las bases anticonstitucionales de la Carta Magna y exigían que la Jefatura del estado dejara de estar encarnada en la Corona.

PNV y EH Bildu son la esencia del sistema, de ese sistema en el que 15 encapuchados apalearon a un estudiante partidario de la unidad de España, le rompieron el pómulo y la nariz y no hubo noticia del asunto hasta que el herido fue dado de alta en el hospital, cinco días más tarde y planteó una denuncia que hasta el momento no ha conocido avances sustanciales.

A Santiago Abascal no lo apalearon en la Universidad en los años 90 por dos razones: él estudiaba en la Universidad de Deusto y cada mañana acudía a clase protegido por dos escoltas. Él era uno de los jóvenes militantes de Nuevas Generaciones que a raíz del asesinato de Gregorio Ordóñez dieron un paso adelante para afiliarse al PP.

La única ultraderecha que ha habido en España desde la transición fue la que obtuvo el 2,56% de votos negativos a la Ley para la Reforma Política. En las primeras elecciones después de la Constitución, el 2,11% que supusieron un escaño para Blas Piñar, uno de cuyos portaestandartes, Carlos García Juliá, fue un asesino material de los abogados de Atocha. Esa era la única ultraderecha que ha habido en España en los últimos 40 años. ¿Y qué es Vox? La reacción de unos españoles hartos ya de estar hartos, como cantaba Serrat, ha sido rotunda en Andalucía, pero empezó mucho antes, cuando Aznar entregó la cabeza de su bautista Quadras porque se la había pedido el padre ladrone, Jordi Pujol. No estuvo mucho tiempo, pero allí empezó todo, cuando los dos grandes partidos de España empezaron a entregarse al nacionalismo.

 

Publicado en . | 153 comentarios

Así está el tema

Así está el tema. Público, que es un periódico o así, publicaba hoy esta portada con la noticia, relevante de que el asesino ultraderechista Carlos García Juliá, uno de los responsables de la matanza de Atocha había sido detenido en Sao Paulo. Es una noticia reconfortante para uno, pero llama mucho la atención de que la información haya sido acompañada por una foto de Fernando Lerdo de Tejada, otro de los asesinos, hijo de la secretaria de Blas Piñar, que se dio a la fuga, antes que García Juliá, y del que no hemos vuelto a tener noticia. Cuelgo esta noticia a las 14:07 del sábado. Cinco horas más tarde el error de identificación sigue tan campante. Desde primera hora de la madrugada todos los periódicos de verdad reproducen la foto de Carlos García Juliá, dos retratos separados por 41 años:

Tanto la foto de Gª Juliá como la de Lerdo de Tejada corresponden a la época en la que ambos fueron detenidos, 1977. 41 años después tienen otro aspecto. El de Fernando Lerdo no lo conocemos, pero el de Juliá, sí. Hay que reconocerle a ABC el mérito de haber publicado una foto reciente del asesino junto a la de archivo.

Es un caso pasmoso de negligencia profesional. Claro que no cabe extrañarse demasiado. La directora de este engendro, Ana Pardo de Vera, ya había dado muestras de sus capacidades el 26 de octubre de 2017, cuando confundió La Constitución Española con el Código Procesal Constitucional de Perú para sostener la impugnabilidad del Tribunal Constitucional español ante el encarcelamiento de los Jordis. Fue replicada al punto, tal como puede verse a la derecha.

Tampoco cabe extrañarse de que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tuvieran en sus cabezas a esta criatura para la dirección de RTVE.

Durante la Revolución de los claveles leí en un periódico trotskista portugués, ‘Siempre fixe’, una entrevista con Ernest Mandel, líder de la 4ª Internacional. Decía que “los izquierdistas portugueses son los más estúpidos del mundo. Exageraba. El hombre no conocía suficiente a los nuestros. Hace unos años, con motivo del rodaje de una película en cuyo guión había participado, tuve ocasión de conocer a José Manuel Cervino, notable actor de carácter del cine español. Cervino trabajó en ‘7 días de enero’, notable película de Juan Antonio Bardem sobre los asesinatos de Atocha y otras circunstancias  de aquella tremenda semana, sobre un guión De Gregorio Morán y el propio cineasta. Él interpretaba a José Fernández Cerrá, el que llevaba la voz cantante en los asesinatos. Era desasosegante  verle sopesar la pistola en su mano derecha mientras decía: ” esas manitas, más arriba”.

