Pablo, recortable

Pablo recortable

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El talento de Arcu había propuesto a Pablo Iglesias un vestuario adecuado para lo que pudiera tener por delante. Quizá falte un modelo ‘Acompañamiento de luto’ por si quiere ir a acompañar a su amigo Tsipras en estas horas amargas de hacer frente a la realidad. O un modelo camuflaje para cuando que tenga que comentar como hombre de Estado, la situación en Venezuela, ese régimen al que tanto amó y ya no recuerda.

Me ha permitido añadir dos juegos de recortables para que los niños y las niñas de Podemos, así como su división LGTBI puedan hacer frente desde sus responsabilidades a los compromisos de cafa día.

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Fe de errores

Hace unos días, al hilo de los tuits de la tropa menesterosa que  Viridiana Carmena pastorea en el Ayuntamiento de Madrid (el holocausto, la mutilación de Irene Villa, los asesinatos de las niñas de Alcasser y de Marta del Castillo, la guillotina de Soto, atecé), escribí una previsión de agravio comparativo:

“Voy a contar las columnas que la prensa socialdemócrata va a dedicar a este tipo y su sentido de los chistes. Si creemos que lo de Zapata era una elucubración intelectual sobre los límites del sentido del humor, debería pensárselo algo mejor.  Hace algún tiempo, cuando aquel tipo que regía el Ayuntamiento de Valladolid, León de la Riva hizo un chiste zafio sobre lo que le sugerían los morros de una ministra, hubo una reacción inequívoca: al menos dos docenas de columnas encabronadas y con razón. Aquí las tienen. Mucho me gustaría que este asunto promoviera una indignación proporcional, aunque me temo que salvo mi admirada Elvira Lindo y muy poco más, no habrá reacción. La peña de la ceja aceptará el criterio Zapata: al dimitir del área de Cultura no es caso para nosotros.”

Me equivoqué. Este párrafo:

“No tengo ninguna duda de que muchos de los indignados por los chistes de Zapata escenificaron un dolor que no sentían, y estoy segura de que no lo sentían porque no reaccionaron de la misma iracunda manera cuando un tipo de sus filas era grosero con las mujeres, por ejemplo, o cuando otro soltó en el Congreso un comentario insultante sobre las víctimas de la Guerra Civil. No me creo que sintieran un dolor insuperable por la brutalidad de un chiste quienes aceptan las groserías de los suyos. No cuela.”

Es asunto intelectualmente arriesgado la cábala sobre el dolor ajeno. Especialmente porque nada sabemos de lo que pasa en las interioridades de nuestros vecinos (a veces ni en las de nuestros amigos, cónyuges e hijos). También porque en asuntos como los citados el duelo freudiano hace tiempo ya que dejó paso a la melancolía, salvo, naturalmente, para los padres de las niñas de Alcasser y Marta del Castillo, a los que es fácil suponerles un dolor que no prescribe. Lo que a los demás nos pasa con ellos no es dolor, sino empatía. Yo mismo nací varios años después del fin del holocausto. En mi aprendizaje, el nazismo fue un dato: terrible, ominoso, pero ya histórico, incapaz de producir dolor, aunque sí otros sentimientos, que se extienden hoy, cuando los últimos nazis mueren nonagenarios a quienes banalizan aquel horror y hacen chistes sobre ello que no pueden hacer gracia ni a su puta madre. Es el elocuente “Qué asco” con el que tituló Antonio Muñoz Molina su comentario. Por lo demás, es muy probable que los políticos del PP hayan aprovechado el lance para mostrar una condena, seguramente sincera, pero que viene bien políticamente. Como la indignación colectiva de la izquierda con la zafia rusticidad del ex alcalde de Valladolid. O mejor aún, la airada persecución que en 2003 emprendieron contra Miriam Tey, porque una editorial de la que era socia publicó una novela de Hernán Migoya titulada ‘Todas putas’. En aquella ocasión, que yo recuerde, Lindo y Muñoz Molina fueron de las escasísimas voces de la izquierda que denunciaron el disparate. 

Hoy debo señalar la excepción muy razonable y razonada de Santos Juliá sobre lo del concejal Zapata, también en El País: esta tribuna excelente.

 

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Juan Olabarría Agra

Juan Olabarria

Mi amigo Juan Olabarría dictó ayer su última lección en la Universidad del País Vasco. Después se despidió de sus compañeros de Departamento y sus amigos en un almuerzo que se celebró en el Club Martiartu, al que asistieron: Begoña Elorriaga y Javier Fernández Sebastián, Javier Corcuera, Miguel Ángel García Herrera, Andoni Pérez de Ayala, Jasone Astola, Roberto Uriarte, Fernando Vadillo, Javier Tajadura, Alberto López Basaguren, Marcos Reguera, Carmen Puerta, Pablo Sánchez León, Mª José García, Pedro Chacón, Jesús Casquete, Rafael Lasaga, Ricardo Miralles, Luis Fernández, Pedro García Rebollar, Fátima López, Juan Francisco Fuentes y el arriba firmante.

Javier Fernández Sebastián hizo un sentido discurso de despedida. Helo aquí:

En la jubilación de Juan Olabarría

Permitidme decir unas palabras, en mi nombre y quizá en cierto modo en el de todos, aunque me temo que mis palabras estarán inevitablemente teñidas por mi vieja amistad con Juan y por algunas de nuestras vivencias compartidas.

Juan y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, concretamente desde unas oposiciones a cátedra de instituto a las que acudimos ambos en Vitoria, en 1983. Desde entonces, puede decirse que hemos hecho un buen tramo de nuestra vida juntos. En el plano profesional, durante más de 30 años nuestras vidas han corrido paralelas, primero como profesores de enseñanza media, y luego aquí en la UPV, adonde entramos con pocos años de diferencia, de la mano de Mari Cruz Mina, a quien le estaremos siempre agradecidos. A medida que pasaban los años hemos visto cómo se iban incorporando compañeros más jóvenes, mientras que otros nos decían adiós (como Mari Cruz hace poco, y ahora Juan), o, como es mi caso, empezamos a ver más o menos próximo el horizonte de la jubilación.

A lo largo de estas tres décadas hemos vivido momentos buenos y malos. Entre los últimos no puedo dejar de mencionar tantos años marcados por la desolación y la impotencia ante los crímenes de ETA. Un espíritu libre y una personalidad vehemente como la suya no ha ocultado nunca su escasa simpatía por los nacionalismos y sus hijuelas totalitarias, ni tampoco su convicción de la naturaleza reaccionaria, profundamente iliberal, de la atmósfera ideológica imperante en el País Vasco durante décadas. Frente a la cobardía, incluso la connivencia, de amplios sectores de la sociedad vasca y de la propia universidad con los asesinos de Tomás y Valiente, de Miguel Ángel Blanco, de José Luis López de Lacalle y de otros muchos, Juan alzó la voz para decir NO cuando una mínima decencia así lo exigía, aunque para eso tuviera que arrostrar incomodidades y riesgos. Tanto dolor y tanta infamia no se olvidan fácilmente y no queremos olvidarlo, ni siquiera en un momento amable y distendido como este.

Foto JuanY por cierto fue en aquellos años, en una de aquellas primeras manifestaciones del Foro de Ermua donde conoció Juan a la que hoy es su mujer, Begoña. Se ponía así de manifiesto que a menudo sólo una raya muy tenue separa la pesadumbre de la dicha, el cielo del infierno.

Y no quiero extenderme mucho más.

Todos sabemos que Juan es una persona singular, con un toque excéntrico, de carácter, cualidades y gustos muy marcados. Para empezar es un profesor excelente, fuera de lo común. Iñaki y yo somos testigos de que ha preparado concienzudamente sus últimas clases y ha acudido al aula con el mismo entusiasmo, diría incluso que con los mismos nervios, con los que empezó sus tareas docentes hace mucho tiempo. Sus mejores alumnos no olvidan su entrega, la concisión y elegancia de sus esquemas y la claridad de sus explicaciones, su pasión evidente por la enseñanza de la historia.

