Parmenio
Las películas, salvo las francesas, son artefactos donde pasan cosas. Esas cosas les ocurren a los personajes que reaccionan ante ellas y así se van dando a conocer al espectador y hacen avanzar la historia hacia su desenlace.
Una de las formas de hacer reaccionar al protagonista es enfrentarlo a un antagonista, el malo, algo o alguien que le obligue a tomar decisiones, a mostrarse y conseguir nuestro cariño, nuestra empatía, conseguir que nos identifiquemos con el personaje para así acompañarle hasta el final de la película. El antagonista es tan importante que podemos decir que un protagonista será tan bueno como el antagonista al que se enfrenta y es así hasta el punto que protagonistas mediocres se elevan por el impulso de grandes antagonistas, de grandes malos. Como los tres plastas de “Tiburón” (S. Spielberg, 1975) que acaban pareciendo algo gracias a un gran malo, irracional, listo y constante; un malo que sirve además de metáfora de cualquier cosa: de la fuerza de la naturaleza, del progreso, del hambre en el mundo o la arquitectura contemporánea; cualquier cosa puede ser representada por el tiburón que colocó a Spielberg en la lista A. O como los hermanos insufribles de “Star Wars” (G. Lucas, 1977), personajes planos elevados a alturas olímpicas por un malo gigantesco, un tío que lo mismo te corta un brazo que te declara su amor paterno, un malo que obliga a George Lucas a hacer seis películas para contar su historia.
El cine ha dado infinidad de grandes malos, llevamos más de un mes con ellos, pero ¿Qué pasa cuando el malo no es el antagonista sino el protagonista, como el Ripley que trajo Artanis? ¿Qué pasa cuando el espectador se identifica con el malo, cuando surge la empatía como le ocurría a Navarth con Tony Soprano? Pues lo que ocurre es que te lo pasas enorme porque al placer de engullir palomitas unes las sensaciones derivadas de hacer putadas al personal, algo que en la vida civil te está vedado salvo que te dediques profesionalmente a la política.
Mi primer malo empático nació para el gran público como no-protagonista pero fue tal la fuerza del personaje que ha provocado precuelas, secuelas y creo que hay en marcha una serie de televisión centrada en él; porque es un personaje que te hace pensar que sí, que es una mala persona, de hecho está en la cárcel y no deseas que salga nunca pero, en el fondo, en el fondo deseas, como dice Robert McKee en su curso de guión: si yo alguna vez fuera un sicópata asesino multireincidente y caníbal, me gustaría ser como Hannibal Lecter (cito de memoria). Ahí se ha producido el milagro del cine.
Porque “El Silencio de los Corderos” (Jonathan Demme, 1991) es una máquina muy bien hecha. Sobre un buen libro de Thomas Harris, un Anthony Hopkins gigantesco y bien dirigido crea magia con el guión de Ted Tally, comiéndose en pantalla, figuradamente, a una gran Jodie Foster y no figuradamente a varios secundarios. Es tal el éxito del personaje que para la secuela: “Hannibal” (Ridley Scott, 2001), se contrata a una figura de la dirección comparable a Demme y para hacer crecer al personaje se confía en escritores de primerísimo nivel, los talentosos Steven Zaillian (La lista de Schindler) y David Mamet (El cartero siempre…). Y lo consiguen.
El motor vital del doctor Lecter es la obtención de placer, es un hedonista que deriva su placer personal del lujo, el buen gusto y unas maneras exquisitas, eso es lo que mueve al personaje: ropas de lino, hilo, lanas frías y seda perfectamente planchadas, Panamas en verano y Fedoras en invierno, el estudio que proporciona conocimientos oceánicos sobre el Renacimiento, su música y sus pintores, sus poetas y literatos. Papelería de algodón donde escribir con plumín. Gran conversador, amante del buen vino y, de alguna manera, de la buena mesa. Incapaz de decir una ordinariez o de comportarse de manera ineducada. Convincente. Y sí, un poquito antropófago, pero se lo hace perdonar; siendo más precisos, se lo hace olvidar.
¿Cómo? Mediante la obtención de empatía generada por la profundidad que sus contradicciones otorgan al personaje; ese es el secreto del oficio de los buenos escritores. Porque aunque don Hannibal hace cosas terribles, sería incapaz de hacer algo que nos avergonzara; porque está en la cárcel sí, pero tiene la celda como una patena; porque no se quiere comer a Clarice, o sí, pero de otra manera; porque, aunque no concede un gran valor a la vida ajena envidiamos su inteligencia y su erudición; porque no dice tonterías y aunque come cosas raras no te lo imaginas dándose un atracón.
¿Es malo? Sí, el demonio, pero quieres ser como él. ¿Cómo no vas a querer ser alguien que sabe que cuando el flauta de la Filarmónica de Baltimore entra siempre tarde lo que hay que hacer es ragout? ¿Cómo no adorar a quien es capaz de convencer a un gañan de que se suicide por haber sido ordinario con la agente Starling? ¿Cómo no querer ser alguien capaz de maridar el hígado de cartero con Chianti? Sí, queremos ser Lecter porque puede que destripe a unos cuantos secundarios pero antes se amputaría él una mano que dañar a su amada aunque ésta no le corresponda. Los valores positivos asociados al personaje consiguen hacernos olvidar sus gustos gastronómicos. Como nos pasa con Arcadi Espada.
Don Hannibal Lecter es muy grande y en él vemos muy bien el proceso de generación de empatía pero, para mí, el mayor malo empático de la historia del cine es otro no-protagonista. Aparece en una película que trata del poder y se desarrolla en el mundo de la Mafia donde vemos como un universitario y héroe de guerra condecorado es absorbido por las relaciones de poder y acaba, forzado por las circustancias, haciéndose con las riendas de una gran organización criminal: “El Padrino” (Francis Ford Coppola, 1972), un Everest del cine.
El malo empático es don Vito Andolini, el personaje representado por Marlon Brando, el padre del protagonista Michael Corleone. Vito Andolini es un señor que metaboliza poder, alguien que produce miedo y exige respeto a todos los que le rodean (respeto: el equivalente en términos de poder al amor de las relaciones afectivas). Don Vito ocupa el lugar más alto en su mundo. Sería Henry Ford en un universo de industriales, Napoleón en la historia francesa, Fred Astaire si bailarín o doña Concha Piquer en la música popular española; pero la película se desarrolla entre gangsters y – necesidades del guión- don Vito dedicará su vida al delito y lo hará sin pestañear, de forma natural y exitosa.
Los guionistas, Mario Puzo, el autor del libro y el propio Coppola construyen un criminal que sólo produce admiración. Su motor vital es el poder y, de nuevo, un gran trabajo de escritura obtiene profundidad mediante contradicción porque en este criminal absoluto admiraremos, sobre todo, su honestidad y su seriedad. Un profesional de los pies a la cabeza que se rige por un estricto código de ética.
A don Vito se le puede intentar asesinar e incluso matar a un hijo, no se va a enfadar por eso. Entendámonos, no se enfadará pero matará tanto a ejecutores como a instigadores y a los peatones que tengan la mala suerte de pasar cerca, pero matará sin acritud: eso son cosas de trabajo; pero, cuidado con faltarle al respeto, por ahí no pasa; se ofende cuando Bonasera le toma por un asesino, le veremos enfadado cuando su hijo Sonny se atreva a llevarle la contraria en público y hará algo parecido a gritar cuando note que le administran la información, ocultándole que Michael está huido.
Porque puede que el Sr. Andolini ordene dar palizas para complacer a sus invitados, pero lo hará asegurándose de la profesionalidad del ejecutor, alguien que no “se deje llevar”, porque don Vito Andolini sabe que: “a pesar de lo que piensen de nosotros, no somos asesinos”. Son otra cosa. Don Vito Corleone es un hombre de honor y admiramos en él la honorabilidad. Es un criminal de tomo y lomo, pero honorable y serio. Y un gran profesional de la gestión al máximo nivel. Tanto su forma de negociar el convenio sectorial de la industria del asesinato, extorsión y contrabando como la transición generacional en su empresa deberían estudiarse en las escuelas de negocios.
Todos estos valores positivos nos hacen empatizar con don Vito, nos hacen olvidar que mata, extorsiona y roba porque nunca, nunca, traicionaría su rígido código de conducta. Ni permitiría hablar de trabajo en la mesa del comedor. Ese es nuestro Vito. Eso es un señor.
Y tras un malo que enseña muy bien el proceso de generación de empatía como Lecter y el, para mí, mayor malo empático de la historia del cine, don Vito, aquí está mi malo empático favorito. Clint Eastwood es como los constructores listos, no hace los cálculos de estructuras si no sabe hacerlos, él contrata a quien sepa. El Sr. Eastwood actúa, dirige, produce y, en ocasiones, hace la música de sus películas pero no las escribe, sabe que no sabe. El guión no es literatura, el guión es estructura y la construcción de personajes no es la parte más fácil de esa profesión. David Peoples (Blade Runner, 12 monos) escribió “Sin Perdón” (Clint Eastwood, 1992), una película que superó cualquier expectativa, devolvió el western a primera fila y produjo, junto con un puñado de Oscars, un personaje monstruoso en todos los sentidos: Will Munny, el protagonista interpretado por Eastwood.