José Manuel Cervino, buen actor, buen tipo y un gran conversador, era militante del Partido Comunista y contó durante una cena en el hotel Indautxu que después del estreno de la película asistió, como tenía por costumbre, a la manifestación del 1º de Mayo en Madrid y que notó una hostilidad creciente a su alrededor mientras oía endechas como “pero mira el hijoputa este, hace falta tener huevos para presentarse aquí”. En fin, es lo que hay.

Publicado en . | 121 comentarios

Vamos a peor

Decíamos ayer que el nacionalismo vasco tuvo sus más y sus menos ante la Constitución española, incluso aquellas dudas de Xabier Arzalluz sobre la pertinencia de votar que no. Al final, el partido-guía de los vascos pidió al pueblo llano su abstención con un argumento irrefutable:  los vascos no habían votado la Constitución de los EEUU a pesar de que no reconocía los derechos históricos del pueblo vasco, al igual que la que se sometía a referéndum hace 40 años por estas fechas y si no votaste aquella, a ver por qué ibas a votar esta.

El caso es que nuestro lehendakari ha dado plantón a la conmemoración del día en que los ciudadanos españoles votaron la Constitución, tal como veía siendo habitual. Tampoco asistió, como comprenderán, ese pucherito de mongetes amb butifarra que responde al nombre de Quim Torra.

Esto no ha sido siempre así. Baste recordar que hace 40 años y cinco semanas, el 31 de octubre de 1978, se sometió a votación el proyecto de Constitución que había de someterse a referéndum el 6 de diciembre. Votaron que sí 325 diputados, el 94% de los presentes. Uno de ellos era Jordi Pujol Soley, detalle que no debe extrañar a nadie, recuérdese que un hombre se su partido, Miquel Roca Junyent, había sido uno de los padres de la Carta Magna. Siempre se han hecho cábalas sobre la posibilidad de que el PNV hubiera votado afirmativamente en el caso de que hubieran podido tener un propio en la comisión redactora del texto constitucional. Nunca podremos saberlo, pero la hemeroteca guarda memoria de que ni los nacionalistas catalanes ni los vastos tuvieron antes tamaña fobia a lo común.

Recordemos que en la última semana de mayo de 1981 se celebró en Barcelona la Semana de las Fuerzas Armadas, que culminó el día 31 con un gran desfile, al que asistió hecho un brazo de mar el mismo Jordi Pujol. Coincidiendo con el comienzo de la semana tuvo lugar el legendario asalto al Banco Central de Barcelona, que tuvo muy entretenida a toda España los días 23 y 24 de mayo. Dos años después, el 28 de mayo de 1983, la Semana de las Fuerzas Armadas se celebró en Burgos, capital de la VI Región Militar y allí acudieron  los presidentes de las Comunidades Autónomas en contacto con la región. Y allí estuvieron los presidentes de Castilla y León, Cantabria, La Rioja, Navarra ¡y el País Vasco! Era entonces nuestro lehendakari Carlos Garaikoetxea Urriza, quién lo ha visto, tan firme en aquel desfile y quien lo ve, reducido hoy a figurón del partido que ha sucedido a Batasuna en la política vasca. Vivir para ver, el jueves pasado no asistieron al 40 aniversario de la Constitución ni el lehendakari Urkullu, ni la presidenta de Navarra, ni siquiera Revilluca, que tiene su carta magna en las tertulias de La Sexta.