Su capacidad para transmitir con eficacia ideas y conocimientos se apoya, a la vez, en un estricto sentido del orden y en una imaginación portentosa, que le permite inventar ejemplos y metáforas deslumbrantes que hacen fácil lo difícil. Por ejemplo, es capaz de resumir, como hizo el otro día en una de esas tertulias matinales en su despacho, las tesis esenciales del libro de Piketty El capital en el siglo XXI con un par de penetrantes metáforas.

Juan es un hombre que allí donde va no pasa desapercibido, que mueve mucho aire a su alrededor. Alguien que ha sabido conservar una capacidad envidiable, casi infantil, para la curiosidad, el entusiasmo y el asombro. El ímpetu de su entusiasmo por las cosas que le gustan sólo puede compararse con la intensidad de su desdén por lo que le desagrada o sencillamente no le interesa. Y la enseñanza ha sido sin duda una de sus pasiones. Por fortuna tiene otras muchas, y ahora que ha llegado el momento de la jubilación le va a faltar tiempo para atender y dar rienda suelta a todas sus aficiones. A la variedad de sus intereses intelectuales –que van mucho más allá del pensamiento político, y se extienden desde la economía a la historia militar– se une su faceta de ávido lector de ensayos, biografías y memorias, su faceta anticuaria, o más bien de amante de los objetos antiguos –plumas, armas, relojes–, así como de la música y de la historia del arte, con preferencia por el romanticismo en música y por el clasicismo en las artes plásticas. Y, por supuesto, como todos sabemos, Juan es un bon vivant dotado de un corazón noble y generoso, amigo de sus amigos, amante de la conversación y de la buena mesa. Desde luego, ahora que se jubila, no le van a faltar distracciones y ocupaciones.

Aunque estoy seguro de que nos seguiremos viendo, y por tanto esto no es en modo alguno una despedida, al comienzo del curso próximo echaremos de menos su canturreo inconfundible al acercarse a su despacho por las mañanas.

Juan:

Echaremos de menos tu genio zumbón, tu ironía sutil y tus juicios tajantes, tus exclamaciones y tus sarcasmos, tu furia volcánica ante la inagotable estupidez humana, tus carcajadas, tus comentarios jocosos y tus brillantes comparaciones, tus críticas incisivas, casi siempre atinadas.

Querido Juan, hemos aprendido mucho de ti. Hemos disfrutado de tu compañía, de tu fogosidad, de tu humor y de tu sabiduría durante todos estos años, y esperamos seguir haciéndolo. Te queremos y te deseamos todo lo mejor, junto a Begoña, en este nueva etapa de tu vida.

 

 

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El pograma de la abuela

Carmena Pograma

ABC reproduce una entrevista que la abuela de Madrid concedió a Le Figaro. [Notas: un servidor jamás habría usado el término abuela, si no fuera porque el mandante de la misma, Pablo Iglesias, había descalificado a Esperanza Aguirre por ‘sexagenaria’, mientras aupaba a la alcaldía a una señora de 71. Entiéndase como un acto de solidaridad generacional. El término ‘concedió’ está escrito muy adrede por esa actitud de la alcaldesa que ella condensa en una sonrisa conmiserativa, condescendiente, en la que el labio superior remangado es todo un manifiesto de superioridad moral. Repasen la entrevista que concedió el jueves a Alsina. La única insuficiencia que encontré en la tarea del periodista pues aceptar el tuteo materialista de Carmena, mientras él, absolutamente correcto, decía ‘señora alcaldesa’ o ‘señora Carmena’. Quizá para poner las cosas en su sitio, el entrevistador debió evitar esa invasión de su espacio (la misma que Pablo Iglesias intentó vanamente con Ana Pastor) y decirle, un suponer: “Señora alcaldesa, si no le importa, dejemos que corra el aire entre los dos” o, si todo vale, bajarse él también al tuteo y tratarla, cariñosamente, de ‘abuela’ ].

Ella no se siente concernida. ¿Qué es un programa? unas palabras escritas por unos capullos que no pueden condicionar jamás a un líder o a una lideresa. Somos dueños de nuestro silencio y esclavos de lo que decimos, dijo algún clásico. Carmena entiende el programa como una serie de sugerencias que permiten un pourparler en las tertulias de campaña, pero luego nada impide seguir la política de su antecesora contra la malnutrición escolar, envainarse el imposible del banco público, envainarse su imaginario compromiso de abrir una oficina para lucha contra los desahucios,-que, sólo según ella-, tenía encandilados al presidente del TSJ de la Comunidad de Madrid y al juez decano…

Continuaré a lo largo del día. Recibí algo tarde ayer la noticia de que Chalize Theron ha tarifado con el chico de Arthur Penn (él nunca me gustó para ella, ahora puedo decirlo) y tengo que ocuparme.Ustedes me entenderán.

La portavoz de Carmena ha sido imputada porque en marzo de 2011, cinco docenas de personas entre las que se encontraba Rita Maestre invadieron la capilla de la facultad de Psicología. Algunos testigos la identificaron como una de las personas que se “desnudaron de cintura para arriba” gritando consignas como “vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, “Arderéis como en el 36″, “el Papa no nos deja comernos las almejas” [Aquí debieron precisar algo más. Añadir el adverbio ‘mutuamente’ después de los bivalvos, y establecer la excepción: salvo las contorsionistas que en esta práctica pueden ser autosuficientes] o “menos rosarios y más bolas chinas”.

Todo este asunto tiene muy encabronado al personal. Hasta el punto de que los hechos han dejado de ser tales, empujados por los prejuicios. Ignacio Escolar contaba que sólo hay dos países en los que protestar en tetas en una capilla te puede llevar a la cárcel: la España de Rajoy y la Rusia de Putin.

‘En una capilla católica’ debería haber precisado en primer lugar. No se me ocurre donde estarían Rita Maestre y sus colegas de Performance si hubieran entrado en tetas en una mezquita, no digo ya de Irán, ese país que patrocina la televisión de Podemos, sino en una mezquira de Madrid, la de la M-30. Por otra parte la expresión de “la España de Rajoy” es una imprecisión notable para haberla escrito un periodista. Tendría que haber escrito la España de Felipe González. El Código Penal vigente fue elaborado por Juan Alberto Belloch y aprobado en 1995. Su Capítulo IV lleva el epígrafe

‘De los delitos relativos al ejercicio de los derechos fundamentales y libertades públicas y al deber de cumplimiento de la prestación social sustitutoria’

Y tratan el tema cinco artículos, del 522 al 526:

Artículo 522.

Incurrirán en la pena de multa de cuatro a diez meses:

1.º Los que por medio de violencia, intimidación, fuerza o cualquier otro apremio ilegítimo impidan a un miembro o miembros de una confesión religiosa practicar los actos propios de las creencias que profesen, o asistir a los mismos.

2.º Los que por iguales medios fuercen a otro u otros a practicar o concurrir a actos de culto o ritos, o a realizar actos reveladores de profesar o no profesar una religión, o a mudar la que profesen.

Artículo 523.

El que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere, interrumpiere o perturbare los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior, será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años, si el hecho se ha cometido en lugar destinado al culto, y con la de multa de cuatro a diez meses si se realiza en cualquier otro lugar.

Artículo 524.

El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas, ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de cuatro a diez meses.

Artículo 525.

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Artículo 526.

El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos, será castigado con la pena de arresto de doce a veinticuatro fines de semana y multa de tres a seis meses.

Pero es que resulta imposible rastrear la fuente de Escolar que permita comprender el error. Tsvanrabtán tiró de su aseveración para hacer en su blog Las cuatro esquinas del mundo un poco de derecho comparado:

1.- Código penal francés:

Artículo 431-1 El hecho de obstaculizar, de forma concertada y con ayuda de amenazas, el ejercicio de la libertad de expresión, de trabajo, de asociación, de reunión o de manifestación será castigado con un año de prisión y multa de 15.000 euros.

El hecho de obstaculizar, de forma concertada y con ayuda de golpes, actos de violencia, vías de hecho, destrucción o daños en el sentido del presente código, el ejercicio de una de las libertades previstas en el párrafo anterior será castigado con tres años de prisión y multa de 45.000 euros.

