Oh, los cantautores

Dolça Catalunya ha desempolvado unas declaraciones  hechas en 2000 a la revista La Realidad, en las decía lo siguiente:

“Yo tengo la suerte de estar en los escenarios desde el año 1969 (…) Desde entonces nunca me ha ido mal“.

A mí el nacionalismo no me interesa, además es profundamente peligroso. Que me llamen ‘nacionalista’ no me gusta.

Hace años, Víctor Manuel grababa un video en una campaña autonómica por la oficialidad del bable. La campaña se llamaba ‘Doi la cara sola oficializó’ y el texto decía:

“Hola, soy Víctor Manuel. Estoy por la oficialidad porque creo que es bueno y que nos va a ayudar a ser mejores, a ser más cultos, a conocer mejor lo que ha sido nuestra historia, nuestra presencia como Asturias desde hace miles de años.”

“Doi la cara pola oficialidá”, es una impostación del heroísmo. Dar la cara es arriesgarse a que se la partan a uno. Eppur si muove. “Afrontar el peligro o la responsabilidad, o no eludirlos”, según define el ‘Diccionario fraseológico documentado del español actual’, de Manuel Seco. Efectivamente, dan la cara, caiga quien caiga, aunque lo que cae mayormente es la subvención.

Extraordinario asunto este de las raíces fosilizadas y que hermana a todos los nacionalismos. Ibarretxe, que es una antonomasia del neolítico, data sus orígenes con algo más de precisión: “tenemos futuro porque somos un pueblo con siete mil años de historia, sólo el que sabe de dónde viene puede saber hacia dónde va”, dijo el 21 de octubre de 2006, durante la inauguración de la oficina de intereses del Gobierno Vasco de Argentina.

Víctor Manuel era entrevistado en marzo de 1.999 por Arantza Furundarena para el suplemento del Grupo Correo ‘El Semanal’. En la entrevista, Víctor Manuel proclama su ideario: “en la izquierda, en la progresía, en la solidaridad”. Él era un tipo de esos que caen bien espontáneamente. Su mujer, Ana Belén, nos tuvo enamorados a todos los progres de mi generación, y él era un buen tipo, inteligente y razonable. Conocía su canción a Franco y a su paz, cuando el referéndum de la Ley Orgánica del Estado en 1966, pero no me parecía muy significativo. Es verdad que los veinte años que él tenía con antecedentes familiares en la minería (El abuelo fue picador allá en la mina) deberían haberle llevado antes al antifranquismo, pero no establezcamos reglas inamovibles ni descartemos las aportaciones de las vocaciones tardías. No hay más que fijarse en el juego que dio Saulo de Tarso al cristianismo.

VM.- No me gustan los nacionalismos de ningún tipo, ni el español, ni el vasco ni el asturiano.”

AF.-¿El asturiano?

VM.-Es terrible, todo lo malo se copia. En Asturias ya empiezan a decir qué es de buen asturiano y qué es de mal asturiano. Siempre hay imbéciles que imitan lo peor.

AF.-Pero usted siempre ha demostrado un gran apego a su tierra.

VM.-Claro, es que yo quiero a Asturias tanto como cualquier nacionalista asturiano. Sin embargo, creo que el bable no tiene que ser cooficial, como algunos pretenden. En Asturias, de un tiempo a esta parte, somos expertos en inventarnos problemas donde no los hay. Y éste es un problema claramente inventado. A los nacionalistas les encanta reescribir la historia. Hay gente de mi generación que me ha dicho: “Es que a mí me pegaban en la escuela cuando hablaba en bable”. Y yo digo: “Pero si tú eres de la misma escuela que yo, y hablábamos todos igual. ¿De dónde sacas esto?” En mi tierra el nacionalismo es todavía bastante suave. Pero sospecho que va a prender más; la estupidez no tiene fronteras.