Hemos visto que Lecter es un hedonista y Andolini un capitán de empresa; Will Munny
no es nada. Mejor dicho, Will Munny es un nada. Will es pobre como una rata, un granjero que no sabe desempeñar su trabajo, un padre incapaz de sacar adelante a sus hijos, es viudo y es un asesino. Sólo sabe matar y ha matado mucho, con y sin motivo, pero se está quitando; se lo prometió a su esposa muerta y va a cumplir su palabra. Ha cambiado, ya sólo es una persona corriente y lo repite tanto que sabemos que es necesariamente falso. Will Munny sigue siendo un asesino, lo sabemos desde que sale de su casa en las primeras escenas y le acompañamos gustosos hasta el final de la película.
Y ahí es donde Peoples demuestra su capacidad porque este individuo cuyo motor vital ignoramos – yo por lo menos – salvo generalidades como vivir o tirar pa’lante, éste criminal conseguirá que empaticemos con él, un asesino despreciable, por su humanidad: porque es como nosotros, porque nosotros también nos estamos quitando de cosas que seguimos haciendo, porque nos mueve la amistad y no queremos ver el cadáver de nuestros amigos a la puerta de un bar, porque cuando hacemos cosas que están mal y sabemos que están mal nos decimos que ya no las vamos a hacer más, y sabemos que volveremos a caer. Eso es la humanidad.
Una cosa es que el guión sea estructura y no literatura y otra es que el diálogo no pueda ser una obra de arte. Yo soy Will Munny por esta perla buenista:
- Es usted un miserable y cobarde hijo de perra. Ha matado a un hombre desarmado.
- Pues debió haberse armado cuando decidió decorar su bar con el cadáver de mi amigo.
Señoras y señores: William Munny, de Missouri.




Buenos días
dominical y alegre
Tu quoque Parmenio, fili mi
Gran entrada don Parmenio, brillante como siempre.
Muchas gracias.
Don Parmenio, excelente entrada y bienvenido al Olimpo de los llamados a compartir entrada, clase remera superior.
Y buenos días a todos.
Inconmensurable, Parmenio. Cuando recoja mi mandíbula escribiré algo de más enjundia. De momento, permítame aportar la perla que también a mí me hizo munnysta hasta las trancas.
Muy buenos días a todos.
¿Qué decir? Una Parmenialidad.
Don RORSCHACH, matar a un hombre es algo muy duro, pero es algo que Boli y los demás asesinos de ETA lo hacen con gran placer.
Juaristi dominical
——–
Don Parmenio, a sus pies.
Buenos días.
No sabía que comer hoy. Después de leer la entrada, me he decidido por el salmón “maridado” con eneldo. Lástima que no tenga a mano una capilla de Eurovegas para llevarme al salmón vestido de Elvis.
Hay que ver los estragos que está haciendo la LOGSE ….
Buenos días a todos.
In memoriam
Ya puede usted decirlo, d. xcomentar. Será por culpa de la LOGSE que algunos hacen el ridículo al ignorar la 3ª acepción de “maridar” y su frecuente uso como término gastronómico. O será más bien burda presunción y desahogo. Vaya usted a saber (literalmente).
¡¡¡ Bravo Don Parmenio!!!
Una gozada de entrada.
Porque esos malos “quisibles” que trae hoy, serán malos, pero están perfectamente educados, y tienen unos modales exquisitos.
Como decía Perez Reverte no se donde , ( y cito de memoria ), ” ese tuteo, ese ¡jo colega !perpétuo que tenemos aquí, hace añorar a esos bandidos mejicanos, que le paran a uno y le dicen : mis disculpas caballero, pero sintiéndolo mucho , voy a tener que pegarle un tiro…”.
Los malos actuales ( y entre esos malos no incluyo sólo a los asesinos y terroristas ), que pretender culpabilizar a sus víctimas, rebajarles su categoría humana, como si fueran alimañas, o moscas, lo hacen por pura cobardía. Les da miedo la responsabilidad por sus actos, las consecuencias de sus actos, ( o de sus soflamas de todo tipo ).
¡Muchas Gracias. Estupenda manera de empezar el domingo!
No era ni una cosa ni la otra. Era una broma. No era necesario tomárselo así ni remitirnos a la wikipedia, recurso tan facilón como poco fiable de los estudiantes de la ESO
Felicitando al que ha compuesto la entrada (hay que ver lo bien que escriben!), me gustaría recordar que el primer Lecter (si bien aparecía como Lecktor) fue Brian Cox, en la película Manhunter (Michael Mann -1986-) primera adaptación de “El Dragón Rojo” de Thomas Harris.
Buenos días a todos
Aunque no lo firmara.
Buenos días a ambas bancadas.
Don Parmenio, sencillamente genial, todo un placer empezar el día con una entrada así.
Al describir Vd. el proceso de generación de empatía en el espectador por parte del personaje de Anibal Lecter no he podido evitar trasladar ese proceso a nuestra actualidad político – criminal.
También quienes son un poquito asesinos saben hacer que muchos lo perdonen y otros lo olviden. Y salgan a la calle, incluso simpáticas viejecitas y ancianos de oxidadas articulaciones para exigir que otros malos (o los malos Otros) no los hagan sufrir más y los pongan en libertad.
Buenos días. Cielo azul, muy fresco en la bahía. Precioso.
Parmenio, genial, beti bezela (como siempre). Aunque a lo mejor por que soy chica, jamás he empatizado con Aníbal Lecter, al contrario, es uno de los malos que me da más miedo.Tanta sordidez y horror en aquella bodega me dio un repelús de pavor que me hizo olvidar lo gentleman que era el prota, sin embargo los otros dos malos, Marlon y Clint, me han encantado siempre, ni color.
Ignacio Camacho, en su ABC, sobre la matraca catalana:
El raca-raca
La carta del director, o sea, de P.J. Ramírez, tira a dar otra vez contra Rajoy.
Los dos finales del chiste
Buen artículo de Victoria Prego en El Mundo. Que bien y que claro escribe:
Bajo una sola bandera
Una maravilla, Parmenio. Entre William Munny y Michael Corleone no sé a cuál escogería. Aunque como historia me parece mejor El Padrino. Lecter me encanta pero es un malo de laboratorio, su maldad tiene algo de macguffin, es una necesidad del guión. Es una maldad gótica, muy relacionada con la locura, que tal vez inauguró aquel inquietante chalado de Psicosis. Aunque es verdad que era un malo calcado de un personaje real, pero excepcional. Me gustan algo más los malos realistas como Michael o como Lucien Lacombe, otro malo empático, un tonto de pueblo al que el nazismo da una oportunidad. Como éste los hay a patadas akiaki.
Precioso artículo de Elvira Lindo sobre su visita al museo de Ana Frank:
¡Volveré a la escuela!
En “Euskadi, información global” viene hoy este artículo de Aurelio Arteta, de imprescindible lectura.
¿Arrepentirse es humillarse?
Extraordinario, D. Parmenio
Apostilla en relación con la entrada de Don Parmenio
Mientras espero mi invasión dominical:
Es que, Don Parmenio, en las películas que nos trae, esos malos no son los malísimos de verdad.
Que en “El silencio de los corderos ” el malo de verdad es el Doctor Chilton. En “Sin perdón”, el malo es el personaje de Gene Hackman, y en los “Padrinos” diversos, los malos son los policías corruptos (como Sterling Hayden), los políticos corruptos todos vestidos de blanco, o yendo a apoyar a los Corleone mientras les traiciona por detrás, los “amigos” como Hyman Roth, que traicionan a sus socios ayudando a políticos corruptos, etc.
Que Buonasera sabe que “El Padrino” le puede pedir cualquier cosa, en agradecimiento por haber vengado a su hija, y está dispuesto a lo que sea, y que sin embargo, Don Corleone, cuando le pide el favor, le pide una cosa perfectamente legal, y que Buonasera hubiera hecho motu proprio, sin necesidad de tener ninguna deuda pendiente.
Eso , en Don Vito, es una actitud elegante, la actitud de un señor.
Será malo, pero en realidad es buenísimo. Y si no hubiera estado por medio el politicastro para echarle de su trabajo, seguramente hubiera acabado teniendo una frutería propia, o una tiendecita de ultramarinos, en su barrio de siempre.
Fantástico, PARMENIO (¡Cómo que no me da miedo el uniforme…! Me acojona), o sea; amazing.
Raro que no haya incluido usted a otra gran creación del thriller, el protagonista de “El oscuro pasajero”, de Jeff Lidsay, ese Dexter que no fue llevado al cine sino a una magna serie televisiva, cuya primera temporada era adaptación de la novela inicial.
