Arregi en homenaje a Lacalle

Paraguas José Luis

El pasado día 7 se cumplieron 15 años del asesinato de José Luís López de Lacalle, un domingo de lluvia en ese pueblo donde matan a los demócratas a la hora del desayuno. José Luis venía de desayunar en el bar Elizondo, como solía los domingos. Tres años después, fue Joseba Pagaza, mientras desayunaba en el bar Daytona. El asesinato de José Luis fue analizado por Arnaldo Otegi: “ETA pone sobre la mesa el papel que, a su juicio, los medios están planteando: una estrategia informativa de  manipulación y de guerra en el conflicto entre Euskal Herria y el Estado”. Ayer, en el acto de homenaje que se le rindió en Zarauz, intervino Joseba Arregi, el intelectual vasco que seguramente ha reflexionado con más provecho sobre el terrorismo y sus víctimas. He aquí su intervención:

ZARAUTZ: José Luis López de la Calle oroimenean

  1. Eskerrak gonbidapenagatik. Bi gizon elkartzen zaizkit: Mario eta Jose Luis. Niretzat bi eredu. Ibilbide nahiko ezberdinak eginik biak askatasuna helburu izaten amaitu zuten, askatasuna ikusten baizuten arriskuan. Biak dira niretzat aberri: euren oroimenean, euren ondoan, euren ibilbide berdinean sentitzen dut nire burua etxean. Ez beste inon.
  1. Pocas veces me he sentido tan inseguro como hoy, sin tener nada claro lo que voy a decir. Siento lo que quiero decir. Pero no veo con claridad cómo decirlo, cómo articularlo, cómo formularlo.

Creo evidente que la sociedad vasca no sufre de desmemoria, sino que ha apostado voluntariamente por la desmemoria. También creo que a la desmemoria se le une la frivolización: parece que la historia de terror de ETA es algo así como una tormenta que ya ha pasado, una tormenta que ha dejado algunos daños, pero que no impide que miremos confiadamente al futuro. La historia de terror comienza a quedar enterrada en un sinfín de palabras, planes, encargos de trabajos, estudios, estadísticas, teorías, discursos y más discursos..

  1. Ninguna de ambas cosas me dejan, sin embargo, satisfecho. No termino de quitarme de encima la sensación de que estamos escamoteando lo que realmente ha sucedido, que quizá no lo hemos sabido nunca, que nunca nos hemos parado a mirar de frente, sin tapujos, sin orejeras, sin el velo de teorías y pre-concepciones a los tremendos actos de terror que hemos vivido, que han sido el pan nuestro de cada día. Aunque al escribir, al decir estas palabras yo mismo me sorprenda y me pregunte si será verdad lo dicho: tremendos actos de terror que han sido el pan nuestro de cada día.

Jose Luis L. de LacalleEs como si al decirlo estuviera dando pie a quienes (nos) critican por no alegrarnos suficientemente por la derrota de ETA, porque ETA haya dejado de matar(nos). Como si al recordar los tremendos actos de terror que han sido el pan nuestro de cada día estuviéramos cometiendo un crimen de lesa majestad contra la alegría obligatoria que nos debiera embargar, contra el mandato de mirar al futuro, contra la obligación de reconciliarnos, contra el perdón, y sí, contra el olvido que es la verdadera alegría: no ha pasado nada, o ya ha pasado y ahora estamos en un nuevo momento, ahora estamos inmersos en el proceso, de lo que sea, pero más allá de lo que ha pasado, en definitiva como si no hubiera pasado. Ya sólo hablamos de víctimas y de lo que les debemos, siempre que ese débito no incluya el recuerdo de los verdugos.

Pero sin el recuerdo de los verdugos –se llaman, perdón, victimarios y no verdugos- no puede haber memoria debida a las víctimas. Y sí, son víctimas a las que llamamos víctimas, los familiares de los asesinados. Pero ellos, los asesinados fueron las víctimas primarias, víctimas que ya no pueden hablar y que nos gritan desde su silencio impuesto que nosotros hablemos en su nombre, con cuidado, pero en su nombre, pues ellos ya no lo pueden hacer.

Si los verdugos son victimarios, y las víctimas son sólo los familiares y amigos a los que se les puede terminar dando un abrazo, las distancias se van borrando, la distancia radical entre quienes deciden matar y quienes sufren la condena a muerte. En el discurso de las violaciones de derechos humanos, de la historia del conflicto, de todos los derechos de todas las personas en (casi) toda la historia de Euskadi los asesinatos concretos se pierden, se pierde la noción de que ha habido una organización que se da a sí misma el permiso –e incluso la obligación- de matar para construir y conseguir la Euskadi que ellos y todos los nacionalistas radicales sueñan, que matan en nombre de esa Euskadi que ha sido víctima de la España opresora.

Y en este esfuerzo discursivo aparece siempre con necesidad la referencia a Franco, a la dictadura, a la guerra civil, a las violaciones de derechos humanos llevadas a cabo por el régimen de Franco, por la policía y la guardia civil, como queriendo decir: no hubo más remedio, ETA era producto del franquismo, vamos a olvidar todo conjuntamente, vamos a superarlo todo juntos.

  1. Los dos nombres citados son un desmentido a este absurdo teatro del ocultamiento. Mario luchó contra Franco, fue torturado y condenado a muerte. Quiso que ETA se sometiera a la guía política. Y terminó luchando contra ETA en defensa de la libertad al igual que lo hizo contra Franco. Franco no legitima a ETA: es ETA la que ha sido y es como Franco: enemiga de la libertad de los vascos, de muchos vascos.

José Luis también luchó contra Franco. Es mentira que no había más remedio que luchar contra Franco como lo hizo ETA: José Luis lo desmiente. Luchó contra Franco como comunista y como sindicalista creador de Comisiones Obreras. Fue condenado a prisión. Y apostó por la transición, por la libertad. Pero volvió a ver en peligro la libertad por culpa de ETA, y volvió a luchar. Y lo condenaron a muerte –Franco sólo lo condenó a prisión!. Y lo asesinaron por la espalda por defender la libertad. Como aviso a navegantes.

Había, pues, alternativa a ETA. Y si a alguien se parece ETA, si a algo se parece ETA es a Franco y a su régimen y a su dictadura, porque hizo que dos personas, ejemplo de otras bastantes –no me atrevo a escribir a decir que muchos- volvieran a luchar como lo hicieron contra Franco, a favor de la libertad contra Franco y contra ETA, aunque como Mario viniera de la tradición de ETA.

Lo único que une a la dictadura de Franco, su régimen, y la democracia posterior a la transición, al Estado de derecho, es la historia de terror de ETA. ¿Cómo no va a ser posible y necesario centrar la memoria en la historia de terror de ETA, sin por ello tener que negar ni el GAL ni las torturas? Pero es ETA la que da unidad y sentido a la historia antes y después de la transición con su historia de terror para la materialización de su proyecto político de Euskadi y socialismo.

  1. Es tremendo tener que repetir estas frases una y otra vez contra la maquinaria de propaganda de quienes mandan y de los medios de comunicación que los secundan. Si alguna vez escribí, en referencia a Ibarretxe y su plan, que pretendía hacer política como si ETA no existiera, ahora parece que la sociedad vasca –ésa en la que el plan de paz y convivencia del Gobierno vasco, según Jonan Fernández, está funcionando- ha decidido vivir como si ETA no hubiera existido.

Esto significa que borramos nuestra historia reciente de un plumazo. No es que no sepamos qué nos ha sucedido. Es que pretendemos vivir como si nada hubiera sucedido, nada que merezca ser recordado, nada que necesite de una reflexión muy profunda. Para saber de dónde venimos, para saber quiénes somos. Para recobrar nuestra humanidad perdida. Si Franz Fanon escribió aquello de que la violencia era la mediación real del hombre hacia su propia humanidad, es decir, que el colonizado sólo podía llegar a su propia humanidad usando violencia, asesinando al colono, a la inversa debemos decir que sólo asumiendo seriamente lo que ha sucedido en cada asesinato, asumiendo lo que grita desde el silencio impuesto cada asesinado, su significado –que el proyecto político que causó su asesinato es ilegítimo- encontraremos el camino hacia nuestra propia humanidad.

Siento la necesidad de rebelarme ante la frivolización de la historia de terror de ETA que se está produciendo. Parece que sólo se ha producido algún daño, como cuando hay vientos huracanados, como cuando hay algún incendio, cuando hay inundaciones, también en estos casos hay muertos-. Parece que todo es cuestión de encuentros restaurativos, de ceremonias de reconciliación, de abrazos de perdón. Parece que todo es cuestión de monumentos, de días de conmemoración, de procesos de paz, de planes y más planes, de estudios y más estudios.

Todo con tal de no enfrentarse a cada acto de terror, a cada asesinato, a lo que implica cada uno de los asesinatos e intentos de asesinato, a lo que implica el miedo de los grupos a quienes se pretendía amedrentar por medio de esos asesinatos discriminados. Todo con tal de no mirar al abismo por el que desaparecía la humanidad de todos nosotros en cada unos de esos asesinatos.

Es cierto que quizá sea exagerado pretender que la historia de terror de ETA pueda ser presentado como genocidio. Es cierto que es desmesurado comparar lo llevado a cabo por ETA con el holocausto. Es cierto que la masacre de Ruanda fue mucho mayor. Pero ello no impide que veamos la insidia que significa cada uno de los asesinatos de ETA, tanto más insidiosos cuanto más discriminados, tanto más terroríficos cuanto más dirigidos a sembrar el terror entre los que pertenecían al mismo grupo del asesinado.