 

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No mezclar los negocios

Hoy, en mi columna de El Mundo del País Vasco

Ayer tuvimos noticia de que el Consejo de Ministros ha recurrido ante el Tribunal Constitucional la ‘Ley de Reconocimiento y Reparación de Víctimas de Vulneraciones de Derechos Humanos’ (Ley 12/16 de 28 de julio), comúnmente llamada Ley contra los abusos policiales. Parece un recurso razonable. Ninguna instancia, por muy cualificada que se considere en la ley, pongamos por caso la Comisión de Valoración, puede atribuirse funciones judiciales para decidir sobre hechos constitutivos de delito, a despecho de lo que previamente hayan resuelto los tribunales de justicia, por más que en tiempos como estos la verdad judicial pueda llegar a ser muy ‘casual’. En estos días hemos tenido conocimiento por titulares periodísticos de una noticia muy curiosa: “El Tribunal Supremo concede una pensión de viudedad por violencia de género pese a que el marido fue absuelto”.

Total que el Consejo de Ministros decidía recurrir apenas había terminado en el Parlamento de Vitoria un entretenido pleno dedicado al sí que el PNV había dado a los Presupuestos Generales del Estado para 2017. El pacto que había permitido derrotar las siete enmiendas a la totalidad presentadas en el Congreso, tenía dos defensores obvios (PP y PNV) y tres detractores, autor cada uno de ellos de una enmienda a la totalidad rechazada la víspera (EH Bildu, Podemos y PSE).

El PNV tenía un argumento comprensible, que podía haber resumido en una paráfrasis de Sal Tessio en El Padrino: “Solo fue cuestión de negocios”. En realidad el PNV se explayó, y con motivo, sobre los pingües beneficios que ha extraído de sus cinco diputados: la rebaja del Cupo y la liquidación de los cupos anteriores según interpretación propia, las inversiones en el AVE y algunas otras fruslerías: unos 7.000 millones.

Alfonso Alonso les exhortaba a la discreción, en plan de vale que saquéis pecho, aunque no tanto, que nos ponéis en evidencia: ahí está el rebote que el acuerdo ha suscitado entre otros líderes autonómicos, un suponer Javier Lambán, presidente aragonés: “El acuerdo del cupo vasco imposibilita el pacto de financiación autonómica”. Otra consecuencia que ya se puede apreciar es el encarecimiento del disputado voto del señor Quevedo, que hace diez días se cotizaba a 400 millones y ya anda por los 500.

La portavoz de Bildu, Larraitz Ugarte, ha acusado al PNV de “haberse vendido por cuatro perras”, y eso sí que no, podrían replicarle, que hemos sacado un pastón por derrotar vuestras enmiendas. También ha protestado por un exceso de prosopopeya, que constituye al mismo tiempo una simple gilipollez: que el acuerdo con el PP es un tiro en el pie de Cataluña. Es excesivo incluso como metáfora. Los gobernantes catalanes son un expertos en el arte de dispararse al pie, que es, probablemente, su órgano pensante por defecto. El próximo miércoles, 10 de mayo, el lehendakari Urkullu viajará a Bruselas, donde mantendrá un areunión con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para hablar de Economía y de refugiados. Mientras, el presidente de la Generalidad no llega a explicarse por qué el mismo Juncker ha pasado de recibirle a él.

 

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Avales a tutiplén

Hoy, en mi columna de El Mundo

El éxito sorprendió a la propia empresa. Nunca, desde la invención de las primarias y el establecimiento del trámite de los avales, habían alcanzado tal nivel respecto al número total de afiliados. El 71% de los militantes han votado a uno de los tres candidatos, en medio de un cruce de acusaciones de mangoneo entre los partidarios de los dos primeros.

Es mucho compromiso y mucho aval. El segundo detalle sorprendente después de la anunciada marea de avales anunciada por el susanismo ha sido la escasísima distancia entre los 63.000 de la señora baronesa y los más sorprendentes aún 57.000 del hombre increíblemente menguante, un político cuyo discurso le emparenta con la muñeca de Polnareff, (qui fait non, non, non, non). Susana tiene el apoyo del aparato, control en 36 provincias por sólo 4 su rival y seis presidentes autonómicos por ninguno Pedro. Que con fuerzas tan dispares haya obtenido solo 6.000 avales menos que la presidenta andaluza es un hecho más que notable.

