Fe de errores

Hace unos días, al hilo de los tuits de la tropa menesterosa que  Viridiana Carmena pastorea en el Ayuntamiento de Madrid (el holocausto, la mutilación de Irene Villa, los asesinatos de las niñas de Alcasser y de Marta del Castillo, la guillotina de Soto, atecé), escribí una previsión de agravio comparativo:

“Voy a contar las columnas que la prensa socialdemócrata va a dedicar a este tipo y su sentido de los chistes. Si creemos que lo de Zapata era una elucubración intelectual sobre los límites del sentido del humor, debería pensárselo algo mejor.  Hace algún tiempo, cuando aquel tipo que regía el Ayuntamiento de Valladolid, León de la Riva hizo un chiste zafio sobre lo que le sugerían los morros de una ministra, hubo una reacción inequívoca: al menos dos docenas de columnas encabronadas y con razón. Aquí las tienen. Mucho me gustaría que este asunto promoviera una indignación proporcional, aunque me temo que salvo mi admirada Elvira Lindo y muy poco más, no habrá reacción. La peña de la ceja aceptará el criterio Zapata: al dimitir del área de Cultura no es caso para nosotros.”

Me equivoqué. Este párrafo:

“No tengo ninguna duda de que muchos de los indignados por los chistes de Zapata escenificaron un dolor que no sentían, y estoy segura de que no lo sentían porque no reaccionaron de la misma iracunda manera cuando un tipo de sus filas era grosero con las mujeres, por ejemplo, o cuando otro soltó en el Congreso un comentario insultante sobre las víctimas de la Guerra Civil. No me creo que sintieran un dolor insuperable por la brutalidad de un chiste quienes aceptan las groserías de los suyos. No cuela.”

Es asunto intelectualmente arriesgado la cábala sobre el dolor ajeno. Especialmente porque nada sabemos de lo que pasa en las interioridades de nuestros vecinos (a veces ni en las de nuestros amigos, cónyuges e hijos). También porque en asuntos como los citados el duelo freudiano hace tiempo ya que dejó paso a la melancolía, salvo, naturalmente, para los padres de las niñas de Alcasser y Marta del Castillo, a los que es fácil suponerles un dolor que no prescribe. Lo que a los demás nos pasa con ellos no es dolor, sino empatía. Yo mismo nací varios años después del fin del holocausto. En mi aprendizaje, el nazismo fue un dato: terrible, ominoso, pero ya histórico, incapaz de producir dolor, aunque sí otros sentimientos, que se extienden hoy, cuando los últimos nazis mueren nonagenarios a quienes banalizan aquel horror y hacen chistes sobre ello que no pueden hacer gracia ni a su puta madre. Es el elocuente “Qué asco” con el que tituló Antonio Muñoz Molina su comentario. Por lo demás, es muy probable que los políticos del PP hayan aprovechado el lance para mostrar una condena, seguramente sincera, pero que viene bien políticamente. Como la indignación colectiva de la izquierda con la zafia rusticidad del ex alcalde de Valladolid. O mejor aún, la airada persecución que en 2003 emprendieron contra Miriam Tey, porque una editorial de la que era socia publicó una novela de Hernán Migoya titulada ‘Todas putas’. En aquella ocasión, que yo recuerde, Lindo y Muñoz Molina fueron de las escasísimas voces de la izquierda que denunciaron el disparate. 

Hoy debo señalar la excepción muy razonable y razonada de Santos Juliá sobre lo del concejal Zapata, también en El País: esta tribuna excelente.

 

Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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56 respuestas a Fe de errores

  1. Buenos días, muy importante la tribuna de Santos Juliá, pero yo no le contaría entre los socialdemócratas, es más serio. El País, aún escasas veces, sigue trayendo opiniones de gente muy importante y alejada de la línea general del periódico, como Savater y otros varios.

  2. luigi dijo:

    La superioridad moral del tuit de la izquierda.

  3. Gandumbas dijo:

    Debo estar espeso, sin duda por las mariconadas que me pusieron anoche en el gin tonic, pero no cojo el conceto. ¿En qué se eqivocó, patronsito? No creo que un artículo de Santos Juliá compense años de infamia del Pravda. ¿O se trata de que el pp es tan oportunista como la izquierda?

  4. Bruno dijo:

    No añado más

  5. Bruno dijo:

    Consulta a D. Belosti:
    Acabo de ver en una librería de viejo, viejísima, dos libros sobre la Revolución Francesa:
    Dos tomazos de Thiers
    Tres tomitos, ed. Labor, de Martiez (Es posible que le falte una hache)
    15 y 10 euros. Viejo estado.
    No me suenan entre lo que recomendó cuando hace poco trató este asunto.
    ¿Se debe emplear parte del escaso tiempo que nos queda en leerlos?

  6. viejecita dijo:

    Pues, Don Santiago , me sumo a lo que dice D.Gandumbas , aunque a mí anoche en el gin tonic, que nunca tomo, ni en el Chivas, que sí.
    Porque cuando una ve Fe de errores, suele ser una excusa por haberse equivocado de nombre, de fecha, o haber atribuido mal una cita.
    Pero : el que Santos Juliá haya publicado esa tribuna, será una apostilla, una excepción, quizás, que confirme la regla, pero no convierte en erróneos sus comentarios de estos días pasados.
    Al menos, a mí no me lo parece.

