Era hermosa. Tenía una de esas bellezas casi transparentes más propias del amor cortés que del afán carnal. Había nacido en Utrecht (toda ella era un tratado) y acababa de cumplir los 60 en a la hora de una muerte que a todo el mundo se le antoja muy temprana.*
No recuerdo cosa alguna de valor en la película que la convirtió en estrella, aparte de su hermosura vulnerada. No tuve la curiosidad de leer la novela de Emmanuelle Arsan (para qué, si ya había visto la película) pero queda el guión, la puesta en escena de Just Jaeckin (una fotografía en tonos pastel, que sin ser ‘flou’ debía bastante a David Hamilton), la interpretación y sobre todo, los personajes y su relación con la historia.
Quede constancia de que ‘Emmanuelle’ formó parte del ‘pack’ causal que me llevó a mí a Lisboa en el verano del 74. La primera causa era la Revolución de los Claveles que había eclosionado cuatro meses antes y que tantas esperanzas había despertado entre nosotros. Una cantidad apreciable de españoles nos empeñamos en mirar al general Díez Alegría y verle con monóculo. La compra de libros y discos y la asistencia diaria a los cines que programaban películas para españoles, eran el segundo motivo. Allí vi no poca basura panfletaria, cine cubano, una surrealista película de Fernando Arrabal, ‘Viva la muerte’ y, naturalmente ‘El último tango en París’ y ‘Emmanuelle’. Completaban la jornada la diaria manifestación que arrancaba del Terreiro do Paço con la misma puntualidad que las sesiones cinematográficas: a las siete y media de la tarde. No importaba contra qué; todas eran causas justas. Tampoco importaba hacia dónde era la marcha; se hace camino al andar.
No eran comparables ‘El último tango’ y ‘Emmanuelle’, como no eran comparables Bertolucci y Jaeckin. Entre las dos protagonistas no había parecido físico, pero sí vital. Ambas se convirtieron en mitos sexuales en sus (respectivas) primeras películas a unas edades (20 y 22 años, respectivamente) en la que tiene que ser difícil asimilar el éxito. Ninguna de ellas revalidó su éxito en otra películas. Schneider tuvo una oportunidad en ‘El reportero’, de Antonioni, y Kristel la suya en la película de Chabrol, ‘Alicia o la última fuga’. Pero no hubo suerte.
Las dos fueron juguetes rotos y víctimas de sus adicciones. María Schneider la precedió 20 meses en su muerte, también debida al cáncer. Ambas películas eran profundamente decepcionantes para una parte de los turistas españoles que cruzaban las fronteras de Portugal y Francia para verlas. Quienes buscaban sexo se encontraban desconcertados en un caso con el dramón de Bertolucci y, en el segundo, con la nadería esteticista de Jaeckin. Unas tetas y un pubis no justificaban un viaje muy largo. Poco tiempo después el cine español mostró al mundo la primera entrepierna femenina: la de María José Cantudo, entrevista en un espejo en ‘La trastienda’, impresionante historia adúltera entre la enfermera Cantudo y un médico del Opus en el marco incomparable de Pamplona. No había color, claro.
Sylvia Kristel era muy guapa, ciertamente, y tenía un cuerpo espectacular, pero erotismo, lo que se dice erotismo, había más en cualquier catálogo de modas de Helmut Newton. No puede haber erotismo donde no hay personajes. Ni uno solo de los caracteres de Emmanuelle tiene algo parecido a una personalidad, carne, sangre o pasiones. Ninguno de ellos hace a lo largo de la película una sola afirmación que tenga que ver con su trabajo, aunque todos vagan en un ambiente diplomático, mera excusa para retratar paisajes exóticos. Entre todos ellos me dio especial pena Alain Cuny, en el papel de Mario. Un anciano a medio camino entre sátiro y gurú del sexo, que propone a la pobre Emmanuelle un viaje iniciático, una mera coartada mística para tirarse a la tontita.
No se vea en esto una añoranza de la lucha de clases en una peli porno. Quizá nostalgia de Howard Hawks, un cineasta cuyas historias de amor, crímenes, comedias o aventuras se desarrollan siempre en el entorno del trabajo de los protagonistas. Después de todo, como él decía, los humanos pasamos la tercera parte de la vida en nuestra actividad laboral, pero ya que hablamos de esto, los personajes que rodean a Emmanuelle cumplen rigurosamente el retrato de la vida sexual de la burguesía que pintaban Marx y Engels en el ‘Manifiesto Comunista’: “A nuestros burgueses no les basta con tener a su disposición a las mujeres y a los hijos de los proletarios ¡y no hablemos de la prostitución oficial!, sino que sienten un grandísimo placer en encornudarse mutuamente…”.