También es un malo de laboratorio, cierto, pero un malo que nos hace fantasear con tenerlo cerca (por ejemplo en la Ertzantza, en la que debería estar también un avatar vasco de Vic Mcckey).
Por cierto, hay otro “Padrino” terrible creado por Mario Puzo, Don Croce Malo (magnífico apellido, totalmente en línea de estas entradas que están teniendo salida), en la especie de secuela de “el Padrino”. Es verdad que convierte a un personaje histórico absolutamente hijoputa en un héroe noble, cuando Salvatore Giuliano tenía de eso lo que Talleyrand de tonto, pero la novela está muy bien planificada y la personalidad de Don Croce muy bien trazada. Le describe con aspecto de abuelito bonachón, hasta de voz suave y atiplada y es uno de esos que le oyes darte amablemente los buenos días y te acoges al Programa de Protección de Testigos, especificando que quieres una nueva personalidad entre los Amish de Pennsilvania. La adaptación al cine que se hizo de esa novela era como para requerir los servicios de Luca Brasi… una pena que se haya olvidado de él en su evocación cinéfila de Coppola. A lo peor se ofende su avatar de La Argos.
Imparmenio
D. Parmenio, para mi ha sido usted el Sergei Bubka de la serie, sin desmerecer a nadie. En cuanto a los ejemplos que nos trae, yo creo que el de “El Padrino” está un poco fuera de contexto, ya que el gángster es una figura de autoridad aunque actúe fuera de la ley, porque dicta sus propias leyes de forma más racional que la justicia ordinaria, que parece un colador por el que se escapan muchas veces los infractores, en cambio las sentencias de D. Vito son inapelables. Ya sé que el derecho a la defensa no existe en su código, pero el que le hace una faena sabe que, tarde o temprano, pagará por ello.
Gran domingo el que así comienza.
(salvo porque siempre me traen a don Jon Juaristi hablando bajito, y los que oímos poco…)
Buenos deias.
De momento, silencio total.
(estarán meditando…)
(no, no lo creo)
Al publicista de la Universidad de Granada no le daría yo mi cuenta publicitaria si la tuviese.
Ha ido a contratar en http://www.izaronews.info href=”http://estudiaengranada.ugr.es/grados/static/MicrocardsApp/*/ficha/7?gclid=CNyC-8bhubICFcYKfAodaxEA9A”>esto…
ya lo hise de nuevo:
http://estudiaengranada.ugr.es/grados/static/MicrocardsApp/*/ficha/7?gclid=CNyC-8bhubICFcYKfAodaxEA9A
Y hablando de mal rabiosamente individualista, aquí tenemos una lista.
xcomentar:
No es una errata. Maridado con Chianti pero marinado con eneldo. Hasta yo sé eso, que me alimento con sopa de sobre.
Querido don PENALTY, no me explico la razón de las letras diminutas en ABC. Son muy partidarios del esfuerzo, es evidente. Hágase con una lupa, imprescindible cuando uno (que no don UNO) tiene unos años.
Flop, flop, flop…
Ese último párrafo suyo, doña Viejita, describe la realidad misma en muchos casos, cuando la maldad se inocula como un veneno en alguien sano y la víctima no puede, por ejemplo, eliminarlo, descomponerlo o sublimarlo, y se convierte él, a su vez, en agresor. Por eso, aunque ignorante, y con toda la humildad de la que soy capaz, me alineo en lo posible con las víctimas, porque creo que en su sacrificio, con su sacrificio, en ellas, se destruye esa cadena inmisericorde de violencia. ¿Tiene esto sentido? ¿Es un sacrificio vano? ¿Se las está animando a cargar frívolamente con un fruto yermo? ¿Habría que responder a la violencia con violencia? ¿Ir al ojo por ojo? ¿Dejar sueltos a los jinetes de la destrucción?
Supongo que bregar por que se haga justicia y porque exista una justicia justa es un buen objetivo.
Y aquellos gobiernos que no sepan atender lo razonable y justo que hay en sus peticiones serán gobiernos injustos con independencia de la etiqueta que lleven adosada a su nombre.
Pero esto va de cine. El primer malo que recuerdo fue el dentista de Greed, se von Stroheim. No sé cómo habrá envejecido la película, pero supongo que algo habrá aún salvable en lo que en la adolescencia me pareció una película extraordinaria .
Don Parmenio, me descubro el pileo.
Hannibal Lecter: Por la empatía entre el pesto.
¿Alguien podría enlazar el artículo que Gustavo de Arístegui publicó en El Mundo, creo que el jueves? Gracias.
Ahora voy con Parmenio.
un caso me refiero a cuantos, por indiferencia o cobardía, han consentido cuarenta años de ignominia. Esos meros “espectadores” no exigirán a los presos pedir perdón mientras ellos mismos se abstengan de pedirlo por su pasado silencio o su disimulo (Arteta, cortesía de PUSSY)
Hace muy bien Arteta al señalar, siempre que trata el asunto, a los espectadores. Son como extras de la película de terror de los del hacha y la serpiente y, sin embargo, son decisivos para la victoria del mal.
Pues yo no me apunto a esa loa de los malos buenos porque creo que se les ve la patita a los guionistas.
Como dice viejecita, estos malos son el contraste que hace malos de verdad a los que el guionista nos está señalando, o a los que de verdad le gustaría que alguien malo, pero menos, liquidara su finiquito.
Cuidado con dejarse llevar por la estética.
Confieso humildemente mi incapacidad informática, pero me hubiera gustado enlazarles el muy interesante (y de contenidos a veces discutibles) artículo de Girauta en ABC hoy. Desde Kiosko me es imposible.
A cambio Cacho en su Vozpópuli. También interesante (y, a veces, discutible)
Buenas…
Un soberano placer que D. Parmenio se una a estas redacciones de villanos “a la carte”…
El toquecito a Arcadi espada, seguro que le hara reír incluso a él…
Dña. Viejecita, que ha sido este Verano uno de los comentaristas craks sobre nuestros retratos, ha señalado el truco del manco del guionista; hay que suavizar los bordes filosos con rasgos empáticos y rodearlos de villanos más puros o no podríamos seguir a estos personajes con un mínimo de dedicación. Ahí están grandes -pero ásperos- films como “Henry, Retrato De Un Asesino”. Imposible empatizar con esa bestia, a menos que tú mismo merezcas plaza en el mítico Turuting Center de aquellos tebeos de Sir Tim O’Theo.
¡Ah! Y uno de los principales secretos de nuestro Universo se ha visto, casualmente revelado… Corro a adquirir reservas de sopa de sobre para llegar a ser tan aprovechable como D. Sursum…
Bon apetit…
Don Sursum
¿sopa de sobre?
Estos genios están todos chalados.
Le llevaré unos taper con una buena sopa de cocido y unas albóndigas o algo.
Ya salgo.
ALBATROS, creo, casi estoy seguro, de que “Avaricia” (a pesar de sus mutilaciones) le seguirá pareciendo una película extraordinaria, que es lo que es por los cuatro costados. También otra, no muy recordada, de lo mejor del cine mudo: “El viento” de Victor Sjöstrom (el viejo profesor de “Fresas Salvajes”, que esa sí que no ha envejecido bien).
Don Penalty, aquí está don Jon Juaristi hablando para presbiacúsicos:
Primaveras
ENTRE el miércoles y el viernes, todos los medios de comunicación occidentales, por no hablar ya de los países islámicos, daban como autor de la película contra Mahoma que ha desatado el furor de los linchadores integristas a un judío que respondería al nombre de Sam Bacile. Según distintas versiones -me atengo solamente a las ofrecidas por la prensa española- podría tratarse de un israelí residente en los Estados Unidos o de un judío norteamericano, pero siempre de un judío.
Conocidas ya las identidades del productor del engendro y de su colaborador más directo, un copto afincado en California y el incendiario predicador Jones (que ya había protagonizado alguna tangana semejante en el pasado próximo), uno no puede sino maravillarse de la rapidez con que la prensa se hace eco de los rumores antisemitas, presentándolos en la forma más conveniente a los intereses de sus propagadores (así, la dualidad israelí-judío norteamericano, en la que se compendiaban las dos únicas identidades supuestas del provocador, implica una inculpación general de los judíos, tanto de Israel como de la diáspora). Pero además revela una preocupante credulidad y una no menos grave ausencia de cultura general en el gremio periodístico. ¿Cómo no reparó nadie en la ridiculez transparente del apellido Bacile? En el idioma de los hispanos de EE.UU., bacile o vacile, que de las dos formas suele escribirse, significa juerga, parranda, o chanza, burla y engaño. No es un término poco frecuente, sino de uso habitual incluso en la salsa latina desde los tiempos del chachachá («Vacilón, qué rico vacilón »). Ni siquiera la ignorancia del español supondría un atenuante, porque en inglés Sam Bacile resulta ser una contrahechura tendenciosa y fácilmente detectable de Gram Bacilli, o sea, «bacilos Gram», diversas especies de bacterias parasitarias del organismo humano. La reducción de los judíos a bacilos era ya uno de los tópicos favoritos de la judeofobia mucho antes de que los nazis lo utilizaran con preferencia a cualquier otro. Lo de Sam riza el rizo, aludiendo peyorativamente tanto a los judíos (sammies) como a América (el Tío Sam).