Revela algo más profundo: un partido virtualmente roto por la mitad, con una ruptura triple: horizontal, entre los propios afiliados; vertical, entre los dirigentes y las bases, y también geográfica. El PSOE no es, pese a que lo proclaman siempre, el partido que más se parece a España. Que Sánchez, que obtuvo 41.000 avales en 2014, (con el apoyo de Susana), haya alcanzado 16.000 avales más después de haber demostrado por dos veces su nulidad ante las urnas, demuestra que los afiliados son más refractarios a los hechos que el común de sus conciudadanos y que late en ellos una pulsión suicida irrefrenable.

Las tres opciones son malas, quizá la de Susana un poco menos y en esto el PSOE sí se parece a España. Hay que elegir por descarte. He leído con atención la carta de Javier Fernández a Pablo Iglesias haciendo el pase del desdén a su propuesta de moción de censura. Dejando al margen el hecho lamentable de haya diseminado las comas a voleo, como si fuera un sembrador de avena, esa carta es el documento más sensato que ha salido de Ferraz en los últimos dos años. Solo hay un error que cometen todos los socialistas de cualquier candidato: Este: “Hablas de las ‘equivocaciones del PSOE derivadas de la investidura de Rajoy. Pero te recuerdo que no hubieran tenido lugar si el partido que diriges (sic) hubiera permitido un gobierno alternativo para el que existía mayoría suficiente”.

Pero, hombre, por Dios. La única acción positiva de Pablo en la política española es precisamente su negativa a votar la investidura de Pedro hace 14 meses. Aunque no fuera esa su intención, nos evitó lo peor. Pero los socialistas pueden corregir esto y votar a Sánchez. Dos posibilidades, ambas letales: o se rompe el PSOE o se rompe España. O las dos cosas.

Lo de Patxi López, sus magros 12.000 avales, es lo más comprensible de todo. En las primarias para la Secretaría General del PSOE no vota el PP y las dos ocasiones en que López asombró a propios y extraños, primero como lehendakari, y después como presidente del Congreso, fue con el apoyo de los populares.

 

 

 

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El abrazo

Algunos de ustedes recordarán un cuadro de Juan Genovés llamado ‘El abrazo’ aunque nada tenga que ver con la foto que hoy les traigo aquí.A partir de hoy, de esta excelente fotografía que publica en EL MUNDO  Sergio Enríquez-Nistal, cada vez que alguien cite ‘el abrazo’ pensaremos en Pablo Iglesias Turrión. Este tío ha mantenido latradición de los abrazos que propinaban los jerarcas soviéticos, viniera o no a cuento. En la política española solo Javier Solana abrazaba así.

Las hembras de la especie ‘mantis religiosa’ enseñarán la foto a sus crías para que sepan cómo tienen que abrazar a su pareja durante la cópula nupcial. Dada la irrelevante estructura torácica de Errejón, el abrazo de Iglesias tiene algo de boa constrictor, luede envolver todo el cuerpo, incluso más de una vez. Pablo lo envuelve y lo aprisiona, mientras Íñigo muestra una actitud más bien pasiva. Es un momento, véase la foto, en el que Errejón, a punto de ver invadida su intimidad (véase la foto) podría preguntarle lo mismo que Mae West a su admirador pistolero: “¿llevas una pistola en el bolso o sólo estás contento de verme?”

Lo único que le queda a Errejón, descabalgado por Pablo Iglesias de la portavocía del Grupo en eñl Congreso y de la tertulia de Hora 25 para colocar en ambos lugares (o intentarlo) a su novia,  es cantar aquella canción de Rocío Jurado: “Hace tiempo que no siento nada/ al hacerlo contigo,/ que mi cuerpo no tiembla de ganas/ al verte encendido.

