Lindo Gatito
Qué gran cosa fue el cine como referente sentimental para mi generación. Los chavales de mi pueblo que íbamos los domingos a ver las películas que nos divertían y apasionaban no teníamos ni idea de que estábamos ante un arte narrativo y una forma de cultura que ya estaba arraigada en toda sociedad civilizada, formando parte de su paradigma, de su matriz nutricia. De esas cosas serias nada sabíamos quienes íbamos a participar de la farsa, de la aventura, de las hazañas de los héroes en aquellas funciones que recibían las “calificaciones morales” de 1, para los más pequeños, y la de 2 para los que empezaban con las crecederas (esos anuncios juveniles de lo que serían los dolores reumáticos cuando se hicieran mayores… mucho mayores), porque las de 3 y 3-R (y no digamos las de 4) nos estaban absolutamente vedadas.
El caso es que no nos perdíamos ni una y participábamos con bulliciosa algarabía de los lances, las batallas, las peleas, los rescates… siempre del lado del “chico”, claro, que triunfaba sobre el “malo”… que era indispensable como contrapunto y cuya ausencia nos habría sumido en un desconcertante aburrimiento.
Los “malos”, no lo sabíamos entonces, eran los que nos atraían con su vértigo desinhibido. Para ser derrotados, sí, naturalmente, por supuesto, faltaría más… pero no sin antes haber dejado su estela transgresora flotando por el ambiente argumental, como una tentación siempre más atrevida, atractiva, salvaje, que la virtud indispensable que debía triunfar a toda costa por el bien del equilibrio emocional de nuestros espíritus en barbecho.
Puro Yin-Yang. No lo sabíamos tampoco, porque Lao Tse no formaba parte de ninguna referencia, pero tampoco hacía mucha falta. Las polaridades estaban más o menos explícitas y no podía haber BIEN sin un buen MAL al que enfrentarse. Naturalmente, encarnados en cuerpo mortal, porque de las cuestiones metafísicas no teníamos, por aquel entonces, ni barruntos.
De modo que el BIEN tenía su representación en “El Chico” y el MAL en “El Malo” (Había ejemplos de la vertiente femenina, por supuesto, merecedoras de justas recensiones, pero ahora estoy hablando de una memoria sentimental en la que lo que no había más cera que la que ardía y no hay ni el menor animus discriminandi por mi parte, que nadie sospeche otra cosa).
Y uno de los MALOS que nos volvieron locos a los chavales fue Rupert de Hentzau, el pérfido conde que había secuestrado (tras emborracharlo convenientemente) al Rey de Ruritania, Rodolfo V, teniéndole prisionero en su castillo de Zenda para que no se presentase el día de su coronación y propiciar así (con la promesa de grandes privilegios en la corte) que el hermano bastardo del Rey, mayor que él, reclamase la corona que creía merecer por ser el primogénito.
Con lo que no contaban los urdidores de tan pérfido plan es con la azarosa presencia en el reino de un caballero inglés, un poco cabeza loca, Rodolfo Rassendyll, emparentado lejanamente con el Rey (Aventurillas venéreas de un antepasado) y, por el milagro de unos genes nada recesivos y dominantes, parecido al monarca como una gota de agua a otra.
La trama era de las que se quedan en las infantiles cabecitas. El inglés, incitado por los protectores del Rey, acepta suplantarle en la ceremonia de la coronación para que no peligre la estirpe, dando un tiempo extra a los leales para intentar el rescate del verdadero titular del trono, un hombre débil cuya afición a las francachelas y a los buenos vinos habían llevado al país a una crisis sin precedentes.
Bueno, no les voy a contar la película, que todos ustedes ya habrán visto en su día, sino la eminente creación que del malvado Hentzau hizo ese magnífico actor que fue James Mason, un “malo” no mal encarado ni de diente retorcido, sino elegante, ceremonioso, exquisitamente educado en la dispensa de sus crueldades.