La ley francesa de separación de iglesia y Estado de 1905 dice en su artículo 25 y 32:
Les réunions pour la célébration d’un culte tenues dans les locaux appartenant à une association cultuelle ou mis à sa disposition sont publiques. Elles sont dispensées des formalités de l’article 8 de la loi du 30 juin 1881, mais restent placées sous la surveillance des autorités dans l’intérêt de l’ordre public  (…)
Seront punis des mêmes peines ceux qui auront empêché, retardé ou interrompu les exercices d’un culte par des troubles ou désordres causés dans le local servant à ces exercices.

¿Y qué nos dice la jurisprudencia constitucional francesa?:

La police des lieux de cultes appartient au ministre du culte affectataire. Néanmoins, les lieux de cultes, et les réunions qui s’y tiennent pour la célébration du culte, “ restent placés sous la surveillance des autorités dans l’intérêt de l’ordre public ” (art. 25 loi de 1905). Les pouvoirs publics veillent à ce que la destination cultuelle des édifices affectés à un culte soit préservée ; les réunions politiques dans les locaux servant généralement à l’exercice d’un culte sont interdites (art. 26 loi de 1905). D’autre part, le libre exercice du culte est garanti ; tout individu qui aura empêché, retardé, interrompu ou troublé les exercices d’un culte est passible de poursuites pénales (art. 32 loi de 1905).

2.- Alemania. ¿Qué nos dice su código penal? Es la versión en vigor:

§ 167. Perturbación del ejercicio del culto (1) Quien 1. intencionalmente perturbe de manera grave el servicio religioso o alguna acción del culto religioso de una iglesia existente en el país o de otra sociedad religiosa o 2. Cometa escándalo público en un lugar destinado al servicio religioso de una tal sociedad religiosa, será castigado con pena privativa de la libertad hasta tres años o con multa. (3) Al servicio religioso se le equiparan las correspondientemente las celebraciones de una asociación ideológica existente en el país.

3.- Veamos qué dice el Código Penal noruegoNoruegos

Manuela Carmena y su portavoz no deben haber leído el código ético de Ahora Madrid, especialmente el punto 1.4 a partir de “Así como también…” Bueno, pero un Código Ético no es un programa moral por el que me sienta concernida. Son una especie de sugerencias piadosas, que se cumplen o no, según, diría la abuelita con esa sonrisa, ¡qué sonrisa más grande tienes! Es para despreciarte mejor.

1.4. Compromiso de renuncia o cese de forma inmediata de todos los cargos, ante la imputación por la judicatura de delitos relacionados con corrupción, prevaricación con ánimo de lucro, tráfico de influencias, enriquecimiento injusto con recursos públicos o privados, cohecho, malversación y apropiación de fondos públicos, bien sea por interés propio o para favorecer a terceras personas. Así como también en casos de acusación judicial por delitos de racismo, xenofobia, violencia de género, homofobia u otros delitos contra los Derechos Humanos o los derechos de las personas trabajadoras.

Hay, sin embargo, una verdad profunda, una coherencia inatacable, en esa personalidad que han creado sus fans y que ella ha asumido voluptuosamente. Si Manuela trajo la democracia a España, tenía que venir con tara y entonces tendrían razón Iglesias y Monedero, que podría haberse ahorrado el libro ‘La transición explicada a nuestros padres’ y sustituirlo por un tuit: “¿La transición? Pero si la hicieron Manuela Carmena y otros tipos como ella!” Bueno, pues esta señora fue juez en ejercicio y redactó sentencias que supusieron privación de libertad y otros perjuicios para personas por ella juzgadas. ¡Virgen Santa!

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Arregi, el terror de ETA y las víctimas. Presentación

Arregi

Quiero agradecer a todos ustedes su asistencia, a Agustín Martínez Bueno su generosa hospitalidad y a Joseba Arregi su libro y su presencia. A mí me gustaría decir algo muy personal a propósito de nuestro autor, al que yo conocí en la época en que el PNV y el PSE sostuvieron un Gobierno de coalición en la legislatura 1986-1990. Nos encontrábamos a veces en los ascensores de Lakua, donde él iba a la cuarta planta, creo recordar, en la que se encontraba el Departamento de Cultura del que era consejero y yo a la quinta, en la que hacía labores de comunicación en la vicepresidencia.

Yo recuerdo aquellos encuentros con una cierta incomodidad por mi sectarismo de entonces. Joseba Arregi era un consejero nacionalista y esto me hacía considerar que era un adversario, alguien ajeno.

Hace ya bastantes años que empecé a cambiar de opinión. Tuvo algo que ver en ello nuestro común amigo José Antonio Zorrilla, por entonces cónsul en Extremo Oriente, no recuerdo ahora si en Hong Kong o en Shanghai. Me escribió, anunciándome que iba a venir a Bilbao para dar una conferencia en el Hotel Indautxu.   Fue la suya una charla futurista, compleja y quizá algo barroca, en la que diseñaba una Euskadi diferente, si fuera capaz de dotarse de un liderazgo como el de Joseba Arregi.

Empecé a seguirlo con mayor interés y pronto me di cuenta de que era un hombre muy notable. Unos años después, creo que ya con Zapatero al mando, el Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco organizó unas jornadas internacionales sobre las Constituciones Europeas con medio centenar de catedráticos españoles, alemanes, franceses, italianos, creo que también algún canadiense. Yo me encargaba de las relaciones con los medios de comunicación.

Cada noche se remataba la jornada con una cena-tertulia que se celebraba en el Hotel López de Haro. Yo, que siempre he sido muy partidario del saber reglado, tenía mucha confianza, no sólo en la ley, sino en todos aquellos que se encargaban de estudiarla, enseñarla y de aplicarla por razón de oficio: vale decir como ejemplos muy cualificados los catedráticos de Derecho Constitucional y los jueces. Luego uno se fue cayendo del caballo al entender que los catedráticos de Derecho la interpretaban exactamente igual que yo: a partir de sus propios prejuicios. Recuerdo aquella tertulia como una sucesión inacabada e inacabable de catedráticos andaluces que se sucedían en el uso de la palabra en intervenciones que yo recuerdo como ardorosamente partidarias, como si todos pertenecieran a un Departamento diseñado por Alfonso Guerra.

Me salvaron la noche una intervención de Javier Corcuera y, muy especialmente, una magnífica participación de Joseba que empezó con una cierta humildad impostada, explicando más o menos que lamentaba hablar como un intruso entre doctores, ya que su formación intelectual era otra. A continuación hizo una apasionada disertación sobre la importancia de la ley como armazón de la democracia y cómo Hitler se las arregló para desmontar la Constitución de Weimar a base de decretospara pasar a una defensa de la ley apasionada y brillante, en la que exaltó la importancia del Estatuto de Autonomía en unos términos que yo no le había nunca a ningún nacionalista: “Yo soy un ciudadano vasco porque así lo dice el Estatuto de Autonomía. Es la ley lo que me hace ciudadano”.

Esa era la cuestión. Yo había escrito, denunciado podríamos decir siempre que no hinchemos excesivamente el término, que el nacionalismo usaba el Estatuto de Autonomía como la banqueta de ordeñar la vaca. Quería decir que no lo veían a la manera en que señalaba Joseba aquella noche o la manera en que, quienes no éramos nacionalistas pero sí demócratas, habíamos visto siempre La Constitución y el propio Estatuto: como las grandes leyes que regulaban nuestra convivencia, entre nosotros y con los demás.. Ver el Estatuto como una mera herramienta de traer transferencias, es en mi opinión, uno de los problemas básicos de la España de las Autonomías. Todas ellas se consideran titulares de derechos sin contraprestación de deberes, y, en consecuencia, los Estatutos son unos simples instrumentos para recabar poder político y dinero, que no nos obligan a nada.