Me impresionaron su cara y su cuerpo, a qué negarlo, pero la película me pareció de una inanidad casi inaguantable para entonces. Sólo me rescató unos minutos del tedio una escena de cabaré en la que una bailarina thailandesa se fumaba un cigarrillo con los labios verticales, no recuerdo si mayores o menores. Probablemente esta secuencia sería lo único que hoy guardara una cierta capacidad de transgredir, al vulnerar la Ley Antitabaco tan minuciosamente prohibitiva que había elaborado con tanto celo la entonces ministra de Sanidad, Elena Salgado: “A ver qué hace esa señorita fumando en su puesto de trabajo”. El problema era el público, claro. Después de aprobada la Ley, el mismísimo presidente del Gobierno que la impulsó, negoció el salvamento del Estatuto catalán, compartiendo en su despacho varias labores de tabacalera con Artur Mas.
Ha muertoa los 60, decía, cuando su cuerpo y su cara ya no guardaban ni remoto parecido con los que tan generosamente mostró en aquella peliculita. Había algo de dulzura en su mirada todavía, quizá la suficiente, para que alguno de sus nietos escribiera un libro titulado ’La abuela más hermosa del mundo’.
* En Amsterdam, no en París, como escribí ayer por fiarme del primer teletipo que leí.




Las amistades peligrosas
La escopeta nacional
Las amistades peligrosas II
Buenos días a todos.
In memoriam
Buendía.
Silvia, una belleza que no necesitaba argumentos.
Felicidades a D. Enterrador por su piopio. Hay un ondulado pero no he enitendido quien.
“No recuerdo cosa alguna de valor en la película que la convirtió en estrella, aparte de su hermosura vulnerada.”
Qué injusto, patrón. La película sí que tiene sus cosas de interés. Sin ir más lejos, la escena del avión tiene una fuerte carga profética de lo que sería unos años después el trato al pasajero por parte de compañías como Ryanair. ¿Y qué habría sido de los fabricantes de butacones de mimbre? Tienen mucho que agradecerle, incluso más que los fabricantes de derivados lácteos a El último tango.
D.E.P., Sylvia Kristel, bella mujer.
En Pravda: Los presos de ETA anuncian su voto a EH Bildu.
Oh, vaya. Conmocionado me hallo por la sorpresa.
El enlace que les puse antes era el del día de ayer. A er si ahora. In memoriam
“Aver que hace esa señorita fumando en su puesto de trabajo”
Yo vi “El Último Tango en París” y “Enmanuelle” ya talludito y ambas me parecieron un coñazo de películas (les dejo libertad para que interpreten el adjetivo que he usado). Aunque pienso que fue mejor iniciarse en el cine erótico con esas películas que con las de Esteso y Pajares que fue mi caso.
Buenos días.
En la otra entrada están a Rolex.
Ya que ha citado el Patrón a David Hamilton recuerdo que también vi su película “Bilitis” y por desgracia la sigo recordando porque todavía no lo he superado.
En fin, un recuerdo a estas dos actrices que han fallecido por el maldito cáncer y aprovecho para enviar un fuerte abrazo a todas las mujeres que luchan para superar el cáncer de mama. Hoy es el día para recordarlo.
Por esa película hay en muchas casas un sillón de mimbre donde asientan las fantasias, pero sólo las fantasía.
…pero sólo las fantasías.
Buenos días. Me imagino al Patrón, barbado y vestido de pana, cantando “Grándola, vila morena” y gritando “O pobo unido, jamáis será vencido”, después de ver sus sesiones de cine golfas, o progres. Supongo que en las manifestaciones caminaría por la calzada, aprovechando que no pasaban los coches, porque para andar sobre los infames adoquines de las aceras lisboetas hacen falta zapatos con una suela bien dura, por lo pedregoso y poco llano del terreno.
En cuanto a las películas, recuerdo haber leído que la película más vista de Portugal, antes de la revolución, era: “No desearás al vecino del quinto”, de Alfredo Landa.
Emmanuelle: El bello público.
Don Santiago
Pues aunque a mí “Emmanuelle” no me dice gran cosa, que yo soy “chica”, y me pareció la protagonista monilla pero cursilompia, y que además , puestos a ver ese tipo de cine, prefiero lo que se suele llamar porno duro, que por lo menos se puede aprender algo, el caso es que a mi marido es una película que le encanta ( que fuimos juntos a ver a Biarritz, y que yo le regalé en VHS primero, y en DVD después ).