En una versión anterior que se hizo en el cine de la novela de aventuras de Anthony Hope, dirigida por John Cromwell (excelente, adictiva, en su género. Un folletín a la altura de los de Dumas, de la que la versión de Thorpe es casi un calco plano a plano… pero olvídense del concepto de “plagio”, que como me enseñó mi profe de literatura: “sólo es lícito cuando va acompañado de asesinato”), Rupert de Hentzau fue interpretado por Douglas Fairbanks Jr. Vi esa versión ya de adulto y me gustó muchísimo. Cromwell fue un gran director con una filmografía muy estimable que ha resistido la sanción del tiempo con calificación de notable. Pero en cuanto a las encarnaciones de Hentzau, la de Fairbanks ni color con la de Mason. Un verdadero abismo.
Les pondré dos ejemplos, para que calibren la dimensión del personaje en la creación inimitable de James Mason.
Su faceta de donjuán, cuando está en la labor de seducir a la amante del aspirante al trono, el urdidor de toda la trama contra su hermano:
“Odio que me mientan las mujeres; nunca lo han hecho, siempre las he mentido yo”
Y la apoteosis de la lucha entre los dos máximos representantes de las polaridades morales de la historia, el “bueno”, Rassendyll (Stewart Granger), y el “malo”, Hentzau (James Mason). Un espectacular duelo a sable de crecientes dificultades, en donde el noble arte de la esgrima se entrevera (por parte del “malo”, naturalmente) con añagazas y trampas impropias de una conciencia caballerosa. Pero es que Hentzau, de caballero, sólo tiene la apariencia, cuidadosamente cultivada, pero sin que interfiera son su verdadera esencia, la de la pura vileza.
Es de esa justa final de donde proviene el segundo ejemplo para calibrar hasta qué punto Hentzau era un “malo” químicamente puro. En medio de los fragores del combate, que nos añadían a los espectadores unos imposibles diálogos sin desperdicio, a guisa de notas al margen (Cuando se pelea no puede mantener ninguna conversación, a lo sumo alguna imprecación mascullada, pero esa es otra de las virtudes del irreal, artificial y apasionante buen cine, que nos propone las mayores improbabilidades como acontecimientos de lo cotidiano, de ahí su irresistible atractivo), los luchadores se interpelan:
Hentzau: ¿Por qué no se está fijo en un sitio y lucha? Rassendyll: “El que sabe escurrir el bulto”, ¿recuerda? (Unos cuantos mandobles, fintas, paradas, mientras Rassendyll quiere ganar terreno con un claro propósito)
Hentzau: Usted intenta llegar al puente, ya he matado a otro que lo intentaba.
Rassendyll: Un hombre indefenso, claro.
Hentzau: ¡Claro!
Hay que ver la expresión que compone Mason en ese momento, como diciéndose: “¡Pero mira que preguntan tonterías estos ingleses! ¡Claro que indefenso! Y mejor si hubiera estado dormido y por la espalda. ¡Pero este pisaverde, ¿quién se creerá que soy?!”.
Rupert de Hentzau fue mi segundo “malo” en el tiempo, tan atípico que ni siquiera muere en el film. Se escapa. Con un par. Hubo otros, intermedios, entre Wilson el pistolero y él, naturalmente. Pero no que me dejaran registro alguno en la memoria, como lo consiguió James Mason, a quien no tardé en ver en otro rol de “malo”, pero esta vez “con causa”, con una dimensión trágica, protagonizando al Capitán Nemo en “20.000 leguas de viaje submarino”, de Richard Fleischer. Aún lo vería muchos años más tarde, con la misma elegancia ominosa, en “Con la muerte en los talones”, del gran y bromista Sir Alfred Hitchcock (creo que no era “Sir”, entonces, pero como si lo hubiese sido siempre).