Pensando en lo que podía decir hoy me acerqué a algunas lecturas de hace bastantes años, a lecturas en las que se refleja el terror vivido durante la segunda guerra mundial, el terror vivido en persona por las víctimas del holocausto. Porque independientemente de la dimensión de la tragedia, quería encontrar palabras que indican el terror en su desnudez, en su dimensión más cruda, más fáctica, en su dimensión más brutal.

Comenzaré por citar un párrafo de un escritor muy poco conocido, Hans Erik Nossack, quien vivió la destrucción de Hamburgo el año 1943 por la fuerza aérea aliada. Dejo de lado sus descripciones de lo que significa haberlo perdido todo, el significado de las cosas, de haber perdido el pasado, de las masas que la guerra puso en movimiento, fuera del espacio y del tiempo, la pérdida del tiempo, de los conflictos entre refugiados y quienes los acogían, quizá porque éstos intuían en aquellos lo que les esperaba. Dice lo siguiente: ¿O es que no era correcto vivir así, después de todo? ¿Hicimos un uso abusivo de las cosas para escondernos tras ellas de la dureza de la realidad? Pero las cosas que nos defendían han sido destruidas, y ahora estamos desnudos y sin ningún refugio ilusionarlo. Es preciso formular esta pregunta. Hay que confesar u olvidar, no hay tercera opción.

¡Olvidar! Unos pocos de los que quedaron estaban tumbados en el suelo desnudo del mundo. Estaban alrededor de un fuego, hombres y mujeres. Estaban vestidos con harapos, pero no conocían otra cosa. Era noche. Había estrellas, las mismas de siempre. Entonces, alguien empezó a hablar en su sueño. Nadie podía entender lo que decía. Pero todos empezaron a intranquilizarse. Se levantaron, se alejaron del fuego, escuchaban ansiosamente la fría oscuridad. Patearon con sus pies al que soñaba. Entonces éste despertó. “Estaba soñando. Debo confesar lo que he soñado. Estaba con lo que hemos dejado atrás”. Cantó un canto. El fuego palideció. Las mujeres comenzaron a llorar. “!Confieso: éramos humanos”! Entonces los hombres se dijeron unos a otros: “Si lo que ha soñado fuera verdad quedaríamos helados de muerte. Matémoslo!” Y lo mataron. Entonces el fuego se reavivó, y todos estaban contentos. (El fin, de Entrevistas con la muerte, p. 46).

Siempre hay alguien que rompe la obligación del olvido, la pócima que permite sobrevivir. No mirar al pasado. Mirar al futuro. Empezar de nuevo. La vida misma. Vivir. Dejar atrás lo muerto, el pasado, la memoria que nos liga a todo ello. Y por eso el que recuerda debe morir. Para no estropear el futuro, para no cargar la conciencia con la muerte. Para aligerar la conciencia que sólo puede vivir la vida sin sombras, ni recuerdos, ni cargas del pasado.

Pero el pasado existe y no se deja eliminar sin más. No es sólo lo que contiene el dicho de Santayana –quien no recuerda el pasado está condenado a repetirlo-. Es que la ruptura con el pasado es fruto de la violencia desatada –en el caso de Erik Nossack, la destrucción total de su ciudad, Hamburgo-. Y es que mantener esa ruptura con el pasado requiere una nueva violencia, matar permanentemente el recuerdo, la memoria, y eliminar a los que se dedican a recordar. Porque lo que ha sucedido es terrible: si el soñador de Nossack dice haber estado con lo que había antes, y lo que había antes se resume en su grito éramos humanos!, romper con el pasado, matarlo, significa renunciar a ser humanos de nuevo.

Para captar algo de lo que carga el pasado, de lo que hay en esa pérdida de humanidad, de lo que hace terrible lo que ha ocurrido, salvadas todas las distancias, me he acercado a un escritor nacido en Austria (Voralberg), judío, huido a Bélgica, detenido como miembro de la resistencia por la Gestapo en Bélgica, torturado, en especial por una nazi flamenco, encerrado en Auschwitz, y que sobrevivió, como uno de los muy pocos, al campo de exterminio, y que después de un largo silencio, escribió su experiencia: Jenseits von Schuld und Sühne/Más allá de la culpa y de la expiación (en inglés: At the Mind’s Limits, Contemplations by a Survivor on Auschwitz and its Realities/En los límites de la mente, Consideraciones de un superviviente sobre Auschwitz y sus realidades).

La primera experiencia que cuenta Jean Améry (Hans o John Maier) es la del intelectual en Auschwitz, y la del intelectual en comparación con el no intelectual. Explica cómo el intelectual estaba en radical desventaja. Cómo el no intelectual, por su costumbre práctica y no teórica, era más capaz de adaptarse a la nueva situación y de sobrevivir mejor, pues no de otra cosa se trataba en el campo, de sobrevivir. Pero también el intelectual tiene que aprender a sobrevivir. Sobrevivir significa que el concentracionario debe aprender a asumir que está reducido a su simple realidad física, que no es otra cosa que vida sin significado. La persona no es, en el campo de exterminio, otra cosa que un viviente, pero sin espíritu. El espíritu sólo estorba. No sirve para nada. Lo que cuenta es la realidad física.

-Los aficionados a la filosofía realizarán enseguida la conexión con la idea del homo sacer de Giorgio Agamben, el hombre sagrado que en la cultura romana no significaba hombre consagrado, sino el hombre que no servía ni para ser ofrecido como víctima ritual a los dioses. Vida física en toda su radicalidad, sin más aditamentos de significado, de espíritu, de sentido ni nada parecido. Por eso utiliza Agamben esta realidad del homo sacer, del hombre privado de toda significación humana como símbolo de la situación de los seres humanos en el capitalismo tardío-.

El hombre reducido a simple realidad física, sin ningún añadido, desprovisto de todo, de derechos, de cultura, de lengua, de libros, de vestidos, de zapatos, de dignidad, de espíritu. Desnudez completa. Deshumanización total y radical. En esa situación, cuenta Améry, la preocupación no es la muerte. La muerte es realidad presente. Los prisioneros saben que van a morir. No es una cuestión de si van a morir o no. Por eso a la preocupación de la muerte en abstracto le sustituye la preocupación concreta del morir: cómo, electrocutado en el intento de huída, de hambre, de sed, de cualquier enfermedad que se convierte en mortal, de una patada o un golpe de un soldado nazi, de un vigilante polaco o ucraniano, en la cámara de gas, de un tiro en cualquier momento. Las circunstancias concretas de una muerte inevitable y segura se convierten en tema, no hay sitio para la pregunta abstracta sobre la muerte. Campo de concentración: lugar sin espacio para la mente, para el espíritu, para el sentido, para el pensamiento, vida física pura y dura, sin sentido, sin significación, vida y morir indignos, puramente físicos, vivos físicamente pero ya muertos y liquidados como personas.

Es evidente que nada comparable a un campo de exterminio se ha dado en Euskadi a no ser que declaremos al conjunto de la sociedad vasca campo de concentración. Pero esto no puede querer decir que la historia de terror no tiene nada que ver con esta reducción de determinadas personas a su realidad física exclusivamente, a simples medios o cosas para conseguir determinados fines, como si fueran raíles de tren o medios de transporte o mecanismo físicos para obtener determinados rendimientos.

Los asesinados por ETA y los sometidos al terror de poder ser los siguientes de ese grupo concreto reducidos a su simple realidad física, desnudados de toda significación humana, excluidos del reino de la promesa de la Euskadi del futuro, fuera del espacio social y político prometido por el proyecto de ETA.

Cuando Améry habla de la tortura repite una y otra vez que la experiencia es la de que el torturado, el sometido a su desnudez física, dice dos cosas importantes: estar sometido a la soberanía total del otro, y la desaparición de lo que él denomina la mano protectora, la confianza social de que los otros pueden ayudar. Escribe: Para Georges Bataille, el sadismo hay que entenderlo no a la luz de la patología sexual, sino a la luz de la psicología existencial, en la que aparece como la negación radical del otro, como la negación del principio social al igual que del principio de realidad…(El torturador) pretende realizar su soberanía total. El otro es transformado en carne, y en esa transformación es llevado al límite de la muerte…es conducido más allá del límite a la Nada…De esta forma la tortura se convierte en la inversión total del mundo social en el que podemos vivir sólo si ofrecemos a nuestro co-humanos vida, si les aliviamos en el sufrimiento, si limitamos el deseo expansivo de nuestro ego. Pero en el mundo de la tortura el hombre sólo existe arruinando la otra persona que está delante de él (p. 35).

Y no hay mayor tortura que la de haber sido señalado como potencial sujeto de asesinato y tener que vivir la vida diaria con esa condena potencial de muerte, no hay tortura mayor que la de pertenecer al grupo que ha sido definido como enemigo, como obstáculo a eliminar en el camino a la materialización del proyecto prometido y deseado, y no saber si uno será el elegido para ser asesinado dentro del grupo denunciado para abrir las puertas a la promesa. No hay mayor tortura que el saber que uno pertenece al mundo que debe desaparecer para que surja desde la violencia y el terror, desde el asesinato por la espalda, el nuevo mundo.