Hace cinco días, al formalizarse el pacto del PSPV con Compromís y Podemos para el Gobierno de la Generalidad Valenciana, leí con alguna atención el acuerdo de izquierdas entre los tres partidos. Hubo algunas cosas que me llamaron la atención. Por ejemplo la reclamación de un banco público, que me hizo pensar si era oportuno eso en una tierra en la que se habían producido algunas de las catástrofes financieras más graves de España, baste citar la Caja de Ahorros del Mediterráneo y Bancaja, no diré más. Pero lo más chocante, con todo, era la reclamación de la Deuda histórica, reivindicación que deja muy a las claras la esencia de este asunto y su profunda sinrazón: Si todas las CCAA son acreedoras, ¿aquí quien paga? La cuestión no es baladí: el número dos de Podemos, el niño de la beca escribió un artículo en El País el pasado 10 de marzo en el que describía la hopotética salida del euro de Grecia como “un descomunal juego de suma cero en el que todas las partes perderían”. No es que no sepa lo que es la teoría de juegos. Es que no sabe lo que es la suma de números enteros. Así las cosas, tampoco debe de haber impedimento lógico para que la España de las autonomías sea un juego de suma cero donde todos seamos acreedores y no haya ningún deudor.

Pero volvamos a Arregi. El caso es que a partir de entonces empecé a seguirlo con mucho interés y un poco de mala conciencia por el tiempo en el que había pensado que como nacionalista no tenía mucho que ver conmigo. Sin embargo, en un libro escrito al alimón con el entonces secretario general de Nueva Izquierda, Diego López Garrido, Joseba hacía una confesión que a mí me resultó conmovedora. Contaba que cuando se fue al seminario con doce años su padre le dijo al despedirse: “Si alguna vez nos escribes en erdera, olvídate de que tienes padres”.

Traté de hacer una transposición a mi memoria afectiva, pero no me fue posible. Yo fui un niño con un complejo de Edipo normal y no me imaginaba que hubiera nada ni nadie tan importante como yo para mi madre. Ni para mi padre, por la cuenta que le tenía.

Entonces pensé que el nacionalismo tenía que ser algo tremendamente fuerte para llegar a tirar más que las leyes de la sangre. Nadie puede imaginar esto cuando se enuncia la simpleza del ‘nacionalismo español’. No hay nada parecido a eso. También pensé que esa relación emocional con la cultura propia, la lengua, el territorio, era un handicap considerable, que superarlo le tenía que suponer un esfuerzo adicional a un nacionalista para convertirse –Joseba me perdonará la expresión-en una persona normal. La cosa tiene un mérito especial cuando nuestro hombre se ha convertido, no en un vasco normal, sino en una persona que está muy por encima de la media.

Tiene además, otra característica, que es una probidad inatacable, virtud inapreciable en estos tiempos de tanto relativismo: fue Consejero de Cultura durante diez años, ocho de los cuales compatibilizó el cargo con la portavocía del Ejecutivo de José Antonio Ardanza. También presidió la Ejecutiva guipuzcoana del PNV. Lo tenía todo a su favor para dejarse querer por el partido hegemónico, las instituciones que controla y la sociedad nacionalista. Y fue rechazando todo eso a medida que se lo imponían sus convicciones.

Hay muy pocos casos semejantes. Hubo un precedente que a mí me impresiona mucho. Se trata de Dionisio Ridruejo, que era un falangista de primera hora, autor de parte de la letra del ‘Cara al sol’, voluntario en la División Azul, etc. Lo tenía todo para ser una figura del régimen franquista: era poeta, un buen poeta aunque no escribió mucho, un intelectual que honraba la condición de tal y poco a poco se fue apartando del franquismo para escoger el camino del exilio (interior y exterior) que le llevó desde el nacionalsocialismo hasta la socialdemocracia. Formó parte del Contubernio de Munich, el régimen lo detuvo en un par de ocasiones, le asignó residencia forzosa en el 62, para acabar fundando un partido de socialismo no marxista: la Unión Socialdemócrata Española.

Hay en la evolución de Joseba, o al menos en lo que yo percibo como tal, una cuestión clave que a mí me impresiona mucho y muy favorablemente: sus reflexiones y su toma de posición en relación con las víctimas del terrorismo. Ayer, por cierto, murió la primera presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ana María Vidal Abarca, una mujer extraordinaria, viuda de Jesús Velasco, comandante y jefe del cuerpo de miñones de Alava. Vaya nuestro recuerdo para ella.

Nunca han encontrado las víctimas del terrorismo nadie que haya defendido su causa con tanta convicción, con tanta inteligencia, con tantas razones como Arregi.

Este libro que hoy presentamos es una magnífica prueba de lo que digo. ‘El terror de ETA. La narrativa de las víctimas’,que ya desde el mismo título pone el acento en dos cuestiones capitales: la naturaleza del terrorismo de ETA y la cuestión de la narrativa, el relato de este medio siglo.

A mí con este libro de Joseba me ha pasado lo que ya he experimentado otras veces, incluso con sus artículos de prensa: siempre sales de ellos con un conocimiento nuevo, con datos que no tenías, con una perspectiva que no se te habría ocurrido o con el hallazgo de autores o pistas cuyo seguimiento te llevará a otros ámbitos de conocimiento.

Parte Joseba de la obra de dos autores fundamentales, Timothy Snyder y Tony Judt, ‘Pensando el siglo XX’. Ambos autores sitúan en esta obra el Holocausto como uno de los hechos centrales, quizá el más significativo, no sólo en la primera mitad de la centuria, sino en la segunda: la fundación del Estado de Israel y lo que siguió. Los autores citados señalan que esta segunda parte es el doble intento de las sociedades europeas de, por una parte, recordar el holocausto y por otra olvidar el propio comportamiento ante los judíos.

Lejos de contemplar el fenómeno del terrorismo desde una óptica tan cercana como la que acostumbramos a menudo, Arregi eleva el punto de vista para una mejor comprensión global del asunto y lo examina en la perspectiva europea y en la estrictamente local. Macro y micro. La justificación hegeliana de la eliminación del diferente como un rasgo de la cultura moderna, la verdad absoluta permite aspirar al fin de la historia. Entre los más concretos y cercanos, destaca a Salbatore Mitxelena, escritor en euskera relevante para fijar el victimismo del pueblo vasco, definirlo como víctima perfecta. Las tres guerras carlistas y la guerra civil. Pintada campaña referendum constitucional: Negación de los fueros=tres guerras civiles. A mí me llamó mucho la atención aquello, aunque tendrían que pasar 37 años para saber quien era Salbatore Mitxelena. Quizá por eso me vi a mí mismo respondiendo a una pintada que me parecía victimista y absurdamente amenazante: Pero si las perdisteis todas.

El domingo publicó El Mundo una entrevista de mi admirada compañera y sin embargo querida amiga, Leyre Iglesias, con Joseba Arregi, que ella resolvía con su maestría habitual y en la que el autor desmontaba los errores de enfoque que subyacen en el testimonio de Iñaki Rekarte, antiguo etarra que basa su crítica a la organización en que están locos. ETA no es ni ha sido nunca una cuadrilla de locos, de psicópatas. So personas normales animadas por una pulsión totalitaria. Nada más y nada menos.

Le pregunta Leyre si la disculpa de Urkullu hace diez días por la falta de cercanía a las víctimas ha sido suficiente. Responde que el cariño es muy importante, pero que las víctimas tienen una dimensión pública y política, que está en la intención con que fueron asesinadas, en el proyecto político de ETA.

Esto es lo que tiene la escritura de Arregi que la hace para mí tan interesante: que sales de su lectura más instruido de lo que entraste en ella, con aportaciones relevantes. Yo no tenía ni idea de la existencia de este Mitxelena y las páginas que le dedica Joseba me parecen interesantes.

También hay en la historia de ETA lo que podríamos considerar los elementos generacionales: Franz Fanon y la revolución argelina, la revolución cubana y hasta el pensamiento de Unamuno al que Mitxelena euskalduniza a la manera sabiniana para llamarle Unamuno-tar Mikel y que influyó no poco en los primeros etarras, como los hermanos Echebarrieta.

Escribe Arregi que aunque ETA considere al nacionalismo tradicional como su enemigo, , nace y crece en el suelo arado por este. El territorio nacional es un solar y la nación misma es considerada la casa del padre. Esta es una idea que desborda el nacionalismo tradicional; ahí está, sin ir más lejos, la poesía de Gabriel Aresti y especialmente ese poema ‘Defenderé la casa de mi padre’.