El personaje fue el gran protagonista en la novela de Hope que siguió a “El prisionero de Zenda”, titulada precisamente con su nombre, “Rupert de Hentzau”, con una trama mucho más dramática y por lo tanto más difícil de llevar a un cine de género como el de aventuras de “capa y espada”. Sólo hay versiones de esa segunda parte en el cine mudo, pero ni Cromwell ni Thorpe la consideraron posible, para no rematar una maravillosa aventura de final agridulce (el “chico” tiene que renunciar a la “chica”, una Deborah Kerr de apacible belleza) con un final en clave de tragedia griega, por más que pletórico de romanticismo, que los aficionados, en ciernes o más veteranos, no habríamos sabido entender en toda su dimensión.
Quienes quieran enterarse del asunto, que se lean las dos novelas. No se arrepentirán.
Mientras tanto, píllense en los videoclubs que todavía subsisten, o en los puntos de venta habituales de los Grandes Almacenes (no son caras), las dos versiones que les he comentado, las de John Cromwell y Richard Thorpe y véanlas a placer, disfrutando de los sencillos placeres de la vida y el cine (Y, por favor, olvídense y manden al Averno a “El estrafalario prisionero de Zenda”, una supuesta parodia sin la menor gracia, un baldón en las carreras de Richard Quine, su director, y de Peter Sellers, su principal intérprete).






Buenos días a todos.
In memoriam
Ejem, ejem…¿Y el nombre del autor de la entrada de hoy? Yo ya lo sé, pero es que soy muy cafetera del tema.
Buenos días. Fresquito, haciendo honor al clima por el que otrora cogió fama de veraneo ideal el paisito.
Traigo primero este de Ussía, de actualidad olímpica y muy cabal:
El peluquín
Ignacio Camacho, en la cruda realidad.
Manteles en el campamento
Ruiz Soroa, analiza un nuevo libro sobre Mario Onaindía:
Necesitaba una patria
Juaristi,reclamando austeridad:
Menos
Buenos días a todos.
Yo recordaría también el mini homenaje que se hace a esta historia en “La carrera del siglo” de Blake Edwards. Con Jack Lemmon en el doble papel del Rey y su doble, en este caso el Profesor Fate, el malo de la película. Tony Curtiss como el bueno impoluto, Peter Falk y Natalie Wood.
Aunque es una escena ajena a la historia del prisionero, es de destacar la batalla de tartas con lo que iba a ser el postre del banquete de coronación.
Un saludo.
P.J.Ramírez constatando y clamando por cómo finalmente los alemanes están ganando aquella lejana guerra mundial. Menudo panorama:
Ni siquiera un poco de hielo
esparlanchín: hombre que maneja hábilmente la espada en los duelos mientras mantiene una fluida conversación con el otro contendiente.
¡Qué malo más bueno! ¿Y el autor de la entrada?
Con su permiso, por si están aburridos
Buenos días
¿quién será el autor?
¿quién será?
Vengo de dónde Navarth, qué tío, no se lo pierdan, por si están aburridos dice el muy…
Que obsesión con los rusos se maneja el hombre. En Bilbao (de donde no salgo) los rusos son unos pasteles muy especiales.
Gracias don Navarth, gracias don Lindo, gracias miss Cat.
Mi hijántropo cumple dieciséis, mayoría de edad para mí.. Me voy pues al norte de Burgos a llevar regalos y a hacer un arrocito y como vengo de can Navarth y de la Argos me bañaré en las heladas aguas del río Jerea mientras dialogo con mi híjulo de cómo morir o matar a los dieciséis.
Pues la parodia de El prisionero de Zenda en la Loca Carrera del Siglo es para vivir momentos familiares donde la risa no da tregua (si al final habría que hablar del profesor Fate…)
Buenos días.
Esparlanchín dice don Luigi.
El hombre no descansa ni los domingos de agosto.
Ya no sé qué decirle don LUIGI, ya no sé cómo mostrar mi admiración.