O sea, que un par de antimusulmanes doblados de antisemitas han vacilado con éxito a la prensa global durante un par de días, mientras, de paso, conseguían que la primavera de los países islámicos se manifestara a las claras como la sustitución del ciclo histórico de los gobiernos nacionalistas laicos por diferentes variedades de islamismo. La gesta de los jóvenes demócratas y de las valientes feministas que encabezaron las primeras revueltas contra unas dictaduras tiránicas aparece ahora como un epifenómeno pasajero en el persistente ascenso de los mucho más numerosos integristas, entre los que los violentos son legión, por más que los transitorios líderes moderados, a los que van comiendo el terreno, pretendan lo contrario. Un síntoma de que la primavera árabe no fue lo que a muchos les pareció se hizo patente en el desfile olímpico de Londres, donde, con escasas excepciones, la magra presencia de atletas femeninas en los equipos de los países musulmanes (relegadas a las filas traseras de cada representación) equivalía a la declaración tácita de que el islam político sólo admitirá los cambios necesarios para que nada cambie.
Nakoula Basseley y su socio, el pirómano Jones, no son unos héroes de la libertad de expresión. Pero el copto Basseley injuria a Mahoma en películas, mientras que en Egipto los fanáticos del islam asesinan coptos en vivo y en directo. El predicador Jones quema coranes, no diplomáticos libios o egipcios. Ni su repugnante antisemitismo debería hacernos olvidar estas diferencias.
Don Kepaminondas, aquí le traigo el Girauta que señala. Yo abro directamente el ABC digital y sale.Bueno, a ver si se enlaza, que esa es otra. De todas maneras, muy optimista encuentro el artículo, concede a los catalanistas una lógica que perdieron hace mucho:
¿Que hay de nuevo en Cataluña?
extraordinario texto, don Parmenio. Es q uno de los signos de identidad del “creador” para epatar a la burguesía,entendida en sentido amplio,es desde hace mucho la fascinación por el Mal. Lo propio de esta época es ya la fascinación por el psicópata,por su aberración carnívora,como literalmente es Lecter. Corleone a mi modo de ver es un héroe trágico: se defiende al principio,no puede luego ya salir de su círculo, Munny,creo,ha cambiado, lo q cautiva de él es su coraje cívico. Lo q ha cambiado es la acitud ante el Bien: de la soterrada admiración hacia el héroe positivo, el hombre q mató a Liberty Valance,John Wayne, a lo q presentan hoy los creadores como el Bien:algo aburrido,sin glamour, cansino,pelmazo y medio bobo. Pero opino q hay q tener mucho más arrestos para el Bien que para el Mal.
Y es muchísimo más dificil escribir y representar con credibilidad el Bien, un héroe bueno, q un psicópata fascinante:las novelas y el cine están repletos de ellos desde hace treinta años para acá.saludos.
“La penosa flor de la cobardía” en http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com
Aún hay quien le gane a Harry, ARTANIS. Por ejemplo, Barney (Jeff Bridges) en “Secuestrada”. Si no es el mal químicamente puro es algo que se le aproxima mucho. Desasosegante (aún más el original holandés, “Desaparecida”, de la que “Secuestrada” era un remake americano suavizado del mismo director).
D. Kepa, me suele gustar siempre Jesús Cacho, sin embargo hoy no lo ha hecho, No estoy de acuerdo en las culpas de Madrid tal y com las expresa. Los gobiernos de Madrid han dado un techo competencial nunca visto y, sobre todo, han hecho la vista gorda a las violaciones legales y no acatamiento de sentencias de Cataluña. No vengamos ahora con que la incomprensión de Madrid también es parte del problema. El problema es de la casta política catalana y solo de ella.
Dicho esto le informo que tiene un mensaje directo en twiiter. Busque en mensajes directos y lea.
Buenos días. D. Parmenio, cuando recupere el habla prometo decir algo. De verdad.
Caramba Mrs. Cat, ni se me había ocurrido probar desde el digital de ABC. Por lo demás ya había advertido que el artículo tiene algo discutible: su optimismo. Aunque… imaginar que el enfoque es acertado nos evita el desconsuelo hasta la colisión con la realidad.
Buenos días. Para ir entrando en faena, que luego volveré, he erradicado la palabra genialidad, desde hace tiempo, la sustituyo por Parmenialidad. El tío Filipe, es testigo. Yo también soy muy del de Misouri.
Buenas tardes a todos,
menudo Parmeniazo para empezar el día. Ahora cualquier cosa sabe a menos.
Uno de los mejores malos que he podido disfrutar últimamente es el de Herrick en la excelente serie “Being Human” de la BBC. Va de vampiros y fantasmas y hombres lobo pero aquí las apariencias engañan y mucho.
Contrariamente a la mitología actual, el malo Herrick, vampiro, carece de glamour externo. Es bajo, calvo, de mediana edad con algún kilo de más. Se camufla entre los humanos con un trabajo mundano. No llama la atención. No es un flâneur, no es un dilettante: es un cabron.azo (perdonen el exabrupto) de tomo y lomo.
Su perspectiva temporal es distinta: sabe que es eterno (salvo, digamos, accidentes) y traza sus estrategias lentamente, con la paciencia de una araña. Su sabiduría viene de lo vivido durante siglos: ha visto la generación, vida y muerte de numerosas reglas morales mientras él (los vampiros) permanecen.
Además no le importa causar dolor porque para él los humanos son otra cosa. Esto le aproxima al Henry, retrato de un asesino (bien traído Artanis) o a los malos literarios, vacíos, de Bret Easton Ellis en Menos que Cero (nada que ver con la película, gracias) o American Psycho (discutible). A veces, una cosa es ser malo y otra distinta causar dolor.
No sé si más o menos malos que tontos, pero desde luego nada empáticos, los sindicalistas se cubrieron ayer de gloria con la manifestación minitudinaria que montaron en Madrid. El Mundo se ensaña con ellos en su portada de hoy: Sindicalistas acarreados en 850 autobuses piden un referéndum.
¡Qué mala milk tienen cuando se lo proponen!
“Las películas, salvo las francesas, son artefactos donde pasan cosas.”
Así se arranca un monstruo. Como decía Renée Zelweger en Jerry Maguire: “You had me at hello”.
Gracias por el Juaristi dominical, doña Catalina.
16-S: La ContraDiada (los espanyoles ganan al bilbao)
(la Contrariada, diría don Gorpua, que estará contrariado)
Bueno,
espero no atragantarle el Domingo a nadie
Les traigo una promo del nuevo libro de El Gordo.
Lo más triste de todo es que a la progresía les va a dar pena este Arnaldo tan bonachón y solidario.
Entre otras cosas nos descubre que el franquismo duró has ta los noventa o más, pues reconoce que militó en ETA en su lucha contra el franquismo.
Monsieur Beau Chat…
De acuerdo, es un film desasosegante. Más, el original. Recierto. Pero ese hálito de verité del “Henry…” Recuerdo cuando la vi por primera vez en un festival en O Carballiño. Varios alumnos y profesores salimos en un sepulcral silencio de la sala, hacia la noche y algunas copas más tarde, alguien, por fin se atrevió a romper el silencio.
Hoy, ya proliferan esos films en los que miramos a las pupilas del Mal de manera más directa… Los “Funny Games” o la -al parecer- espeluznante, “Michael. Retrato de una Obsesión”, acerca de la pedofilia, inspirado en el caso de la joven Kampusch.
Y, aprovechando que el Miño pasa por Tarragona (¿qué se creen? ¿Qué Mas no lo va apedir?) coincide que acabo de revisar “Ciudadano X”, que, aún siendo telefilm -uno de los más añejos de la HBO- se estrenó (a la par que “Seven”) en gran pantalla en nuestro país. Sigue siendo, inspirada en el Carnicero de Rostov, uno de los mejores ejemplos de cine (sí, cine) acerca del mundo de los serial killers.
Y ésta, me atrevo a decir que le gustará a nuestro remero J. A. Del Pozo. De entre tanto horror, este film preñado de grandes detalles, recala en la humanidad que la caza del criminal hace aflorar en los demás.
Si pueden, no se la pierdan…
http://cine.fnac.es/a165320/Citizen-X-sin-especificar
Por si no miran la entrada de ayer
http://archive.org/stream/lawsofimitation00tard#page/n3/mode/2up
Ignacio Ruiz Quintano
Abc Cultural
Earl Silas Tupper era químico, como Rubalcaba, y en 1944 inventó el “tupperware” para que la izquierda española pudiera acometer en 2012 su lucha final.
