Postcards from New York

estrelladaLa primera visión que tuve de Nueva York, en cuanto el avión hubo aterrizado, parado completamente sus motores, las puertas  fueron abiertas y el personal pudo rescatar sus teléfonos móviles del ‘modo avión’, fue la de este tipo, sentado en la misma fila que yo, poniéndose guapo para hacerse con el ambiente neoyorkino. Se levantó y se puso la prenda que pueden ver ustedes.

La estrella que completa la bandera separatista no forma unidad con las barras de la señera convencional. Va puesta en lo que en el País vasco se llama ‘el choto’, ah, bendita poligamia. En cuento lo vi de aqueta guisa, grité: “¡Viva Pujol!”, pero debí de gritar bajito, porque no se volvió. Luego pensé que hace falta ser muy gilipollas para vestirse con ese alarde y que, quizá por eso mismo, los tipos como él son invencibles. Ya lo he escrito alguna vez: carecen por completo de sentido del ridículo.

Tribeca GrillAl día siguiente, para compensar, fuimos a cenar a Tribeca Grill, el restaurante que Robert de Niro tiene en el número 375 de Greenwich St. en el barrio de Tibeca (Triangle Below Canal St., de ahí su nombre). A pesar de la apariencia modesta del exterior, excelente restaurante. Bien la comida, grande la bodega y extraordinario el servicio. Y en el comedor, lleno, un aire cosmopolita y amable.

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Películas francamente sobrevaloradas (1)

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El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989)

Por Fernando Navarro/Navarth

Dirán ustedes ¿y a qué viene hablar ahora de esto? ¿No podríamos olvidar este penoso incidente? Pues no, porque esta película les gustó, y los que ahora disimulan e intentan volver la cabeza hacia otro lado son como los que se obstinan en olvidar que alguna vez votaron a Zapatero (es verdad que éstos lo han hecho todo mucho más deprisa). Ahora resulta asombroso que la película les gustara, lo sé, pero debemos ser conscientes de que somos meros títeres cuando hay fuertes corrientes emocionales en juego. Y la corriente del momento se encarnaba a la medida en Robin Williams. Es imposible entender esta película sin la existencia de Robin Williams. El club de los poetas muertos es Robin Williams. Hubo un momento en que cuando, en cuanto aparecía en pantalla, el público estaba preparado para reconocer a un personaje excéntrico y simpático, repleto de autenticidad y valores (bien es cierto que estos nunca llegaban a concretarse), y el hechizo se mantuvo hasta la sonrojante película de Terry Gilliam “El rey pescador” (sí, sí, ahora tampoco se acuerdan de eso; tampoco se acuerda Jeff Bridges, pero ahí estaba).

Estamos en 1959 en la prestigiosa academia de Welton, donde jóvenes de la alta sociedad son preparados para entrar en las mejores universidades. La historia se centra en Neil, un chico cautivador y con capacidad de liderazgo pero sometido al poder dictatorial de su padre. Porque la película, en el mejor espíritu LOGSE, también trata de eso: de la sofocante autoridad de padres y profesores que extingue la creatividad de los hijos/alumnos (que tampoco llega a concretarse). Y así, echando un vistazo por la academia se nos presenta a los profesores convencionales (léase represores) impartiendo insufribles clases de trigonometría o declinando monótonamente en latín, a los que el profesor de literatura Keating (Robin Williams), que llega silbando y haciendo el tonto, sirve de refrescante contrapunto.