  7. viejecita dijo:

    aunque a mí no me añadieran nada en el…
    Gin Tonic
    Esto sí es una fe de errores. Y más que habrá que no he visto.

  8. Urbi et Orbi dijo:

    Buenos días, Patrón y remería.

    Supongo que el párrafo ese será de Elvira Lindo y de ahí lo de la fe de errores, junto con la columna de Santos Juliá, ¿no?

    ******
    Me alegra comprobar que Young Sánchez por fin toma conciencia de la realidad del partido: ha comenzado la andadura hacia la Moncloa con un acto en el Circo Price.

    *******
    Muchísimas felicidades, queridísima doña PUSSY. Y a don Fernando Savater, por supuesto.

  9. Emoticons Relato breve de Enrique Masip Segarra

    “Yendo una noche al piso de mi madre, coincidí en la entrada del ascensor con un joven de atractivo desmesurado; y yo, cuarentona receptiva, me preparé para lo superior. El amor repentino fue tan inmenso que tuvimos que parar entre dos plantas para desbocarnos, dejar salir nuestro impetuoso arranque. Pese a estar parados, aquella mágica caja se balanceaba al compás enloquecido de nuestra vehemencia, haciendo que la música proveniente de sus cables de acero acompañara nuestra ascensión al cielo.

    […].”

    EQM

  10. Bruno dijo:

    El asunto del día es que se han dado cuenta de que tienen tantos agujeros, tantas goteras, tantas ignorancias, tantos rencores, tantas estupideces, que como cedan en un caso se tendrán que ir a casa uno tras otro.
    Además la izquierda progre y buenista siempre tiene razón. Y, si no la tiene, se le da.

  11. Efectivamente, el título es equívoco, puede ser malinterpretado. Yo también me he dedicado a buscar el error…

    EQM

  12. Moby Nick dijo:

    Caray, sí que están letales últimamente los gin-tonics. Es verdad que el post puede resultar un poco confuso de entrada, pero buscando un poco se ve que el primer párrafo citado es de un artículo de Elvira Lindo de ayer, no tiene nada que ver con el de Santos Juliá.

  13. Buenas tardes. La tribuna de Santos Juliá me ha gustado, y la columna del Patrón también. Los tuits de Zapata son de una maldad indescriptible, merecedores de que lo expulsen del ayuntamiento y de toda carrera política.

  14. Chemoogle dijo:

    Arderéis como en el 36.
    Y a vosotros que os sea leve, como en el 39.
    Y vuelta a empezar.

  15. comerciante de ultramarinos dijo:

    La nueva corporación municipal de Cádiz:

    – José María González (Kichi), nacido en Rotterdam. “Profesor” de historia de 39 años. Entró de interino en 2003. Estuvo unos años allá donde le mandaran (por ejemplo en Jerez). Se sacó las oposiciones y, automáticamente, pidió una baja por depresión que duró DOS AÑOS. Nada más terminarla (máximo plazo legal), el sindicato USTEA lo puso como liberado (y obviamente no da clases). Hasta hoy. Alcalde.

    – Ana Fernández, psicóloga de 42 años. Se licenció en la UNED, y jamás ha ejercido. Actualmente, está “preparando unas oposiciones”.

    – Manuel González, funcionario de 63 años. Obtuvo el graduado escolar con 35 tacos. No tiene más estudios.

    – Laura Jiménez, técnico de Turismo de 28 años (vamos, que hizo la FP en especialidad turismo. No tiene trabajo conocido, aunque afirma que actualmente “desempeña un proyecto que busca emplear el Arte como herramienta de inclusión,participación y transformación social” (sic).

    – Adrián Martínez de Pinillos, licenciado en Ciencias Políticas, 26 años. Sin ocupación conocida. Bueno, es scout.

    – Ana Camelo, de profesión desconocida y 63 años de edad. Se declara activista y defensora de los derechos humanos y de los animales cuando le preguntan por su curriculum.

    – David Navarro, funcionario de 43 años y “monitor en actividades sociales”.

    – María Romay, estudiante de 24 años. No se sabe bien que estudia, pero no se pierde un sararo del Sindicato de Estudiantes ni loca. Allá donde veas una pancarta, está ella.

    Este es el plantel de nuevo Ayuntamiento de Cádiz. Ni que decir tiene que la conexión política Cádiz-Venezuela, con carácter permanente, está servida y es objetivo prioritario e inminente.

  16. comerciante de ultramarinos dijo:

    ¿Recuerdan a Leire Pagín, aquella alto/a cargo/a de los gobiernos de Zapatero? Fue la autora de una frase memorable: “”Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones”(9-12-2010).

    (A esta señorita, siendo Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, se la pudo ver con motivo de una magna reunión de todos embajadores hispanoamericanos, ya fuera de hora, aparcado el coche oficial en una calle trasera de la sede de Asuntos Exteriores, en la calle Príncipe de Vergara de Madrid, haciendo los deberes que no traía preparados, para sorpresa de los peatones).