Esta copla siempre me ha llamado mucho la atención, especialmente por la inadecuación del título al texto: ¿por qué se titula ‘Lo siento, mi amor’, cuando el título más adecuado sería, evidentemente ‘No lo siento, mi amor.

Pablo había hecho lo mismo con anterioridad. Después de poner en evidencia a mi compañero Alvaro Carvajal, a quien zahirió repetidamente en un acto público, lo que migó una de las escasas reacciones de dignidad que muy de vez en cuando se dan en este oficio. Al día siguiente, al encontrarlo en otro acto, le propinó el abrazo que pueden ver, aunque Carvajal se mostró más receptivo que Errejón, las cosas como son.

Echeminga Dominga, ese caradura al que sus conmilitones consideran el Stephen Hawking del populismo en un exceso de metonimia se enredaba con Hermann Tertsch haciendo broma con el género trans:

Hombre/mujer, no sé. Hasta donde yo lo conozco, el señor Tertsch no trabaja el gótico.

 

 

 

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La puntita de la infamia

Juan Carlos Monedero asomaba ayer la puntita de la infamia en este tuit: “Lo de El País construyendo al personaje Cifuentes, de bochorno. Pasará como con Gallardón, que era un progre y hoy escucha el cara al sol.”

Este tipo se refiere a que hace unos días, Alberto Ruiz Gallardón llevó a hombros el féretro de su suegro, José Utrera Molina. El difunto había sido en vida franquista y falangista y algunos de sus camaradas entonaron el himno de la Falange al paso del féretro. Para saber quien era habría que leer a quien fue su amigo desde niño, el gran Manuel Alcántara, que el pasado 23 de abril le escribió un obituario que empezaba así:

“Hay gente que se muere y otra que se nos muere y nos mutila con su ausencia. El excelentísimo señor don José Utrera Molina, que conocía muchas cosas, jamás conoció el rencor. Era bueno por naturaleza, no por ejercicio de la bondad. Quiero recordarle ahora, de vuelta de Nerja, donde he ido a decirle un adiós que se parece mucho a un hasta pronto. Creía él en algunas cosas, sobre todo en la lealtad, y yo no creo en ninguna, ni siquiera en los leales”. 

Nadie podría escribirle algo parecido al tipo que ayer escupía en Twitter. Ni Espinar,  harto de cocacola. Hace unos años conocí a una persona que había sido profesor de Monedero en la Complutense y le pregunté por su antiguo alumno. “Mira”, me dijo, “los hombres podemos cambiar de pareja, de casa, de oficio o de coche. Nunca se cambia de carácter. El que era un miserable a los 22, lo sigue siendo a los 52”.

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Obscenidades

Hoy, mi comentario de las 8:15 en Herrera en COPE

La Generalidad se va a gastar casi 60.000 euros del común a lo tonto, es decir, en una encuesta del CEO, que es el CIS autonómico, con el fin de preguntar a los catalanes si para ser buen ciudadano hay que cumplir las leyes. Va a centrar el sondeo en los jóvenes, colectivo que ha crecido en la inmersión lingüística y conceptual del secesionismo.

La tautología ha ido rodando hasta convertirse en simple estupidez. Se deben cumplir las leyes, se deben pagar los impuestos, hay que respetar el Código de Circulación. Yo diría más: hay que respetar a los gobernantes como si fueran personas honorables, aunque sean catalanes.

Hay preguntas que son de una obscenidad insoportable. Hace años, durante el secuestro del empresario Aldaya por la banda terrorista, un programa de ETB quería plantear al público la pregunta de si Aldaya merecía estar secuestrado. Hace unos días, Lluis Llach advirtió a los funcionarios que el cumplimiento de la ley les haría sufrir, una amenaza que revela su perversión. Nunca me gastaré un euro en los vinos de su bodega ‘Vall Llach’.

El modelo es Nicolás Maduro, que se ha hecho la encuesta a sí mismo y se ha respondido que no, que contra la democracia poder constituyente. Se entiende que este tipo haya sido el único gobernante del mundo que se ha envuelto en la bandera estrellada del secesionismo catalán.