A partir de ahí todo funciona al revés. Keating no deja de repetir que quiere formar librepensadores y gente capaz de seguir su propio criterio, pero en realidad no para hasta crear una secta en torno a su persona. Para que no queden dudas, desde el principio insiste en que sus alumnos se dirijan a él como ¡oh capitán, mi capitán!, invocación que Walt Whitman había pensado dirigir, no a Keating, sino a Lincoln. Mientras Keating asegura que su idea de la educación es ayudarlos a pensar por sí mismos, comienza el adiestramiento de su tribu. En la escena más significativa de la película, ante el asombro tontorrón de los adolescentes, se sube a la mesa para demostrar su originalidad y su desprecio por las convenciones. A continuación exige que todos sus alumnos “librepensadores” hagan exactamente lo mismo. Y aún tiene la desfachatez, cuando están en ordenada fila subiendo y saltando de la mesa, de decirles que no sean lemmings. Conseguirá que lo sean. Para manosear las emociones de sus alumnos Keating emplea la poesía, a la que reduce a una sucesión de eslóganes a su mayor gloria. De este modo puede usar el argumento de autoridad de unos nombres prestigiosos para decir lo que él quiere. Así por ejemplo recita un poema de Robert Frost: “Dos caminos divergían en el bosque y yo tomé el menos transitado; aquello es lo que cambió todo”. Lo que quiere decir Keating a sus alumnos parece claro: no sigáis el camino convencional y dejaos llevar por vuestro criterio (que es el mío), que será mejor para vosotros; no lo digo yo, lo dice Robert Frost. Pues bien, Frost no lo dice. Keating, de manera bastante desvergonzada para un profesor de literatura, se ha limitado a usar el primero y el último de los versos. En el poema completo el poeta parece más bien reconocer que era imposible saber en ese momento qué camino era el bueno, y que fue el azar el que determinó que la elección fuera afortunada. Y así todo. La poesía reducida a mensajes de una galleta china.

Keating ya tiene a sus alumnos marchando al son de su tam-tam, y Neil y sus compañeros deciden reconstituir “El club de los poetas muertos”, una sociedad secreta, que el propio Keating creó cuando era alumno de Welton, dedicada a leer poesía en una cueva. Así que obedientemente Neil y sus amigos se dedican a hacer exactamente lo mismo. El resultado, como toda la película, es de una pavorosa superficialidad. Ahora déjenme pasar de puntillas por la secuencia de acontecimientos que sigue a continuación. Resulta que Neil ha descubierto de repente que la pasión de su vida es participar en una pequeña función teatral de pueblo; su padre, no menos desaforado, decide meterlo en una academia militar para que aprenda; Neil se suicida; el padre se lamenta a cámara lenta. Penoso. Y, claro, la escena final. Keating es despedido de Welton (normal) por haber sobreexcitado a unos adolescentes, y al marcharse sus alumnos se ponen de pie sobre la mesa y dicen con emoción “oh capitán, ni capitán”. ¿Realmente era necesario? En fin, al menos ahora sabemos qué quería decir el director con lo de los poetas muertos: con los vivos nunca se habría atrevido. Un detalle final. Estamos en 1959, andan sueltos Kerouac, Ginsberg y Burroughs, y pronto se les unirá Kesey. La generación beat está a punto de brotar. ¿Cuánto tiempo tardarán estos niños influenciables en acabar en una comuna?

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¡Pujol, español!

Libres e igualesCVopmunicado libres e iguales

A  Albert Boadella, el primero que supo verlo. Y diagnosticarlo.

 Llegados a este punto es preciso resaltar un par de aspectos: la notable precisión terminológica del soberanismo catalán. ‘El proceso’ llaman al invento separatista con una polisemia que también comprende el horizonte judicial que espera al confeso autor de un fraude millonario a Hacienda. Pujol estuvo muy fino también en su comunicado, al pedir perdón “a tanta gente de buena voluntad que puedan sentirse defraudados en su confianza”. Es el verbo exacto, ‘defraudar’. Lástima que todo desagüe por este lamentable párrafo:

“De los hechos descritos y de todas sus consecuencias soy el único responsable, y quiero manifestarlo de forma pública, con mi compromiso absoluto de comparecer ante las autoridades tributarias o si hace falta ante instancias judiciales para acreditar estos hechos y de esta forma acabar con las insinuaciones y los comentarios.”

Por muy tacaño que sea para hacer frente a la minuta de sus abogados no es posible que haya contratado a unos abogados tan malos que le hayan sugerido semejante párrafo y ese texto, que de ninguna manera puede ser exculpatorio. Si l’avi Florenci había dejado la pasta a su nuera y a los siete cachorrillos, el fiscal dirá que su esposa, Marta Ferrusola fue en todo momento responsable penal por la evasión y los niños empezaron a serlo en cuanto cumplieron la mayoría de edad, hace ya más de veinte años en todos los casos.

Uno cree adivinar en el trasfondo del escrito el ingenio de Marta Ferrusola, això es una dona!: “Mira Jordi, vale más que des la cara tú. Pasas un sofocón, pero no meten en la cárcel a ningún octogenario”.