Hay páginas profundas en este libro sobre la cuestión del perdón, concepto que yo siempre había intuido en un sentido coincidente al que defiende el autor: no hay obligación de perdonar, entendiendo el perdón como olvido. A mí, que soy laico, me parece muy adecuada la idea que de esto materializó el Papa Juan Pablo II, que es un santo. Cuando visitó a Alí Agca, el turco que atentó contra su vida, este pidió su perdón y el Papa se lo concedió, pero no hizo ninguna petición a la Justicia italiana para que se le acortase la condena ni un mes.

Son muchas las sugerencias que me ha planteado este libro, pero yo creo que es mejor que nos hable de ello el autor, aunque no quisiera dejar al margen lo que me parece la idea central del mismo, que es el terror de ETA como hecho político que confiere a sus víctimas una categoría política. La comparación con el terrorismo que en su día se practicó desde determinados aparatos del Estado, como el BVE y el GAL carece de sentido. No son lo mismo, dice, porque el terrorismo anti ETA no persigue un proyecto político, al revés que el de ETA. Es una reacción equivocada ante este, pero poco más que eso. No hay detrás del GAL un proyecto político ni un modelo de sociedad

El terrorismo etarra y la permeabilidad de las fronteras de la lógica que a este respecto tiene el nacionalismo es señalada con rigor analítico por Arregi. El nacionalismo ha pasado de señalar que todo es ETA, porque su característica fundamental es el apoyo social que tiene (tenía) en su ámbito de actuación a nada es ETA. ETA son solo sus comandos y recordar ahora su apoyo social son intentos de criminalizar a la sociedad vasca. Hay un ejemplo en esto.

Ese fantástico sujeto que el lehendakari tiene al frente de la Secretaría de Paz y Convivencia, Jonan Fernández, criticó el Informe Foronda, porque culpabilizaba a la sociedad vasca, que es la que más se ha movilizado contra la violencia. Y la más solidaria, y la que tiene más oenegés por habitante y más órganos y sangre dona. Etc.

Yo mismo he tenido muy recientemente una experiencia con el lehendakari. El pasado mes de febrero, al cumplirse el decimoquinto aniversario del asesinato de Fernando Buesa y de su escolta.

Las palabras que con tal motivo pronunció el lehendakari, escribí en mi columna de El Mundo, eran pertinentes, adecuadas, justas, al calificar los atentados como “crímenes amparados en una estructura ideológica perversa”. Donde se quiebra la lógica de Urkullu es en esta frase: “Queremos mirar al pasado de un modo autocrítico”. Hombre, lehendakari, qué entendemos por auto y qué entendemos por crítico, porque la única crítica de su intervención estaba dirigida a los autores materiales de los atentados y a quienes los consideraron lícitos.

Y le citaba ejemplos. El Presidente EBB en la capilla ardiente de Buesa. Pasó frente a los socialistas que velaban el cadáver de su compañero sin dirigirles, no ya la palabra, ni siquiera una mirada, ni a la entrada ni a la salida.

Le recordé también que El 22 de febrero de 2001 y en la misma fecha de 2002, los periódicos vascos publicaron una esquela con el marbete del Departamento de Interior en la que se recordaba al ertzaina Jorge Díez Elorza, asesinado en el mismo atentado que su ‘principal’, Fernando Buesa, cuya seguridad tenía encomendada.

La consejería de Interior no explicaba las causas del óbito: “falleció el 22 de febrero de 2000”, decía escuetamente. Ni la Presidencia, ni la Vicepresidencia, ni el Departamento de Interior publicaron aquellos días una esquela por el vicelehendakari Fernado Buesa.

También recordé la manifestación del sábado 26 de febrero, al grito de Ari, ari, ari, Ibarretxe lehendakari. Al llegar a la plaza de la Virgen Blanca se disolvió sin esperar a que llegara la familia de Buesa. Terminaba diciendo que sus palabras, lehendakari, al invocar la necesidad de autocrítica, me parecían perfectamente obscenas. No por lo que decían, sino por lo que callaban.

Aquella misma noche, el director de El Mundo del País Vasco, Josean Izarra, recibió un whatsapp de Ajuria Enea en el que un funcionario había escrito: “Josean, me dice el lehendakari si le puedes hacer llegar esto a Santiago González que hoy escribe en tu periódico”.

A continuación, seguían una serie de despropósitos que no puedo leerles en su totalidad, porque yo no he venido aquí a hablar de mi libro, sino del de Joseba.

Baste señalar que el lehendakari (o bien con mala fe o con falta de comprensión lectora) me acusa de mentir con respecto al Gobierno Vasco. Y hace una descripción muy minuciosa de lo que hizo el Ejecutivo el 22 y el 23 de febrero ¡DEL AÑO 2000! TRAS EL ASESINATO DE BUESA. La corona de flores, los telegramas a la viuda de Buesa y al PSE, el decreto del GV que declaraba tres días de luto, la asistencia del lehendakari a los 10 minutos de silencio a las puertas de Lakua y las esquelas publicadas ¡EL 23 DE FEBRERO DE 2000! En “Deia”, “El Correo”, “El Diario Vasco”, “El Mundo”, “El País-País Vasco”, “El Periódico de Alava” y “Gara”. Como es obvio, yo no había negado nada de lo anterior. Sólo escribí que con motivo del primer y el segundo aniversario del doble asesinato, el Gobierno colocó una esquela sectorial: Interior recordaba a su agente, fallecido, decía, pero el vicepresidente de aquel Gobierno no tenía quien lo recordara: ni la Presidencia, ni la Vicepresidencia ni el Departamento de Interior.

No hay mucho más que decir, pese al entusiasmo con que acogió Ángeles Pedraza estas últimas disculpas del lehendakari. Uno recuerda dos autocríticas en la historia del nacionalismo. La de Arzalluz en 1988 cuando dijo: “Hemos confundido vasco con nacionalista y esa ha sido una actitud injusta, antidemocrática y agresiva”. Unos meses antes, el lehendakari Ardanza hizo otra afirmación novedosa y acertada: lo que nos separa de ETA no son solo los medios, sino también los fines, porque los fines están contaminados por los medios, etc. Pero fueron dos rayas en el agua tras las que el PNV volvió a sus posiciones clásicas. Dice Arregi como compendio y resumen de este magnífico libro: “El nacionalismo ha pasado de gobernar como si ETA no existiera a hacerlo como si nunca hubiera existido”.

 

 

 

 

 

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¿Y lo de Carmona?

Carmona

Resumen de capítulos anteriores. La alcaldesa Carmena está siendo un hecho singular en Madrid, que ha pasado de ser el rompeolas de todas las Españas machadiano al Callejón del Gato.

No hay día sin un happenig. Prepárese usted para el día más glorioso que vieron los madrileños, avise a los medios de comunicación de que la alcaldesa va a dirigirse a pie y/o en metro a su despacho, para que periódicos y teles saquen la foto de los nuevos tiempos. Y zas, le sacan a una en el transporte público, sí, pero yendo a destituir, ma non trompo, a tu concejal Zapata por haber practicado un humor negro inadecuado, como el de Charles Lebó (sic). Luego está lo de su concejal Soto, el niño de la guillotina y su concejal García, el Empalador. Y su portavoz, Rita Maestre, que asaltó la capilla de la Complutense en tetas, la Libertad Guiando al Pueblo, gritando a los allí reunidos: “Arderéis, como en el 36″, que acaba de ser imputada por la performance y para la que se pide un año de cárcel. Ella dice que no dimite porque no es un caso de corrupción. Su alcaldesa no sabe/ni contesta, pero hace bien poco expresaba así su posición sobre los políticos imputados:

“Si  una persona está imputada, como hablaba antes, no tiene la obligación de decir la verdad ante el tribunal. Ahí parece que se presenta una contradicción. No, es que alguien al que se le achaca algo que pueda resultar un delito debe inmediatamente dejar su cargo de político porque si no está incumpliendo la relación de verdad y de explicación y de justificación que le corresponde con los ciudadanos. Y así debe ser. No solamente eso, sino más allá. El político desde que sabe que tiene una imputación, que él va a hacer valer su derecho a no decir la verdad tiene que decir que renuncia, porque no puede mantener la estructura de confianza que los ciudadanos exigen a quien le (sic) han votado”.