Lo haré a mí manera:
ESTOY PROFUNDAMENTE ORGULLOSO DE HABERLE CONOCIDO
Y VIVA LA MADRE QUE LE PARIÓ Y SI ALGUNA VEZ LE VEO LE DARÉ UN MORREO
Don Lindo
Puesto que ha ido usted hoy a un malo “moderno”, le recuerdo que le falta George Sanders. Que ese fue malo por antonomasia, y no hay más que verle en Eva al desnudo, en Rebecca,en El Retrato de Dorian Grey, Incluso Walt Disney le puso su voz a Shere Kahn, el tigre malvado de El Libro de La Selva , y sólo un retorcido como Rossellini, capaz de hacer cambiar de figura y de carácter a Ingrid Bergmann (¡que pecado Stromboli!), le puso a hacer de prota masculino “bueno” en Te Querré Siempre”…
Claro que usted es bastante más joven, y seguramente esas películas tardaría en verlas, por no haber alcanzado la edad necesaria. ( Yo sí las vi mucho antes)
Y como no me conformo con la ausencia de las chicas malas ; Le recuerdo a una de las más malas de mi juventud : Patricia Laffan : La Popea de Quo Vadis, ( que le dejaba al Nerón de Peter Ustinov como un corderito en comparación con ella ).
Buen domingo para usted, para Doña Pussy, para Don Artanis, y para todos los que sigan aquí, sin irse de veraneo. De los que están de veraneo, como me dan mucha envidia, prefiero olvidarme hoy.
¿Que veo? Azofaifa, ¿qué es aquesto? ¿Y mi autoría de autor para que me defienda la SGAE? ¿Y mi nombre de Durecell, o sea, de pila, rubricando la pergeñatura, que mis trabajos me ha costao? ¿Y las notas a pie de página, explicativas, que parece ser que el @#€$%! WordPress de los ¶■÷¢£¥®▄ no admite? Me quejaré a mi sindigato. Pero les completaré por mi cuenta la informaçao antes de retarle al Patrón a un duelo de punteros láser, que no son con las espadas Jedi, vale, pero el mío lo he modificado para que al rozas las zonas erógenas de mi contendiente, estas se activen para que ejerzan, cuando sea menester, durante un tiempo extra, digamos tres minutos (con Charlize Theron no podría combatir. Si han visto ustedes su casi debut en “Celebrity”, de Woody Allen, sabrán que es un duelo imposible de ganar):
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Aquí, los textos con “notas” (entre corchetes, que son esos paréntesis antipáticos, rectos y reñidos con lo curvo, como diseñados por Rafael Moneo):
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[...] De esas cosas serias nada sabíamos quienes íbamos a participar de la farsa, de la aventura, de las hazañas de los héroes en aquellas funciones que recibían las “calificaciones morales” de 1, para los más pequeños, y la de 2 para los que empezaban con las crecederas (esos anuncios juveniles de lo que serían los dolores reumáticos cuando se hicieran mayores… mucho mayores), porque las de 3[¹] y 3-R[²] (y no digamos las de 4[³] ) nos estaban absolutamente vedadas.
[...] Y la apoteosis de la lucha entre los dos máximos representantes de las polaridades morales de la historia, el “bueno”, Rassendyll (Stewart Granger) , y el “malo”, Hentzau (James Mason). Un espectacular duelo a sable[5] de crecientes dificultades
………
[1] “Para mayores”.
[2] “Para mayores con reparos” (Obviamente, ahí faltaba una “coma” – “Para mayores, con reparos” –. Los “reparos” no los llevaban puestos los mayores que iban a ver esas pecaminosas películas, sino que eran la admonición de los cuidadores de almas, que advertían de la posibilidad de que, yendo a ver esos licenciosos espectáculos, nos cascabeleasen las bajas pasiones que tan severamente nos anunciaban como antesala del Infierno, con lo que era preciso recurrir al sacramento de la confesión para limpiar las manchas. La absolución siempre se obtenía, naturalmente, nada que objetar a la generosidad de nuestros pastores. Lo problemático venía con lo del “propósito de enmienda”, porque en cada estreno de pelis con tan disuasorio marchamo, los cines volvían a llenarse, irremisiblemente. La carne, ya se sabe, es débil).