Améry es, según su confesión, un patriota, añora su patria, una patria a la que no niega el derecho a ser estado. La patria, para él es la vivencia de niñez y juventud, es el traje regional que vistió, es el dialecto que habló y que habla. Améry no se presenta como cosmopolita. Dice que todo el mundo necesita patria, Heimat/homeland, y analiza en qué consiste la morriña, la falta de patria, lo que en inglés se llama la homesickness, la enfermedad de la nostalgia de la tierra que le vio nacer. El verdadero sufrimiento para Améry radica en que La nostalgia genuina de la tierra natal no consistía en auto-compadecerse, sino más bien en autodestruirse. Consistía en desmantelar nuestro pasado trozo a trozo, algo que no se podía llevar a cabo sin despreciarse a uno mismo y sin odio para con el yo perdido. El mundo hostil era destruido por nosotros, y al mismo tiempo borrábamos la parte de nuestra vida asociada con él. La combinación de odio hacia nuestra patria y odio hacia nosotros mismos dolía, y el sufrimiento aumentaba hasta límites insoportables cuando, en el esforzado cometido de la auto-destrucción, de vez en cuando aparecía   la nostalgia tradicional y reclamaba su espacio…La única terapia que podía existir era la historia puesta en práctica. Quiero decir: la revolución de Alemania y con ello el deseo fuertemente expresado de la patria por nuestro retorno. Pero la revolución no se produjo y nuestro retorno no fue otra cosa que algo embarazoso para nuestra patria cuando al final el poder nacional socialista fue aplastado desde fuera.

En los años del exilio nuestra relación con nuestra patria fue semejante a la relación a nuestra lengua materna. En un sentido muy específico hemos perdido también ésta y no podemos iniciar ningún proceso de restitución (p. 51)

Son palabras muy fuertes. Hace años leí en una revista alemana, Der Spiegel, la recensión de una ópera de un músico israelita en la que prácticamente no había palabras hasta que al final de la obra el protagonista, un anciano abuelo, recupera su lengua, el alemán, gracias a su nieto. Son múltiples los testimonios de supervivientes del holocausto que hablan de esta dificultad de servirse de la lengua que lo fue todo para ellos: su lengua materna y la lengua de la cultura que para ellos era la cultura universal, la cultura de la civilización a la que se habían integrado como nadie. El nazismo convierte a todos los judíos perseguidos en pura carne, en pura y radical realidad carnal, sin espíritu como ya lo hemos dicho. En ello se pone de manifiesto la radical soberanía del grupo ario-alemán que constituye al otro como otro desnudo, deshumanizado, sobre quien cae la soberanía absoluta y lo desnuda de toda relación social, le rompe todas las amarras sociales, incluso las de la lengua materna, incluso las de las vivencias de infancia que constituyen su patria.

Améry cuenta una anécdota que expresa con claridad esta brutal contradicción: siendo resistente en Bélgica, se encontraba en casa de una chica miembro del grupo resistente, una chica que albergaba en su casa también a soldados nazis, como mejor cobertura de sus actividades resistentes. Un día estaban algunos del grupo resistente reunidos en esa casa, y charlando más alto de lo normal, perturbaron el descanso de los soldados nazis que trataban de conciliar el sueño pues habían tenido servicio toda la noche. Los nazis subieron a la habitación en la que se encontraban los resistentes y comenzaron a quejarse. La lengua que utilizó el que formuló la queja era el dialecto que hablaba Améry. Y éste estuvo a punto de contestarle en el mismo dialecto, tal era la fuerza de atracción de su lengua materna y la ilusión que le produjo escucharla. Si lo hubiera hecho se hubiera puesto al descubierto y la atracción de la patria lingüística hubiera supuesto su camino a la destrucción. Y contestó en francés que tratarían de ser más cuidadosos.

     Améry habla de la desposesión total a la que sometió el nazismo a los judíos. Es algo que formula también el poeta Paul Celan cuando cuenta la historia de dos judíos que se encuentran en los Alpes, sin ojos para la belleza natural, para las flores, para los pliegues de las montañas, ellos, el judío grande y el judío pequeño, que eran tan urbanos. Y uno de ellos le dice en un momento determinado al otro: Pues, qué tiene un judío que no le haya sido presado. Ni la sombra! No tiene el perseguido del nazismo, el superviviente del holocausto nada suyo, ni sombra, ni lengua materna, ni realidad espiritual, ni realidad personal porque aquello que le pudiera constituir, la mano de la sociedad que le protege le ha sido retirada. Y el campo de exterminio, la tortura, todo no es más que expresión de esa desposesión absoluta a la que ha sido sometido.

Pero quizá si le queda algo, aunque sea imposible. Lo acabamos de ver cuando nos ha dicho que la única terapia hubiera sido la revolución de Alemania, que no se produjo. Améry reclama el derecho al resentimiento, que no es la venganza. Pero defiende el resentimiento contra toda conciliación y perdón facilotes . Critica éstos de manera radical. Citando nombres como el de Martín Buber. No quiere ni oír hablar de reconciliación. Dice que eso no es posible. Que lo que el superviviente del holocausto tiene que reclamar es su derecho al resentimiento, derecho que sólo se puede satisfacer si se da la revolución, es decir, si se da la restitución del momento ante, volver a situarse y obligar al torturador, al nazi, al régimen, a la sociedad alemana a situarse en el momento anterior a que comenzara toda la historia de terror, aunque sea para decir “todo esto no debiera haber ocurrido y asumo mi culpa y el destino que me corresponde”. La reconciliación impide esta revolución. Las palabras bienintencionadas de aquellas personas que le reconocían, años después de la liberación, y le decían que comprendían su dolor, pero que había que mirar adelante, que Alemania se había reformado, aunque hubiera otros que decían que ya estaba bien de culpabilizar a todos los alemanes, que también otros pueblos habían cometido atrocidades, que no era para tanto, producían asco a Améry, y frente a ello reclamaba el derecho al resentimiento, un derecho que exigía asumir que los pocos que pudieran haberse opuesto al nazismo habían quedado engullidos en el conjunto de la sociedad alemana, que Hitler y sus hechos van a continuar siendo una parte de la historia alemana y de la tradición alemana…con la esperanza de que mi resentimiento –que es mi protesta personal contra el antimoral proceso natural de la curación que acompaña al paso del tiempo, y por el cual planteo la genuinamente humana y absurda reclamación de que el tiempo sea vuelto atrás- puede cumplir una función histórica…Pues el problema podría ser resuelto permitiendo al resentimiento permanecer vivo en uno de los campos y, provocado por él, desconfianza hacia sí mismo en el otro (p. 77).

Es preciso apuntar algunas ideas: la revolución no es cosa del futuro, sino algo del pasado. El tiempo debe ser devuelto al pasado. El superviviente del holocausto protesta contra el paso del tiempo, contra la historicidad natural, contra el aumento simple del tiempo sin sentido ni significación alguna, y la reclamación de arreglar los descosidos del pasado, las tragedias y los terrores del pasado, o al menos, mantener la desconfianza para consigo mismo al que obliga el resentimiento de los sufrientes a los causantes del mismo.

¡Cuán distinta es la situación entre nosotros! Tasio Erkizia puede gritar bien alto que si ETA ha podido dejar de matar es gracias a que su lucha ha tenido éxito y lo ha hecho posible –y no se produce un terremoto político, ni social! Y Hasier Arraiz puede reclamarse de toda la historia de la Izquierda Radical nacionalista, y todo termina en si esa afirmación es enjuiciable o no. Y Bildu gobierna en San Sebastián y en Guipúzcoa, porque El TC legaliza sus listas electorales, al igual que el nuevo (¿) partido SORTU, pero sobre todo porque el resto de partidos políticos lo permiten sin ninguna necesidad, pues Bildu no alcanza, ni en San Sebastián, ni en Guipúzcoa, la mayoría absoluta. Sobre todo lo permite el PNV, que luego se escandaliza. Pero ¿de qué se escandaliza sobre todo? ¿De que la amoralidad de la historia que lo tapa todo aparezca como legítima gobernando, de que el proyecto que causó los asesinatos de ETA aparezca legitimado institucionalmente, de que las víctimas familiares de los asesinados se vean relegadas ante la historia reivindicativa del terror de ETA que reflejan los líderes de ese partido en las instituciones guipuzcoanas? No: se escandalizan de las consecuencias que la política fiscal y económica de ese partido en las instituciones pueda tener o haya tenido en el entramado económico de Guipúzcoa!

ETA deja de matar y la gran preocupación del PNV y de su gobierno son los presos de ETA. Y el gran debate político en el parlamento vasco es si BILDU/Sortu se incorpora o no a la ponencia de paz, el gran debate en el parlamento vasco es si BILDU y el PNV se ponen de acuerdo en la fecha para convocar un referéndum de autodeterminación, como si ETA no hubiera matado precisamente por eso! Todo lo contrario de la mano protectora de la sociedad que Améry esperó en balde. Reafirmación de la soledad de los asesinados, reafirmación de la desnudez de los perseguidos, más desposesión de los liquidados, más subrayar que los que no son del grupo de vascos de verdad son pura y radical realidad física sin significado social, personal, político alguno, a no ser como apéndices legitimadores de la versión supuestamente pragmática de la misma exclusión –y el que quiera entender que lo entienda!

Y mientras tanto se pone en marcha la liturgia de los encuentros entre víctimas y victimarios, la celebración de la reconciliación, los abrazos de la convivencia que no restauran nada porque no reconocen la crudeza de los hechos de terror. Todo con la debida bendición eclesiástica.

Y mientras tanto la sociedad vive a lo suyo: consumir, sobrevivir, compararse con el entorno que convenga para salir guapos en la foto, creerse mejor que las sociedades del entorno, no mirar hacia atrás, dedicarse al autobombo, sumergirse en el circo del deporte, especialmente del fútbol, y procurar que las víctimas y sus familiares no les fastidien la fiesta.