No parece que Carmena sea capaz de  destituir a cualquiera de sus energúmenos, ni que Carmona sea capaz de obligarla. Pero si tal sucediere, Manolita Mala-Saña tiene cuajado el banquillo: la número 21 se define en su cuenta de Twitter, ya cerrada, como “bollera, camionera, desviada, leñadora y feminazi”, que el pasado mes de septiembre escribía:

“Emilio Botín no debería haber muerto tranquilo en la cama, sino en la calle o colgado, como aquellas personas que se suicidaron al ser desahuciadas por su banco. Otro más que se va de rositas sin pagar sus crímenes”.

La juventud es ahora un fenómeno complejo. Lo es incluso la vejez, ahí está la alcaldesa de Madrid, ejerciendo desde lo alto alto del trampolín. Ada Colau, Barcelona no se queda atrás en nada, va a reconvertir la Concejalía de Juventud en ‘Concejalía de Ciclo de Vida, Feminismo y LGTBI”. No hay quién dé más.

Bueno, sí. Cuando aún no habían pasado dos días de su mandato, Carmena renunció al banco público que llevaba en el programa. Al parecer los programas electorales no contienen propuestas, sino sugerencias, ocurrencias en lugar de las ideas y le ha bastado pisar su despacho para comprender que no va a poder ser. Esto está bien, que no renuncie del todo al efecto realidad, aunque tenía que compensarlo y anunció que no descarta que la limpieza en los centros escolares pase a manos de cooperativas de madres, que se sentirán más motivadas al barrer los colegios de sus hijos y que “a lo mejor, están dispuestas a ganar lo mismo que las empleadas de las multinacionales”.

Pobre Carmena, deb de creerse que los contratos de FCC los ejecutan las hermanas Koplowitz, en lugar de empleadas de clase media-baja. Quitémosles el dinero para dárselo al pueblo. La tuitera @Rosevelz lo clavó ayer: “Devolver la dignidad a Madrid era poner a las madres a fregar”.

Desde hace mucho tiempo sabía que Manuela Carmena estaba muy sobrevalorada, pero eso sólo lo sabíamos sus compañeros de la carrera judicial, yo, los socialistas que la emplearon en el Gobierno vasco y que en lugar de alertar a Carmona han callado como putas y los arquitectos del estudio de su marido. Alertada de que se había metido en otro jardín (urbano) añadió que madres y padres. Esta izquierda se cree sus propias fantasías y considera que los progenitores A y B de todas las familias de Madrid están parados y ella puede darles una pasta por tareas de limpieza. ¿Sabrá la alcaldesa que no puede dar a dedo contratos a cooperativas que le caigan bien?¿Tendrá pensado qué hacer con las trabajadoras a las que dejaría en el paro esa propuesta que tampoco llevará a cabo?

En lo que tratábamos ayer, quedaba un vacío que no apuraba del todo  hoy en la columna de El Mundo,. No habíamos terminado de hablar de Antonio Miguel Carmona, vale decir del PSOE. El reciente candidato socialista a la alcaldía de Madrid convocó ayer rueda de prensa para declararse solo “medianamente satisfecho” con la renuncia de Guillermo Zapata al área de Cultura, porque él “le habría obligado a dejar el acta de concejal e irse del Ayuntamiento”.

Antonio Miguel ha sido cocinero antes que fraile. El 12 de diciembre de 2002 tuvo que dimitir de su cargo de diputado autonómico por haber hecho unos comentarios ‘humorísticos’ sobre el hundimiento del ‘Prestige’,  Él lo dijo en un ámbito reducido, privado, tras una reunión con comerciantes de Aranjuez. Pero tuvo que dimitir. Del todo, no de una comisión de la que formara parte en su calidad de  miembro de la Asamblea de Madrid. Entregó su acta de diputado.

Recuerdo que me pareció normal su actitud, aunque la izquierda madrileña exaltó su cese “a petición propia” añado con cierto pleonasmo a la categoría de gesta. Pedro Sabando, presidente de la Federación Socialista Madrileña y portavoz de la misma en la Asamblea, dijo:

 “Antonio Carmona ha puesto el listón de la ética y la nobleza muy alto. Será difícil que alguien lo supere. Mientras otros políticos, incluido el vicepresidente de Gobierno, han mentido sistemáticamente, Carmona ha reconocido su error y ha ido más allá que cualquiera. Hacer política no es ser infalible. Es tener la grandeza de reconocer los errores”.

La izquierda es muy fiel a sí misma. Por eso, ayer por la tarde, después de la rueda de prensa del concejal Zapata anunciando su dimisión del área de Cultura, que es con lo que en su opinión se relacionan los chistes, el humor negro y el dolor causado a terceros, su secretario general, Pablo Iglesias, colgó el siguiente tuit:

Piglesias

Somos grandes cuando nos equivocamos, pero irresistibles cuando nos arrepentimos, aunque sea muy poco. Ese juego de inversiones que le llevaba a decir a Monedero tras la muerte de Chávez: “Chávez vivo era peligroso. Ahora, ausente, es radicalmente invencible”.

Estábamos en que Carmona dimitió por un chiste sobre el Prestige. Hay alguna diferencia entre lo de Antonio Miguel y lo de Zapata: lo del primero fue un chiste inconveniente sobre una desgracia ecológica en la que no hubo ni una sola víctima mortal, mientras Zapata hizo chistes sobre el holocausto de millones de judíos, las mutilaciones de una víctima del terrorismo y cuatro adolescentes en Alcasser (Miriam, Toñi, Desirée) y en Sevilla (Marta del Castillo) violadas, torturadas y asesinadas.

Voy a contar las columnas que la prensa socialdemócrata va a dedicar a este tipo y su sentido de los chistes. Si creemos que lo de Zapata era una elucubración intelectual sobre los límites del sentido del humor, debería pensárselo algo mejor.  Hace algún tiempo, cuando aquel tipo que regía el Ayuntamiento de Valladolid, León de la Riva hizo un chiste zafio sobre lo que le sugerían los morros de una ministra, hubo una reacción inequívoca: al menos dos docenas de columnas encabronadas y con razón. Aquí las tienen. Mucho me gustaría que este asunto promoviera una indignación proporcional, aunque me temo que salvo mi admirada Elvira Lindo y muy poco más, no habrá reacción. La peña de la ceja aceptará el criterio Zapata: al dimitir del área de Cultura no es caso para nosotros.

A Carmona, sostén municipal del poder de Manuela Carmena y sus cachorros tuiteros, no le pareció bastante. Él hubiera sido más partidario de que Zapata abandonara el acta de concejal, como él mismo había predicado con el ejemplo citado. Y tiene razón. Por qué considera Zapata que los tuits de los que se arrepiente no le permiten seguir al frente de Cultura y sí de Transportes o de Obras Públicos o de concejal encargado de los jardines que va poner Carmena en todos los alcorques de Madrid es un misterio. “Entras en mi huerto como la lluvia entra en mi cuerpo, Agapimú, que cantaba Ana Belén. Ver Sigmund Freud: ‘El chiste y su relación con el inconsciente’.

Pero la responsabilidad de que ese tipo esté cobrando un sueldo público es, no sólo de la alcaldesa, esa abuela consentidora. Es también y principalmente de Carmona. Él ha avalado con votos socialistas a esa chusma entusiasmada con la guillotina, la tortura de los adversarios, el kalashnikov, con el empalamiento y todo lo ya dicho por Zapata. Lo que hagan es también responsabilidad suya.

Debo confesar que a mí me cae bien personalmente el concejal Carmona, pero no lo votaría jamás. Él hizo una dejación, no sólo de sus principios, al votar a Carmena y a su tropa, sino también de su dignidad. El secretario general que manda en la Junta de Gobierno de Madrid, se permitió insultarlo en plena campaña electoral:

“El otro día, el tooonto de Carmona, del Partido Socialista, dice: “Voy a pedir una cosa muy impopular: voy a hablar bien de los inspectores de Hacienda”. Es subnormal”. [aquí, sin duda, quiso decir “persona con síndrome de Down’ o quizá ‘persona con trisomía 21′, no el término ofensivo de ‘subnormal’ ].

El problema que se me plantea para votarle, amigo Carmona es que si no sabe usted defender su propia dignidad, ¿cómo esperar que defienda la mía?