[3] “Gravemente peligrosa” (La primera de la que tuve noticia con semejante advertencia fue “Duelo al sol”, de King Vidor. Recuerdo una clase con nuestro profe de francés, el reverendo padre Eustasio, sacerdote escolapio, que se avino a conversar con sus alumnos acerca de esas calificaciones. Nos explicó pacientemente quienes podían ver y quienes no las películas, según las calificaciones. La del 1, todos, las podíamos ver todos. Las de 2, los de cursos superiores a los nuestros… y algunos de los repetidores. Y las de 3 y 3-R, sólo nuestros papás y eso a veces, según. Y no dijo más. Yo le pregunté, pensando que se le había olvidado, que quién podía ver las películas de 4. Me contestó, severa y tajantemente: NADIE. Me quedé perplejísimo, imaginándome el cine Capitol, donde se había estrenado esa semana el notable “Western”, proyectando en la pantalla ese abominable film con el patio de butacas y el que llamábamos “gallinero” –¡Qué tiempos!– completamente vacío. Una escena buñuelesca mucho antes de que hubiese conocido la obra del genio de Calanda).
[4] Su nombre real era James Stewart. Se lo tuvo que cambiar por razones obvias. No era hermano de Farley Granger.
[5] Dos grandes esgrimistas, Granger y Manson. Curiosamente, Stewart Granger es protagonista de otro de los grandes duelos, maravillosamente coreografiados, de la historia del cine, con la reputación de ser “uno de los mejores”. Es en la película “Scaramouche”, de George Sidney (el de “Los tres mosqueteros” de Gene Kelly) otras de las grandes adaptaciones de una novela de aventuras, la de Rafael Sabatini con, este sí, uno de los mejores comienzos literarios que jamás se han escrito: “Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco”. Esta vez la lucha es a florete, contra otro de los “malos” de antología, el Marqués de Maynes, soberbiamente interpretado por Mel Ferrer (también un gran experto en esgrima). El combate tiene un crescendo que corta el aliento, hasta un final con una sorprendente apoteosis. Una secuencia genial, extraordinaria, electrizante, inolvidable.
¡¡Mardito roedore del Guorpré y de mis torpes zarpas!!
La “nota” [4] era aclaratoria, naturalmente, de:
[...]el “bueno”, Rassendyll (Stewart Granger).
Cuando ponían una en sesión de tarde mi padre decía: “esta es de batirse” y ya nos daba igual que el duelo fuera más falso que un billete de 2.50, había ruido de espadas, ágiles movimientos y siempre diálogo entre los duelistas, Él siempre me decía que el que mejor se batía era Douglas Fairbanks y yo estoy de acuerdo.
La primera película que yo vi en color en televisión fue El Prisionero de Zenda año 1973.
Buen post, D. Lindo. Un saludo
Buenos días. ¿Soy el único que ve el nombre del autor encima del artículo (debajo de los carteles)?
D. Lindo, el uniforme ese más que de nazi parece de portero del Ritz.
O de chófer, porque en la serie Downtown Abbey, el chófer irlandés llevaba uno igualito, con guantes y todo, pero de otro color. Seguramente el portero del Ritz lleva más galones.
El Mal en Argosto
+
Gracias, Tumbaollas. Sólo decirle que yo también experimento el orgullo de haberle conocido. Y que espero precavido el posible momento en que me vea. Y que pase un feliz día del cumpleaños de su hijo (You’re sixteen)
Dos desacuerdos capitales con mi querida amiga de las 10:19 am.
“Claro que usted es bastante más joven”, y seguramente esas películas tardaría en verlas, por no haber alcanzado la edad necesaria. ( Yo sí las vi mucho antes)
¿”Bastante más joven”? ¿Que servidor no había alcanzado la “edad necesaria”? ¿Que las vio ella “mucho antes” que yo?