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Un país de chiste

 

Hoy, en mi columna de El Mundo

Hay una viñeta que sale recurrentemente en mis columnas y en la vida política española: la publicó Ramón en la portada de ‘Hermano Lobo’ en agosto de 1975. Se veía en ella a un preboste franquista hablando al pueblo: “O nosotros o el caos”, a lo que el populacho respondía: “El caos, el caos”. “Es igual”, replicaba el tribuno: “también somos nosotros”.

He contado el chiste en columnas dedicadas a distintos gobiernos. Hoy, su planteamiento sigue valiendo para el PP, que tiene un pilar muy sólido en la amenaza que para sus votantes supone un posible triunfo de Podemos. Lo que pasa es que ha llegado el tiempo de la paráfrasis. Hoy, en esta hora agónica del bipartidismo, el orador sería un líder emergente, un proclamado regenerador, muy preferentemente Pablo Iglesias Turrión. Y el chiste, adaptado, diría: “O nosotros, o la corrupción”. “La corrupción, la corrupción” clamaría la chusma a grandes voces. Un Pablo tranquilizador, explicaría: “Es igual, también somos nosotros”.

No hablo en términos cuantitativos, ojo. Las corruptelas de estos chicos no se pueden comparar en euros a los casos Gürtel o Canal, del PP; a los Ere o Formación del PSOE o a los de la familia Pujol o Convergència en Cataluña. Pero la Fundación CEPS que dio origen a Podemos recibió de Hugo Chávez seis millones de dólares para crear una fuerza bolivariana en España, a la que incluso bautizó con el acrónimo de un partido venezolano (POr la DEMOcracia Social).

Hace un mes, un tribunal rechazó la demanda de Pablo Iglesias contra Ok diario por acusarlo de haber recibido de Maduro 272.000 dólares en un paraíso fiscal y le ha condenado en costas. Su programa La Tuerka ha sido patrocinado por Irán, lo que él justificaba así (Zaragoza 2013): “A los iranís (sic) les interesa que se difunda en América Latina y España un mensaje de izquierdas para desestabilizar a sus adversarios, ¿lo aprovechamos o no lo aprovechamos?”.

Su antiguo socio, Enrique Riobóo, lo acusó de haber cobrado en negro y pagar a los cámaras de su programa salarios de 100 euros mensuales. En negro pagaba también Echeminga Dominga, su secretario de Organización, a su asistente.

Íñigo Errejón organizó una trama con el profesor de la Universidad de Málaga y militante de Podemos, Alberto Montero Soler, que le concedió una beca de 1.800 euros mensuales, dispensándole de las obligaciones contractuales que imponía la misma. Era imposible que Errejón realizara aquel trabajo mientras dirigía la campaña electoral de las europeas 2014. Montero fue compensado con la cabeza de lista de Podemos por Málaga en las generales del 26 de junio.

Monedero recibió 425.150 euros por un presunto trabajo para el que no estaba capacitado y que facturó con una empresa inexistente en la fecha del contrato. La antigua novia de Iglesias, Tania Sánchez y Ramón Espinar, el de las coca-colas a pares, ganaron 50.000 y 30.000 euros respectivamente en la compraventa de sendas V.P.O.

Hay más casos, pero no me queda espacio. Lo cualitativo es que todo eso lo hicieron antes de tocar pelo. ¿Se imaginan a Monedero como ministro de Fomento o a Irene Montero con mando en RTVE? Rien ne va plus, el PP es un partido para la refundación, lo cual no sería grave, para esos casos está la alternativa. El problema es que el partido que debería encarnarla, creo que ya está dicho, tendría que haber afrontado la refundación hace seis años. Y la regeneración era esto. Otro día hablaremos de C’s, pero yo no me extrañaría de que llegado el caso, los españoles voten en legítima defensa. A pesar de la corrupción.

