En Lerma, Casa Antón

Casa Antón

Si viajan ustedes entre Burgos y Madrid por la Autovía A-1, poco antes de llegar a Lerma encontrarán una desviación a la izquierda con un cartel indicador que dice: A Covarrubias 22 kms. Si no conocen Covarrubias deberían tomar el desvío. Pero si ya lo conocen, estuvieran urgidos por la prisa y fuese la hora de comer, les recomiendo hacer una parada en Lerma. Pueden aparcar en la mismísima Plaza Ducal, una de las plazas mayores de España. Pueden admirarla, tomar un aperitivo en el hotel y dar un breve paseo hasta el balcón del frío. Pasarán ante la tumba del cura Merino, héroe de la Guerra de la Independencia y se encontrarán en el balcón, momento adecuado para admirar el paisaje y recordar los versos de Alberti:

          Lerma

Arriba el balcón del frío,

las balaustradas del aire,

el cielo y los ojos míos.

Abajo, el mapa: tres ríos

y un puente roto, sin nadie.

Y ya después de esto, estarán en disposición de encaminarse a Casa Antón, donde su prudencia les habrá hecho reservar mesa para enfrentarse a uno de los mejores asados de cordero lechal que se pueden comer en España. Alejandro Tomé, el patrón, les atenderá solícito, con una amabilidad que es marca de la casa y  no tendrán que romperse la cabeza con la carta. Lechazo asado y ensalada verde. Antes les recomiendo mollejas y riñones (una ración de cada, si son ustedes cuatro). Me agradecerán el consejo.

En la foto me acompañan mis hijos, Daniel y Ernesto, y Alejandro, el patrón.

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Covarrubias, la flor de la cereza

Cereza

Pies de foto: A la izquierda, en el balcón de la casa de Doña Sancha, durante el pregón. A la derecha, con el alcalde, Oscar Izcara. A continuación, el texto del pregón leído tras la imposición de la cereza de oro:

La flor de la cereza

Una vez leí hace algunos años que en Japón florecen los cerezos entre los meses de marzo y abril y que el fenómeno es previsto y anunciado por la Oficina de Meteorología como un elemento más del pronóstico del tiempo. Se trata de un florecimiento en cadena; empieza por el sur, por la isla de Okinawa a principios de marzo y termina en la isla de Hokkaido un mes más tarde.

La floración de los cerezos es espectáculo que congrega a los japoneses en torno a los árboles para admirar la belleza de sus flores, que tienen arraigo antiguo en la cultura nipona. La flor del cerezo era el emblema de los samurais, los feroces guerreros medievales, precisamente por su delicadeza, porque no es una flor que conozca la decadencia: mantiene la belleza de la plenitud hasta su muerte. Así querían vivir los samurais, en plenitud hasta el momento final. Dice la leyenda que las viudas de los guerreros se sentaban ante un cerezo y se administraban la muerte mediante el ‘seppuku’ o ‘harakiri’. Su sangre calaba la tierra hasta las raíces del cerezo y hacía que las flores de aquel árbol fueran rosadas en vez de blancas.

La flor tiene un enemigo mortal en las heladas. Cuando mis padres se fueron a vivir sus últimos años a Mecerreyes, su pueblo, yo venía todas las mañanas a Covarrubias. Por la Semana Santa, que a veces coincidía con la floración, se notaban los efectos de una helada al bajar de las Arrevueltas y ver que El Manto, una alfombra blanca la víspera, se había transformado en un paisaje amarronado, una metáfora de la muerte.

Creo que es un acierto que para esta distinción, la gente de mi pueblo haya elegido la cereza. Cada vez que tengo que escribir un currículum y escribo por fidelidad a los hechos que nací en Burgos, siempre me quedan ganas de añadir a continuación: “pero ojo, yo soy de Covarrubias. Aquí vivían mis padres, aquí me engendraron (esto es un suponer, nunca les pregunté dónde tuvo lugar el fausto y gozoso acontecimiento). Entenderéis que eso nunca se le pregunta a una madre y en el fondo da un poco igual.