No quiero incurrir ni en la menor descortesía, pero ne lo crea ustedes ni una palabra a mi amiga, que es muy “canchera”, como dicen los argentinos. Nos llevamos MUY POCOS AÑOS, una cantidad tan exigua que es prácticamente despreciable. Yo no había alcanzado la “edad necesaria”, ni aún lo he hecho (y si no me creen pregúntenle a mi odontóloga, que vigila periódicamente mi muela de leche, no saliendo nunca de sus asombro al testármela tan firme y rozagante). En cuanto a que vio las pelis a que se refiere “antes que yo”, apostaría el cerebro de un papión (o en su defecto el de Gaspar Llamazares) a que no, que yo soy espectador de cine de cuando me colgaban las piernitas desde las butacas del “Teatro Lemos”, que lo tenía pegadito a casa y no me perdía ni un estreno, antes de la irrupción de esa “clasificación moral” de la que he comentado.
El segundo desacuerdo es con su comentario:
“[...]Y como no me conformo con la ausencia de las chicas malas ; Le recuerdo a una de las más malas de mi juventud : Patricia Laffan : La Popea de Quo Vadis, ( que le dejaba al Nerón de Peter Ustinov como un corderito en comparación con ella ).
¡¡Pues menudo “corderito”, cuando le echa las manos al cuello, y no con intenciones libidinosas, precisamente!!
Casualmente ha anunciado usted a mi siguiente “malo”, que ya me lo leerá, si me hace la merced. Y, efectivamente, Patricia Laffan tenía una “presencia” de muy, muy malvada (ayudada por la presencia de dos guepardos (creo recordar… ¿o eran leopardos?) bastante inquietantes, por que la señora no se conformaba con gatitos poco disuasorios. Pero era, no me lo negará, muy “florero”, tirándole los tejos a Marco Vinicio y rebotándose mucho (pero sólo mostrándolo por la mirada pérfida, nada de ataques de histeria depredadora) por la nula respuesta del soldado, que estaba colado por los huesos (y lo que le rodeaba) de Lygia, esa cristiana que se hacía la estrecha y le mantenía a raya (claro que con un guardaespaldas como Byddy Baer, las intentonas de ligue escaseaban asaz).
¿Popea más mala que Nerón? Sor Fátima del Espíritu Santo, al lado de él, no me diga, hombre, digo, mujer, digo, chica…
“Buddy Baer”, joer, no “Byddy”. Se me va a aparecer en sueños y me voy a despertar aullando, empapado de sudor.
No he tenido el gusto por una aversión irracional a Stewart Granger. Todo lo que le hiciera o hiciese James Mason me parece bien. Pedazo de análisis D. Lindo. El lunes me la compro espoleado por sus palabras y trataré de superar la fobia.
Esta tarde parto al cine a ver “Prometheus”. No se, no se … pero es ver una nave en el espacio y se me hace el pompis pepsicola …
Buenos días.
Ya que he empezado a decir tonterías, les cuento que me ha llamado la atención el nombre de un ciclista español. Le han sacado varias veces por la tele porque se le cayó el sillín de la bici mientras corría. Pues bien, el muchacho tiene un apellido vasco sin lugar a dudas, pero sus progenitores quisieron rizar el rizo y le pusieron el nombre de “Hodei”, pero yo creo que se pasaron porque si ves ese nombre sólo, piensas que es el de un levantador de pesos de Mongolia, antes que de un nativo del País Vasco.
Esto le demuestra a D. Benja, que la manía de la “euskaldunización” a ultranza no es solo de los que él llama “apañoles”, ya que hay otros que tienen que ser más vascos que nadie. Supongo que en el III Reich también habría esa obsesión por ser más ario que el vecino.
Estos días pasados no enlazaba la webcam de la bahía desde el Hotel de Londres porque está estropeada y nadie la arregla. Buscando buscando, he encontrado esta otra, creo que desde el Ayuntamiento, y que se la traigo ahora, para que vean el tiempo lluvioso y fresco que disfrutamos, lejos de agobios atufantes del clima al uso en “el resto del estado”, sobre todo hacia el sur, clarinete:
Llueve…
Tripulantes de la Argos que nos van a visitar en los próximos días, se impone el chubasquero y el paraguas, obviamente.