Hoy el romancero de ausencias lo define Otegi, el secuestrador de Luis Abaitua que considera indecente  “seguir planteando políticas que hacen que la mitad de la población tenga miedo a salir a la calle por la noche”. Lo que es indecente es que los adeptos de este tipo se encapuchen para dar una paliza en el campus de Álava un estudiante que cree en la unidad de España y romperle la nariz y el pómulo. Ese es el nivel de la indecencia a los 40 años de que aprobáramos la Constitución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en . | 67 comentarios

Cumplir los 40

El acto conmemorativo de los cuarenta años de la Constitución en referéndum fue un acto sobrio e impecable. La duda surrealista que se había mantenido sobre la conveniencia de que el Rey emérito estuviera presente quedó felizmente despejada. Don Juan Carlos y Doña Sofía tuvieron un lugar de honor, en el centro del hemiciclo, delante del banco azul. En el mismo sitio, a su derecha, estaban los cuatro ex presidentes del Gobierno vivos. A la izquierda, los tres padres de la Constitución supervivientes: Pérez Llorca, Herrero de Miñón y Roca i Junyent.

Con puntualidad de reloj japonés llegaron al Congreso los ex presidentes, los Reyes eméritos y la Familia Real al completo, que fueron recibidos con una cerrada salva de aplausos por los tres centenares de ciudadanos apostados frente a la entrada. Antes, la llegada Pedro Sánchez había sido recibida con silbidos y abucheos, al igual que la de Zapatero. Hubo aplausos para Rajoy y Aznar y algún silbido para Felipe González, menos que para sus compañeros. Era evidente que entre los concentrados había una mayor representación de los ciudadanos críticos con la gobernanza socialista, especialmente en los últimos tiempos.

Le entrada de los Reyes eméritos en el hemiciclo fue acogida por una generosa ovación, que no fue secundada por los diputados de Unidos Podemos y tampoco por Felipe González, cada vez mas parecido  al retrato de Dorian Gray, que solo se sumó a la ovación cuando los Reyes tomaron posesión de sus asientos junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Los podemitas se mantuvieron en su posición estatuaria ante los Reyes, ante el himno (esa cutre pachanga facciosa) con un curioso logo en la pechera, un perfil femenino, vago homenaje a Marianne, la alegoría de la Revolución francesa, aunque sin gorro frigio. ABC desveló la trampa: se trataba del plagio de un anagrama creado para una casa de belleza girado 180 grados, un diseño que se puede comprar en internet por dos euros escasos. Así las cosas, ¿quién puede extrañarse de que Pablo Iglesias no proteste  el plagio que el doctor Sánchez hizo de su tesis?

Se limitaron a no aplaudir y seguramente Don Juan Carlos recibió con alivio su frialdad gestual, que tampoco habían inventado ellos. Uno recuerda el pleno en el que el Rey Juan Carlos inauguró la legislatura constituyente, el 13 de julio de 1977. Su entrada en el hemiciclo fue recibida con todos los diputados puestos en pie y un aplauso bastante extendido. No por todos; se daba la paradoja de que los 20 diputados comunistas aplaudían como leones y los socialistas no. Tiene uno para no olvidar la imagen estática de González y Guerra, con el vicesecretario general del PSOE que guardaba las manos en los bolsillos de la chaqueta. ESZ verdad que al menos ellos tenían la excusa de no tener un chalé en Galapagar.

La presidenta del Congreso hizo un buen discurso, con su recado para el marqués, “no hay candados en la Constitución” y el del Rey fue excelente, con una necesaria reivindicación de la memoria de su padre y de la Constitución como un gran pacto nacional de convivencia, trufando su intervención de pertinentes citas de los padres de la Carta Magna.

Publicado en . | 116 comentarios

Un tiempo constituyente

Apenas dos meses después de nuestras primeras elecciones, fallecían Elvis Presley y Groucho Marx. El primero el 16 de agosto de 1977; el segundo, tres días más tarde. Fueron dos golpes que la gente como yo sentimos, apenas cumplido nuestro sueño de poder votar como cualquier ciudadano de nuestro entorno, como si fuéramos americanos.

Yo me había enfrentado a las primeras elecciones de mi vida  siendo militante del PCE. Contra lo que sostienen los comunistas de ahora, que la actividad del PC de cuando entonces estuvo influida por el miedo, no era tal sino esperanza confiada lo que guiaba, no solo a los comunistas, sino a la izquierda en general. “En mi casa hasta el servicio vota comunista”, decía premonitoria una camarada de Universidad en los días previos al 15-J.