Tres apuntes breves: Avishai Margalit escribe –The Etics of Memory- que el perdón puede ser entendido de distintas maneras. Una de ellas es el borrar lo sucedido, poder reservado, dice a Dios. A los demás nos/les queda una versión mucho más limitada de perdón: o tratar de restaurar la situación anterior al hecho, al asesinato, y/o no dejar que ese hecho causado y la reacción a él sea lo que dirija la conducta de la víctima en el futuro, siempre que exista disposición por parte del causante del hecho a restaurar la situación anterior al hecho, es decir, volver a colocar en su humanidad al asesinado, a la víctima, con su derecho a la diferencia y con la exigencia de la defensa y garantía de ese derecho, que no otra cosa es el Estado de derecho. Pero nada de esto vale para la sociedad vasca y sus instituciones y para quienes las gobiernan.

Segunda referencia: Walter Benjamin dice que la historia del historicismo, la historia que simplemente sigue pasando, la historia acumulativa debe ser rota por la interpretación de la historia del materialismo histórico, por la revolución, la ruptura de ese simple devenir, para, por una vez, dejar paso como actores a los vencidos, a los oprimidos, a los perdedores. Y dice que esta interpretación materialista de la historia se da la mano con el mesianismo, con la idea de que es preciso romper con la continuidad de la historia si debe haber salvación.

Tercera referencia: la visión de la historia de Benjamin es la del ángel que camina hacia el fin de la historia, pero de espaldas a ese fin, de forma que ve todo lo que queda detrás, que no es más que un cúmulo de desastres, de víctimas, de sufrimientos, de perdedores. ¿Quién y cómo restaura un poco de decencia y de humanidad en ese apilamiento de desastres? ¿Cómo será posible salvar un mínimo de humanidad si ni siquiera se permite que se pueda formular la pregunta? Améry sabe que no se produjo la revolución alemana, sabe que no se producirá ninguna revolución que restaure el momento ante, y por eso reclama el derecho al resentimiento y por medio de él el derecho a fastidiar la necesidad de buena conciencia que atormenta a los que no quieren ni mirar hacia atrás, siempre que los perdedores griten su resentimiento. No hay más fuerza en esta situación que la de negar la ayuda para alcanzar la buena conciencia a todos aquellos que han decidido que la memoria del pasado de terror es mala para la salud social.

Como judío Améry no puede dejar de reflexionar sobre el tema. El no creyente Améry, el Améry que desconoce la tradición judía y no se interesa por ella. El Améry que no piensa en ir a Israel, ni cree que le deba importar el futuro de ese estado judío. El Améry que, sin embargo sí se reconoce en el dialecto alemán de la zona austríaca en que nació, sí se reconoce en el traje regional que vistió cuando niño y joven. Pero le han arrebatado la posibilidad de volver a serlo. Y le han impuesto ser judío, al tiempo que percibe y experimenta con toda claridad la imposibilidad de serlo. ¿Qué le queda entonces al judío que no puede volver a ser austríaco y para quien el ser judío impuesto le resulta una imposibilidad? Escribe: Si la sentencia que la sociedad había formulado contra mí tenía algún significado, sólo podía ser la de que a partir de ese momento yo era una cantera de Muerte. Bien: antes o después la muerte se reclama de todos nosotros. Pero el judío –y ahora era uno por decreto de ley y de la sociedad- estaba más firmemente prometido a la muerte ya en medio de la vida. Su vida no era más que un período de falsa gracia que podía ser revocada en cualquier segundo (p. 85).

Y Améry experimentó en su propia persona reducida a mero cuerpo, a mera realidad física, despojada de cualquier realidad social, personal, humana que su segundo había llegado, que debía extraer de su cantera la porción de muerte que le fue asignada por los nazis alemanes. Por eso afirma que ser judío no es otra cosa que vivir entre la rabia y el miedo, a la espera siempre de la catástrofe. Esta situación del ser judío, que es lo único que puede ofrecer al mundo y a la humanidad porque su ser está definido en los seis números inscritos en Auschwitz en la piel de su brazo, no la describe como un malestar metafísico, sino como malestar social: No es el Ser el que me oprime, o la Nada, o Dios, o la Ausencia de Dios, sólo la sociedad. Pues ella, y sólo ella, causó el desequilibrio en mi balanza existencial, a lo que trato de oponerme con mi andar erguido (p. 100) .

Améry describe una forma de ser extraño en el mundo, de ser extranjero que está vinculado a decisiones sociales, a decisiones de grupos sociales, y de las respuestas de la sociedad a esas decisiones, compartiéndolas, justificándolas, explicándolas, ignorándolas, decisiones de grupos sociales y comportamientos sociales que crean esa forma de ser extraño, de ser excluido, de ser alguien a quien no le queda más que rabia y miedo, la conciencia de la catástrofe inminente que puede irrumpir en cualquier momento y de lo que da testimonio, de lo que dan testimonio aquellos que han decidido no agachar la cabeza y caminar erguidos para recordar a los demás la farsa en la que están inmersos.

El filósofo francés Jaques Derrida recuerda en la oración fúnebre que dedica a Emmanuel Levinas en la hora de su enterramiento unas palabras de este filósofo judío que dicen: Ante la ofensa al hermano no hay tierra que valga, por muy santa que sea esa tierra, y quien –Levinas- titula una de sus lecturas talmúdicas con las palabras: La tierra prometida no es (necesariamente) tierra permitida. Parafraseando: ante la ofensa al hermano, ante el asesinato del miembro de la sociedad, ante la exclusión del vasco, ante la reducción a mera realidad física sin significado porque se le ha excluido de toda relación social, se le ha desposeído de todo lo que le pudiera constituir en ser humano, no hay tierra, ni patria, ni lengua, ni proyecto político que valga.

Pero en la farsa social política, institucional y eclesiástica que vivimos estas palabras no es que no puedan ser dichas, sino que no pueden ser escuchadas. Pero volveremos a decirlas, a gritarlas, aunque no sea más que releyendo los versos que escribió Anna Akhmatova en memoria de su hijo encarcelado por Yezhov bajo Stalin, y llevado a la muerte.

Epílogo

I Ahora sé cómo caen las personas,/cómo, debajo de los párpados, asoma el miedo,/cómo el sufrimiento pone en las mejillas/duras páginas de escritura cuneiforme./Cómo los rizos negros o cenicientos/se tornan plateados de repente,/la sonrisa se desvanece en labios obedientes,/y en la risa marchita tiembla el pavor./Y no ruego por mí sola,/sino por todos los que allí estuvieron conmigo,/en el frío glacial, y en el calor de julio/en los ciegos muros de color rojo.

II   De nuevo se acerca la hora de conmemorar./Te veo, te oigo, te siento:// Y aquella que apenas pudo llegar a la/ventana,/Y quien no pisa su tierra nativa,// Y aquella, que sacudía su hermosa cabeza,/ha dicho: “Vuelvo aquí como a mi casa!”// Quisiera llamarlas a todas por sus nombres,/pero se han robado la lista y no hay donde/buscar.// Les he tejido un ancho manto de las pobres palabras que les escuché.// De ellas me acuerdo siempre, en todas partes,/y no las olvidaré en una nueva desgracia,// y si amordazan mi boca atormentada, por la que cien millones de vidas gritan,// que así ellas me rueguen y me rememoren/en la víspera de mis funerales.// Y si alguna vez este país decidiera/erigirme un monumento,// Doy mi venia a este honor,/pero sólo con una condición –que no lo planten// junto a la costa donde nací:/rotos están mis últimos lazos con el mar,//

Ni en el jardín del Zar, cerca del árbol truncado, donde una sombra incosolaabale me busca,// sino aquí, donde pasé trescientas horas/y no me abrieron los cerrojos.// Porque en la bienaventurada muerte temo/olvidar el mugido de las negras furgonetas,// la odiosa puerta cerrada con estrépito,/y el alarido de la anciana como una bestia herida.// Y ojalá que de mis inertes párpados de bronce/fluyan las lágrimas, como nieve derretida.// Y que la paloma de la prisión arrulle a lo lejos/y en silencio naveguen los barcos por el Neva (Marzo -1940- Casa Fontanka) 

Barkatu zerbait oker esa badet, eta eskerrak zuen pazientziagatik.

 

Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
Esta entrada fue publicada en .. Guarda el enlace permanente.

72 respuestas a Arregi en homenaje a Lacalle

  1. Pingback: Arregi en homenaje a Lacalle | El blog de Santiago González | Verdades que ofenden..

  2. luigi dijo:

    Conceder el perdón a quien no lo solicita,
    asesino en fases del espíritu y el cuerpo,
    es invitar al mal a quedar entre nosotros.

  3. loco dijo:

    “No tengo autorización de los muertos para perdonarle, ha venido a decirle Walter.” escribio Espada hace unos dias respecto al juicio a Óskar Gröning.

    Quiero creer que Mario es Mario Onaindia.

    Un vascoparlante que quiera traducir el punto uno?
    Gracias

  4. El único camino posible para lo que llaman ‘la paz’ es que se cumpla la ley. Un delito puede tener atenuantes, nunca justificaciones. Pero es que ninguno de los delitos de ETA puede tener atenuantes, como demuestra la maldad de todos los etarras y sus satélites.

    En otro orden de cosas, me parece que San Google no hace tantos milagros como se le atribuyen. Sé que el pseudónimo Aurora Pavón en sus inicios fue utilizado indistamente por tres personas y se me ha olvidado del nombre de una de ellas y no lo puedo averiguar.

  5. Dr. Asclepio dijo:

    Es cierto que tantos quieren olvidar a las víctimas de ETA para que se olvide que son culpables por haberse callado tanto tiempo.