Nací en Burgos por razones médico-quirúrgicas. Mi madre debía someterse a una césarea y ese era un asunto que superaba las disponibilidades de nuestro médico, don Gabriel Escudero, y de la que fue tantos años comadrona y ayudó a venir al mundo a varias generaciones de racheles, la señora Paula.

Pero, sobre todo aquí vi de verdad mi luz primera, aquí di mis primeros pasos, aprendí mis primeras letras y descubrí los primeros afectos. Rainer María Rilke, un delicado poeta checo, dejó escrito que “la verdadera patria del hombre (seguro que quiso decir también “de la mujer”), es la infancia”, Creo que es cierto y que esa es la razón exacta de que Covarrubias, sus calles y su entorno, sean mi geografía afectiva y una parte esencial de mi memoria. Todas su calles están llenas de recuerdos, de nombres propios, de apodos a los que tan dados somos, y de anécdotas.

No hay año en que no venga una o dos veces a mi pueblo y una actividad que realizo siempre que estoy aquí es darme un paseo matutino por todas sus calles y plazas, desde La Venta hasta el Piélago, desde la Serna hasta el Cruce, Cada rincón tiene un recuerdo esencial. En Covarrubias descubrí yo el mundo y aquí adquirí valores que me acompañaron siempre: los primeros amigos, tres de los cuales, José Luis Zorrilla, Emiliano Gallo y Jesús Ángel Blanco, lamentablemente ya no están con nosotros. También se me fue otro amigo, Pablo San José, Pablo el de La Codorniz como le llamaban aquí todos, a quien debo una cierta educación estética y mi descubrimiento del surrealismo literario; aquí conocí el primer amor, naturalmente platónico, y tantas otras cosas hermosas, que como decía el poema de Wordsworth, perviven siempre en el recuerdo.

Las cerezas están también en mi memoria rachela. Y, naturalmente, las uvas y el vino, aquel vino de Covarrubias, un churrillo a menudo turbio según lo recuerdo, a veces ácido y de poca graduación, un vino para beber con gaseosa. Yo tengo mi propia anécdota familiar al respecto.

Mi padre, que era un hombre de gran capacidad adaptativa, consideró apenas instalado en Covarrubias que donde quiera que fueres, haz lo que vieres. Y compró un viñedo en el Enderrío, un plantel largo y estrecho, con media docena de cerezos, junto al de Alberto Subiñas. Había en la bodega de la casa que acababa de comprar casa ocho o diez cubas, las más nuevas de comienzos del siglo XIX. Mi padre hizo un lagar, fregó bien las barricas, nos hizo vendimiar a toda la familia y se dispuso a producir su primera cosecha. Para probar el primer vino invitaron al tío Jaime, que fue maestro en Mecerreyes durante toda su vida laboral y gozaba de veneración en la familia. Le ofreció mi padre el primer vaso de vino, que el tío miró al trasluz. Dio un sorbo, lo paladeó, chasqueando la lengua con fuerza y luego dijo con absoluta franqueza: “flojete, acidete y malgustete”.

Por aquel entonces no había llegado a Covarrubias la idea de barricas de roble nuevo, que hoy, junto a los consejos de algún enólogo han hecho de la Ribera del Arlanza una Denominación de Origen donde se hace un vino más que aceptable.

A las cerezas, en cambio, nunca les puso nadie pegas. La cereza nuestra tiene alguna desventaja con respecto a la que se recoge en otras zonas, el valle del Jerte o Aragón: es más pequeña y la variedad Monzón es más descolorida, pero gana a sus competidoras en dulzor y es más apreciada por las conserveras por su carne blanca.