    Ya entonces se “jodió Perú (España), Zabalita”. O ya estaba jod.. desde antes. Solo que es ahora cuando se empieza a ver el desastre general que se avecina.

    Lo que vaya a ser en el futuro, tan cercano que está a la vuelta de la esquina, de los estudiantes y de la universidad española, nos lleva al pesimismo y a la consternación. Por no hablar de la propia sociedad española sobre la que se ciernen las más negras tormentas. ( Y que tenemos la oportunidad y el privilegio de seguir en directo gracias al faro que este extraordinario blog de don Santiago González).

    Lean este extraordinario informe (y los comentarios):
    http://www.elmundo.es/opinion/2015/06/21/5585d0ac22601d58638b4586.html#comentarios

  17. Toña Lavenà dijo:

    Permítanme el inciso: habanera interpretada por Nani Fernández en Los últimos de Filipinas, película española dirigida por Antonio Román y estrenada en 1945. Creo haber visto en el minuto 00:47 al gran Wayoming detrás de Fernando Rey… no puede ser, por las fechas, digo. https://www.youtube.com/watch?v=traod1KvNss

  18. Bruno dijo:

    comerciante de ultramarinos dijo:
    Domingo, 21 junio 2015 en 4:54 pm

    Dña. Ana Camelo, ¿es así o estaba predestinada?

  19. luigi dijo:

    España Política: La Tercera Vía es más estrecha cada día.

  20. Gorpua dijo:

    Triste destino el de las personas madrileñas: dejar la Botella para caer en los botellines.

  21. Moby Nick dijo:

    Gorpua dijo:
    Domingo, 21 junio 2015 en 6:37 pm
    Triste destino el de las personas madrileñas: dejar la Botella para caer en los botellines.

    Más bien en los botellones.

  22. comerciante de ultramarinos dijo:

    Podemos: los p. amos del gobierno municipal de Madrid. Entrevista con Zapata: concejal encargado de dos distritos de Madrid, Fuencarral y Villaverde, con casi 40 millones de presupuesto… (los venezolanos e iranies estarán contentos).

    Tan pancho ante sus comentarios brutales, antijudíos y proetarras: “Me dio un poco de pena (renunciar a la concejalía de Cultura) pero entiendo que esto es un proyecto político y que no hay problema”.

    “Se despide y habla con su protectora de cómo llegar a su siguiente reunión. Dicen a los periodistas que irán en taxi. Lo normal. Todos los cargos de Ahora Madrid han renunciado al coche oficial. Teóricamente. Porque al salir del edificio Zapata se introduce en un Toyota Prius gris con chófer. Es el vehículo que tiene asignado como edil. No es broma. Tampoco que horas más tarde la alcaldesa le entregara un segundo distrito (Villaverde) de Madrid. Treinta millones de euros más en sus manos”.

    Este pájaro, en la Europa anglosajona y protestante y en los USA estaría en la cárcel, pero aquí le ha servido de trampolín para subirse al coche oficial (aunque lo oculten diciendo “taxi”). Sin casi haber llegado ni aterrizado mienten ya de manera descarada.
    http://www.elmundo.es/cronica/2015/06/20/55851b8b22601d5d638b4571.html

  23. Rafael Pérez Domínguez dijo:

    Don Santiago, seamos prudentemente pesimistas.

    Dicen las encuestas griegas que Syriza volvería a ganar las elecciones con un 47% más de apoyos (casi un 18% más que en las anteriores) y que un 62% apoya su estrategia negociadora con la UE, pese a que un 41% ve posible una bancarrota del país. El populismo se consolida como Wonderland para una sociedad convertida en enjambre de Alicias.

    Y dicen las encuestas madrileñas que, tras la publicación de tuits y tetas, el porcentaje y concejales de Carmena permanecen constantes mientras el PP crecería tan sólo en 1 concejal a costa no de Carmena, sino de Carmona, que lo perdería. Sí, eso permitiría al PP gobernar con Cs, garantes de pureza, pero los electores de Carmena y sus podémicos no se dan por aludidos, les da lo mismo ocho que ochenta y garantizan una quiebra estable de la estatura moral, política y personal de la sociedad madrileña y, por extensión, española. Estamos hasta la cintura de puta basura.

  24. Flor de Miosotis dijo:

    Soy una de las mujeres, como decía Cabrera Infante, de edad indefinida y clase media desesperada. Añado: a las que siempre nos quedará el ¡Hola! Desde aquí declaro mi absoluta admiración a la gracia e inteligencia de Don Jaime Bayly , Jaimín para su mamá.
    http://www.elmundo.es/loc/2015/06/20/55846135e2704e14388b458f.html

  25. jachuspa dijo:

    Acabo de ver en televisión a Patton Sánchez y a un PSOE que parece un mariachi en multipropiedad. Me recuerda este partido aquella anécdota del viejo flamenco a quien llevaron sus amigos animus jocandi a un concierto sinfónico. Cuando finalizó quedó aquél en silencio mucho rato y, por fin, sus amigos le preguntaron, intrigados, por su opinión:
    Hombre, a mí no es que me parezca mal. Lo que no entiendo es lo que se proponen..
    Algo parecido ha sucedido en el PSM: cambian a Invictus y se traen a Carmona, el Pericles de Chamberí. El niño era feo y le pusieron Doroteo. La alcaldesa Carmena tiene reservado para este titán, el puesto de secretario perpetuo del Ayuntamiento Celestial de Podemos en Madrid.
    Mientras, PODEMOS, convocará concursos públicos para provisionar plazas en su policía de la verdad. Irán vestidos con uniformes amarillos, como de recién desenterrados, a medio camino entre la tumba y el gulag. No deja de ser curioso que en este próximo entierro de las libertades, incluso el muerto va incómodo. Posiblemente, cuando nuestra democracia llegue al cielo, como nuevo cliente de la vida eterna, no doblen las campanas. Y si doblan, las tañerá Varoufakis, que llevará allí algún tiempo en su calidad de Sumo Sacerdote de la ortodoxia acompañado del quinteto de cuerda del PSOE, que cada día se parece más a un grupo de la masonería fúnebre. Tendrá como jueces a la generación de la LOGSE a quienes les cabrá el honor de juzgar a nuestra generación, aquella que sacrificó inútilmente ideales en aras de la concordia. Lo único que no tengo muy claro es que si el juicio se prolonga en el tiempo, no sea preciso conceder a jueces y jurado algún Moscoso, por el esfuerzo.

  26. luigi dijo:

    Rectificar es de sabios equivocados.

  27. Sigo dijo:

    Los estrategas del P$o€ ahora han decidido que Pdro Snchz necesita salir con la bandera de España.

    Solo por ver la cara con la que se han quedado algunos giliprogres ya ha merecido la pena. Espero que hubiera desfibriladores a mano.

  28. Gorpua dijo:

    Gran discurso el de Pdrsnchz. He echado en falta un detalle: ese “¿cómo están usteeeedeeees?”.

  29. Sigo dijo:

    Don comerciante de ultramarinos a ver que madre o padre le cuenta a su hijo la importancia del esfuerzo, el trabajo bien hecho, la honradez, etc.

  30. Andoni I " El tirrioso" dijo:

    Disculpen.