–Una madre lanza un “tupper” a Esperanza Aguirre en la apertura del curso escolar –titula la prensa sensacionalista.
En una palabra, la “tupperwar”.
De eso se trata.
–¡Basta ya de esa España de Bernarda Alba!
El zapato a Bush y el “tupper” a Aguirre, alfa y omega de esta cultura de la liberación que nos va a liberar de Bernarda Alba, imagen sacada a colación por el poeta del Partido Socialista, Madina (la gala de Madina, la flor de Alfredo), para animar a una compañera de Los Yébenes, Toledo, víctima de un enredo de novela de Joaquín Belda o de Vargas Vila, que era un señor a quien leían, nos dice Alberto Guillén, los seminaristas, los viejos verdes y hasta las niñas a escondidas de su mamá.
De la mamá del “tupper” llama la atención su acento argentino, como el del periodista que saltó a la fama por su construcción de un relato sobre la idea de Mourinho lanzando un bote de Red Bull contra la pared del vestuario del Real Madrid para intimidar a sus futbolistas.
Los jungianos tienen la palabra.
Y del lanzamiento como proyección hacia el otro a la extracción-sustracción como proyección hacia el yo: una cadena textil de H & M homenajea a Gordillo en una camiseta con la leyenda “Food to the people. No World Hunger. Juan Manuel Sanchez Gordillo”.
Religión y delincuencia: el Barroco pasado por Nápoles. Revolución y delincuencia: el Progreso pasado por Suecia.
Por eso Barceló, que tiene, el hombre, la inquietud intelectual de la industria de los desfavorecidos, y antes de que Rafael de Paula le diga eso tan definitivo de “usted no sabe pintar”, se ha ido al Himalaya en busca de las fuentes de la pintura, que en su caso es el gotelé.
A uno este tiquitaca cultural lo aburre aún más que el otro.
–El Barcelona es como mi abuela, me duerme –ha dicho Kevin Prince Boateng.
Autocanibalizándome en Twitter…
“La Guerra de los Tuppermaros”
Magistral, D. Parmenio. Estoy a otras cosas y tenía pensado echar un vistazo muy rápido a la entrada de hoy y dejar la lectura para la tarde, pero la primera frase (y la carcajada que ha conseguido sacarme) me han obligado a seguir hasta el final. Así se escribe un artículo, vive Dios.
Munny también es mi malo empático favorito. Al final, se va a la ciudad, tiene éxito en los negocios y logra “quitarse” definitivamente de lo de liquidar gente. Un milagro de reinserción que llenaría de arrobo a nuestros progres. Por fin es alguien, aunque sospechamos que por dentro se siente más nadie que cuando alimentaba a su piara cubierto de mugre. Eso sí, ya no puede estar cerca de la tumba de su esposa: La traición a su recuerdo es irreparable, porque hay mujeres duras que no perdonan ni una sola infidelidad. Uno de los finales más tristes (y mejores) de la historia del western.
Ya que menciona usted a D. Vito Corleone, tengo una confesión vergonzosa que hacer: a mí me gusta casi tanto Uno de los nuestros como El padrino. No sé lo que opinarán ustedes, pero el Tommy DeVito de Goodfellas (y el Nicky Santoro de Casino, que es otra variante del mismo personaje) son para mí malos empáticos. Representan la antítesis de la seriedad de D. Vito, son tipos impulsivos, erráticos, desquiciados, condenados a acabar mal. Hasta sus mejores amigos les tienen miedo. Pero rebosan una enegía arrolladora, son todo nervio ¿No les dan siquiera un poquito de envidia? ¿No? ¿De que están hechos ustedes, de hielo?
Un serial killer empático para mí más desazonador que Hannibal Lecter (por lo verosímil) es el Mark Lewis de Peeping Tom.
Don Thompson&Thompson: e error qeu hay que evitar a toda costa es el de Cacho o Solead Gallego-Díaz hoy en El País: la comtemporicación. Más que nada porque a la muchedumbre que marchó sobre Barcelona el Martes no se la va a convencer con argumentos. No tienen un problema con la España autonómica o centralista o federal. Tienen un problema con España. Y están dsipuestos a arruinar a Cataluña con tal de separarse de España.
Es el momento de la claridad. Va en buena linea Girauta. Ahora sí que no puede nadie quedarse al margen. Y e establishment ya no puede permitirse negar la existencia del otro: ese catalán que noes nacionalista y que no entraba en sus planes. Un apunte. El canal 3/24 recogió el Martes las declaraciones de todos los partidos salvo Ciutadans. Ni hizó mención del acto alternativo a la Diad oficial que hizo por la mañana.
A sus pieses D. Parmenio.
Don Artanis, me ha recordado usted esa misma sensación de “ncesito una ducha y abrazar a mi mamá” tras el primer visionado de Henry. Está, junto con “Ichi the killer” o la mencionada el otro día “Maladolescenza”, en mi lista de películas que no quiero volver a ver, del mal rollo que me dan. Sí, si el cine va de tocar la fibra del espectador, lo consiguen con creces, pero hacen que luego quiera una meterse entre pecho y espalda la comedia romántica más empalagosa. Una con Meg Ryan. O una temporada entera de Glee…
Madre de díos! Qué jartá de faltas he colado en tan poco espacio.
Pargenio y figura
¡¡Ha vuelto doña Nikita!! Ahora sabré de nuevo los motivos climatológicos por los que sudo o no.
Me dicen los clientes que los espanyoles no han ganado al bilbao. Parece ser que han empatado.
(se impone un referéndum)
Don eltumbaollas: me resulta impresionante que lo tenga ya “El País” antes de que lo publique la gara el día 28 (un día después del “Gudari Eguna” etarra).
Cualquier día vemos a Fermín Munárriz de redactor jefe de política en “El País”. LRA: pon tus barbas a remojar.
Explicándolo a Europa y a Bildu.
Buenas tardeias.
Urcullu tiene la excusa de que era la fiesta de la vendimia y no la de recogida de nueces.
No puedo opinar de su primer malo por que nunca vi la película, no se bien que es lo que no me gustó de ella, no se si los carteles, la publicidad o la cara de los protagonistas (Anthony Hopkins siempre me ha parecido un buen actor pero me disgusta la unanimidad sobre todo sus papeles y de Jody Foster no ha visto ninguna película que me gustara), o la historia que contaba o alguna otra cosa. El segundo en cambio si me gusta y creo que efectivamente el personaje te arrastra a su universo de valores, Marlon Brando, si me gusta aunque también haya bastante unanimidad sobre sus trabajos. Por último Clint Eastwood siempre estuvo entre mis favoritos aunque la peli tardé en verla por una cierta reticencia a los westerns posteriores a Ford, Hawks, etc; si bien es cierto que ya tenia muestras de que era un prejucio injustificado con Bailando con lobos y alguna otra; lo cierto es que cuando la vi me pareció una gran película casi todo el rato aunque el final me decepcionó un poco, después de contar durante toda la cinta lo difícil que era acertar el blanco con una pistola, acaba con un pleno de diez o doce disparos mortales de una tacada (siempre se exagera un poco por lo que merma) y con los otros disparando también pero estos si mostrando lo dificil que era acertar.
Ahora eso sí la entrada es estupenda.
Estos días en que la fugaz Primavera Árabe desemboca en la enésima explosión de furia antiamericana atizada por los islamistas son un momento tan bueno como otro cualquiera para recordar el affaire Rushdie. El artículo es bastante largo, pero es domingo por la tarde, no me digan que tienen cosas importantísimas que hacer que no me lo creo.
Don Parmenio:
Póngase en contacto con Eastwood y escribale un guión para que produzca, dirija y protagonice una película.
Se lleva todo los óscars de calle.
¿Lucien Lacombe, tonto de pueblo al que el nazismo da una oportunidad? Don Benja, ya le vale. Si en cada aldeano va usted a ver un tonto de pueblo, no me dará ocasión para iniciar nuestro particular proceso de paz, que lo estoy deseando.
A Lacombe no lo saca de la intrahistoria el nazismo, sino Vichy, con sus apelaciones a la Francia profunda. Es curioso, porque podría ser uno de los “solteros” de Bourdieu, un “tión” de Huesca o un mutilzar en ciernes, o sea, un segundón del Pirineo, sin otra expectativa que emigrar, terminar de criado en la casería familiar o meterse a chusquero. Elige una variante de esto último: fichar por la milicia del mariscal. Eso no lo hace un tonto de pueblo. Lo hizo en cambio, bajo Vichy, una manada de tiones que no daban para malos de película. A Modiano, cuando escribió la novelita que inspiró la magnífica película de Louis Malle, no le interesaba la banalidad del mal, sino la psicología del fascismo. Para entendernos, no estaba en la onda de Hannah Arendt, sino en la de Thierry de Maulnier, un seguidor del Conde de París que había escrito aquella frasecilla luminosa: “El fascista aplasta en el obrero comunista al que golpea su propia imagen humillada”.