Debo confesar que a mí me conmueve esta historia en su profunda españolidad. Hace ya muchos años, el gran Luis García Berlanga quiso explicar el talento de Rafael Azcona y contó que a mediados de los años sesenta estaban trabajando en un guión que no pudo ser por la censura. Los protagonistas eran un matrimonio de Segovia, que tenía una librería religiosa en el centro de la ciudad. La llegada del Concilio Vaticano II y el cambio que introdujo en la liturgia sorprendió a la pareja con una partida de misales en latín recién comprada.

Berlanga contaba que atascado en ese punto, llamó a Azcona para preguntarle cómo desatascar la historia, a lo que el gran guionista del cine español, le dijo sin titubeos: “Muy sencillo. La mujer propone a su marido una protesta radical: que se queme a los bonzo en lo alto del Acueducto. Los dos cruzan la plaza del Azoguejo. Ella delante, con una tea encendida. Detrás él, con dos latas de gasolina y gesto quejumbroso: “Que no puede ser, Marta, que ya verás como volvemos a hacer el ridículo”.

Qué gran Marta Ferrusola habría hecho Mary Santpere. A Pujol lo encarnaría, naturalmente, el gran Saza.

 

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La transpiración intelectual

Pujol admite

“Y ahora le toca el turno a (sic, ah, la sintaxis) inventar una realidad paralela, con la sana intención de matar al mensajero y así no tener que debatir el mensaje. Y van por buen camino: casi no existe el expolio fiscal, de manera que aquí regalamos el dinero que no nos sobra porque somos así de buenos muchachos…”

Éste es un parrafito de la columna que Pilar Rahola ha publicado hoy en La Vanguardia contra el manifiesto Libres e Iguales, bajo el título ‘’El revisionismo’. Impresionante. No se trata ya de que esta criatura, tan patéticamente ágrafa, se crea con capacidad de medirse con Mario Vargas Llosa y con Cayetana Álvarez de Toledo (ya comparé aquí los doctorados imaginarios de Rahola con el Álvarez de Toledo en Oxford).

Se trata de que en el día en que el gran padre de la patria catalana confiesa que durante los 23 años de su mandato y después ha sido un expoliador fiscal, ella coge y agarra y va y escribe que los libres e iguales pretendemos negar el expolio fiscal a Catalunya. ¡Por parte de Espanya! Hoy, que el periódico en el que publica sus cositas abre con el siguiente titular: “Jordi Pujol admite más de cuatro millones sin declarar en Andorra”.

 Tomen nota los de la tercera vía sobre las posibilidades de entendimiento que hay con un personal que percibe la realidad con esta distorsión. Debo reconocer que en un chat con Arcadi Espada en El Mundo, me pareció algo exagerada su respuesta a la pregunta: “Por favor, diga qué le molesta más: la inconstancia, la inmoralidad, o la falta de higiene corporal.”

Respuesta: Pilar Rahola.

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Qui ens roba?

Arcu hizoLa Trinca este bonito collage sobre la gran noticia del día. El texto corresponde a mi columna de hoy en El Mundo:

Vivir para ver, ahora nos sale Jordi Pujol i Soley a cantar la gallina y resulta que sí, que lo que se contaba en este periódico sobre la extraña querencia de los patriotas por el exilio de sus cuentas bancarias era cierto y después de archivada la querella que costó informar del asunto, el protagonista principal de los hechos la confirma. Ayer mismo contó en un comunicado que la herencia de su padre, Florenci Pujol i Brugat, ha estado dulcemente reposando en una cuenta suiza desde 1980 hasta “hace unos días” en que sus hijos, los Pujol i Ferrusola han regularizado el ludibrio al amparo, ojo al dato, de la amnistía fiscal decretada por el Gobierno del PP en 2012.

“Hace unos días”, dice, 34 años después de tener los dineros (tampoco dice cuántos) a buen recaudo. Debía de ser Florenci Pujol i Brugat un hombre muy cabal, a juzgar por el relato, aunque sea interesado, de su hijo Jordi. Una buena prueba de ello es que dejó la herencia, no a su hijo, sino a su nuera, Marta, y a los siete hijo que ella había tenido del padre de Cataluña “porque consideraba errónea y de incierto futuro mi opción por la política en lugar de seguir en el mundo de la actividad económica”. ¿Qué iba a hacer? Los niños eran pequeños y luego su entrega a una misión como la de construir Catalunya, ahí es nada, una nació tan grande y él un hombre tan pequeño. Así que confió la gestión de aquella pasta a persona ajena en acto de íntima coherencia: la gestión del dinero en país ajeno también debe ser externalizada.