    Abandoné la carretera general en cuanto pude y tomé una comarcal. Conduje durante varios kilómetros sin encontrar otra cosa que campos asolanados, pequeños oteros y calor, mucho calor. Necesitaba aliviar la tensión acumulada, comer algo, descansar unas horas y, si me agradaba el sitio, quizá quedarme a cenar y seguir mi camino por la noche. Aparqué en el primer sitio con sombra que encontré al entrar en aquel pequeño pueblo. Dos solitarias higueras, que se elevaban sobre una derruida tapia de piedra situada a la derecha, me cobijaron del fuego abrasador que emitía el sol en aquellas primeras horas de la tarde. Apagué el motor. Observé a través del espejo retrovisor y, al no ver ningún movimiento detrás de mí, me recliné sobre el volante y respiré con fuerza. ¿Estaría a salvo? El olor a tomillo, hierbabuena e hinojo procedentes de los campos cercanos inundaron el interior del coche y calmaron mi ansiedad. Las ventanillas estaban abiertas debido a que el aire acondicionado se había estropeado hacía ya tres meses y, como mi situación económica no era muy boyante en aquella época, no lo había arreglado. Esperaba que tras el «trabajo» realizado aquella mañana no solo solucionaría la avería, sino que haría una puesta a punto en toda regla a mi coche y lo dejaría como nuevo. Es cierto que las ganancias del día habían sido cuantiosas -reposaban dentro de dos bolsas de deporte en el fondo del maletero- y me permitirían adquirir varios vehículos de gama alta, pero Plácido era muy querido para mí. Lo llamaba así debido a la tranquilidad que me daba su conducción: seguro en las curvas, aceleración uniforme, frenos precisos… Su tapicería, de color crema, era confortable y acogedora. Lo mantenía limpio impoluto en cualquiera de sus rincones y no se veía en él ni un solo rastro de ceniza a pesar de mi adicción al tabaco. Sobre todo me gustaba su apariencia exterior: era vulgar, ordinaria, simple y no llamaba la atención. Para una persona como yo, que necesita vivir siendo invisible, Plácido era la pareja perfecta. ¡Cuánto lo quería! He tenido novias, amantes e incluso una esposa; a todas ellas las quise, a mi manera, pero como a él a ninguna. A él nunca le pegué: nunca me dio motivos.
    Salí del coche tras subir las ventanillas y ponerme la fina chaqueta de verano que reposaba sobre el asiento del conductor. Saqué la bolsa de deporte del maletero y observé el lugar donde me encontraba: una carretera mal asfaltada cruzaba de norte a sur una pequeña población formada por una docena de casas de piedra gris, de una sola planta, con sus tejados mostrando el paso del tiempo y la dejadez de sus habitantes en la desigual colocación de sus otrora tejas rojas. Todas las puertas de las viviendas daban a la carretera y no se veía a nadie en aquellos momentos. Rodeaba aquel reducto de civilización un terreno llano que verdeaba plagado de rojos corros de amapolas; una hilera de olmos, lejanos, a mi derecha, mostraba el cauce de un arroyo y varios huertos de un verdor más intenso se acumulaban junto a el. A mi izquierda, a unos doscientos metros aproximadamente, pude entrever los restos de un antiguo anfiteatro romano. Algo me llamó la atención: parte de las escasas gradas que aún se mantenían en pie mostraban el color negro que queda en una pared cercana a una hoguera. En el centro del mismo una gran cantidad de tablones, muebles viejos y ramas secas se amontonaban formando una especie de gran pira funeraria. Me acordé en ese momento de la fecha: 24 de Junio.
    Caminé hacia las viviendas, no sin volver a echar una ojeada a Plácido y a la carretera. Nadie detrás para mi alivio; nadie delante para mi desasosiego. «Bueno, tendré que seguir más adelante», pensé, dispuesto a darme la vuelta y continuar camino hacia otro lugar, cuando la puerta de la casa más cercana emitió un quejido de goznes herrumbrosos al abrirse hacia fuera. Tenía en su costado una arandela gruesa, y apoyado sobre la pared se veía un larguero grueso de madera: la tranca. «Qué raro –me dije- una puerta que se cierra por fuera». Mi mano derecha, despacio y con mucha calma, se colocó, cruzada sobre mi vientre, sujetando la Magnum 44 que siempre llevaba encajada en el cinto. La puerta, de madera de roble, barnizada hacía ya años, mostraba un pequeño cartel: Bar. Tras ella apareció la cabeza de un niño de unos nueve años. Su cara alargada mostraba una nariz afilada, ojos negros y un prominente mentón; tenía el pelo moreno, largo y alborotado. Me sonrió. Unos hoyuelos se formaron en sus mejillas y dos hileras de perfectos dientes blancos aparecieron en su boca.
    ―Holaaaa ―me dijo con una voz suave.
    Mi mano derecha soltó el revolver y la cabecita desapareció tras la puerta. Entré en el bar traspasando una persiana de finas tiras de plástico multicolor que evitaban el acceso de las moscas al mismo.
    La penumbra cubría el interior. Dos pequeñas ventanas, aseguradas con oxidadas rejas y con las contraventanas casi cerradas, iluminaban escasamente el local. Mis pupilas, acostumbradas a la claridad del caluroso día que reinaba en el exterior, tardaron unos minutos en agrandarse y poder vislumbrar lo que ante mí se hallaba. Un gran espejo, con muestras de herrumbre en su marco, ocupaba la pared de enfrente, tras la barra, ampliando la sensación de espacio. Sobre ella dos bandejas de cristal ofrecían dos grandes manzanas, ya maduras, y un trozo de queso muy curado. A la izquierda un gran tonel de vino y un porrón vacío sobre él. Desparramadas por el local, sin orden alguno, se veían varias mesas, también de recia madera, con bajos bancos en cada unos de sus lados. En la más alejada de la puerta, en un rincón, estaba sentado el niño. Hizo un gesto con la mano para que me acercara. Me senté en la mesa, de espaldas contra la pared, para poder tener controlada la puerta de entrada. Dejé la bolsa con el dinero bajo el asiento; a través de la ventana de enfrente pude ver a Plácido. Mi cuerpo se relajó.
    ―¿Tiene hambre? ―me preguntó.
    ―¿Estás tú solo? ―le pregunté yo.
    ―No ―me respondió―. Mi hermana mayor está en la cocina; le está preparando una ensalada y unas truchas fritas recién sacadas esta mañana del río.
    Mi boca salivó ante aquel ofrecimiento. No solo pensaba en la comida, sino que anhelaba saber qué aspecto tendría la hermana mayor de aquel chaval. La suerte parecía ponerse de mi parte.
    ―Seguro que le apetece un trago ―dijo levantándose y dirigiéndose hacia el tonel―. Está fresco y muy rico.
    No tuve tiempo de asentir cuando ya el chico había puesto ante mí el porrón lleno de un vino oscuro y se sentó frente a mí.
    ―Está especiado ―me dijo―. Receta secreta de la casa.
    Tenía mucha sed y elevé el porrón de manera que la caída de su contenido golpeara con fuerza mi garganta. Estaba frío… y delicioso.
    ―¿Le gusta?
    ―Mucho ―le respondí―. Y volví a levantar el porrón.