A Malle -que había captado perfectamente lo que pretendía Modiano- le pareció, con razón, que no lo había conseguido trasladar con suficiente claridad al cine. Por eso, en “Adios, muchachos”, enfatizó los rasgos del colaboracionista haciéndolo bajito y cojitranco. Pero no tonto.
emplatía: ya cocinada, colocar, la identificación afectiva del caníbal con su víctima, en un recipiente bajo y redondo antes de presentarlo en la mesa.
Así se escribe la Historia:
Las guerras de Franco y Felipe V
16/09/2012 | 11:44h
Que guerras han ganado solos los españoles? En la ocupación de 1714 una vez que los ejercitos aliados había abandonado Catalunya en 1713. Ganasteis la batalla de Barcelona con 40.000 hombres:63 batallones franceses,15 batallones españoles y 10 batallones extranjeros contra 10.000 hombres:5.000 soldados catalanes,3.500 milicianos barceloneses y 1.500 voluntarios . Sin la ayuda de casi 30.000 soldados franceses Barcelona no hubiera caído, incluso si hubiera llegado a tiempo una flota que llevaba soldados mallorquines se hubiera salvado. La otra gran ocupación de Catalunya es 1939 el peso de la batalla lo llevaron el Ejercito marroquí (mas de 100.000 soldados marroquíes lucharon con Franco) de Yague por Tarragona, el ejercito de Navarra mandado por el general marroquí Mohammed ben Mizzian y el ejercito Italiano de general Gambara (llegaron a combatir hasta 100.000 soldados italianos”voluntarios”) que entraron por la Catalunya Central. La mayoría de combatientes de primera linea eran no españoles en el bando de Franco.
tremendo
15/09/2012 | 09:44h
Soy castellano, llevo 40 años en cataluña. Entiendo perfectamente a este pueblo, fui a la manifestación, no es justo que encima de pagar las copas de media españa se reian de ti. Quiero pagar lo mismo que paga media españa por autopistas, lo mismo digo con las guarderias. No me vale que la deuda la tenemos porque nos hemos gastado el dinero en aprender a ¨ladrar¨en catalan. Por favor no insulten ni ofendan más. Olviden a este pueblo.
http://tsevanrabtan.files.wordpress.com/2010/10/303.jpg
Pues será que vi mal la película, don Jon, o como usted dice, Malle se explicó mal. Porque en Lucien Lacombe yo no vi un paleto, sino un tonto, un tipo disfuncional y retrasado. Igual es que, como no tengo nada contra los paletos, no supe verlo.
Eso que contó usted el otro día sobre el odio al jebo y al borono nunca lo aprecié en mi entorno. Paradójicamente, lo descubrí unos años más tarde, porque en mi colegio los de Algorta se burlaban de los de Berango. A mí me asombraba aquel reirse de los boronos por pueblerinos y rurales, y nunca lo entendí. Por eso, tal vez, tampoco entendí las caracterizaciones de Malle. De hecho, en aquel colegio me hice muy amigo del tipo más asilvestrado de Berango que no tenía un pelo de tonto. Como nunca he considerado que ser de pueblo fuese una caracterización, a mís ojos Malle estaba dibujando a un idiota.
Jueces para la demagogia.
No, Don Benja, no dibujaba a un idiota. Dibujaba a un tipo inculto, taciturno, brutal, dado a actos de crueldad gratuita, como la de matar a su perro porque le da la gana. Pero eso no es una representación de la idiotez, sino una visión muy realista (y, por tanto, muy lejana de idealizaciones románticas) de los hombres del campo. La literatura del 98 está llena de esos tipos. Tome usted “Paz en la guerra” de Unamuno, por ejemplo, y vea cómo retrata Unamuno a Domingo, el aldeano de Ceberio. Antonio Machado era incluso más feroz en sus esbozos de los campesinos castellanos: “Abunda el hombre malo del campo y de la aldea/ capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,/ que bajo el pardo sayo oculta un alma fea/ esclava de los siete pecados capitales”. Simplemente, no se hacían ilusiones acerca de lo que podía encontrarse en las reservas comanches que los románticos veían llenas de buenos salvajes y a las que invocaban los nacionalistas -no solamente los vascos- cuando tronaban contra la corrupción de las ciudades cosmopolitas.
Mis mejores malos 2563.
Durante este tórrido verano he tenido la oportunidad de disfrutar en este santo ( buen, para los ateos) lugar de los mejores malos; y quede claro con eso de ” los mejores malos” que no me refiero
a los “diseccionadores” (los cuales, al igual que Jack El Destripador, han tenido a bien -a mal sería lo
correcto- mostrarnos las entrañas de ciertos personajes, de ciencia ficción, que producen en nosotros el placer de lo no permitido moralmente, sino que me refiero a los personajes aquí mostrados, evidentemente.
Pero pienso que es fácil tener cierto acercamiento sensorial a aptitudes y modos de obrar que se salen de nuestra realidad cotidiana. ¡Cómo le vas a tener aprecio al psiquiatra al que acudes habitualmente y que mientras tú, tumbado en el diván de su consulta, le sueltas que te sientes menos querido que un “merengue” en la barra de un batzoki, él te está mirando como si fueras una loncha de jamón “cinco jotas” ¡Ahí está la ficción! Mientras tú no seas el canapé sientes empatía hacia el sibarita del sofá.
Pero yo aquí quiero referirme a mi mejor malo en la vida real. Se llama Santiago González. Es según reza en el “Acerca de” superior: Periodista, columnista de El Mundo, premio de Periodismo El Correo 2003, escritor, presentador de libros de Florencio Domínguez y… “Patrón de barco” -motivo éste último por el cual es mi mejor malo favorito-.
Hay transatlánticos, yates, buques, veleros si me apuran, pero va el susodicho y tiene un barco ¡de remos! Es o no es para tenerle cierta inquina -dicho con el mayor cariño, que conste-. ¡Y el ojo clínico que tiene para elegir la tripulación!Que ni el ojeador del Mirabueno C.F; que vende cupones de la Once en el descanso de los partidos.
Menuda tripulación: gatos y un tigre, uno que tumba ollas en sus ratos libres y otro que barre un restaurante; uno que escribe poco y otros que lo hacen mucho; un capitán de los tercios y un espía ruso; una viejecita y un maestro del ajedrez, y no sigo porque me pongo enfermo.
Tengo que reconocerlo, hay que ser malo, malo. Pero no se que me pasa que le tengo aprecio.
Les dejo que tengo cita con mi psicoanalista… que es vegetariano.
Feroz
En eso el quejica tiene razón. Fuera de Cataluña no se paga peajes, y esto es algo exclusivo de catalanes. Como soy catalán, han puesto un peaje en la autopista entre Alicante y Benidorm para cobrarme cada vez que paso….ahí viene el catalán…bajad la barrera
Por comentar…
Parmenio dijo:
Las películas, salvo las francesas, son artefactos donde pasan cosas.
No es cuestión de explayarse para rebatir la afirmación, un ejemplo basta: La règle du jeu, de Jean Renoir. También podría citarle cienes y cienes de películas norteamericanas del último medio siglo donde están pasando cosas desde los créditos hasta el cartel de The End con objeto de que el espectador no se dé cuenta de la basura de guión (y película) que está viendo. En fin.
Parmenio dijo:
“Sin Perdón” (Clint Eastwood, 1992), una película que superó cualquier expectativa, devolvió el western a primera fila…
Por desgracia, no fue así. El western sigue tan muerto como antes de Sin perdón y no parece que vaya a resucitar en un futuro inmediato. Lo que sí hizo Eastwood es condensar en su película lo mejor de las décadas gloriosas del género en una obra maestra que ha quedado como una culminación de los films de vaqueros. Un soberbio final.
Don Feroz, en cuanto a sus merluza(o)s, dos precisiones. Los españoles (léase castellanos) ganaron todas sus guerras durante siglos hasta que llegó un momento en que, literalmente, no tuvieron hombres suficientes para mantener tantos frentes abiertos en todo el mundo; entonces recurrieron a los mercenarios, una práctica habitual en Europa. De hecho, cuando los vigatans sitian Barcelona en 1705 y la bombardean durante 40 días, un hecho que los libros de historia catalanes ocultan convenientemente, su jefe era un príncipe alemán, Georg von Hessen-Darmstadt, y las tropas que comandaba eran… austriacas.
En cuanto al que lleva 40 años en Cataluña (y no ha aprendido nada), sólo decirle que cuando el resto de España carecía de autopistas, los catalanes presumían de las suyas (de pago, of course), y se reían de los pobres paletos que no las tenían. Otrosí: la concesión por 25 años de las primeras autopistas catalanas hace tiempo que caducó, pero la Generalidad, en vez de asumir su control, renovó a la empresa concesionaria por otro cuarto de siglo sin tener ninguna obligación de hacerlo. Que este intelectual se ponga a pensar por qué.