Yo creo que es una película perfecta para señores ; erótica pero no basta, y con una protagonista con aspecto de chica salida de un colegio de monjas.
Ahora, cuando le cuente a mi marido que se ha muerto, y que ya tenía 60 años, se va a llevar un disgusto. Pues casi, no se lo cuento, que se entere por su cuenta. O mejor todavía, que no se entere…
!Cómo que unas tetas y un pubis no se merecen un viaje largo! Pues claro que si. Tantas horas viendo pelis S en la adolescencia no han podido ser en balde!!!!
verdes saludos
Venancio
Viejecita, bienvenida. Espero que el viaje haya sido estupendo.
Yo también soy de las que no cuentan al marido las bajas que de los conocidos que vienen en las necrológicas diarias. Son tan frecuentes y tan descorazonadoras que total, pá qué.
No recuerdo haber visto la Emmanuelle en aquellos tiempos, aunque si luego, en la tele, cuando ni siquiera era atrevida.Completamente chorra.
Pobre Krystel, que a esa carita de ángel no le cuadraba nada el papelón de putón. La pobrecilla mucho más parecía la víctima de un macro muy desaprensivo que de liberada sesuá.
Revolución y Sexo en Portugal: jóvenes y lusos.
Jó, Luigi, no defrauda nunca, sus frases iluminan la cubierta.
Qué cursi me ha quedado, pordió, pero es que es verdad.
Buenos días.
En la época que se estreno la película, a servidor le parecía buenorra hasta Lola Gaos, pero luego más adelante, con el gusto más definido, Kristel me parecía demasiado frágil, como dice el Patrón casi transparente, eso no quita que no tuviera su encanto, pero uno y no sé si Don Uno prefiere a mujeres más contundentes. En fin, descanse en paz.
Suscribo lo dicho por el capitán Alatriste,: un fuerte abrazo y mucha fuerza a las mujeres que están luchando contra la terrible enfermedad.
Aunque sea muy temprano para la música, sirva esto de homenaje a una luchadora:Luz Casal
Yo creo, patrón, que, como dijo ayer don Penalty y Expulsión, esto pide a gritos una nueva serie: Las mejores buenas.
Y luego reflexionamos sombre el machismo, o no, de la expresión. Y de todas las paradojas que provocan ambos títulos, que nos vamos a partir.
Emmanuella y ellos
+
Gracias, Miss Cat.
Buenos días
Yo siempre que me acuerdo de Emmanuelle me hago la misma pregunta, ¿porqué la Junta de bandoleros andaluces gasta dinero en dar clases de masturbación a los niños? Si les pusieran a Sylvia Kristel, aprenderían rápidamente y más barato.
Como actriz muy flojita; pero sin ver la estadística y a la vista de las colas de emberracados que salían del cine, es muy probable que la población española tuviese un considerable aumento 9 meses después del estreno de la película. Veníamos de la época oscura, al menos yo, y Sylvia Kristel era… jo
Felicitaciones a los ondulados y demás …ados
Yo vi en Paris Enmanuelle y El último tango y salvo pchesss no se me ocurre nada que decir. Bueno si, que me alegro de que noy no toque hablar de Cataluña salvo para desear bon dia a los remeros de por allí.
Esa película la vi en París el 15 de julio de 1974, la noche en que me abandonó una novia que tenía y me fui al cine para no ver como se iba. No me gustó nada y tampoco me consoló la ‘frágil belleza’ de Kristel. En cambio me hizo un efecto vigorizante la botella de Ballantyne’s que nos bajamos de madrugada unos amigos recién llegados de Londres y yo.
Silvia era cuatro años más joven que yo y dos más joven que mi ex-novia. Siento mucho su muerte y su enfermedad.
Felicitaciones a D. Enterrador
Aquí estamos a setas.
El Patrón:
“Poco tiempo después el cine español mostró al mundo la primera entrepierna femenina: la de María José Cantudo, entrevista en un espejo en ‘La trastienda’….”.
Yo creo acordarme que era “negra zahína”.
D. Rubín juraría que el ondulado ha sido D. Serendipity (no sé si se escribe así) por Colón era tan catalán que a la isla que descubrió la llamó La Española. Cito de memoria porque no he podido encontrarlo en la entrada de ayer.
Por cierto, D. Rubín aprovecho para darle las gracias una vez más por sus enlaces. El de hoy da miedito por ustedes. Si con algún infiltrado en el INE esos malnacidos podían hacer tanto daño, qué no podrán hacer con tantas alimañas incrustadas en todas las instituciones.