    Una estrecha puerta, en la cual no me había fijado, se abrió de repente a la derecha de la barra. Una silueta femenina se enmarcó ante la claridad que emanaba el local con el que comunicaba; tenía unas curvas deliciosas. Tras ella pude observar llamaradas de un horno de leña: era la cocina, sin duda. Se acercó hacia donde estábamos sentados el niño y yo y puso sobre la mesa un plato grande de ensalada de vivos colores: lechuga, tomate y cebolla aparecían brillantes embadurnados de aceite. La joven -porque joven era-, se dirigió a la barra, se inclinó sobre ella mostrándome unas piernas realmente maravillosas hasta más arriba de la parte trasera de sus rodillas enmarcando en su ajustada falda un trasero espectacular, buscó algo y dio un saltito hacia atrás mostrando un cuchillo de grandes dimensiones en su mano; la mía volvió a dirigirse hacia el costado. Cogió el queso y partió con el cuchillo una gruesa tajada con un sencillo movimiento de muñeca. La apoyó sobre la madera de la barra y con un suave balanceo de su cuerpo la deshizo en pequeños dados de un centímetro aproximadamente. Dejó el cuchillo, recogió con las dos manos los pedazos de queso y los colocó con mucho cariño sobre la ensalada.
    ―Espero que le guste ―dijo con una sonrisa en sus sensuales labios y se retiró tras la puerta de la cocina. Mi mano volvió a tranquilizarse. La chica era guapísima: rubia como el trigo; de tez blanca ligeramente sonrosada en las mejillas; unos ojos grandes y brillantes, azules como el mar y una dentadura blanca, perfecta, como la de su hermano.
    Disfruté enormemente con aquel entrante: el aceite de oliva en su justa medida, vinagre suave y el toque de sal perfecto; el tomate delicioso, la lechuga tersa y la cebolla dulce. Volví a levantar el porrón y tras aquella cascada de sabor eructé. El chaval soltó una carcajada y sus hoyuelos volvieron a tranquilizarme. Un trozo de pan rústico apareció, como si de magia se tratara, sobre la mesa. Otro trago me hizo estar eufórico.
    La puerta volvió a abrirse y aquella escultural mujer se acercó con un plato donde reposaban dos truchas humeantes con las marcas típicas de haber sido preparadas en la parrilla; lo dejó a un lado y me dedicó una sonrisa maravillosa.
    ―Espero que le guste ―dijo con una voz suave y tan dulce como la cebolla que masticaba en aquellos momentos.
    Se sentó en el banco de la mesa de enfrente, cruzó las piernas y me mostró los encantos que se escondían ocultos bajo su corta falda. Volví a dar cuenta de otro trago de vino. La lujuria se apoderó de mí… y la gula.
    El pescado estaba sublime: crujiente por fuera y jugoso por dentro. Acompañado de aquel pan delicioso, aquel vino embriagador, el espectáculo que se me ofrecía delante de mis ojos y el dinero que reposaba bajo mi cuerpo me sentí el tío más feliz del mundo. Sí, la suerte me era propicia.
    ―¿Se quedará a cenar, señor? ―me preguntó el chico, que había permanecido de pie alejado unos metros de mi mesa―. Hoy es fiesta mayor en el pueblo. Hay carne a la parrilla para todos.
    Volví la mirada hacia él. Seguía sonriendo.
    ―¿Todos? ―pregunté―. ¿Sois muchos aquí?
    ―No. Somos pocos, pero nos queremos mucho. Todo lo que hay en el pueblo es de todos y hoy celebramos el solsticio de verano. Se enciende una gran hoguera a las doce de la noche ―me acordé de lo visto en el anfiteatro― y en ella se asa una buena pieza de ganado que se comparte. Ahora mismo se están realizando los preparativos para la fiesta. Me gustaría que se quedara para la cena. Me gusta usted.
    ―Había pensado descansar un poco ―le dije―, solo unas horas…, cenar pronto y seguir mi viaje; pero creo que no podré resistirme a tan tentadora oferta: tú también me gustas mucho… y tu hermana.
    ―¡Bieeen! ―gritó el chaval, y se abrazó a mí con fuerza.
    Me sentí sobrecogido ante aquella muestra de cariño. Solo esperaba que no tuviera que pegarle muy fuerte si no me mostraba tanto afecto cuando viera lo que le tenía preparado a su hermana. Volví a darle otro trago al porrón y retiré hacia adelante el plato vacío de las truchas.
    La chica se levantó, se desabrochó el botón superior de la camisa, cogió las dos manzanas del mostrador, una en cada mano, las depositó sobre la mesa y se inclinó hacia mí otorgándome aquellos manjares. Sus senos, redondos, tersos, perfectos, me fueron ofrecidos. No llevaba sujetador y pude comprobar las aureolas rosadas que rodeaban sus erectos pezones.
    ―El postre ―me dijo―. Espero que le guste.
    ―Sin duda ―le contesté yo, volviendo a salivar.
    ―Las otras dos serán para después de la cena.
    Me debí quedar dormido por el efecto de la estupenda comida y el vino. Cuando desperté, con un tremendo dolor de cabeza, la luz procedente del exterior había menguado. El niño y la chica habían desaparecido. Todo estaba en silencio. Me levanté y sentí un mareo. Me apoyé sobre las mesas del local y me acerqué a la ventana.
    ―¡Me cago en la puta madre que me parió! ―grité―. ¡Plácido! ¡Donde coño está mi Plácido!
    El coche no estaba donde lo había dejado aparcado. Me lo habían robado. ¡Cabrones! Me dirigí a la puerta de entrada y comprobé que estaba cerrada… por fuera: la tranca. Busqué mi revolver pero no lo tenía. El puto crío de mierda me lo había quitado mientras me abrazaba, seguro. Y, ¡hostias!, me había birlado también las llaves del coche. ¿Y el dinero? ¡Tampoco estaba bajo el asiento! ¡Hijos de putaaaaa!
    Intenté calmarme y pensar: alguna manera habría de salir de aquel tugurio. La puerta de la cocina estaba cerrada, claro, así que decidí destrozar todo el mobiliario. Rompí el espejo con un banco; volteé todas las mesas; el tonel de vino lo destrocé haciéndolo rodar contra una de las paredes. Rompí botellas, platos y vasos y no paré de cagarme en todos los muertos de aquella pareja. Cansado y abatido me senté en un rincón y me eché a llorar. ¡Qué hijoputas!
    Me volví a quedar dormido de nuevo. Qué contendría aquel puñetero vino. Un sonido familiar hizo que saliera del letargo en que me encontraba. Era el motor de Plácido; lo reconocería entre miles de coches. Ya casi era de noche. Me asomé por una de las ventanas. Pude ver las luces traseras de mi vehículo y que lo conducían hasta el anfiteatro quemado. ¡Joder! ¡Que me iban a quemar el coche! ¡Mi coche! ¡Plácidooooo! ¡Cabroneeees! ¡Comemierdaaaas! ¡Hijos de putaaaaa!
    La oscuridad era total cuando la puerta de la cocina se abrió despacio. Por ella entraron sigilosamente el mierda del chico y la puta de su hermana. Me mantuve en completo silencio.
    ―Holaaaa –dijo el cabrón―. ¿Está despierto, señor? ―Su voz ya no me pareció tan dulce.
    ―Holaaaa ―saludó ella―. ¿Quiere venir a la cena, señor? ¿Quiere venir a comer su postre, señor?
    Cuando estaban a escasos pasos de mí me levanté de golpe, le arreé un buen empujón al niño que cayó contra el mostrador y sujeté por la espalda a su hermana contra mi pecho.
    ―¡Me voy a comer tus manzanas, puta! ―le grité―. Y luego tiraré las sobras al primer estercolero que encuentre.
    La chica se movió solo unos milímetros, solo un pequeño gesto de su cuerpo… pero fue suficiente. Sentí un dolor agudo. La sujeté con una sola mano y llevé la otra hacia mi pierna izquierda. Note en ella el cuchillo clavado. Me había cortado la femoral. Me abandonaron las fuerzas. Mi cabeza comenzó a perder la noción del tiempo y noté cómo me deslizaba lentamente hacia el suelo. Plácido…, mi querido Plácido.
    ―Gracias por quedarse a la cena, señor –escuché lejanamente la voz del chico.
    ―Es usted el primer plato, señor ―dijo ella―. El postre se lo comerá otro… Ya lo siento.