  6. Belaborda dijo:

    EL TIEMPO Y LA MEMORIA. En esa intervención de Joseba Arregui que hace la entrada de hoy me parece ver, como leit motiv de la misma, lo que he puesto, tiempo y memoria. Y su enfrentamiento. Y la derrota de la memoria, que es inevitable. Y emociona comprobar que hay gente, él y otros que, aunque no lo ignoran, claro, se niegan a reconocerlo; y bajo su bandera, la de la memoria, luchan contra el tiempo. Con heroicidad admirable. Son hombres y mujeres que honran el combate que sostienen, aunque lo tengan perdido de antemano, que lo ven, lo están viendo cada día. El tiempo no puede ser vencido. Sí se puede, podemos, en tanto transcurre, vivirlo como corresponde; tal hablando como él ha hablado, sobre la vida de los de hoy y sobre la muerte de los de ayer, es decir, sobre los hombres. Y no se precisa más. Es suficiente.

  7. Pussy cat dijo:

    No se puede describir mejor la infame situación a la que nos ha llevado el nacionalismo en el paisito. El largo artículo toca todas los problemas y situaciones que vivimos diariamente. Ayer, sin ir más lejos, en una excursión por la Guipuzcoa profunda que los gatitos hicimos con el sabio de la nave y su no menos sabia esposa, visitamos, entre otras localidades, la de Cestona. Les digo sinceramente que me siento menos extranjera en Florencia, Roma o en el centro de Paris que en ese pueblo a menos de cincuenta km de mi casa. La gente en vasco integral, en idioma y vestimenta (vestidos para subir a la cima del Xoxote, allí al ladito), especímenes hoscos y feos, con sus pelos de punta y sus miradas desconfiadas. El urbanismo desarrollado en ese pueblo es de manual negativo.No se puede construir más disparatadamente. Para mas ironía, se veían bastantes mujeres musulmanas con sus cabezas cubiertas y sus numerosos niños alrededor.
    O sea, que mientras han acabado con la estética urbana, han abierto las puertas al islam.
    En ese pueblo pasó Pio Baroja un año de su vida, ejerciendo la medicina. Siendo su situación de privilegio, no aguantó mucho tiempo, salió disparado a más acogedoras tierras. No me extraña nada, nadita.
    Les enlazo a Covite, clamando en el desierto, como complemento al impagable artículo de Arregui:
    Las víctimas del terrorismo consideran insólito que ETA siga intentando sobornar a las instituciones públicas

  8. nonpossumus dijo:

    Las víctimas, sus familiares, los escasos justos que ha habido, los héroes en definitiva, recuerdan a la mayoría de la sociedad vasca su comportamiento cobarde.
    Por eso el héroe no recibe recompensa sino rencor, porque constituye un recuerdo molesto que insiste en ser recordado.

  9. Chigorin dijo:

    Trato de traducir, con permiso de los que saben más que yo:

    Eskerrak gonbidapenagatik. Bi gizon elkartzen zaizkit: Mario eta Jose Luis. Niretzat bi eredu. Ibilbide nahiko ezberdinak eginik biak askatasuna helburu izaten amaitu zuten, askatasuna ikusten baizuten arriskuan. Biak dira niretzat aberri: euren oroimenean, euren ondoan, euren ibilbide berdinean sentitzen dut nire burua etxean. Ez beste inon.

    Gracias por la invitación. Dos hombres se me unen: Mario y José Luis. Para mí dos ejemplos. Haciendo recorridos bastante diferentes los dos acabaron teniendo como objetivo la libertad, porque veían la libertad en peligro. Los dos son para mí patria: en su recuerdo, a su lado, en su mismo itinerario me siento en casa. En ningún otro sitio.

  10. Bruno dijo:

    En Una Historia de Europa, el autor Judt reflexiona sobre el comportamiento de los alemanes tras la derrota. El peso de la vergüenza era tan abrumador que optaron, si no por olvidarlo, sí por acallarlo. Eso podría dar lugar a que las generaciones posteriores no conocieran la maldad de los hechos de los nazis. Por otra parte en la Alemania arrasada y derrotada seguían viviendo muchos alemanes filonazis y consentidores. Una gran mayoría. Pero vencidos y acallados
    He de confesar que, cuando lo leí, pensé en los vascos y su tragedia. En los paralelismos y en las diferencias.
    Ahora en el País Vasco se intenta hacer como si nada hubiera pasado.
    No soy historiador, ni sociólogo, ni nada de eso, ni de lejos, pero hay una cosa que se me aparece como clara diferencia entre un caso y otro. Este tipo de conflictos necesita una clara victoria de la parte de los humanos frente a los inhumanos. Eso no se ha producido. Incluso pervive la reivindicación de los presos como amnistiables no como indultables y con Bildu en el entramado social y político sin derrota, sin arrepentimiento y sin silencio.
    Una sociedad cargada de culpa igual no puede sobrevivir con ello, como los alemanes. Pero necesita estar limpia para decantar tanta mierda.

  11. Lindo Gatito dijo:

    Con más conocimiento de causa que un servidor (porque ella es de Akí, de toda la vida; yo, casi como decía Facundo Cabral, “no soy de akí, ni soy de allá, ya tengo edad y el porvenir, ¿dónde andará?”), my fair lady les ha descrito magistralmente el panorama en ese botón de muestra del paisito. Oh, hay otros botones; Andoain, Echarri-Aranaz… ensotanan a una sociedad hasta desproveerla de la apariencia reconocible de lo humano, esa cualidad que se supone evoluciona parcheando las pulsiones del cerebro de reptil que poseemos. Akí no. Akí la caverna, la cueva, aspira a ser habitat y Zugarramurdi, Puttarri (sierra de Aralar) y otros entornos de mítica impostada van haciéndose hueco, no civilizando lo rural, sino ruralizando lo civilizado merced a la inestimable colaboración del partido guía fundado por Sabino Arana para alcanzar ese horizonte a nuestra espalda.
    José Luis López de la Calle me honró con su amistad. Qué oportuna la cita de Santiago González de las palabras de Arnaldo Otegui, que no olvidaré mientras me quede una neurona en su sitio. No perdonaré nunca al miserable que las pronunció ni a nadie que las olvide, tendiendo su mano y comprensión al autor de las mismas, como el líder bellaco de ese partido nuevo, erupcionante, que tantos aliados desmemoriados está cosechando, incluso aquí, en esta tierra envilecida que ha vivido los años rugientes (con permiso de Luigi Zampa) del terror e ignora estar viviendo los de la miseria moral.

  12. Asturianin dijo:

    Buenos días a todos, Patrón D. Santiago y remería.

    Trescientos catorce. 314. Olvidados por casi todos. Bastantes (demasiados) ya prescritos, creo.

    Los que nos bombardean con el llamado “Proceso de paz”, con la reconciliación entre victimarios y víctimas, etcétera, podrían empezar (por ejemplo) pidiendo que se aclaren esos trescientos catorce asesinatos sin resolver cometidos por la banda criminal ETA.

    Muchas gracias a D. Santiago González por traer el discurso de D. Joseba Arregi. Gracias al Sr. Arregi por pronunciarlo.

    Y gracias a D. Rubín de Cendoya por su enlace a la página de In memoriam, que a puesto a las 8:49 a.m. de hoy en la entrada de ayer de este blog, titulada “Autodefinido”.

    Les leo a la noche. Cuidense mucho.

  13. luigi dijo:

    A José Luis López de la Calle

    Domingo de plomo,
    paraguas granate
    rojo de sangre.

    Las gotas de lluvia
    explotan en lágrimas grises.

    Una sábana de blanco puro
    cubre a un hombre inocente,

    ha sido asesinado
    por alimañas brutales,
    que huyen dejando atrás
    una imagen de muerte baldía,
    que alguna vez
    habrá de revolverse
    contra ellos,
    los malditos asesinos.

  14. Rafael Pérez Domínguez dijo:

    Hace un par de días leí en algún medio un titular con el número de etarras que han sido apresados ¿o juzgados? a lo largo de esta legislatura. He perdido la referencia y no la encuentro en google. ¿Dispone alguno de ustedes de este dato, por favor? Muchas gracias.

  15. Gandumbas dijo:

    El País Vasco es como una ciénaga que hubiera sido declarada espacio protegido. Como esas lagunas salobres y tóxicas, de colores imposibles, que vemos en los documentales. La mierda no se toca, es tan natural en este paisaje como las praderas cubiertas de flores en los Alpes. Esas gentes hoscas y horribles de Cestona que tan bien nos describe Doña Pussy, son la fauna que se ha adaptado a vivir en ese medio corrompido en el que nadie quiere alterar el equilibrio ecológico. Hace ya muchos años que se ha instalado la idea de que ese paisaje tan desagradable tiene que seguir siendo así, porque si la Naturaleza lo ha creado será por algo. Una vez alguien se propuso retirar de la superficie de la ciénaga los grumos más fétidos y venenosos que afloraban desde sus profundidades y los conservacionistas no lo consintieron. Forman parte del ecosistema, decían. Así que recurrieron a un Consejo de Sabios para que decidiera. Los Sabios, que se llamaban Pascual Sala, Eugeni Gay, Luis Ortega, Pablo Pérez Tremps, Adela Asúa y Elisa Pérez Vera, decidieron que aquellos truños flotantes eran un bien jurídico a proteger y prohibieron su retirada. El resto de bichitos que vivían bajo la superficie suspiraron aliviados, porque su fisiología se había adaptado a vivir entre aquellas excrecencias y ya no eran capaces de vivir en aguas limpias.

