Pablo, el Indemne

Indemne

El don de la comunicación del que se jactan los chicos de Posemos (y las chicas, claro) consiste en que hacen el diseño de las cosas pensando en el impacto que van a tener en los medios de comunicación. El precursor de esto fue Zapatero cuando puso a un bombo de siete meses a presidir un desfile de uniformados: capitán, mande firmes.

No quiero yo decir que no pueda ser ministra de Defensa una mujer embarazada, sino que Zapatero la nombró ministra, precisamente por su condición  de embarazada, para garantizarse portadas en toda la prensa europea y quién sabe si transoceánica- para aquella foto.

La última exhibición de Pablo fue su paseo con Pedro por la Carrera de San Jerónimo, la primera, su foto en la papeleta de las elecciones europeas de 2014. Entre medio está el exhibicionismo de Carolina Bescansa con su bebé en la sesión constitutiva del Congreso. Varias horas sin que la criatura dijese ni mú a pesar del trote que le dieron aquellas gentes, pasándolo de mano en mano, incluso: de su madre al tito Pablo y de éste al tito Íñigo. Eran otros tiempos, entre Pablo y Errejón aún se pasaban los niños de la tercera. ¿Para cuándo la constitución de una tercera corriente de opinión que enriquezca la pluralidad interna: Pablistas, Errejonistas y Bescansistas? Echeniquistas no me atrevo a proponer, que quiere feminidad el partido y yo no sé si está dentro de la ortodoxia. Esperaré a que un congreso dilucide la cuestión y condene a su ídolo Evo Morales por decir que comer pollo nos convierte en maricones.

En cambio, parece que Podemos ha asumido con todas las consecuencias, y aun superado, el récord del gobernante boliviano y su ley de autorizar el trabajo infantil a partir de los diez años. El niño de la Bescansa. ¿Qué más da diez años que diez meses? Luego, Federico Jiménez Losantos apuntaba la posibilidad de que le hubieran untado el chupete en valium para explicar su ejemplar comportamiento y Carolina no quiere que eso quede ‘indemne’, dice el secretario general. Hay que comprenderlo. Él tenía en la cabeza a su conmilitón Andrés Bódalo, que no dejaba indemnes a sus enemigos de clase. O la emoción que le produjo ver en video la paliza que le dieron algunos de los suyos a un policía caído.

O sea, que sacaron el niño para la foto, pero los comentarios habían de ser positivos, pese a las evidencias: la señora Bescansa tiene una niñera a quien le pasa la criatura en cuanto se apagan los focos de las cámaras, pasó de la guardería del Congreso que nos cuesta un huevo de la cara y lo llevó al escaño en plan instrumental, como Kathleen Turner al suyo en ‘El Honor de los Prizzi’ (Ver video de 1:07:40 a 1:09:32)

Recordarán que hace unas semanas, Juan Carlos Monedero insinuó que Albert Rivera se aplica a la farlopa como una vida mía, sin que Pablo le afeara la imputación. A uno no le consta que el chupete del bebé estuviera impregnado en sustancias alucinógenas, por lo que me abstendré de hacer suposiciones. En cambio, estoy de acuerdo con Jiménez Losantos en que este es un caso para el Defensor del Menor.

Que Pablo haya escrito indemne, donde quería decir impune, sólo afecta a la calidad de la Universidad española que ha tenido a este sujeto como profesor, aunque fuese interino. Así está el tema, queridos y queridas.