Treinta y cuatro años es mucho tiempo, dirán ustedes, pero depende de con qué lo comparemos. ¿Qué son al lado de los siete siglos largos de historia de la Generalitat? Un suspiro. Quizá por eso “nunca se encontró el momento adecuado para regularizar esta herencia”. Hasta hace unos días, ya digo. Tampoco se agolparon ante Montoro, que ofreció la amnistía hace ya dos años, pero esto no es imputable al desinterés de los Pujol, sino a su carácter reflexivo y poco dado a la precipitación.

No tengo para olvidar cómo se creció el hombre cuando, ya propietario de un depósito de cuantía desconocida en Suiza desde hacía cuatro años y ante la curiosidad de la Fiscalía Anticorrupción por sus tejemanejes no muy claros en Banca Catalana, llamó a sus conciudadanos a defender a la patria atacada por los españoles: “Ara és hora, segadors”. Y acudieron en masa: en las elecciones del 29 de abril, 1.346.729 votantes; en octubre, unos 200.000 manifestantes por las Ramblas. Me pregunto si alguno de ellos se habrá arrepentido al leer hoy los periódicos. Qui ens roba?

Ya dijo aproximadamente el doctor Johnson, que el patriotismo es el último refugio de los trapisondistas. Qué cuco este Pujol, que manera de impostar inocencia escarnecida en las Ramblas, mientras tenía los dineros en Suiza. Era exactamente el cuco de Martín Fierro, “que en un lao pega los gritos/ y en otro pone los huevos”

Hace unos días me salió aquí una cita de Alberto Moravia sobre la familia como gran escuela de la delincuencia. Eso que el viejo descreído no conocía a los Pujol.

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Toda la vileza del mundo

fanecas

El homínido que ven ustedes en la foto mostrando su optimismo vital, lo que en Euskadi se considera su condición jatorra, responde al nombre de José Lorenzo Ayestaran Legorburu, aka ‘Fanecas’ y es un asesino que ayer fue juzgado en la Audiencia Nacional por cuatro asesinatos cometidos en 1980. El primero, el 13 de abril, en la persona del jefe de la Policía Municipal de Vitoria, Eugenio Lázaro. Unos meses después, el de los motoristas de la Guardia Civil: José Luis Vázquez Platas, Avelino Palma Brioa y Ángel Prado Mella.

El 4 de octubre de 1980 cayó en sábado y Salvatierra, en fiestas, celebraba sus fiestas patronales. Entre las actividades programadas había una prueba ciclista, la carrera del Rosario, para cuya organización habían acudido los tres agentes de la Guardia Civil.

El tal Fanecas, junto a Makario, Mobutu, Pana, Mikel Lopetegi y Txiki-txiki, decidió asesinar a los guardias civiles encargados de vigilar la prueba ciclista. Ayestaran Legorburu y José Manuel Aristimuño Mendizábal, Pana, mantuvieron antes del 4 de octubre dos encuentros en los que el cura del pueblo, Ismael Arrieta Pérez de Mendiola, les informó del horario y el itinerario de la carrera. El mismo día 4 el cura volvió a reunirse con los dos citados y López de la Calle, Mobutu, señalándoles el lugar en el que estarían sus víctimas. Ayestarán disparó contra Avelino Palma, Mobutu contra Ángel Prado y Aristimuño contra José Luis Vázquez, que resultó herido en un brazo y trató de escapar entre los coches aparcados en el lugar. Aquí intervino el buen pueblo de Salvatierra que alertó a los asesinos: “¡hay uno con vida!” Aristimuño lo descubrió debajo de un coche y lo remató.

(Mañana algunos detalles adicionales más.)