  16. Urbi et Orbi dijo:

    Esa fotografía rezuma una crueldad infinita: la víctima es un bulto abandonado en una calle, no más importante que su paraguas. Tres son los colores que resaltan: rojo, verde y blanco. Los de la siniestra bandera que inspiró la cruel estampa. Mi desprecio y mi odio por siempre.

  17. Asturianin dijo:

    Buenos días de nuevo. Cuando escribí lo de los 314 me refería a lo que dice el enlace que les traigo a continuación:

    http://300casossinresolver.com/

    Ya saben que mi sintaxis es mejorable. Disculpas.

  18. candela dijo:

    Mantener la ruptura con el pasado requiere una nueva violencia, matar permanentemente el recuerdo, la memoria y eliminar a los que se dedican a recordar
    ————–
    Y el éxito en tamaña empresa, la de extirpar las cualidades humanas, convierte en infrahumanos a los del borrón y cuenta nueva. Y los infrahumanos siempre son feos por dentro y por fuera, como los habitantes de Cestona que tan bien describe doña PUSSY.

    No olvidar, como primer mandato en memoria de las víctimas y también de la lucha por un presente de humanos no de bestias tocando el chistu.

    Buenos días.

  19. plazaeme dijo:

    A mi no me parece que se trate de olvidar el pasado. Creo que también el presente. No somos distintos de lo que veníamos siendo. Como si alguien mueve un interruptor, y uno cambia. Pero lo que veníamos siendo -y somos- es una sociedad que entre un 18% y un 50% aplaude el asesinato por la espalda como herramienta política. Y en un porcentaje mucho mayor, se encoje de hombros. (El margen es porque hay distintos grados, entre la mera comprensión interesada y el ánimo ferviente). Y esto que somos resulta un poco difícil de digerir en la época que vivimos. No se estila. No es muy presentable. De ahí la necesidad de olvido.

    La comparación nazi es por una parte impropia, y por otra no tanto. Es muy cierto que la producción industrial de asesinato no se puede comparar. Pero también ha cambiado el baremo, porque la época es otra.

    En fin, que todo este triste asunto -básicamente, una sociedad muy enferma que quiere disimularlo- es algo francamente poco difícil de entender. Y de explicar.

  20. srgs dijo:

    Comparto sus opiniones. Me gustaría también señalar algo que creo Améry apunta aunque no sé si desarrolla. El retorno del pasado en forma de trauma cuando ese mismo pasado no ha cerrado sino que ha sido silenciado. Al igual que los hijos o nietos de las víctimas del franquismo ahora piden que la verdad salga a la luz, dentro de unos años, los descendientes de las víctimas de ETA lo pedirán, por mucho que desde el Gobierno autonómico intenten acallarlos.

  21. Dr. Asclepio, que yo sepa las víctimas no han callado nada. Somos los demás quienes las olvidamos. Se tuvieron que constituir en asociación, porque nadie les hacía caso. En los primeros tiempos algunas víctimas tuvieron que recurrir a la mendicidad.
    Cuando se constituyeron en asociación, los partidos políticos quisieron manipularas y utilizarlas electoralmente, y algunas víctimas se prestaron, porque el hecho de que alguien sea víctima no significa que sea un dechado de virtudes.
    Pero una víctima del terrorismo, sea buena o mala persona, en cuanto a víctima merece la ayuda de la sociedad.
    El problema es la que sociedad, hablando en general, prefiere seguir jugando al dominó.
    Uno de los casos particulares que se salvan es Fernando Savater, que rápidamente comprendió que había que estar frente a ETA con todas las consecuencias. Creo que este detalle le pone por encima de muchos.

  22. Louella Parsons dijo:

    Amèry habla de cómo los nazis reducían a la persona a mero cuerpo despojándola de cualquier realidad social o humana. Y me he acordado de Viktor Frankl, un psiquiatra austriaco que fue deportado con su familia a un campo de concentración. Su familia no sobrevivió.
    Y me he acordado porque él decía que había algo no le podían quitar y lo explica así:

    Al hombre se le puede arrebatar todo salvo la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias.
    Esto lo cuenta en su libro ”El hombre en busca de sentido” en el que narra su experiencia en un campo de concentración y describe cómo a diario a los presos se les presentaban oportunidades de elegir entre ser moldeado como un recluso típico y resignado a su suerte o no olvidar nunca su dignidad humana. Y explica cómo algunos hombres en aquel campo se dedicaban a consolar a los demás o a compartir su trozo de pan, elegían mantener su independencia mental, mantener aquellos vestigios de libertad añadiendo a su vida un sentido más profundo.

  23. Louella Parsons dijo:

    Muy buena y necesaria la reflexión de Arregui. Lo que no sé es si la entenderá Jonan.

  24. Pussy cat dijo:

    Jó, Louella, que casualidad, entre los miles de libros que tengo en mi libro electrónico, este, “El hombre en busca de sentido” es el último que he leído. Salvando las distancias, es nuestra situación. Rodeados de indignidad, de brutalidad y al fin, de ridículo patrioterismo, es necesaria los único que nos queda: la dignidad. Yo también intento compartir el último trozo de pan simbólico, la cordura, pero son muy pocos los que lo aceptan. Molesto, y mucho.,

  25. Gracias, Patrón, y muchas gracias a Joseba Arregui.

    La memoria es clave para poder vivir en este mundo. El perdón solo puede darse desde asumir la culpa y pedirlo, y la víctima puede darlo o no. Y eso desde la tradicción judeo-cristiana.

  26. Lindo Gatito dijo:

    «Uno de los casos particulares que se salvan es Fernando Savater, que rápidamente comprendió que había que estar frente a ETA con todas las consecuencias».

    Tiene razón, amigo Vicente (2:05 pm). Y no sin pagar un precio, como fue el tener su vida amenazada. La policía, en uno de los desmantelamientos del pomposamente llamado “Comando Donostia” (¡”Comando”! Menudo escarnio utilizar ese término en el que se agruparon no pocos héroes que lucharon contra el terror nazi, como Jan Kubiš y Jozef Gabčík, que sabían que iban a la muerte para poder acabar con uno de los más acabados monstruos de la historia, Reynhard Heidrich), se incautó de una lista de “objetivos” (o sea, asesinables) entre los que figuraban en lugar destacado él y Maite Pagazaurtundua.

    De todas maneras, no sería justo dejar de añadir a su nombre el de otros, que tampoco callaron ni se avinieron a componenda alguna: Raúl Guerra Garrido, Aurelio Arteta, Carlos Martínez Gorriarán, Mikel Iriondo, Jon Juaristi, Antonio Beristain, Alfredo Tamayo, Patxi Iturrioz, Mikel Azurmendi… Seguro que me dejo nombres pero no se trata da dar una nómina exhaustiva. Pero pocos, eso sí, en el conjunto de una sociedad que ha practicado lo que con tanta lucidez denunció Edmund Burke en su “Reflexiones sobre la Revolución Francesa”, tantas veces veces mencionado: «Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres de bien no hagan nada para impedirlo». No digamos nada si esos “hombres de bien” son especímenes tan raros, donde lo que más abunda son los contemporizadores, los equidistantes, los miradores para otros lados (menos para el que hay que mirar)… todos aquellos cuya única filosofía vital es el jem’enfoutisme, una “ética” que ha calado bien y que ha tenido un humus excdelente para germinar y florecer en todo su esplendor en la mierda, que no en la yerba.

  27. Gorpua dijo:

    A mi me deprime toda esta pedagogía pública sobre el terrorismo y la encanallada sociedad vasca. Creo que es necesaria para las generaciones futuras, pero inutil para la presente. Intentar que un batasuno o un nacionalista moderado de hoy en dia reconozcan que se ha asesinado de manera tan vil como lo hace hoy en día el EI es pedir peras al olmo. Solo queda una salida decente, y es emigrar: decirles a los tuyos, ahi os quedais con toda esa mierda. Pero claro, no es tan sencillo.

  28. Don Lindo, el problema de poner más de un nombre consiste en que se corre el riesgo de olvidar a otros. Al poner yo uno sólo, con ese los abarco a todos los que han hecho algo similar. Yo podría haber utilizado el de Consuelo Ordóñez, a la que conozco personalmente y veo de vez en cuando, pero ella es hermana de un asesinado por ETA. Si no lo fuera, estaría en contra de la banda con la misma energía e idéntico valor, pero con el nombre de Fernando Savater he querido referirme a todos esos que sin ser víctimas directas de ETA han comprendido la magnitud del problema y se niegan a seguir jugando la partida de dominó. Primero hay que acabar con ETA y luego ya hablaremos.
    Yo creo que esa actitud de Savater le define como filósofo, condición que algunos le niegan. Lo que ha hecho él no es una obra teórica, sino práctica.

  29. loco dijo:

    Chigorin gracias.

  30. Belaborda dijo:

    CULEBRAS NEGRAS. Críos de apenas siete u ocho años caminábamos mi amiguito y yo en las primeras horas de una tarde soleada por la glera del río buscando piedrecitas redondas y de colores como joyas de niños pobres cuando los vimos de pronto viniéndose a nosotros amenazadores con varas en sus manos que hasta ellos apenas poco más altos llevaban y además dos o tres perrajos astrosos como tres y aún más astrosos eran los gitanillos que empezaron a escupir insultos y luego pedradas de las que huimos aterrorizados buscando el amparo de las tapias de la huerta donde nos refugiamos junto al hombre que allí se encontraba y dejando como prenda él una alpargata perdida y los dos mucho miedo y muchas lágrimas y no más que las que el otro me dijo vio feliz y asustado días después en el cuartel donde vivía derramar a aquellos chiquillos gitanos acurrucados en un rincón del patio en el que dos gitanas gritaban como locas porque un par de guardias civiles y uno de ellos su padre les trasquilaban las cabezas con la máquina de pelar después de haberles cortado con tijeras las trenzas largas y gruesas y dijo también que se fue de allí corriendo cuando las vio muertas en el suelo aquellas culebras negras.