 

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Hoy en Bilbao: Joseba Arregi: ‘El terror de ETA. La narrativa d las víctimas.

Arregi El terror de ETAEsta tarde en Bilbao, la Fundación para la Libertad presenta el último libro de Joseba Arregi: ‘El terror de ETA. La narrativa de las víctimas’.

 

Día: 17 de junio de 2015, miércoles

Hora: 19:30

Lugar: Hotel Ercilla. Bilbao

 

Intervendrán los diestros:

Teo Uriarte

Santiago González

Joseba Arregi

 

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Un detalle en su contexto, un cenicero

Ana Pastor hizo ver a Manuel Carmena que los tuits ofensivos, tuits contra la humanidad del concejal Zapata, habían tenido continuidad, que no son sólo de hace cuatro años, como tampoco eran los del concejal Soto, que incitaba al asesinato de Gallardón: “yo no puedo aseguraros que por torturar y matar a Galardón se vaya a cambiar todo esta historia, pero por probar no perdemos nada”.

No hay dos sin tres. Su concejal Jorge García Castaño prescribía un tratamiento de choque contra mi buen amigo Toni Cantó:

Jorge Gª Castaño

Este es el concejal sobre el que va a descansar la responsabilidad de organizar los fastos del Orgullo Gay dentro de un par de semanas. Tal vez, mi señora Carmena, haya que explicar algunos conceptos básicos a estos colaboradores suyos, tan indoctos. El empalamiento no es la práctica sexual de lo que García Lorca llamaba “el amor oscuro”. Confundir esto es como considerar que la violación es un acto de amor. Claro que todo me extraña menos desde que le oí decir a usted que es partidaria de que el 94% de los presos salga de la cárcel. Normal. Es materia prima para su lista electoral, primero, y su Junta de Gobierno Local después

Ay, si todos se conformaran con enseñar las tetas y reivindicar el uso de las bolas chinas, como su portavoz, Rita Maestre. Pero es que hay más, mi admirada Mala-Saña, traedora de la democracia.Ayer, ante una severa Ana Pastor, que no le dejó pasar ni una, demostró usted su portentosa capacidad para esquivar los hechos. recordó la periodista que, además de la burla de la víctima del terrorismo Irene Villa, y de las víctimas de la violencia de género de Alcàsser, Miriam, Toñi y Desirée, torturadas, violadas y asesinadas a tiros, tuvo ese miserable que es aún su concejal de Cultura otra burla para otra víctima de lo mismo, Marta del Castillo, cuyo cadáver no ha sido hallado, una vergüenza para la Policía y la Justicia española. La periodista Pastor, muy en su papel, preguntó:

“¿Qué le falta para poder tomar una decisión que ha provocado polémica y dolor, porque incluso el padre de Marta dl Castillo ha puesto un tuit esta tarde?”

Y Manuela Carmena respondió:

“Es interesante esto porque precisamente esta tarde, Guillermo se ha dirigido, porque yo se lo he pedido, al padre de Marta y lo primero que ha hecho es pedirle perdón, ¿no? o sea que yo creo que es una actitud muy importante”.

Unos minutos más tarde, a las 22:07, Antonio del Castillo subrayaba la mentira de la alcaldesa: “@ManuelaCarmena no es cierto, este caballero no se ha puesto en contacto conmigo para nada. Ya empezamos con mentiras”.

Luego está el tuit del cenicero, cómo cabrían cinco millones de judíos en un 600: en el cenicero. Es humor negro para la alcaldesa que tenía el alma blanca y ella cree que el humor negro debe ser blanco, no crear sufrimiento.

“El humor negro no puede ser cruel. Cuando pasó el debate sobre Charles Lebó (sic, ella quiere referirse a Charlie Hebdo) a mí me sorprendió mucho que periódicos como El País, por ejemplo, enseguida dijeron “Yo soy Charles Lebó” (otro sic). Yo me sentía muy distante, ¿no? de un humor que hace daño, que puede causar muertes…[ Ya lo saben, en opinión de esta sujeta Wolinski y sus compañeros se suicidaron].

Los tuits de su concejal serían delito en Alemania por relativizar el holocausto. También deberían serlo en España, por el cenicero y por la humillación de las víctimas del terrorismo, aunque no me atrevo a afirmarlo taxativamente, mi señora Carmena, porque a buen seguro hay en la judicatura española jueces (y juezas, claro) como lo fue usted, o sea, que todo es imprevisible, pero déjeme que le reproduzca una modificación del Código penal que va a entrar en vigor el próximo 1 de julio: La Ley Orgánica 1/2015 de 30 de marzo, publicada en el BOE el 31 de marzo, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre del Código Penal:

La nueva regulación tipifica dos grupos de conductas: de una parte, y con una penalidad mayor, las acciones de incitación al odio o la violencia contra grupos o individuos por motivos racistas, antisemitas u otros relativos a su ideología, religión, etnia o pertenencia a otros grupos minoritarios, así como los actos de negación o enaltecimiento de los delitos de genocidio, lesa humanidad o contra las personas o bienes protegidos en caso de conflicto armado que hubieran sido cometidos contra esos grupos, cuando ello promueva o favorezca un clima de violencia, hostilidad u odio contra los mismos; y de otra parte, los actos de humillación o menosprecio contra ellos y el enaltecimiento o justificación de los delitos cometidos contra los mismos o sus integrantes con una motivación discriminatoria, sin perjuicio de su castigo más grave cuando se trate de acciones de incitación al odio o a la hostilidad contra los mismos, o de conductas idóneas para favorecer un clima de violencia.

Asimismo, se prevé una agravación de la pena para los supuestos de comisión de estos delitos a través de internet u otros medios de comunicación social, así como para los supuestos en los que se trate de conductas que, por sus circunstancias, o por el contexto en el que se produzcan, resulten idóneas para alterar la paz pública o menoscabar gravemente el sentimiento de seguridad de los integrantes de los grupos afectados.

Mi admirada, desde hace tantos años, María Manuela. Si a usted, arcángel de nuestra democracia, le preguntaran quien es Marine Le Pen, diría: “una fascista”. Pues bien, Marine Le Pen, que preside un partido de extrema derecha, el Frente Nacional, inició un procedimiento para expulsar a su padre, Jean-Marie Le Pen, fundador del frente. ¿Sabe usted por qué? Porque su progenitor, un animal que ya había sido juzgado por relativizar el holocausto en 1991, insistió este año en que “las cámaras de gas han sido un detalle de la historia de la guerra. Un detalle, el cenicero de Guillermo Zapata.

Señora Carmena, a la hora de colgar este comentario no ha destituido usted al concejal Zapata, nada ha dicho de Soto y Gª Castaño, y coquetea con la idea de  encomendarle otra tarea que no sea cultura, como si sus tuits no le hicieran indigno hasta de la tarea de macero. Señora Carmena, ¿no le avergüenza que la líder de la extrema derecha francesa esté en condiciones de impartirle lecciones de decoro?

 

 

 

 

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Presentación de Joseba Arregi

Joseba Arregi

La Fundación para la Libertad presentará el próximo miércoles, día 17, el último libro de Joseba Arregi: ‘El terror de ETA. La narrativa de las víctimas’.

Día: 17 de junio de 2015, miércoles

Hora: 19:30

Lugar: Hotel Ercilla. Bilbao

Intervendrán:Arregi El terror de ETA

Teo Uriarte

Santiago González

Joseba Arregi

El pensamiento de Arregi es especialmente necesario en tiempos como estos. La ya alcaldesa de Madrid. Manuela Carmena (Manolita Mala-Saña) ya ha elegido a sus hombres  y mujeres. Uno de ellos, al que le va a encomendar el área de Cultura y Deportes, es un perfecto miserable llamado Guillermo Zapata, que en 2011 hacía burla de las víctimas, (del terrorismo y  de la violencia de género). No hay nadie que no sepa quién es Irene Villa, una mujer que era una niña de 13 años el 18 de octubre de 1991,. cuando ETA hizo reventar una bomba que le amputó las dos piernas y tres dedos de una mano. No tendrán que hacer mucho esfuerzo para recordar los nombres de Miriam, Toñi y Desirée, las niñas de Alcasser. El 13 de noviembre de 1992 fueron raptadas por dos hijos de puta llamados Antonio Anglés y Miguel Ricard, que las torturaron, violaron y asesinaron. Sus cadáveres fueron encontrados dos meses y medio después. Fueron detenidos el hermano de Antonio, que desapareció, Enrique Anglés, que fue puesto en libertad en enero de 1993 y Miguel Ricart, que tras haber cumplido condena fue excarcelado el 4 de diciembre de 2013 en aplicación de la sentencia del TEDH que anulaba la aplicación de la doctrina Parot.