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Monedero, entre los cuadernos y la guillotina

El gran Navarth, Fernando Navarro en el siglo,  bucea incansable en la obra escrita del intelectual siempre en guardia de Podemos. En aporrea.org naturalmente. ¡Qué título y qué acabada declaración de principios! Y siempre se trae algo:

cuadernos guillotina

Ex Presidentes basura: historias paralelas de Colombia y España

A pesar del título en este artículo Monedero habla de dos de sus aficiones, el Hola y la guillotina. De esta última parece estar orgulloso y la comparte sin reservas con Pablo Iglesias, pero la primera es una afición vergonzante, y probablemente es de los que dicen que sólo la practican en la peluquería. Ya hemos visto en otro artículo que para Monedero “hace más daño (…) el Hola y el confesionario que el Mein Kampf” (excepto para los judíos, claro). Ahora protesta contra los “fotorreportajes de esas mansiones de Sissi que contentan a los humildes”, y concluye diciendo que “todavía es una tarea pendiente que los pueblos cambien las revistas del corazón por los cuadernos de quejasAntes de la Revolución Francesa también había más interés por los vestidos de María Antonieta que por su cuello”.

 escuela guillotina

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Un Serés

Un Serés

A mi secretaria general y portavoz, Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, de la Casa de Toledo, XIII marquesa de Casa Fuerte, tan libre, tan igual y tan sencilla.

A veces, la vocación es algo que le aparta a uno del deber. Un suponer, me encontraba a punto de escribir algo sobre la Audiencia Nacional como el club de los jueces de la minifalda, severamente corregidos por una sentencia firmada por los 15 jueces de la Sala Penal del Tribunal Supremo, cuando se me ha cruzado la tribuna de un Francesc Serés (© Arcadi Espada, dándole todo su sentido al artículo indeterminado) en la edición catalana de El País y no he tenido más remedio que obedecer a mi instinto de perro trufero y dedicar una principal atención a pieza tan relevante.

“Francesc Serés es escritor”, dice la nota editorial al pie y ésta es una de esas ocasiones en que la aclaración resulta pertinente por parte de la empresa editora. Imagínense que –no sé si es el caso y no me voy a levantar a mirarlo como sol´ia escribir el maestro Umbral-los domingos, al pie de la magistral tribuna que suele publicar Vargas Llosa, una notita explicara: “Mario Vargas Llosa es escritor”, ustedes me entienden.

Bueno, pues ya puestos, uno empieza a buscar y se encuentra con que Francesc Serés nació en Zaidín, en la comarca aragonesa del Bajo Cinca y que en el año 2007 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de la Generalitat de Catalunya. Estamos pues, ante un xarnego fascinat. Y agraït. De bien nacidos es ser agradecidos, éste es un aspecto de su personalidad que me parece encomiable.

Es el caso que este Serés ha escrito un artículo titulado ‘Manifiestamente mejorables’, que comienza con el siguiente párrafo:

“Quizás no se ofreció nadie más de voluntario, pero que doña Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, de la casa de Toledo, XIII marquesa de Casa Fuerte, esposa del sobrino del vizconde de Güell y tertuliana conspiranoica del 11-M donde las hubo, fuese la lectora del manifiesto Libres e Iguales es de lo más bizarro que hemos visto en los últimos años. Pues sí, doña Cayetana, alma de FAES, de nacionalidad francesa para más señas, nos leyó el manifiesto mientras los abajo firmantes aguantaban estoicamente cara al sol delante del Congreso. Esto no es serio, señores, que está en juego la unidad de España.”

 Cinco veces repite este Serés el nombre de la portavoz de Libres e Iguales, todas ellas con este tratamiento ligeramente demodé de ‘doña’. Supongo yo que tiene intención, porque al citar a  las tres personas que le parecen más relevantes del otro manifiesto, (Ignacio Escolar, Cristina Almeida y Ángel Gabilondo), los trata a pelo, sin don, ni doña. Es aquí donde encontramos una notable falta de ecuanimidad en el trato a los abajofirmantes de uno y otro manifiesto.

 Es sabido que en todo corazón republicano late un secreto afán de genealogista, una voluntad de experto en heráldica. No se entiende por qué, al escribir del otro manifiesto, ‘Una España federal en una Europa federal’, no cita un hecho que debía de parecerle muy bizarro: que su portavoz fuese don Nicolás Sartorius Álvarez de las Asturias Bohórquez, hijo de los condes de San Luis y sobrino de los marqueses de los Trujillos, casado con doña Natalia Calamai de Mesa, sobrina de los marqueses de Casa Ferrandell.

Uno comprende que los Serés no quieran ser libres e iguales. De hecho, él sitúa a Cayetana Álvarez de Toledo en otra clase, precisamente porque no concibe la igualdad en la que Cayetana sí cree, como en la libertad. No frecuento a esta mujer desde hace muchos años, pero creo que la conozco bastante. Valga como prueba de su amor a la igualdad que ella, tan guapa y tan lista que se merecía un príncipe o un dentista, como cantaba ‘La Cabra Mecánica’ en ‘La lista de la compra’, se ha casado con el modesto sobrino de un vizconde. Probablemente, en opini´on del bajoaragones, habría debido emparentar con la Grandeza, algún colateral del propietario de esos medios de Comunicación que llevan la voz cantante en la búsqueda de la independencia de Cataluña.