- Oye, ¿tú viste El último tango en París?
- No. Tuve que esperar a que la pusieran en Bilbao.
–
Enhorabuena D. Enterrador.
Ahora lo entiendo, el ondulado de hoy no es el remero Serendipity (como quiera que se escriba) sino Serendipio, el nº 6 del blog del Patrón en El Mundo.
Ejem… optando por una localidad en la nevera, con derecho a un Cuba-Libre.
¿Cómo se llaman las casas de putas entre los esquimales?
Putiglús.
Precioso homenaje para un personaje tan limitado, del que es difícil extraer tanto como usted hace PATRÓN.
Doña PussyCat 10’08
Muchas gracias por su bienvenida. He ido por primera vez a Roma, estos días pasados, y, me han gustado mucho la gente local, las terracitas por todas partes donde poder comer de cine a cualquier hora, y eso de que en cada esquina, de repente apareciera una maravilla de ruina romana, a veces incluso con construcciones mucho más tardías por encima integrando las construcciones romanas como parte baja de edificaciones en uso.
Pero en cambio, lo del Vaticano, la capilla sixtina, el moisés, San Pedro, me han decepcionado bastante. Solo faltaban las velitas y el Ave Ave Ave Maria para creerse en Lourdes…¡Y eso que no hicimos cola para las entradas, que las compré por internet desde Madrid , que si no, no sé !
Claro que por lo visto es año santo, y la Plaza de San Pedro estaba llena de gente haciendo cola a un lado y a otro para poder entrar a ganar el jubileo, y el centro de la plaza, lleno de sillas plegables para que los peregrinos se pudieran sentar a escuchar al papa.
Y para ver la capilla sixtina, (de la que tengo libros y libros, donde se ve con todo detalle ) medio mareada ya de tanta vuelta, desde abajo, y como en el metro invadida de grupos de viejecitos y de japoneses con sus guías que les iban explicando a donde había que mirar , y cuando decir oooo y aaaaa, te hacían recorrerte antes salas y salas con minerales, con pinturas modernas, con mapas, con tapices, todas llenas de tenderetes para que picaras y comprases algo. Y cuando ya habías visto la capilla sixtina, y lo que querías es salir a toda pastilla, no te dejaban, y tenías que seguir dando vueltas y más vueltas.
Comprendo que decir esto es una herejía, pero la verdad es que me gusta más el viaje a San Sebastián, con el paseo por Miraconcha, con la parte vieja, con ir a ver las olas al paseo nuevo, y luego ir a comer a Salduba, a La Nicolasa, a Recondo, al Akelarre, a tomar sardinas y caraquelas al puerto…
Huy, le van a crucificar, amiga Viejecita 4:36, por poner por delante a San Sebastián que al Vaticano y sus tesoros. Pasión de donostiarra, sin duda. Y le aseguro que hoy no le gustaría andar por lo Viejo, que Bildu cierra su campaña electoral en la Plaza de la constitución, donde han instalado un enorme tinglado en previsión de diluvio. No caerá esa breva…
De los sitios que añora, dos ya no existen. Nicolasa plegó hace tiempo, lo regentó en sus últimos años Castillo, que no tenía aquella charme que le daba su anterior dueña y poco a poco sucumbió a la crisis. En cuanto a Salduba hace todavía más tiempo que no existe. Aquel arroz con almejas, aquellos chipirones y hasta las excelsas croquetas quedaron para siempre solamente en nuestra memoria. Recondo sigue, con magnífica cocina tradicional y con su fastuosa bodega, que a riesgo de que me tachen de bilbaina, diré que es de lo mejor del mundo. Akelarre también está pero la cocina imaginativa que practica junto a los desorbitados precios, hacen que los gatitos no vayamos ni de broma. Las sardinas sí que están en el puerto y las carraquelas también. Y las quisquillas y las nécoras, que ahora se pueden comprar en una marisquería que abren el verano en el muelle.
A ver cuando nos da la gratísima sorpresa de visitarnos.
Yo contemplé en su salsa francesa tanto a Sylvia como a María Schneider. La primera era una preciosa y natural modelo; María, la frescura personificada.
A ambas les pasó -salvando las distancias, obviamente- lo mismo que a Nacho Vidal estos días con su protuberancia: que hicieran lo que hicieran a partir de entonces, la cruz que llevaron a cuestas siempre fue la misma.
EQM
Por favor:
Nunca he visto ninguna película de Nacho Vidal, y hablan tanto ustedes todos de él, que me ha entrado la curiosidad.