La recolección de la cereza fue la primera actividad remunerada de mi vida y también de la de mis amigos. Teníamos como patrones, que yo recuerde, a Julio Blanco y a César Gallo, que nos pagaban lo suficiente para cubrir nuestras pequeñas necesidades adolescentes.

Este es un galardón que voy a llevar con orgullo de ahora en adelante, por lo que significa y también porque su diseño se debe a una querida y excelente artista de este pueblo, Laura Jorge, a quien conozco desde que sus padres, mis queridos amigos, Miguel Ángel y Rosa, eran novios y aún antes. Hace unos años, un presidente del Gobierno me impuso la medalla de la Orden del Mérito Constitucional. Es una condecoración que, como diría el Rey emérito, me llena de orgullo y de satisfacción. Tanto como el que hoy me ha causado Oscar Izcara, el alcalde de mi pueblo, al imponerme esta cereza de oro que tanto significa para un rachel. Por eso, a partir de ahora, os prometo que llevaré las dos juntas en las grandes ocasiones. Paisanos, muchas gracias ¡y que viva Covarrubias!

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¡Más de un año!

Conos 2

Hace ya más de un año que colgué aquí una curiosa foto del nuevo urbanismo de Laredo. A primeros de junio de 2015, trabajadores municipales pusieron conos como los que ven en la foto para balizar un bache en la Avenida de los Derechos Humanos.  Un mes más tarde seguían allí sin que se hubiera comenzado la obra de reparación que parecían anunciar. Fue entonces cuando colgué la foto. Ver foto de abajo a la izquierda.

conos-en-laredo

Podrán comprobar que el Ayuntamiento se toma las cosas con calma., lo cual constituye una buena señal. Nada hay peor en tiempos convulsos que la histeria o precipitación de las instituciones. Comprobarán también, que el paso del tiempo va minimizando el coste de estas performances municipales. Verán que en poco más un año nos hemos ahorrado seis conos y dos señales de obras.

No todo está perdido. Si acaso usted había empezado a desconfiar por las extrañas maniobras de los partidos para la formación (o no) de Gobierno, aún nos quedan los Ayuntamientos. Qué raro que no se le haya ocurrido esto a Manuela Carmena.

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¡Diez años!

10 añosArcu ha colgado esta noche en twitter este recordatorio de que hoy hace diez años, el  8 de julio de 2006, colgué el primer comentario de este blog. Era una columna publicada en el Diario de Navarra, periódico en el que yo colaboraba entonces.

He contado en varias ocasiones el comienzo de este blog. En el décimo aniversario se impone hacerlo una vez más. Arcadi Espada, que escribía in ello tempore un blog de éxito patrocinado por Editorial Espasa me hizo una advertencia: “Si al cabo de un mes no tienes 100 visitas y diez comentarios al día, vale más que lo cierres porque será un fracaso.

Así  que el  8 de julio colgué de mañanita el comentario y me dispuse a esperar, echando un vistazo cada diez minutos, siempre con mismo resultado: “No hay comentarios” El día 9 pasó otro tanto. Y el 10 lo mismo. El día 11 se registró un comentario. Lo firmaba CalabazaBlog y decía: “NICE BLOG!!!!!! (La grafía y los signos de admiración, así en el original).

Entonces recordé una broma de Borges, que según mi amigo Roberto Velasco había insertado como anuncio en un periódico bonaerense y envié a todos mis contactos un email que decía:

“La señora de Pérez y sus hijas/ comunican al público y al clero/ que han abierto un taller de chupar pijas/ en la calle Santiago del Estero”. Yo, que soy más consciente de mis limitaciones, me he limitado a abrir un blog”.

Aquel día hubo 12 comentarios, firmados por: Anónimo, Julia, Montano, Gorkataplines (3), Antecessor, Teresa y otros dos Anónimos. Así empezó esta pequeña historia.