 

 

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Mi amigo Pedro Corral

Pedro Corral es uno de esos tipos con cuya amistad se honra uno. Me escribió el mes de julio en que este blog empezó a andar, año 2006. Se acababa de aprobar en el Congreso lo que había de ser la peor herencia de la etapa presidencial de José Luis Rodríguez Zapatero: La Ley de Memoria Histórica, un artefacto que volvió a dividir a los españoles en dos bandos, que redescubrir el valor que tenía la fobia a terceros como el más eficaz aglutinante del nosotros.

Aquel engendro político, jurídico y moral, que es, con mucho, la peor herencia que nos dejó Zapatero tras su fracaso, se puso en marcha, para más inri en el mismo mes en que cumplió 50 años la propuesta por una Política de Reconciliación Nacional, aprobada por el Partido Comunista de España en junio de 1956, en cuyos primeros compases podía leerse:

La fecha del 18 de julio ha tenido hasta ahora dos significaciones:

Una, la oficial, que celebraba la victoria de las fuerzas franquistas y que entrañaba la perpetuación del espíritu de guerra civil, el odio contra republicanos y demócratas, el tono de cruzada frente a más de media España.

Otra, la de los que fuimos derrotados, pese a defender una causa justa. Nuestra celebración, a su vez, significaba la reiteración de nuestra confianza en el restablecimiento de la democracia, la no aceptación de una derrota injusta, el legítimo orgullo de haber resistido heroicamente cerca de tres años a fuerzas superiormente armadas y –¿por qué no decirlo?– cierto ánimo de revancha.

Pero en los últimos años se ha producido una importante evolución. Fuerzas considerables, que en otro tiempo integraron el campo franquista, han ido mostrando su discrepancia con una política que mantiene vivo el espíritu de guerra civil.

En el campo republicano son más numerosas e influyentes las opiniones de los que estiman que hay que enterrar los odios y rencores de la guerra civil, porque el ánimo de desquite no es un sentimiento constructivo.

Un estado de espíritu favorable a la reconciliación nacional de los españoles, va ganando a las fuerzas político-sociales que lucharon en campos adversos durante la guerra civil.

El PCE en 1956, tan increíblemente adelantado respecto a las posiciones que habían de tener sus herederos 60 años más tarde. El caso es que  me apliqué en este blog contra tamaño despropósito y en aquellos días recibí un correo de Pedro Corral, un escritor que había dedicado de manera provechosa tiempo y esfuerzos al tema de la guerra civil y que compartía el horror por la llamada memoria histórica. Me envió dos libros suyos: ‘Desertores. La guerra civil que nadie quiere contar’ y ‘Si me quieres escribir. Gloria y castigo de la 84ª Brigada Mixta del Ejército Popular’. En ambos deja constancia de su capacidad narrativa, de su rigor intelectual y de su insobornable posición moral. Desde entonces hemos mantenido regularmente contacto telefónico y epistolar, estableciendo una amistad que para mí es imprescriptible.

Desde 2012 es concejal del Ayuntamiento de Madrid y cada una de sus intervenciones en el pleno es un manifiesto contra el sectarismo que constituye la divisa del equipo de Gobierno. Empleen 13 minutos de su tiempo en este sábado para seguir la intervención de Pedro Corral en el pleno de ayer viernes sobre los últimos cambios en el callejero madrileño. Tal vez se entiendan mejor las cosas si se tiene en cuenta que la portavoz del Ayuntamiento, Rita la partisana, tiene en su historial haber entrado en una capilla gritando: “Arderéis como en el 36”. No diré más.

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Moción de fogueo

 

Hoy, mi comentario de las 8:15 en Herrera en COPE

Pablo Iglesias llegó ayer un poco más lejos en su carrera hacia la banalidad: presentar una moción de censura ignorando los tres requisitos básicos de la moción de censura constructiva: presentar un candidato, un programa y pactar los apoyos necesarios para sacarla adelante.