Y otra cosa: Catalula tiene la deuda no porque se la gaste en aprender a ladrar (sus palabras) en catalán, sino por la cantidad de dinero que los políticos nacionalistas catalanes han robado, especialmente durante los ocho años del tripartito. Tripartito votado por los catalanes, no desde Madrit, y supongo que también por este mentecato sin fronteras.
Admirado D. Parmenio,
Casi siempre estoy de acuerdo con Vd. en casi todo. Hoy también.
Estamos en 1878.
Yo creo que William Munny no es un hombre bueno, pero tampoco malo.
Había sido muy malo. Había dinamitado trenes con hombres, mujeres y niños dentro.
D. Parmenio, Vd. dice: “…este individuo cuyo motor vital ignoramos…”
Yo creo que su motor es su difunta esposa (Claudia). Ahora es un hombre redimido. William Munny le dice a Schofield Kid: “… ya no soy así …mi mujer me ha curado, me ha curado de la bebida y de la maldad…”.
Creo que lo mismo que hay mujeres fatales que pueden llevar a un hombre bueno/tonto/tolili a la perdición, creo también que hay mujeres capaces de redimir a un hijo de puta.
A mí no me gustaría tener a al Dr. Lecter de vecino. Sin embargo, no creo que tuviese problemas con el William Munny redimido.
El pueblo Big Whiskey sí que está lleno de hijos de puta, empezando por el tratante de blancas Skinny, y siguiendo por el sheriff Little Bill Daggett (Gene Hackman). El valor del gremio de los reporteros tampoco no sale muy bien parado.
El William Munny redimido tiene valores: no maldice, no se masturba -así se lo confiesa a Ned Logan( Morgan Freeman) en una conversación junto al fuego- y no acepta los servicios de la prostituta marcada Delilah.
Lo de cobrar una recompensa por cargarse a los dos vaqueros que han marcado a la prostituta (violencia de género) no me parece del todo correcto en un hombre bueno, pero, estamos en 1878, te cuelgan por robar un caballo.
Don Neo, el honor es nuestro.
Catalula no; Cataluña.
Don Neo
le voy a llamar San Miguel:
donde va triunfa
JPD, la sección sindical de CCOO/UGT en el CGPJ
“No es cuestión de explayarse para rebatir la afirmación, un ejemplo basta: La règle du jeu, de Jean Renoir” … Y “Le Trou”, de Becker; y “El salario del miedo”, de Clouzot; y “Le Samourai”, de Melville; y la recentísima “Las nieves del Kilimanjaro”, de Gédiguian… Pero esto es explayarse y además barrunto en que tipo de cine estaba pensando el General PARMENIO y ahí su boutade sí que tiene encaje. De bolillos, Pero no sólo con el cine francés, claro. como muy bien dice LEONARDI hay películas de todo tipo de productoras en donde uno no se quita de la cabeza todo el tiempo que a ver qué clase de tomadura de pelo es esa (Por ejemplo, la última de Garci, porelamordedió. En realidad, exagero, sólo tiene tres fallos; el guión, la realización y los intérpretes. Por lo demás, se deja roncar). A partir del día 21 me va a tocar la ración de todos los años, S.E. u O.
Cuidado, Parmenio, no sea tan tajante sobre la supuesta muerte del western. Considere aquel inmenso diálogo de dos frases entre English Bob y Little Bill:
-Creía que estabas muerto.
-Yo también, pero sólo estaba en Nebraska.
Cito de memoria. A ver si no va a pasar algo parecido con el género…
Para Western post moderno, 2: Malditos bastardos y Los Mercenarios 2; sin olvidar Cowboys vs Aliens, con el maridaje (dije maridaje?) entre los tópicos del cine vaqueros y de marcianos
Don eltumbaollas yo le llamaré Santa Cruz del Campo.
(ya verá como se crece cuando vuelva del Rosario)
No sé que pasa los domingos que no hay ni primas de riesgo, ni Ibex 35,ni huelgas de los sindicatos, ni huelgas de profesores, ni manifestaciones independentistas…
Ahora va a resultar que los ateos en este país son los futbolistas y los de la raqueta.
Buenas tardes.
Para servidor, que le gusta el cine, pero que luego no se acuerda ni del título de la película que ha visto, leerles es una gozada. Me acuerdo de los actores, del director y, del título…… sólo cuando es muy conocido.
Hoy la entrada del maestro Parmenio me parece soberbia. ¡¡ Qué barbaridad, qué manera de contar las cosas !!
¿Que no hay huelgas?
Pública titula así: “Paro casi total del transporte público”
Y la huelga es mañana, no me digan que eso no es periodismo de alcance.
Pública NO
Público es el que titula así.
¿Cómo no vas a querer ser alguien que sabe que cuando el flauta de la Filarmónica de Baltimore entra siempre tarde lo que hay que hacer es ragout? ¿Cómo no adorar a quien es capaz de convencer a un gañan de que se suicide por haber sido ordinario con la agente Starling?
Está claro que en la lista de malvados no debemos olvidar incluir al propio Parmenio. Magnífica y divertidísima entrada.
Viejecita ¿Little Bill malo? ¡Pero si es estupendo! Especialmente en la escena en que, tras vapulear a Bob el Inglés y encerrarlo en la celda junto a su biógrafo, se pone a leer párrafos del libro que este último está escribiendo. Sin dejar de llamar burlonamente a Bob el “Pato de la Muerte” en lugar de el “Duque de la muerte” que es como aparece en el libro (intraducible: duke/duck), lee atentamente la narración de su duelo con Corcoran “Dos Pistolas” y lo compara con la prosaica realidad, pues resulta que él asistió al episodio. He buscado la escena en youtube, pero me temo que sólo lo he encontrado en inglés con subtítulos en vikingo:
“Me gustan los hombres con carácter, aunque sea mal carácter.” Little Bill
Querida tripulación, muchas gracias a todos, empezando por el Patrón que me ha dejado escribir sobre una de las cosas que más me gustan y terminando por los gigantes que me han precedido.
Una súplica para quien la pueda atender y a efectos de que mis descendientes no se avergüencen de por vida: una segunda erre en “multirreincidente” del 4º párrafo, el acento en “Panamá” del 6º párrafo y “gañán” del 8º párrafo. Supongo que habrá más, pero me rindo, como con la sintaxis y la puntuación.
Viejecita
Usted se fija en la complejidad de las estructuras de guión de las tres películas de donde he sacado malos empáticos y, de verdad, que la tienen. Creo que Chilton no es un malo, es el antagonista de Lecter en su sub-plot, pero es más tonto que malo; así termina.
En “Sin Perdón” el tema es, para mí, aún más complejo. Puesto que el protagonista es malo su antagonista, Little Bill, es una persona de orden. No quiero ponerme muy gafapasta pero creo que el antagonista de Munny es Munny. De ahí la complejidad de la película y la profundidad que consigue Peoples en éste personaje.
Carlos Vegas
He visto la película que menciona y está bien, pero mucho menos que “El silencio de los corderos” y eso que Michael Mann es el cineasta que más admiro, su “Ultimo Mohicano” es, a mí leal saber y entender, el mejor trabajo de producción en décadas (eso sí, se ayudó por un gran director, él mismo, y un escritor gigantesco, él también).
Benjamín Grullo
Fíjese maestro Grullo que para mí y a diferencia de su padre don Vito, Michael Corleone no es empático. Es malo a secas pero, eso sí, homérico.
En “El Padrino” hay uno de sus bichitos favoritos, no sé si zombie o vaina: Fredo Corleone. Un tipo capaz de matar a su hermano para quedar bien con los de la cuadrilla de Las Vegas. Menudo pájaro.
D. Leonardi, si el western está cadáver, no tiene tan mal color. Después de Sin Perdón hemos tenido algunas meritorias muestras del género como Tombstone, Wyatt Earp, Rápida y mortal, Dead man, Open range, Ned Kelly o Wild Bill. Por centrarnos en esta última década, no sólo ha habido remakes como Valor de ley o El tren de las 3:15, sino propuestas tan variadas como The proposition, Seraphim Falls, Los tres entierros de Melquiades Estrada, Blackthorn, Appaloosa, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford… Incluso Tarantino se ha subido al carro (o a la diligencia) con su inminente Django unchained. Lo he visto en dibujos animados (Spirit, Zafarrancho en el rancho, Rango, Trigun, Cowboy bebop…) e incluso adaptado a la Mongolia (El bueno, el malo y el raro). Así que, tanto como muerto, no diría yo que esté el tema del oeste.
Lindo Gatito
Esto de la Argos es sorprendente. Me impresiona el cómo consigue usted leer mi pensamiento. Al milímetro.