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Belosticalle aporta su cereza

CEREZASon muchas las razones por las que me siento satisfecho de haber abierto este blog hace casi diez años. Si hubiera que elegir una diría que el paisanaje. Dentro del paisanaje están las especializaciones que hacen más llevadera la travesía. Catalina, la cantinera, con su barrica de ron; el doctor Asclepio con su consulta para las tontunas y otros desórdenes de la mente y entre todos, nuestro sabio de guardia, el gran Belosticalle, que ha compuesto unos versos para la cereza de oro que se nos concede en Covarrubias el próximo domingo, aportando una teoría que como todas las suyas es irrefutable. La cereza viene del Mar Negro:

“…nos unimos de corazón al homenaje, y por mi parte te envío los versículos de que te hablé. Es a propósito de que también las cerezas, como el vellocino de oro, proceden del Mar Negro o Ponto Euxino. El cerezo concretamente lo llevó a Italia (y de allí vino a España) el exquisito Luculo (más y mal conocido como Lúculo), cuando le relevaron de dirigir la guerra contra Mitrídates, rey del Ponto, que el romano aprovechó para forrarse.

Con mi gratitud por el poema y por su amistad.

 

Cereza de Oro 2016

De la Cólquida lejana

navegando el Ponto Euxino

Jasón trajo el Vellocino

de Oro, sin pagar aduana.

 

También del Euxino mar

nos trajo el gourmet Luculo

(cuya rima disimulo)

el cerezo, árbol sin par,

 

Que a la Hesperia trasplantado,

(¡maravilla!) en Covarrubias,

al par de rojas, da rubias

Cerezas de Oro afinado.

 

Pues bien, en el mismo pago,

una de éstas ha de ser

(maciza, es de suponer)

para González, Santiago.

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Iceta y la claridad

Churiaque, Dion and me

Publicado hoy, en mi columna de El Mundo

A veces da la impresión de que la función política del PSC, más en tiempos como estos, es mejorar la opinión que cualquiera pudiera tener del PSOE. Miquel Iceta ha apuntado a la vía canadiense como un posible modelo para el soberanismo autóctono.

Debo confesar que la insistencia socialista no ha conseguido convencerme de las bondades de la reforma federal en la que tanto insisten. Pero reclamar la vía canadiense como un plan b si la cosa federal no entusiasmara al independentismo catalán se me escapa más aún. O debo estar más atento o el primer secretari del PSC debería esforzarse más en sus explicaciones. “No sé si en España son conscientes de que el 48% de los catalanes quiere irse y que hay que hacer algo”, ha dicho en una portentosa confesión de extranjería. Y con un manifiesto, desconocimiento de la Ley de la Claridad y sus condiciones.

Elisa de la Nuez explicaba razonablemente en estas páginas el sábado lo que era la vía canadiense para líderes desinformados. Insistiré un poco. El 25 de noviembre de 2003, el artífice de la Ley de la Claridad, Stéphane Dion, impartió su primera conferencia en España; fue en Bilbao y a mí me cupo el honor de presentarla. Por la mañana, la Fundación para la Libertad, que había organizado el evento, lo llevó a las sedes de los partidos vascos, en los que sólo pudo entrevistarse con dirigentes del PP y el presidente del PSE, Jesús Eguiguren. Ningún dirigente nacionalista se avino a un encuentro y ningún dirigente socialista asistió aquella misma tarde a la conferencia.

Durante el almuerzo, que se celebró en el hotel López de Haro y al que asistió el embajador de Canadá en Madrid, alguien preguntó al entonces ministro de Relaciones Intergubernamentales por qué la Clarity Act y él respondió con la claridad que informaba su ley: “Porque en Canadá no hay una Constitución como la española”, con su artículo 2 tan explícito sobre la soberanía nacional como patrimonio de todos los españoles.

La Ley de la Claridad no es una vía para hacer más fácil e indolora la vía a la independencia, sino más bien lo contrario, una carrera de obstáculos que el Gobierno liberal organizó para dificultar la ruptura. En Canadá las provincias pueden organizar referendos y Quebec había convocado dos, en 1980 y 1995. En el primero, el Partido Quebequés perdió por 19 puntos. En el de 1995, por 1,16 (49,42% contra 50,58%).