En mi casa no teníamos servicio, de hecho, ni siquiera creíamos del todo en la lucha de clases, pero mis padres, castellanos viejos, conservadores y católicos, afrontaron responsablemente el trance: se dispusieron a ver en la tele el desfile de los dirigentes políticos que reclamaban el voto a una ciudadanía neófita, democráticamente hablando. Y al final, mi madre se sintió convencida por Carrillo: “¿Sabes lo que te digo, Alberto? Que vamos a votar a los comunistas. Total, ¿qué puede pasar, que nos quiten las cuatro tierras que tenemos? Iban a ser para los chicos y ellos están conformes con eso…” Y así fue como mis padres se convirtieron en dos de la media docena de votantes que tuvo el PCE en mi pueblo, en un arrebato de solidaridad paterna, que fue muy de agradecer, aunque desde el punto de vista intelectual dejara mucho que desear.

Fue así como empezó nuestra legislatura constituyente tras un impulso inicial de Fernando Abril y Alfonso Guerra. Se encargaron de redactarla: Cisneros, Herrero de Miñón y Pérez-Llorca por UCD, Peces-Barba, por el PSOE; Solé Tura por el PCE, Fraga por AP y Roca  Junyent por Minoría Catalana. La Constitución fue precedida por un consenso que trajo en la etapa constituyente algunos frutos. Por  ejemplo, la Ley de Amnistía, aprobada el 15 de octubre de aquel año. Los artistas plásticos del PCE habían recorrido España aquel verano con una exposición reivindicativa. El cuadro más relevante de la muestra era ‘El abrazo’, de Juan Genovés, que se reproduce en esta página.

No era la reconciliación, como pretendía IU con motivo de la cesión  del cuadro por su autor al Congreso, sino la amnistía. En él se abrazan los presos políticos, ellos sí, políticos, que salen de la cárcel, con sus iguales: sus familiares, camaradas y amigos. La lucha por la amnistía fue una reivindicación tenaz del PCE. Fue Marcelino Camacho, diputado por Madrid el encargado de su defensa el día de su aprobación.

El 9 de diciembre de 1977 fue puesto en libertad Fran Aldanondo, el último preso de ETA en las cárceles españolas. ETA tardó exactamente una semana en cobrarse su primera víctima, un concejal de Irún llamado Julio Martínez. El propio Aldanondo volvió a lo suyo y murió en enfrentamiento con la Guardia Civil en un caserío próximo a Tolosa 22 meses más tarde. Entre la libertad de su último excarcelado y su muerte, ETA había asesinado a 141 personas.

Hubo otras escenas admirables. Aquel mismo mes de octubre, el día 25, se firmaron los pactos de la Moncloa, que pusieron de acuerdo a todos los partidos, a las asociaciones empresariales y a las centrales sindicales para hacer frente a la crisis, con una inflación que superaba el 26%.

También aquel octubre se produjo un hecho de gran contenido simbólico. Manuel Fraga presentó una conferencia de Santiago Carrillo en el Club Siglo XXI. Los dos líderes se abrazaron y Fraga comenzó su intervención diciendo: “El conferenciante que les voy a presentar a ustedes es un comunista de tomo y lomo”. En aquel acto, Carrillo perdonó a Fraga la iniquidad del juicio a Julián Grimau y Fraga a Carrillo las matanzas de Paracuellos. Pocos gestos tan elocuentes para escenificar en un solo acto el sentido de la amnistía y la recuperación de la convivencia. Aquellos dos hombres fueron unos actores de primer orden para explicar el espíritu de la Constitución que se puso en pie durante la etapa constituyente: Fraga encarriló por la vereda constitucional al franquismo sociológico y Carrillo hizo lo propio con una izquierda todavía asilvestrada. Ese aspecto de mi ridículum vitae es quizá el único que no estaba equivocado. Tal día como hoy hace 40 años, los españoles la aprobamos en referéndum y pusimos un broche de oro a nuestra etapa constituyente.

Publicado en . | 52 comentarios

¡Viva la Constitución!