Mi admiración se torna idolatría al llegar al meollo de su artículo: la fugacidad del manifiesto, Tempus fugit, que escribió Virgilio: “Después de haber sido leído, el mensaje se autodestruyó en cinco minutos” y más adelante: “ambos manifiestos y su rápido olvido”. La publicación de su artículo, hoy, el hecho de que, entre todos los asuntos de la actualidad, el más relevante le haya parecido nuestro manifiesto es la más elocuente refutación de sus dos frases.

Perdonarán que no me aplique a fondo a la deconstrucción, pero entre la calor y la falta de trapío del ganado, le puede a uno la flojera. Como dice mi querido Carlos Herrera, otro tipo libre e igual: “Hay más tontos que botellines”. Dicho sea sin el menor animus injuriandi y sin  proposito de señalar, naturalmente.

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¿Quién teme al Estado de Derecho?

Hace muchos años, aún en el exilio, Fernando Arrabal comenzó su ‘Carta al general Franco’ con unas palabras que a mí me impresionaron mucho: “General, usted ha convertido a España en un país de palomas sin patas, de guirnaldas de luto…” y en este plan, que diría Paco Umbral. Cito de memoria. Lo que me impresiónó fue el relato de las carencias de España y la brillantez de las metáforas.

Desde hace algún tiempo tengo la impresión de que España es un país con escritores que no saben escribir y críticos literarios que no saben leer, un buque fantasma (homenaje al Trapiello más temprano) en el que el puesto de vigía se lo han dado al ciego y el de radiotelegrafista al sordo.

J. Ernesto Ayala-Dip es un crítico literario que acaba de demostrar en un solo acto, un artículo en El País titulado ‘Un manifiesto que da miedo’, su gran doble carencia: no sabe leer (el manifiesto) y, en consecuencia, mal podía escribir (el artículo).

Un lector desprejuiciado y con algún grado de comprensión lectora habría descubierto en los primeros compases cuál es el primer objetivo de los firmantes del manifiesto:

“los abajofirmantes, ciudadanos radicalmente comprometidos con los principios constitucionales de la libertad y la igualdad, entendemos que es imprescindible abrir un debate público que informe y comprometa al conjunto de los españoles.”

Un escritor habría argumentado en lugar de esparcir dicterios, pero en fin, el artículo se comenta por sí mismo, aunque es de lamentar que El País, incluso en la muy comprensible aspiración de reforzar sus editoriales con plumas ajenas no muestre un poco más de criterio selectivo: “señor, estos dos folios no son dignos de nuestras páginas. Aquí somos muy mirados para estas cosas”.

El artículo es reiterativo y confuso; se entiende en él que el arribafirmante s´olo admira intelectualmente a dos abajofirmantes: Eloy Sánchez Rosillo y José Luis Garci. Qué se le va a hacer, Varguitas, Juaristi, De Azúa, Iglesias, Trapiello, Tortella, Alcántara, Arroyo, Boadella, Bonilla, Savater, Solozábal. Hay que esforzarse un poco más, a ver si la próxima vez les entiende el crítico.

 Sólo reproduciré un párrafo, por lo demás, admirable:

“¿Cuál es el nivel de mayor firmeza que se puede exigir a alguien que ya de por sí se ha especializado en esgrimir un no rotundo y contumaz a toda propuesta de reconfiguración de la España de las Autonomías en un Estado mucho más audazmente federal?”

Que haga cumplir la ley. ¿Cómo puede dar miedo un manifiesto que pide un debate público y lo inicia exigiendo el cumplimiento de la ley? ¿Quién teme a Virginia Wolf?¿Pero quién puede temer al Estado de Derecho? Estoy seguro de que al crítico Ayala-Dip, como a mí mismo, le parece de perlas el carácter coactivo de la ley para quien la incumple, pongamos por caso Bárcenas. Bueno, pues es en todos los casos lo mismo.