Los obstáculos eran: una pregunta clara y una mayoría clara, concepto en el que la respuesta del Tribunal Supremo de Canadá a la cuestión planteada por Dion insiste en 13 ocasiones. Será el Parlamento el que fije la ‘mayoría clara’. En ningún caso lo sería un 52%. Mucho menos, el 48% del que habla Iceta. La mayoría debe ser cualificada por dos razones: por la irreversibilidad del viaje y porque una mayoría frágil podría cambiar durante las negociaciones.

Si se dieran ambas claridades, comenzaría un proceso negociador en el que la provincia secesionista debería reconocer el mismo derecho a una parte de sí misma que prefiriese permanecer ligada a la Federación, una Barcelona que quisiera seguir siendo española, por ejemplo. También habría que negociar la compensación por grandes obras de infraestructuras que la Federación hubiera realizado en la provincia.

“En Canadá, la doble pregunta (del referéndum ilegal) se consideraría una manipulación”, dijo Dion recientemente en Barcelona. También aquí, según debe de parecerle al TSJC, que ha sentado en el banquillo a los artífices de aquello.

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Una cereza de mi pueblo

Cereza de oro

El Diario de Burgos lo contaba el viernes. En Covarrubias, mi pueblo*, me van a entregar la cereza de oro que han tenido a bien  concederme el Centro de Iniciativas Turísticas y el Ayuntamiento. No tengo más que decir, en parte porque no se me ocurre y si se me ocurriera algo lo diría en el pregón. Sí quiero decir “muchas gracias”.

  • Digo que Covarrubias es mi pueblo, porque allí me engendraron, allí vi la luz primera,  di mis primeros pasos, me escolaricé y aprendí mis primeras letras, etcétera, aunque por razones médico-quirúrgicas mis padres me llevaran a nacer a Burgos.
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Pablo en plasma

Pablo en plasma

En este tiempo se llevan mucho las campañas largas y las legislaturas cortas. Durante estos seis meses, y muy especialmente durante la campaña electoral para el 26-J y más señaladamente en el debate a cuatro, por ejemplo. Si hubiera tenido que poner un título a aquello, habría escrito “Don Mariano y la liga de los sin bata”. O en plan de titular épico: “El lobo y los tres cerditos”. No me provoca Mariano Rajoy un entusiasmo desaforado, pero ya les tengo explicado que en esto de las comparanzas me acojo al magisterio de San Agustín de Hipona y resulta que el presidente en funciones se me viene muy arriba  cuando lo comparo con sus alternativas.

Recordarán ustedes las gracias que se han hecho a propósito del plasma de Rajoy. Quién nos iba a decir que iba a ser un precursor para Pablo Iglesias, que desde la noche de autos no ha comparecido en rueda de prensa, y ya han pasado seis días. (Otro tanto cabría decir para Pedro). Pablo se ha refugiado en plasma para dirigirse a sus corintios. El martes en La Sexta, donde Ferreras, que es una versión de Luxe de Fort Apache. Lo sacó para hacer análisis electoral,-a él, que no sabe por qué le ha pasado lo que le ha pasado-, y luego para la especialidad de la casa: ponerle una declaración de Esperanza Aguirre y “ande, lúzcase”. Ayer se explicó en el plasma de la tele que le pagan los clérigos iraníes (iranís, dice él): Fort Apache.

Los resultados, claro. La noche del 20-D, cuando el escrutinio era otro, ofreció una rueda de prensa, y otra, para insistir el lunes, día 21. Ahora nos analiza la cosa por el plasma para explicar una teoría tontísima del fracaso: “La gente nos quiere, pero pensaron que íbamos a ganar y eso les acojonó un poquito”. Es lo que suele pasar. La gente en realidad vota al partido que quiere en la oposición, pero si piensa que puede ganar, toma sus medidas y vota a otro. Esto permite explicar el éxito aparente de Rajoy: había tantos españoles que lo querían en la oposición que lo votaron por millones y se hizo con 137 escaños. Pedro y Albert debieron ser más cautos con su veto.