Está muy bien visto Dexter como malo empático. A mí es una serie que no me termina de enganchar, hay algo en el rollito de que estén siempre a punto de pillarle que me saca de juego.
Feroz
Fíjese que tan jefe de la Mafia es don Vito como Michael pero a Vito lo escriben empático y a Michael no. Don Vito no es protagonista (todo lo no protagonista que es un personaje de Brando) y no tiene arco, obtiene empatía por ser un señor profesional y serio. Su hijo no resulta empático pero su historia es la película, una visión de la caída al infierno de un proyecto de buena persona.
Artanis
Me había olvidado de Henry, qué película más desasosegante. No tengo ninguna intención de volverla a ver.
Les veo discutiendo acerca de los últimos coletazos del Western. Yo -como el insigne D. Parmenio- tampoco me voy a poner gafapasta, pero les voy a dar una recomendación, que yo evité largo tiempo. Verán… nunca me pareció gran cosa “Bailando Con Lobos”. Y mucho menos la soporífera biografía de Costner-Kasdan acerca de Wyatt Earp. Creo que por eso, durante mucho tiempo evité el visionado de “Open Range”, dirigida por Kevin Cosme (es broma, no errata…)
Craso error. Es, en mi opinión, un magnífico western, casi intimista, con aromas a “Sin Perdón” y cuyas dos horas y media (creo recordar) se deslizan tras un arranque un poco moroso y preciosista…
Signore parmenio, perché mi hai dimenticato? Speriamo che sia per qualche sciocchezza.
Arrivederci.
José A. del Pozo
Don José A. yo creo que Munny no ha cambiado. Lo más probable es que yo esté confundido y lea mal la película pero Munny sigue siendo la misma bestia que era al empezar la película, porque Munny es “lo humano” y creo que el escritor tiene una opinión bastante realista de la humanidad.
Ben Gunn
Muy bien vista su percepción del final de “Sin perdón”, uniendo la tristeza que rezuma con la traición a la mujer muerta. Yo creo que ese ambiente triste tiene más que ver con todo el desarrollo de la película y su dimensión como metáfora de la humanidad en nosotros.
Yo soy más de “Casino” que de “Goodfelas” y le juro que de ninguna manera veo a los personajes de Pesci como empáticos. Eso sí, Joe Pesci es uno de los mejores actores que conozco.
Leonardi
Lamentablemente usted y yo todavía no nos conocemos personalmente, pero nos conocemos lo suficiente para que usted sepa que yo carezco totalmente de criterio y que me intento cubrir diciendo que son los demás los que no lo tienen. Teniendo esto en cuenta, ya puede usted entender que mi boutade sobre el cine francés es una broma. Mala, pero broma. Lo realmente infumable es la Nouvelle Vague, sólo superada por los Dogma, esa plaga.
No creo que el western esté muerto. “Sin Perdón” vino tras “Bailando con lobos” y, como bien ha listado Rorschach, ha habido unos cuantos westerns notables. Mi favorito de esta nueva hornada: “Open range”.
Lo que está claro es que hay personas que no pueden ejercer de malos. Ni pueden, ni saben. Sólo están preparados para ser buenas personas o personas buenas, como ustedes prefieran.
Uno de esos es Neo.
Buenas noches.
Roy Batty
Yo creo que el amor de su esposa muerta no es el motor de la vida de Munny, de serlo, Munny no iría por ahí matando inocentes. Todos los muertos de la película salvo Ned, el amigo de Munny, son inocentes.
Me parece muy interesante el que casi todos hemos visto la película y que la interpretemos de forma tan distinta. Me parece que Peoples deja sin dibujar al personaje y da pie a estas discusiones porque el está pensando que le funcione aún mejor su metáfora sobre la humanidad. Los personajes no son personas, son personajes y en algunos casos, como éste, se intenta crear un arquetipo de lo humano. Creo que lo consiguen.
Jon Juaristi
Maestro Juaristi, me confunde usted con Leonardi.
Buenísima la cita que, si no le importa, reproduzco para mayor gozo de todos:
-Little Bill Daggett: Cuanto tiempo, Bob. ¿Te has quedado sin chinos (que asesinar)?
-English Bob: Little Bill, bueno, creía que tú estabas…, pensé que habías muerto. Veo que te has afeitado la perilla.
-Little Bill Daggett: Seguía saboreando la sopa dos horas después de tomarla.
-English Bob: De hecho, lo que escuché es que te caíste del caballo, borracho desde luego, y que te rompiste el puto cuello.
-Little Bill Daggett: Yo también oí eso, Bob. Mierda, incluso pensé que estaba muerto hasta que me di cuenta de que sólo era que estaba en Nebraska.
Luca Brassi
Piedad.
Don Rorschach, han pasado veinte años desde el estreno de Unforgiven. De la selección que usted ha hecho, me sobran todas salvo Open Range, como a don Parmenio, y dos películas que no son estrictamente westerns: Ned Kelly, el film sobre el bandolero australiano, y la mejor de todas ellas, The Three Burials of Melquiades Estrada. Las demás, originales y nuevas versiones, dejan mucho que desear. Una golondrina no hace verano, y por desgracia el género no tiene nada que ver, ni en cantidad, ni en calidad, con las décadas doradas de los cuarenta y los cincuenta.
D. Parmenio, para que lo sepa, no solo han opinado hoy sus amigos sino también unos desconocidos, pero en este caso usted ha quedado confundido con el señor del sombrero blanco:
D. Leonardi, el público tampoco es hoy el que era en los cuarenta y los cincuenta. Ni la moda, ni la sociedad, ni la industria cinematográfica. Ford, Peckinpah y Leone están muertos. Tampoco en esas épocas se rodaba cada año un Río Bravo o un El hombre que mató a Liberty Valance. Acepto, cómo no, que casi todos los títulos que he citado le parezcan mediocres, como mucho. Si he sido capaz de relacionarlas de memoria es porque a mí me han gustado, más o menos, todas ellas. Pero hay muchos otros títulos que ahora mismo no recuerdo. Así que, desde mi humilde punto de vista, creo que el western aún tiene pulso. Ya ve usted que en esto, como en lo de las bondades de la nouvelle vague, también discrepamos.
Pieta? E che cos’è quella roba? Vi prego di parlarmi in modo cristiano.
Bueno, D. Parmenio, quizá lo mío con DeVito/Santoro sea una rareza que deba hacerme mirar. Hay algo que me fascina en la vitalidad anárquica y el desprecio por las más elementales normas de prudencia de los dos personajes. Al contrario que los gángsters de Coppola, los de Scorsese viven vidas completamente amorales, la noción de honor ni les roza. Pero se divierten, vaya que sí: dinero fácil, mujeres guapas, la emoción de robar y el placer incomparable de ser temido. Les vemos cometer actos de crueldad que nos sobrecogen, pero tenemos la sensación de que los muy cabrones se lo pasan en grande. Creo que Scorsese quiere que nos horroricemos de su brutalidad y que sintamos a la vez cierta envidia culpable.
De acuerdo en que Casino es también una gran película y en su valoración de Joe Pesci: un coloso, con una capacidad asombrosa para cambiar de registro.
Bueno, para la comida de mañana estoy preparando michirones. Como necesitarán un par de horas de chup-chup a fuego lento, aprovecharé el tiempo repasando a otro de esos malos empáticos que dice d. Parmenio. Les leo luego.
Yo creo que el amor de su esposa muerta no es el motor de la vida de Munny
Tiene razón, difícil que un carnicero de la talla de Munny tenga de repente debilidades sentimentales. Pero se pasa años en su sórdida granja soportando penurias, lejos del mal camino. Por algo debe ser. Quizá la explicación sea prosaica: pasados los años del exceso de testosterona, una vida de borracheras, tiros y roces con la muerte deja de tener gracia. Munny no sería el primero ni el último que confunde el cansancio de los años con la voluntad de reformarse. Y como se conoce y sabe que la cabra tira al monte, piensa que una mujer, cualquier mujer siempre que tenga carácter y sea mínimamente sensata, puede servirle de asidero contra ocasionales tentaciones de volver a las andadas.
Cuando su esposa comete el imperdonable feo de morirse, no le queda otro remedio que impostar un enfático culto a su memoria como triste sucedáneo de su tranquilizadora presencia. Se tiene miedo y la lápida es como un talismán que uno acaricia en momentos de peligro, sin mucha convicción en su eficacia. En el fondo, incluso en sus años de granjero pacífico, Munny es un hombre sin lazos. La promesa a su mujer encubre un compromiso consigo mismo que sabe frágil y condenado a la larga a fracasar.
Gentes pútridas que se matan entre sí.
Shaná tová don JON.
¡Feliz 5773!
tenía ya las tripas un poco revueltas, pero al tropezar con este hito:
Los valores positivos asociados al personaje consiguen hacernos olvidar sus gustos gastronómicos. Como nos pasa con Arcadi Espada.
me deshice en carcajadas y no en arcadas.