La democracia española había conocido dos, ambas fracasadas por falta de apoyos, pero con una diferencia: la primera, González contra Suárez, demostró que había lider y programa. La segunda, Hernández Mancha contra González fue el final de las aspiraciones políticas del entonces presidente de Alianza Popular. Es evidente que la anunciada por Iglesias se parece mucho más a esta última, aunque con mala fe. No es solo que se la comunicó antes a la prensa que a sus posibles socios. Es que ni siquiera lo consultó con sus propios diputados.

Es una moción contra el PSOE. Los socialistas le han reprochado que no hubiese querido apoyar el año pasado a Pedro Sánchez para echar de la Moncloa a Mariano Rajoy y hay quien sostiene que es una maniobra a favor de Pedro contra Susana. No es cierto; tanto la fallida investidura de aquél, como la falible moción de fogueo de Pablo (©Sergio Barbosa), son evidentes argumentos que refuerzan a Mariano Rajoy. Es evidente que en ambos casos, sería peor el remedio que la enfermedad.

 

 

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Una moción contra el PSOE

Hoy, en mi columna de El Mundo

La foto de Iglesias y su tropa avanzando de cinco en fondo hacia la sala de prensa del Congreso recordaba el cuadro de Volpedo ‘Il quarto Stato’ que servía de fondo al desfile de los títulos de crédito en ‘Novecento’, aunque la mera comparación basta para evidenciar cómo han degenerado los obreros y campesinos italianos en el último siglopara llegar a esto. A ver, que Pablo Iglesias está muy sobrevalorado como intelectual es un hecho tan evidente como que la chaqueta le queda grande. La compañía de Alberto Garzón y su novia (la de Iglesias, no la de Garzón).

El lugar de autos era el mismo en el que en enero de 2016 compareció la tropa en plan pentecostés mientras Pedro Sánchez hablaba con el Rey. Entonces anunció un Gobierno de coalición PSOE-Podemos, con él de vicepresidente y los ministerios de Economía, Defensa, Educación, Justicia, Interior y Plurinacionalidad. Citó expresamente los nombres de dos ministros que tenía in péctore: Alberto Garzón e Irene Montero. Vocación por la excelencia se llama la figura. Ah, y también se pidió el control de RTVE.

Ayer volvió su mejor estilo. Él ya había avisado en Zaragoza en 2013 que entre educación y propaganda, propaganda, sin lugar a dudas. El portavoz del PNV ha mostrado una leve perplejidad por lo que se enseña en las Facultades de Políticas, tan “alejado de las prácticas parlamentarias”. No parece que una moción de censura pueda plantearse comunicando tus intenciones a tus socios quince minutos antes de la rueda de prensa. Diez minutos después de su comparecencia ya había fracasado la moción, pese a lo cual insiste.

La moción de censura constructiva incluye necesariamente un candidato alternativo al que se pretende censurar, pero esto no debe de parecerle un detalle importante a este chaval. Debería estudiarse las dos que se han presentado en nuestra historia constitucional: la de Felipe González contra Adolfo Suárez (mayo de 1980) y la de Hernández Mancha contra González siete años después. Los dos fracasaron, pero González aguantó las tarascadas de los barones ucedeos y demostró que tenía madera presidencial, mientras a Hernández Mancha lo laminaron los socialistas y lo enviaron al olvido.

Calcular mal la estrategia puede salirle caro. El intento de imponer a Irene Montero en Hora 25 para sustituir a Errejón, un suponer. Ángels Barceló se lo explicó en términos muy claros, pero la pareja feliz no lo entendió y el resultado es que la SER ha fichado a Tania Sánchez, la anterior inquilina del corazón del sultán.

No le parece a Iglesias que la cuestión del candidato sea relevante, pero parece que piensa en sí mismo. No se entendería celebrar la moción antes de que el PSOE haya resuelto sus primarias. Bueno, sí, en realidad las primarias se las va a resolver él y la moción de censura no es contra el PP, sino contra el PSOE, pero no creo que los socialistas vayan a repetir lo de Carmona, aupar a la alcaldesa de Podemos tres semanas después de que Iglesias lo tachara públicamente de ‘toooonto’ y ‘subnormal’. Para algunos papeles hay que valer.

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