Hay que tener en cuenta también,-aquí le brindo una teoría alternativa-, que la clientela de UP podría ser freudiana estricta y en la perspectiva de asaltar el cielo hubiesen optado por aplazar el goce. También podría ser el tipo de aquel chiste que explicaba su procedimiento masturbatorio, consistente en golpearse el foral con un martillo contra un yunque y cuando le preguntaban: “¿y cuándo gozas?”, respondía: “Cuando no me acierto”.

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Los más afines

(Publicado ayer en mi columna de El Mundo)

Patxi-Iñigo

La portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Ana Oramas, es una mujer apacible y sensata, dotada de una gran flexibilidad adaptativa como suele ocurrirles a los líderes locales. Ellos van a negociar cosas para su pueblo y si se las garantizan no se empeñan en poner reparos de carácter ideológico al socio al que se comprometen a apoyar con su solitario escaño. Hay que señalar en su favor que no se ponen arrogantes como la pulga de Samaniego: “del peso te libro yo./ Y el camello respondió:/ gracias, señor elefante”. 

Rajoy, que ha superado las quietudes que antaño se le reprochaban, comenzó ayer sus llamadas por el presidente canario, que es el jefe político de Ana Oramas y completará hoy las llamadas previas para concertar las entrevistas que mantendrá a partir del lunes. 

Hay un poco de lío, claro. ¿Por qué empieza Rajoy con la llamada al más pequeño? Seguramente para empezar con lo más seguro: ya tiene 138. Siempre ha sido así, por otra parte. Ni Felipe, ni Aznar, ni Zapatero empezaron sus rondas de conversaciones por el jefe de la oposición. Una sugerencia que los socialistas afines le están haciendo al joven Sánchez es que cuando le llame don Mariano, le sugiera que empiece las conversaciones con aquellos que le son más afines ideológicamente: Ciudadanos y el PNV. Lo de C’s tiene consideración aparte por el empecinamiento de Rivera y su guardia de Corps. Pero es que lo del PNV… hombre, por Dios. ¿Dónde están las afinidades? 

Uno no tiene para olvidar que el PSE dirigido por Patxi López, ha aprobado a Iñigo Urkullu los presupuestos con los que está gobernando este año. Y los de 2015. Los de 2014 los sacó adelante con la abstención del PSE y el PP. No es una debilidad por Urkullu. La última legislatura de Juan Josué Ibarretxe contó con la aprobación de su presupuestos en los cuatro ejercicios: los de 2006, 2007, 2008 y 2009. Que fue el año en que Patxi se instaló en Ajuria Enea con el apoyo de su enemigo de clase: el PP.

Hubo más. Una vez ascendido Patxi a la Presidencia del Gobierno vasco, el presidente del Gobierno de la Nación, su compañero José Luis Rodríguez Zapatero, debía de sentir más afinidad con el PNV que con los socialistas vascos, porque fue con ellos con quienes negoció las transferencias pendientes a cambio de que le aprobaran los presupuestos. Es un caso inédito en la España autonómica. El Gobierno central negocia las transferencias a Euskadi con el partido de la oposición, el PNV, en lugar de hacerlo con el Gobierno vasco que, por primera vez en la historia, lo ocupaban sus compañeros socialistas. No hay quién dé más.

Los socialistas, que tampoco deben de estar por los sillones, sí parecen interesados en dejar a López al frente de la Cámara Baja, como si los seis meses pasados no hubieran bastado para convencer a todo el mundo que el cargo le viene grande. Esta es otra de esas moderneces que ha llevado C’s a la política española: que el parlamento no lo presida el que gana. Claro que Sánchez pensaba lo mismo de presidir el Gobierno, que es mejor confiárselo al segundo, aunque ahora lo tenga más difícil.