¿Se atrevería alguien a recomendarme una película suya para comprarla en DVD y verle en plan triunfante ? ( Me juego un helado de chocolate a que voy a tener menos recomendaciones que Arcadi Espada contestaciones claras a su encuesta ).
Doña Pussy Cat
Akelarre también está pero la cocina imaginativa que practica…
¡Y tan imaginativa! Como que una vez, se me ocurrió tomarme una de esas piruletas de helado de tinta de chipirones que te ponen allí de regalo aunque no lo hayas pedido, y me dio un cólico horrible, que creía que me moría. Se conoce que le habían dejado hacer el helado a algún aprendiz, que quiso agilizar la receta, y congeló la tinta sin haberla hervido bien antes, y como la tinta de calamar es venenosa en crudo… ¡ Menos mal que no me tomé la piruleta de mi marido, que la dejó sin probar, que si la llego a tomar, cualquiera sabe !
viejecita 7:57 pm, él comentó en El Mundo que escogía ‘Las esclavas de Nacho’, pero creo que quería decir ‘Nacho y sus esclavas’.
No tengo criterio propio al respecto porque no es un género que conozca suficientemente y, además, no la he visto.
EQM
Muchas gracias Don Quicio
Dña. Viejecita…
No me causaría ningún reparo recomendarle algún título, pero mis gustos van por el transgresor porno clásico y, aunque creo haber visto uno o dos títulos de Vidal (no más), no consigo ni recordarlos…
Dele al pesado del Siffredi, que obtendrá lo mismo. O, en plan clásico, a John Holmes… De “El Goncho”, ni le hablo…
Ahora vuelvo, para homenajear a Sylvia…
O algo así…
Yo también dejo unas lágrimas por Sylvia.
Una transgresora, rebelde y guapa, que se atrevió a romper con una sociedad aburrida.
(la pobre no supo que años después, los españoles íbamos a donar millones para que las ONG estudiaran como estimular el clítoris. nació antes de tiempo)
(sigo con pena)
Sé que suele ser difícil defender ante una mayoría la postura (sin segundas) de un actor del género soft o hardcore. Y eso, sin llevarlo al extremo de mi admirado Antonio Escohotado, que los sitúa en el estrado de los semidioses contemporáneos…
Linda Lovelace, María Schneider o Kristel fueron hijas predilectas de su tiempo, de su valor, de su inmoderada y benéfica falta de pudibundez y de la puntería de algunos que creyeron y/o se aprovecharon de ellas. Tuvieron por unos momentos el mundo a sus pies, que queda más tibio que aquel “la cima del mundo” de Cagney, que en el universo del cine tiene más clase. Pero “Emmanuelle” y sus primeras secuelas, rompieron taquillas, esquemas, creando un estilo, blando, pero que hizo llegar ciertos placeres de la carne, ciertas tentaciones, al gran público, comenzando por institucionalizar en “Mile High Club”, que pueden buscarlo en Google o preguntarle a nuestro querido Garikoitz Lindbergh…
Kristel no tuvo suerte y no sé si talento, más allá del género. Una Lady Chatterley, una Mata Hari, una Madame Drácula y un par de entradas en cine comercial para toda la familia, como aquel último Aeropuerto, “Concorde 80″ en el que el aguerrido Delon -según confesión de ella en sus tristes memorias- la rechazó durante el rodaje.
El icono perdurará, más que la novela (al contrario que Martínez Sierra, la novela fue escrita por el marido de Arsan, pero ella la vendía mejor) con sus desnudos, sus ambientes orientales corrompeoccidentales, sus burgueses clubs de campo postcoloniales, el collar de perlas y las sillas de enea.
El softcore es femenino… Un hombre desnudo, sentado en una silla de enea, hace votos para que se le escurra un huevo en el entretejido y culminar haciendo el ridículo con un incómodo y doloroso retortijón escrotal…
Oposiciones a neverra.
- Que pase Nacho Vidal.
- Señoría…
- ¿Sabe usted por qué ha sido detenido?
- Ni idea, señoría. No sé por qué coño me han detenido.
artaniX
¿Una silla de enea, don Artanis?
¿Se refiere usted a la que se rifa este domingo? ¿La de Lujuria Enea?
El genial D. Artanis dijo:
Un hombre desnudo, sentado en una silla de enea, hace votos para que se le escurra un huevo en el entretejido y culminar haciendo el ridículo con un incómodo y doloroso retortijón escrotal…
No había visto mejor reflexión filosofal desde Juan Duns Scroto.
Si se votara por Lujuria Enea, casi no habría abstención…