Han pasado 24 horas y la alcaldesa Mala-Saña no se ha librado de esa bolsa de basura a la que ha encomendado la Cultura capitalina, qué hermoso homenaje al arte povera. Tampoco ha pedido el acta de concejal a Soto, ese tipo que se ha hecho una pasta con el pirateo musical  P2P y que tiene ideas propias sobre la convivencia:

Sopto

Tiene más tuits, en los que reclama el asesinato de Galardón y la guillotina a la que exaltaba Pablo Iglesias en la televisión pública del país en el que se ahorca a los homosexuales. Arcadi Espada daba la vuelta al miserable discurso para revelar su inconsistencia intelectual:

“Para que los tuits de Zapata fueran efectivamente negros deberíamos haber dado con alguno paradójico, del tipo “Pinturas a la cal. Lasa y Zabala Hnos.””

Imaginen chistes sobre el recientemente fallecido Pedro Zerolo, no diré más.Pero cuando pienso en este par de concejales casi me enternezco pensando en la portavoz, Rita Maestre, que quizá comparezca en las ruedas de prensa en tetas, tal como asaltó en compañía de otras (y otros) la capilla de la Complutense. Tal como gritaban ella y sus compas: “Menos rosarios y más bolas chinas”. Siempre la libertad guiando al pueblo, gracias, Delacroix. Todo se explica por el contexto, lo dicen Monedero, Escolar, el propio Zapata y Tania Vaciamadrid, que muy puesta en razón exige más contexto y menos perrorrata:

 Tania

Lo que pasa es que el contexto siempre le lleva a lo mismo: un paisaje de adolescentes violadas y asesinadas. Vean por ejemplo, este otro tuit suyo: “#rescateficcion Rajoy promete resucitar la economía y a Marta del Castillo”. Hay un apunte muy vigoroso de psicopatía en ello.

 

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El tiempo elástico de Andrés Trapiello

Quijote Trapiello
La vida a veces te da sorpresas, venía a cantar Caco Senante, pero alguna de esas veces la sorpresa es agradable, un suponer, un amigo como Andrés Trapiello.

Y el propio Andrés da sorpresas. El pasado mes de diciembre presenté en Bilbao su última novela, ‘El final de Sancho Panza y otras suertes’ cuya lectura me produjo la misma admiración maravillada que me ha producido su obra desde que la descubrí en una novela primeriza, pero ya madura,’El buque fantasma’. Lo sorprendente de su obra es que a pesar de vivir en su lectura  admiraciones reiteradas siempre queda espacio para una sorpresa más.

Componen su obra una docena de poemarios, una docena de novelas, una docena de ensayos, una docena de libros de artículos, ha editado a un adocena de autores, y ha publicado miles de páginas que componen la docena y media de tomos -por ahora- de  ‘Salón de los pasos perdidos’, su obra memorialista, un lugar de tránsito entre la vida cotidiana y la construcción de la novela. Ha ganado una docena de premios internacionales. Además escribe un blog.

Lo prodigioso de Trapiello es que se da más prisa en escribir de la que uno puede poner en su lectura, como si su tiempo fuera más elástico y fecundo, que sin duda lo es. Cuando uno lee ‘Las armas y las letras’ ese fresco de las dos Españas a la hora de la guerra civil a través de sus expresiones literarias, se queda con la impresión de que esa sería la obra de toda una vida para cualquier escritor. Al leer ‘El final de Sancho Panza…’ se me quedó una pregunta sobre qué sería lo próximo, con la que rematé mi presentación de hace medio año:

“El final de Sancho Panza y otras suertes, (es) una de las más grandes novelas que se han publicado en España en lo que llevamos de siglo. Es más, yo mismo les prometo que si dentro de algún tiempo Andrés Trapiello se propone dar continuidad a la Ilíada o la mismísima Odisea, diré amén y me dispondré a leerlo, ya con la seguridad de que mi capacidad de admiración y de sorpresa no van a quedar defraudadas.”

Bueno, pues no. Lo que nos guardaba era esto, escribir el Quijote. No es el de Avellaneda, ni el de Ménard. Es el de Cervantes, al que ha dedicado catorce años de su vida para traducir al castellano actual la lengua del escritor alacalaíno. Solo a él se le podía ocurrir tarea semejante, pese a su evidente utilidad, que conozco por experiencia propia. He leído las dos ediciones del Quijote que tengo en casa: una de la Biblioteca Nacional, dirigida y anotada por Francisco Rico, que debo a la amabilidad de Jon Juaristi y otra del Círculo de Lectores, ilustrada por Antonio Saura, con el texto fijado y comentado por Martín de Riquer.

En ambas, las notas a pie de página amenazan con ahogar al lector, que acaba prescindiendo de la tarea de consultar el pie, peor aún cuando está al final del capítulo. ¿Qué quiere decir “de los de lanza en astillero”? ¿Quién sabe qué cosa es un astillero? El DRAE  define la voz en su tercera acepción como “percha en que se ponen las astas o picas y lanzas”. Quiere decir que tenía las armas colgadas o en desuso. Trapiello ha barajado numerosas posibilidades:

en astillero > en su astillero > en su astilero > en un perchero > en una percha > en un trastero > en el trastero > polvorienta > ya embotada> arrinconada, > en un rincón > ya herrumbrosa > ya oxidada > en el desván > en un desván > en el armero > ya en olvido > ya olvidada, habiendo dejado por el camino otras:  de los de lanza vieja y sucia, de los de lanza de otro siglo, de los de lanza ya a trasmano, ya en desuso, en la reserva, en su retiro, retirada, licenciada.

El autor optó por ‘ya olvidada’, lo que viene a hacer juego con la pátina de desmemoria que cubre la presentación del héroe y de su lugar de origen: “de cuyo nombre no quiero acordarme”, vaguedad que ha permitido a varios pueblos manchegos competir por el honor de ser la patria chica de Don Quijote y llenarlos de mesones en los que se ofrece al viajero salpicón y duelos y quebrantos.

La cuestión es que El Quijote es una de esas obras que pertenecen a un número mayor de personas de las que lo han leído y ese primer párrafo podría ser recitado sin problemas por mucha gente que no sabe lo que es astillero ni velarte, ni velludo, ni vellorí, pese a que esté dispuesto a considerar sacrílego todo intento de poner en claro la prosa de Cervantes. Debo confesar que yo mismo, en cuanto tuve el libro en mis manos corrí a ver si un párrafo  especialmente querido por mí había permanecido indemne. Se trata del comienzo del capítulo IV: “La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse armado caballero que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo”. El autor no ha movido ni una coma, pese a que Martín de Riquer coloca su primera nota tras “la del alba sería” en la que señala que para su cabal comprensión ha de haber una continuidad lectora con el final del capítulo anterior: “sin pedirle el gasto de la posada, lo dejó ir en buena hora”.

Quien suscribe coronó con éxito los dos intentos de lectura, si bien relativamente pronto comprendió que tenía que optar: o avanzar en la narración o consultar las notas al pie (de página o de capítulo). Muchas de ellas son de sumo interés, pero nos introducen en otra narración que nos hace perder el hilo. De ahí la maravilla que supone encontrarse con un libro de mil páginas, pero tan manejable como uno de bolsillo, en una edición cuidadísima, con el tipo de letra (Minios) elegida por Trapiello, muy legible, clara, con un interlineado suficiente pese a las exiguas dimensiones del libro.

Andrés me ha hecho leer El Quijote por vez tercera y es una experiencia gozosa, como la de  nuestro caballero al salir de la venta. No tener caballo es un factor de seguridad para las cinchas; no sé si tanto para los muelles del sofá.

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