  31. luigi dijo:

    PNV: El Pendón de los Pecados.

  32. Louella Parsons dijo:

    Querida PUSSY, tiene usted razón. Parece que molesta cuando se quiere compartir ese pan.

  33. arcu dijo:

    No puedo más que estar de acuerdo con todas las exposiciones y comentarios de todos ustedes. Y por supuesto con el escrito de Joseba Arregi. Y gracias, Patrón por traerlo.

    Va a ser muy difícil que ETA reconozca su fracaso. La chulería asesina con la que se han comportado durante décadas es enemiga de la razón y de la humildad. Hasta que ellos no digan alto y claro nos hemos equivocado, pedimos perdón, y la sociedad civil haga otro tanto por su tibieza y respaldo, no habrá paz verdadera en el País Vasco. En el fondo piensan que el tiempo lo cura todo, y que sus miembros ya han pagado de sobra con los años de cárcel. Pero falta el reconocimiento de su maldad. Sin ese requisito, nada que hacer. No soy optimista.

    Y gracias a los valientes de este blog que se enfrentaron a los asesinos y sus secuaces. No todos habríamos hecho lo mismo.
    ·····
    Gracias Dña. Viejecita por su post de ayer. No puedo comentarlo más, hoy no toca.

  34. Interesante texto que, cuando es para ser leído, resulta excesivamente largo en los tiempos que corren.

    Y esto lo digo no como crítica sino como eje central de mi reflexión: la nueva sociedad exige tiempos, párrafos, textos, acontecimientos, cortos. Intensos, si es posible, incluso gore, pero cortos, muy cortos. Así es el internet, como fiel reflejo de lo que es nuestra actual comunidad. Así es ahora nuestro pueblo.

    La destrucción de la familia, de la educación generalista, del protocolo de la muerte, de la lengua común, del vocabulario, de la solidaridad, de la ética/moral colectiva, de la reflexión, etc., han supuesto, lógicamente, la aniquilación de la conciencia grupal y la sustitución de la bondad por el buenismo.

    Así que parece lógico, en estas circunstancias, que la ciudadanía huya del miedo, presente o pasado, como el gato de agua.

    Impera -no solamente en el País Vasco- lo del muerto a la incineradora y el vivo al Atletic-Barsa.

    Y, a poder ser, con pitos contra la poca fuerza que le queda al Estado para imponer la cordura colectiva.

    A lo loco se vive mejor y al historiador me lo encontré en la calle.

    Viva el twitter!

    EQM

  35. Sigo sin entender las discriminaciones políticas en materia de accidentes: se estrella un avión en pruebas de CASA, con cuatro fallecidos, y se para la campaña electoral.

    ¿Por qué no se para en la multitud de otros accidentes con 4 o más fallecidos?

    Hay demagogias discriminadas que no se entienden.

    EQM

    pd.- Por no comparar, claro, este exceso, con el defecto que se comenta hoy aquí. Curioso.

  36. Lindo Gatito dijo:

    Amigo Vicente (4:00 pm), estoy de acuerdo con usted. Savater es un buen resumen, la mejor sinopsis, que no hará lo que hoy mismo he visto en el Boulevard donostiarra, en la que unos mentecatos blandiendo banderas con la hoz y el martillo y retratos de Josif “Stalin” estaban contando a un público que les escuchaba cómo había sido la Rusia comunista la que había derrotado a la Alemania nazi. Como lo leen. Es tesis que ya he visto airearse en más de un foro. Del pacto Molotov-Ribbentrop no han hablado nada, posiblemente porque no hayan leído nada sobre él… ni sobre nada que (como apunta D. Quicio aquí arriba) exceda de los límites de un “tuit” de esos, que tanto predicamento tienen.

  37. Don Lindo, hoy en día cualquier tontería es aceptada y aplaudida. Basta con que sea algo que la gente quiera creer. La verdad es más difícil de ‘colocar’, porque resulta incómoda para muchos. El buzón de Joseba es la verdad. Los motivos por los que Consuelo Ordóñez tuvo que abandonar el País Vasco molestan incluso a algunos del PP, no digamos ya a los demás.

  38. D. Quicio, cómo se nota que es Vd. buena persona y tiene una mente poco suspicaz.

    Han suspendido la campaña porque es fin de semana, y todos están deseando buscar una buena excusa para irse a la playa o quedarse en casa.

  39. Dr. Asclepio dijo:

    Querido D. Vicente Torres, no he querido decir que las víctimas hayan callado, quizá una sintaxis no clara de a entender eso. Lo que quiero decir es que la mayoría de esta sociedad vasca no quiere saber de las víctimas para que no se recuerde que esa mayoría calló cobardemente. Es decir, hablar de las víctimas es como preguntarle al lehendakari : ¿y usted qué hizo para enfrentarse a ETA y ponerse del lado de las víctimas? La respuesta es el silencio.
    No está claro que sientan vergüenza por su actitud ante el crimen, quizá tengan culpa pero allá, muy hondo en su inconsciente. Lo que se si se nota, a veces, es una agresividad contenida que es el correlato de su indignidad. Por ejemplo aquello que dicen de que los que recordamos a las víctimas es para atacar al nacionalismo. Con lo que ellos mismo se consideran responsables.

  40. Urbi et Orbi dijo:

    Hombre, no llega a la extensión de Las puertas del Paraíso, de Jerzy Andrzejewski, o Como es, de Samuel Beckett, pero algo es algo. Ante todo, originalidad y estilo propio. O que lo parezca.

  41. Espía búlgaro dijo:

    Hans Kelsen, brillante impulsor de los tribunales constitucionales, jamás pensó que algunos de sus epígonos fueran más peligrosos que un colegio cardenalicio ajeno a la idea de Dios.

  42. D. Ciudadanomedio 7:33 pm, es que, a este paso, no habrá campañas electorales ni partido sin minuto de silencio…

    Por cierto, minuto de silencio en este caso y libre pitido general para la final de la Copa…

    EQM

  43. Como a atenuante a los vascos no violentos cabría decir que siempre han tenido poco ayuda y comprensión por parte de los demás españoles. Si a eso sumamos la actuación de las diferentes Moncloas, podemos afirmar que de alguna manera los demás, tanto clase política como gente del común, hemos sido, y somos, un caldo de cultivo perfecto para que medre la desmemoria en las vascongadas. Voluntaria o no.

  44. Dr. Asclepio, en esto « Por ejemplo aquello que dicen de que los que recordamos a las víctimas es para atacar al nacionalismo. Con lo que ellos mismo se consideran responsables.» estoy totalmente de acuerdo.
    También convengo con usted en que los vascos (y las vascas, no vaya a ser que me lea la idiota en funciones) que miraron hacia otro lado no tienen vergüenza, ni complejo de culpa. Esos (y esas) se autojustifican con mucha facilidad y a lo mejor van a la misa que oficia un cura equidistante, etc.

  45. Don Fulano, cada palo que aguante su vela. El resto de españoles que mira hacia otro lado y prefiere olvidar a las víctimas tiene la misma culpa que esos vascos a los que usted quiere aplicar un atenuante.
    Un partido político que defienda a las víctimas del terrorismo no obtendría más votos por ello. De modo que el panorama es ese.

  46. Don Vicente, entre los mayoritarios, nunca ha habido un partido político que de verdad defienda a las Víctimas. La historia nos demuestra que que sólo han sido una herramienta electoral entre sus manos.

    Sí, conozco vascos que se han dejado el pellejo en la causa; pero que cansados de sentirse solos se han ido rindiendo. Había y hay muchos asesinos y aún muchos más cómplices. Mire ahora lo que dice el PP de San Sebastian: ” Que si hay que irse de chiquitos con Bildu..” Vamos, que pà mandar y tocar pelo lo que haga falta. Don Vicente, la gente se agota.

  47. Don Fulano, la gente se puede agotar, pero las víctimas del terrorismo no. Siempre serán víctimas, por tanto, siempre hay que estar con ellas. Los partidos que dice usted no están con las víctimas porque eso no da votos.

  48. Andoni dijo:

    Hay días que uno se siente solo.
    Y otros en que te notas triste.
    Hoy es uno de ellos en que la soledad
    y la tristeza, las dos juntas,
    te hacen sentirte nada,
    de ningún lado, de ninguna parte.
    No soy de Cestona,
    pero como si lo fuera sin serlo;
    porque yo también callé,
    cobardemente y asustado,
    y hoy solo salen pensamientos
    de repulsa, odio y rencor
    hacia aquellos, y estos, asesinos
    que acabaron con tanta vida inocente;
    asesinos que regaron de sangre
    una tierra bella que no es de nadie,
    y de todos.
    Pero los pensamientos no se ven,
    no se muestran, no son válidos
    para devolver la dignidad a los muertos.
    Sí lo es la palabra, el grito,
    el proclamar la verdad,
    y yo sigo estando mudo…
    porque tengo miedo…
    como los cobardes.
    Desde aquí pido perdón.

  49. Recuerdo cuando el arzobispo de Valencia, que luego sería cardenal, criticaba a Setién. Y yo pensaba que era fácil criticar a los etarras y a Setién estando en Valencia, pero no sé cómo habría actuado García-Gasco de ser obispo de Bilbao o San Sebastián, porque a lo mejor en este caso habría querido llevarse bien con Arzalluz, aparte del miedo por estar cerca de los etarras.