  31. viejecita dijo:

    ¡ Qué bárbaro Don Andoni , lo ha vuelto a hacer !

  32. Belaborda dijo:

    ACCIÓN Y CARÁCTER. «Lo mismo que le basta una hoja a un botánico para reconocer toda la planta, lo mismo que un único hueso bastaba a Cuvier para reconstituir todo el animal, así una sola acción característica por parte de un hombre puede permitir llegar al conocimiento exacto de su carácter, y, por consiguiente, reconstituirlo en cierta medida aun cuando se trate de una cosa insignificante. Cuanto más fútil sea la cosa, mejor; porque en los asuntos importantes los hombres están en guardia mientras que, por el contrario, en las cosas pequeñas siguen su natural instinto, sin pensar mucho en ello.» [Schopenhauer en El hombre y la sociedad].
    *
    Es así como yo he llegado a conocer su carácter con mucha exactitud, estoy convencido; por una acción suya fútil e insignificante. Y conocerlo ha sido una decepción y una pena.

  33. Andoni dijo:

    Felicidades, Doña Pussy.

  34. luigi dijo:

    Si me permiten,

    equibocado: el que muerde algo por error.

  35. Sra. de BillyBod dijo:

    Juerrr, D Andoni me ha encantado.

  36. samuel son dijo:

    Grande D. Andoni

  37. Urbi et Orbi dijo:

    Menos mal que le dieron matarile, porque si con lo bien escribe también se beneficia al pibón… yo habría reventado de envidia. Así de claro.

  38. ibardin dijo:

    Excelente crónica de Santos Julià, sí. Pero creo que aquí estamos cayendo en la habitual sinécdoque nacional. El no llevar la mirada más allá de las narices para evitarnos pensar. El tal Ceniceros Zapata es lo que es, pero más allá de su individualidad de tipejo repugnante es miembro de una organización (Podemos) al servicio de la facción más agresiva del régimen iraní.

    Guille Zapata hace bromas sombre judíos y ceniceros porque sabe que a sus señoritos de Teherán les gusta que sus lacayos españoles hagan ESAS bromas, como que difundan las babosadas de los negacionistas. Es parte del precio, ir sumando puntos para que un día de estos sus amos le financien un documental comprometido sobre la bondad de los supositorios nucleares en el culo de los hijos de Roger Garaudi, que de esas lluvias vinieron estos lodos.

    Y la abuela esa es una boba -siempre lo fue- que hizo carrera de excombatiente y hoy es una zombi que odia a los judíos o a los maragatos si le dicen que esa es la correcta línea del partido. Nunca perdonaré a Rajoy que esta cuadrilla de granujillas teledirigidos se haya hecho con el ayuntamiento de Madrid. Por estas.

  39. ibardin dijo:

    Por cierto, primeros proyectos de los emprendedores del nuevo Ayuntaprogre de Madrid

  40. ibardin dijo:

    Para entender mejor el anuncio de Industrías Zapata & Errejón hay que conocer el último twitter del inteleztuá del invento:

    La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación – apertura.. Se lo juro, tal cual.