Hablemos de la Constitución, que cumple 40 años desde aquel miércoles en que los ciudadanos españoles  fuimos llamados a las urnas. Votamos inequívocamente que sí, con ganas, diría yo y abrimos el período más largo y más fructífero de nuestra historia en paz y libertad. Aquellos hombres que debatieron el texto durante la España constituyente supieron relativizar sus diferencias para acuñar un concepto que hizo carrera: el consenso.

Éramos mejores y eran mejores quienes nos representaban, baste comparar a Tarradellas, presidente de la Generalidad por aquel entonces con Torraplá, no hay color. Tarradellas, el hombre que tenía calado a Pujol, pronosticó que Cataluña votaría ‘sí’ en masa: “Cataluña es el pueblo de España que más razones tiene para decir sí a la Constitución. Cataluña ha pagado demasiado caras sus desviaciones, no hace falta repetirlas”. Acertó: Votó ‘sí’ el 90,5% de los catalanes. Arzalluz se mostró partidario de negociar el ‘sí’, pero su partido no le dio opción e hizo campaña por la abstención con eslóganes espectaculares: “La Constitución de los EEUU no reconoce los derechos del pueblo vasco. Esta, tampoco. ¿Votaste aquella?” y esta advertencia: “Negación de los fueros=tres guerras civiles”, más notable si cabe, ya que habían perdido las tres.

La festividad de la Constitución de hoy es una fiesta algo fría. Baste pensar en las vueltas que ha tenido que darle la Casa Real a un asunto tan palmario como la presencia destacada del Rey emérito, su primer impulsor, en la conmemoración que hoy a mediodía va a celebrarse en el Congreso, sin que quepa descartar alguna performance de la bancada podemita.

Hoy, la Constitución tiene más enemigos de los que nunca tuvo e incluso la mayor parte de sus partidarios condicionan su defensa a la necesidad de reformarla, empeño imposible cuando no hay un acuerdo básico, cuando falta el consenso.

Publicado en . | 34 comentarios

Tarea para demócratas

Mañana se cumple el aniversario de aquel día en que los españoles votamos la Constitución que ha hecho posible la etapa más larga en paz, convivencia y libertades que hayamos tenido en nuestra historia. Es un día que nos ofrece tres reflexiones: la primera, sobre el dislate del doctor Fraude que planteó la conveniencia de reformar la Carta Magna para quitarle la inviolabilidad al Rey y se permite hacer una cábala sobre su confianza en que Felipe VI comparta este criterio suyo. La cábala es en sí misma un disparate y quiere sugerir una conversación inexistente sobre el particular con el Monarca. La prueba de su estupidez y su inoportunidad es que fue desautorizada por el número 3 del Gobierno, José Luis Ábalos, que no es precisamente una lumbrera, pero si se le compara…

El segundo es esa improbable ministra de Justicia que califica de anticonstitucional a Vox pero considera plenamente constitucionales a los socios del Gobierno Sánchez: Bildu, Podemos, PdeCat y ERC. Y por añadidura el PNV, claro.

El tercer asunto son las manifestaciones que ayer volvieron a las calles de las ciudades andaluzas para hacer frente al fascismo, tal como pedía el marqués de Galapagar. Gritaban “Sin piernas, sin brazos, los fachas a pedazos”. Eran muchos como para ignorarlos. Eran muy jóvenes como para no temer por la idea del futuro que alimentan cabezas tan tiernas. Resumen de los hechos: Un partido legal, inscrito adecuadamente en el Registro del Ministerio del Interior, concurre a unas elecciones convocadas en tiempo y forma y obtiene 12 escaños en el Parlamento andaluz. Lo han votado 396.000 ciudadanos andaluces a los que Podemos y sus excrecencias juveniles quieren privar de su representación legítima. Hoy hay una batalla fundamental por la democracia: defender el derecho de Vox a representar en las instituciones a casi 400.000 ciudadanos y el derecho de esos ciudadanos a elegir a sus representantes. Anda, Arcadi, mójate que te lo pongo fácil.

Publicado en . | 71 comentarios