  50. Vicente Torres dijo: Sábado, 9 mayo 2015 en 10:58 pm

    Sí, siempre he estado y estaré con la Víctimas; pero siempre he reconocido que es más fácil hacerlo desde lejos que desde allí. Es una evidencia.

  51. Premios Santimajetón dijo:

    Buenas noches.

    Con su permiso.

    Resultados del Premio Santimajetón de la entrada del Blog del día 8 de mayo de 2015 “Autodefinido”.

    Una vez realizado el recuento de los votos recibidos, el resultado es el siguiente.

    Con 2 votos, PRIMER PREMIO y “POCHA DE ORO” para los comentarios de:

    Churruca, viernes 8 de mayo de 2015 en 12:55 p.m.:

    Buenos días.

    Me quedo con la frase de Évole. Efectivamente se pueden hacer las cosas de otra manera: mal. Se puede coger un país que empieza a crecer y conseguir que deje de hacerlo, por ejemplo. Y sembrar tantas dudas sobre su futuro que la gente que aún tiene algo que conservar huya de él en desbandada. Vaya si se puede.

    En cuanto a la entrevista, ¿qué decir? Évole es un especialista del género. Y eso se nota. Obsérvese cómo a Iglesias le hace preguntas para molestar, pero poquito. Pellizcos de monja. Y casi por obligación, porque se trata de cuestiones que sea cual sea la respuesta llamaría menos la atención que el obviarlas. Con otros entrevistados, sin embrago, no es tan benévolo.

    Cuando Évole tiene enfrente a alguien con quien no tiene afinidades políticas formula otro tipo de preguntas, más comprometidas, y empleando una técnica que maneja con soltura, que consiste en formularlas en un tono de incredulidad, casi diría de perplejidad, de modo que el espectador percibe claramente el desacuerdo y queda avisado de que lo que vendrá a continuación es una respuesta que Évole considera errónea, si no algo peor. Rara vez formula Évole a un entrevistado no afín una pregunta que no lleve implícita en su tono la respuesta correcta. “¿De verdad piensa usted qué…?” Y así.

    En el caso de Iglesias, a la habilidad de Évole hay que sumar la del entrevistado, que es capaz de enrocarse en sus eslóganes y convertirse en un interlocutor tan inexpugnable como una máquina de tabaco, respondiendo mecánicamente un equivalente de “Su tabaco. Gracias” hasta aburrir a un rebaño. Aún recuerdo el día en que en la pantalla amiga de Cuatro le preguntaron por la negativa a apoyar en el Parlamento Europeo la resolución a favor de la liberación de los opositores venezolanos. Iglesias se escudó en al absurdo argumento de que la resolución comparaba Venezuela con Arabia Saudí, y ni todos los presentes con la resolución en la mano constatando que en ella no se decía ni por asomo tal cosa fueron capaces de que se bajara de la burra. Cómo sería la cosa, que incluso Cintora .-un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo…- terminó poniéndose nervioso.

    Habrían tenido menos problemas para conseguir que el Empecinado vitorease a Fernando VII.

    Luigi, viernes 8 de mayo en 2:13 p.m.:

    Entrevistas PI: Los Gonzos y las Sombras.

    ——————————-

    Enhorabuena a los premiados.

  52. Pussy cat dijo:

    Buenos días.
    Fundación para la Libertad
    NOTICIAS
    OPINIÓN

  53. Pussy cat dijo:

    José María Carrascal:
    Encuestas indigestas

  54. Buenos días a todos, hoy no recordamos ningún asesinato de ETA.

  55. Pussy cat dijo:

    Cayetana Álvarez de Toledo
    Barcelona, ni centro ni libertad

  56. Pussy cat dijo:

    Del Facebook traigo este interesante artículo en “El robot pescador”:
    Elecciones en el país de los borregos

  57. candela dijo:

    No sé si alguien ya ha traído esto. Si es así, disculpen; si no, les ruego que pasen y vean.

  58. Don Fulano, una cosa es que resulte más difícil estar en contra de ETA en el País Vasco (no en balde 200 000 vascos han tenido que emigrar) y otra cansarse porque en el resto de España no se les apoya.
    Son dos modos distintos de entender el problema. Yo no puedo hablar, porque no vivo en el País Vasco. Sólo puedo decir que siempre he estado a favor de las víctimas y aprecio en lo que vale que se les apoye.

  59. luigi dijo:

    Muchas gracias por esta Pocha de Oro, que resplandece gracias a la presencia de Churruca (de contar sólo con la mía, mate sería).

  60. viejecita dijo:

    Ayer leí la cubierta, me sentí culpable, y me dediqué a leer un libro que no tenía nada que ver con esto.Hoy , contra mi costumbre, he ido primero a la cubierta del día antes de venir a ésta.
    Sólo decir que me ha encantado el post de D. Andoni de las 10′ 59 y que le acompaño en el sentimiento.
    Y que no tengo ningún derecho a decir nada más.
    Sólo que, como cada día, aunque no los comente, iré a todos los enlaces que nos traen Dª Pussy y D. Rubín , aunque este último no tiene hoy ningún crimen de ETA que recordarnos…
    Y que muchas gracias.
    Y que me vuelvo a la cubierta de hoy.

  61. Creo que no tiene arreglo, los que mandan han decidido que no hay que molestar al nazionalismío.

  62. Rafael Pérez Domínguez dijo:

    Preguntaba arriba por el nº de etarras detenidos y/o juzgados en la legislatura para poder disponer de una medida de si el Estado se suma o no al olvido promovido por el PNV y aparentemente aceptado por la sociedad vasca y quizá española. Sigo sin localizar el dato, que como les dije había leído en algún diario en kiosko.net.

    En cuanto a la revolución a que se alude en la intervención de Joseba Arregi, permítanme aventurar que en el caso alemán sí ocurrió cuanto menos políticamente, no puedo calificar de otra manera la división de Alemania en 4 sectores y su ocupación por distintos países de la coalición vencedora de la guerra. No soy en absoluto experto en este asunto. Para intentar paliarlo acudí a google, cosas como http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_Rep%C3%BAblica_Democr%C3%A1tica_Alemana, pero no puedo mantener una opinión bien fundada al respecto. Lo que relata la web aludida respecto al nacimiento de la RDA bajo control soviético me parece un a revolución en toda regla, no sólo política sino económica, industrial, agrícola, social. No entro a juzgar nada al respecto, tan sólo su carácter de destrucción de lo que quedara de la Alemania que votó a Hitler y luego hizo la guerra. Ignoro ahora cuál fue el paralelismo con la que a su vez se convirtió en la occidental RFA. En todo caso, supongo que se le impuso su constitución política y no sé decir nada sobre aspectos económicos ni sociales.

    En todo caso, tal revolución es plausible que sea llevada a cabo por los vencedores sobre un país vencido. Cuál pueda ser la revolución a llevar a cabo en el propio país tras la derrota policial de una banda terrorista que ha calado hasta los huesos a parte de la población de la región sobre la que fundó su programa político, se me hace complicado de formular. Creo que sólo cabe la intransigencia del Estado en la persecución de los restos de la banda hasta su desarme explícito y en la atribución sin fisuras a la banda de su responsabilidad criminal. Lamentablemente las legislaturas de 2004 a 2011 relativizaron tal actitud del Estado, hasta el punto de que el Tribunal Constitucional determinó la legalidad de sus terminales políticos y éstos fueron ratificados por el éxito en procesos electorales. Posteriormente, en esta legislatura determinadas decisiones judiciales, nacionales y europeas, han contribuído a dividir a la opinión pública española en torno a la intransigencia del Estado, culpando inexplicablemente al ejecutivo de tales decisiones judiciales.

    En tal circunstancia, la situación necesariamente se torna lenta y claroscura. De nada sirve la rabia como sustituto de lo que podría y debería haber sido un equivalente doméstico a la revolución aludida. Sólo cabe continuar con el funcionamiento a rajatabla del Estado, de su ejecutivo, de su judicial y no veo en este momento el papel del legislativo. Seguir deteniendo y condenando a etarras. Pero a la vez seguir contemplando cómo los que cumplen sus condenas salen -¡naturalmente!- a la calle y rehacen sus vidas, con representación y a veces gobierno político en determinadas instituciones. Lenta y claroscura: así será la evolución del fin del terrorismo etarra y de la pudrición ética que ha inducido en parte de las sociedades vasca y española. Y con una posibilidad siempre abierta: que un cambio de mayorías parlamentarias continuara con la política de 2004-2011 y produjera soluciones más rápidas, más nítidas y más terribles. Ya se apunta en determinadas sugerencias de pacto PSOE-Bildu para hacerse con el control del gobierno navarro: aún no hemos vito nada, o no hemos terminado de verlo todo.

  63. Isaías dijo:

    Impresionante. ¡¡Gracias!!

  64. Temístocles dijo:

    Insisto en las similitudes del nacionalismo radical con la psicopatía.
    No nos debe sorprender tanta insistencia en la reconciliación, en olvidar el terror pasado, en mirar al futuro con ilusión, en abrazarnos a los verdugos…
    Ted Bundy en el teléfono de la esperanza, léase a Anne Rule.

  65. Don Temístocles, lo que ocurre es que todos los nacionalismos desembocan en el nacionalismo radical, y lo más suave que se puede decir de los nacionalistas que ya han desembocado donde tenían que desembocar es que están como una cabra.

  66. Temístocles dijo:

    De acuerdo, don Vicente. El nacionalismo genera psicopatía pero eso no es locura, no es estar como una cabra, es explotar (discriminar, robar, expulsar, exterminar al otro) con plena conciencia (nacional).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s