  41. Buenos días a todos, aniversario de Javier de Ybarra, Francisco Medina, Diego Alfaro y Juan Maldonado.
    In memoriam

  42. Pussy cat dijo:

    Buenos días. Gracias a todos por sus cariñosas felicitaciones de ayer.
    Muy bueno lo suyo, Andoni.

    Fundación para la Libertad
    NOTICIAS
    OPINIÓN

  43. Espía Ruso dijo:

    Buenos días.
    Jodó, D. Andoni: tirria después de leer su relato.
    He de confesarle que por un momento, me he puesto tontorrón

  44. Pussy cat dijo:

    Jorge M. Reverte
    La vieja política

  45. Espía Ruso dijo:

    También Ángel Expósito, esta mañana muy temprano, ha mencionado el detalle del peasssso bandera de España, del mitin de Pedro Sánchez, de la misma manera que nuestro remero Jachuspa: mencionando al general Patton.

  46. Urbi et Orbi dijo:

    La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación – apertura. (Errejón)

    Dadme un presupuesto de apoyo y joderé el mundo. (Errejímedes)

    ********
    Buenos días, Patrón y remería.

  47. Espía Ruso dijo:

    Como el cansino histórico, Merkel le va a decir a Varoufakis:
    -¡te vi a echar al Tsipras en un canasto!
    (Como no alojes lo que debes, mugroso, piojoso,….)

  48. Pussy cat dijo:

    Hay nueva entrada

  49. Pussy cat dijo:

    Verán pronto su fulgurante carrera política:
    Otegi podrá ser candidato porque su inhabilitación es imprecisa

  50. Bruno dijo:

    Aunque les parezca mentira, ya hay nueva entrada.

  51. Pussy cat dijo:

    Anna Grau, en el Crónica Global:
    D’on no n’hi ha, no en raja…

  52. candela dijo:

    PUSSY (8:59)
    Pensaba que estaba dormida y no había entendido bien la noticia. Es mucho peor que increíble, es creíble.
    Estoy saturada de aberraciones.

    Buenos días.

  53. Belosticalle dijo:

    Ayer D. Bruno me dirigía una consulta sobre unos libros de viejo tocantes a la Revolución Francesa. Hoy lo veo, y qué menos que corresponder a su amabilidad.

    Amigo mío, vaya por delante que para mí, en esta bitácora, uno que ha demostrado saber de esa Revolución y su bibliografía –bueno, también de Cine, y de otras muchas cosas más– es mi admirado D. Lindo Gatito. Lo he proclamado más de una vez, y obrando en consecuencia me he remitido a él en distintas ocasiones.
    Otra cosa es que en algún caso haya dado yo como referencia lo que tenía a mano disponible en la Red, pero no como experto, pues sin modestia falsa ni verdadera debo decir que no es mi fuerte.

    Con este preámbulo paso a la consulta, que entiendo es doble: sobre si comprar, y sobre si leer lo comprado; aunque también diría que para usted lo uno lleva a lo otro, y sin lo otro no tiene sentido lo primero.

    Los tomitos de Matthiez, sin conocer al autor y la obra, a ese precio yo los compraría sin dudar (a menos que estén hechos unos zorros, claro), sólo por la garantía que supone aquella Colección Labor, cuya desaparición tanto se hizo sentir.

    En cuanto a los 2 tomazos de Thiers, depende. La obra de Thiers es digna de conocerse aunque sólo sea por el autor y por tratarse de un trabajo publicístico juvenil y pionero, aunque no tenga nada que ver con la historiografía profesional. El objetivo, ante todo, era darse a conocer el propio Thiers como político vocaciones, sin olvidar para nada lo ‘de pane lucrando’. Leérsela entera, hoy, lo veo inconcebible. Y no porque necesite un Trapiello, para nada. La prosa de Thiers es escueta y clara.

    Por lo de los ‘tomazos’ y el bajo precio, yo diría que es una edición que yo tengo, voluminosa por su mal papel e incómoda de manejar. Es, si recuerdo bien, una reproducción de la traducción de Sebastián Miñano, ‘El Pobrecito Hablador’, ex-clérigo anticlerical y liberal afrancesado, que hacía estos trabajos con pulcritud y por el garbanzo, aunque generosamente mejoraba el original con notas aclaratorias de su cosecha.
    Si es la misma edición, a mí me sirve para sujetar el batiente de una ventana de la biblioteca, y gracias a eso suelo leer páginas aquí o allá si me siento en esa ventana (porque es de asientos, a la antigua). Con esos piques eventuales, mi impresión (que no opinión, ni juicio) es que Thiers es autor muy enterado, pero su Historia viene muy poco documentada; y razona poco, por incapacidad o por miedo a perder público.

    Ha sido un placer hilvanar este descosido. Un abrazo.

  54. Belosticalle dijo:

    Disculpe mi despiste. ‘El Pobrecito Holgazán’, debí decir. (‘El Pobrecito Hablador’ era Larra.)

  55. Guillermo dijo:

    De quien es el párrafo citado? Por qué se equivocó? Creo que en esta ocasión el artículo ha salido un poco confuso.

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