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¿Qué nos ha pasado?

PEchenique

La noche del recuento fue larga en una parte de la izquierda. No de toda, claro. Los socialistas habían hecho el duelo con la unanimidad de las encuestas que les daban una pérdida de hasta 12 escaños respecto a los resultados de diciembre. Es hasta cierto punto comprensible, dados los tiempos que corren, que al comprobar que sólo habían perdido cinco, algunos de los afiliados gritaran “¡Presidente, presidente!”, al aparecérseles el joven Sánchez.

Otra cosa fue en el cuartel general de Unidos Posemos, donde todo fue desolación desde que poco después de las nueve, el escrutinio de votos les clavó en los primeros compases en los 71 escaños y ya de ahí no se movieron hasta el final. El general José Julio masticó la derrota por segunda vez en los últimos seis meses, al ver que el escaño por Almería se le escapaba, como en  diciembre se le escapó el de Zaragoza, como en 2009 se le escaparon los piratas somalíes, él con un Seahawk,  ellos en una zodiac.

Ahora resulta que Podemos, un partido formado por doctores en Ciencia Política, tienen que preguntar en una encuesta a la peña por qué les han fallado las encuestas. El sondeo se lo han encargado a Mamá Bescansa, que es la que había hecho la encuesta más optimista de todas, con sorpasso incorporado y en empate virtual con el PP. Yo c reo que en vez de preguntar a las bases deberían entrevistar a quienes no les votan, me parece a mí. El twitternauta Philmore A. Mellows se extrañó:

“Doctores en Políticas encerrados todo el día  preguntándose por qué el 80% de la población a la que insultan todo el día no les ha votado”.

Podemos repite hechos y personajes de la Revolución de Octubre. Los círculos eran los soviets y estaban diseñados con el mismo fin. Todo el poder para los soviets quería decir todo el poder para el Politburó. En el congreso fundacional de 2014 se aprobó recabar la opinión de los Círculos cada tres años. Son una tropilla acostumbrada a la transposición, como si viviéramos una temporada más de ‘Juego de Tronos’. Pablo Iglesias es Lenin, él mismo comparaba la tele que le ponen los islamistas iraníes (‘iranís’, dice el) con el tren que le pusieron a Lenin los alemanes para llevarlo a Rusia. También el primer Lenin tuvo que cabalgar contradicciones:

“Cuando la revolución está en peligro no podemos caer en tontos prejuicios burgueses. Si los capitalistas alemanes son tan cándidos como para llevarnos a Rusia, allá ellos. Por mi parte, acepto el ofrecimiento. ¡Iré!”.

Íñigo Errejón, el rey de la teoría de juegos, es un entreverado de Axelrod y Martov, los dirigentes mencheviques. Acabará mal.

Luego está Pablo Echenique, un tipo al que nunca se le ha escapado una idea sensata. Es un estalinista puro, que hila un discurso totalitario adobado con dosis letales de cursilería, altamente peligroso para diabéticos. Él es muy de amor, pero no dudará en arrancar las malas hierbas. Lo que en román paladino viene a decir: “yo soy muy de amor, pero si no queréis, da lo mismo. De todas maneras os tengo que joder”. La puta base no hila muy fino en los análisis y muy a menudo se deja llevar por analogías tontas. Ven a Pablo Echenique y se imaginan que es Stephen Hawking. Y resulta que no. Cotarelo, que fue profesor de casi todos ellos, dice que Echenique es un majadero. No sé, él sabrá.

Carolina, que es cansa, es la madre de Gorki. Y así podríamos seguir. Lo único que no es igual es que la Revolución de octubre triunfó, y la del 26 de junio, no. Y que aquella no se intentó en las urnas, ni los revolucionarios acusaron al zarismo en twitter de dar un pucherazo.

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