Vuelva a leer el manifiesto, a ver si a la segunda. Y ante las preguntas que se hace, permítame responderle con paráfrasis de Carville, el asesor de Bill Clinton en su carrera a la Casa Blanca: “Es el cumplimiento de la Ley, estúpido”, dicho sea con el mismo propósito pedagógico y con idéntica ausencia de voluntad de injuriar al crítico. ¿Quién vigilará a los vigilantes? Se preguntaba Juvenal. ¿Quién criticará al crítico? Pues con toda la humildad necesaria, un servidor.

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La ucronía de Jonan

Hoy, el remero de primera Penalty y Expulsion ha enviado a la Fiscalía Anticorrupción un escrito sumamente razonable en el que cuestiona si Jonan Fernández, secretario general de Paz y Convivencia venía con tal cargo de serie y, en consecuencia podía ejercer como tal en compañía del lehendakari que lo había de nombrar dos meses y medio antes de que el dedo de Urkullu lo señalara en el BOPV, y si, en consecuencia, los sueldos, distinciones, coches oficiales y gastos en que hubiera podido incurrir por cuenta de terceros, que somos todos nosotros, son pertinentes.

 El diputado solitario Gorka Maneiro va a plantear en el Parlamento Vasco esta mañana unas preguntas que a ningún otro representante del pueblo se le han ocurrido, al parecer.

jonan

A LA FISCALÍA ANTI CORRUPCIÓN Y CRIMINALIDAD ORGANIZADA

JJSD, con DNI ……………, nacido en Bilbao (Vizcaya) el 29 de mayo de 1958, y domicilio a efecto de notificaciones en ……………………………………., ante esa Fiscalía comparece y denuncia:

  1. - El 30 de enero de 2013 los Medios de Comunicación Social dieron información de una rueda de prensa en la que comparecieron el Excelentísimo Señor Presidente del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullu Rentería, y Juan Antonio Fernández Erdocia, para anunciar que el primero había designado al segundo Secretario General de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco.
  2. - Que el señor Fernández Erdocia, desde esa misma fecha, concedió entrevistas a numerosos medios de comunicación social, actuando de facto como alto cargo de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma del País Vasco y como portavoz de la misma.
  3. - Que no fue hasta el 16 de abril, es decir, más de dos meses y medio después, que el Excelentísimo Señor don Iñigo Urkullu Rentería, firmó el siguiente Decreto, publicado al día siguiente en el Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma:

AUTORIDADES Y PERSONAL

Nombramientos, situaciones e incidencias

LEHENDAKARITZA

1847

DECRETO 216/2013, de 16 de abril, por el que se nombra Secretario General para la Paz y la Convivencia.

De conformidad con lo dispuesto en los artículos 18, apartado j), 26, apartado 6, y 29 de la Ley 7/1981, de 30 de junio, de Gobierno, a propuesta del Lehendakari, y previa deliberación y aprobación del Consejo de Gobierno en su sesión celebrada el día 16 de abril de 2013,

DISPONGO:

Artículo 1.– Nombrar Secretario General para la Paz y la Convivencia a D. Juan Antonio Fernández Erdocia.

Artículo 2.– El presente Decreto surtirá efectos el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial del País Vasco.

Dado en Vitoria-Gasteiz, a 16 de abril de 2013.

El Lehendakari,

IÑIGO URKULLU RENTERIA.

  1. - Que desde el anuncio de su nombramiento hasta el Decreto por el que se oficializaba, el señor Fernández Erdocia, en connivencia necesaria con el Excelentísimo Señor Iñigo Urkullu Rentería, disfrutó, usó y dispuso presuntamente de:

a) haberes percibidos y posiblemente encargados con cargo a los Presupuestos Generales del País Vasco.

b) despacho oficial.

c) vehículo oficial.

d) funcionarios públicos adscritos a su Secretaría General

e) teléfono pagado por los contribuyentes

y f) dictó disposiciones efectivas para las que no estaba capacitado legalmente.

Todo ello podría incurrir en diversos ilícitos penales, presuntamente cometidos por el Excelentísimo Señor Presidente del Gobierno Vasco y el Secretario General para la Paz y la Convivencia de la Presidencia del Gobierno Vasco, cuya calificación encomiendo a ese Ministerio Fiscal.

En Chiclana de la Frontera, a veintidos de julio de dos mil catorce.

 

 

 

 

 

 

 

FICALÍA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LA CRIMINALIDAD ORGANIZADA. Manuel Silvela,4 28010 MADRID

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