Don Lindo
Hombre, digo, joven, digo, chico :
El pobre Nerón de Peter Ustinov era un artista frustrado, y no reconocido. ( Petronio le destrozaba con la crítica a su música). En cambio, Popea, mirando a través de esos cristales coloreados (¿o eran piedras preciosas planas?), esa no tenía excusa.
Estos días se conmemora el aniversario de la muerte de Marilyn Monroe. En un blog del DV, de otro cinéfilo empedernido ha publicado esta entrada en su homenaje . Como trae nada menos que cinco números musicales de la estrella, lo enlazo, para mitómanos al uso:
Blog de Ricardo Aldarondo
Buenos días
Pues a mí -será por la actualidad-, se me viene a la mente: el inolvidable Tony Leblanch y sus clases de tráfico al albur del pincho del tortilla, el timo de la estampita…. Y sobre todo, “Alí Babá y los Cuarenta Principales”.
Por cierto. No sólo nostalgia, sino añoranza y angustia al no poder ver cine “del de verdad”. Aunque socológicamente interesante, cuanto se puede ver hoy en cines y televisiones: la influencia de los lobbys y el “nuevo orden mundial”. El mundo gay hasta en dibujos animados, y unas series donde todo se deja a lo virtual, a lo fantástico, a la ficción, a lo anormal, a lo zafio, a lo cutre, a la muerte, al mal gusto. ¡Métete todo eso para el cuerpo, y luego pregúntate porque el de Oslo andaba donde andaba, y los porqués el personal ande “como putas cabras” por la vida.
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Pero lo que me traía hoy aquí (por la sensibilidad de D. Santiago por estos temas), es la portada de LA GACETA y su información en relación con la hoja de ruta etarra.
En marzo de 2008, y en una conferencia a raíz del homenaje-exposición itinerante, en memoria de Miguel Angel Blanco, el Sr. Mayor Oreja, ya desarrollaba la teoría País Vasco-Kosovo
¡Impresionante lo de este hombre! Porque sabemos quien es, sino parecería el “autor intelectual” de la hoja de ruta etarra. Parece como si fuese él el que les escribe los guiones. No hay vaticinio, teoría, planteamiento que no exponga, que al final sea cuanto sucede.
Me ha llamado la atención esa “visualización” anticipadora del Sr. Oreja. ¡Será por eso que -como otros ilustres-, D. Mariano no lo quiere ver ni en pintura. ¡Alguien decente y con dignidad a mi lado, va de retro!
Se me olvidó apuntar: la conferencia fue en Salamanca, en el Palace Hotel….y estuve presente.
Masón, malo: José Luis.
El asunto de las 3-R me ha hecho recordar un pasaje inolvidable de mi ya dilatada existencia.
En 1963 yo era ¡Ay! Un niño de 10 añitos de edad, y me encontraba “recluido” en un internado Claretiano de la ciudad del Betis. Un venturoso sábado, nos reunió el sacerdote encargado de la moral colectiva, cuyo pomposo título: “Padre Espiritual” no necesita de mayores comentarios, para en una larga sesión aleccionarnos sobre la película que íbamos a visionar en el cine del colegio Antonio María Claret. La proyección no era otra que: “Del rosa al amarillo”, de Manuel Summers, que relataba en dos partes los amores de la infancia (Rosa) y de la senectud (Amarillo). El Padre Espiritual nos instruyó largo y tendido (aunque en realidad ocupábamos pupitres de a dos) sobre lo escabroso de los amores infantiles que íbamos a presenciar, advirtiéndonos que en ningún caso debíamos llevar a cabo tales experiencias, ya que en caso contrario, y sin ninguna duda, cualquier trato de tipo sexual o no tan sexual, y como dicen los jueces “solos o en compañía de otros” inevitablemente conllevaría un proceso de licuación de nuestro cerebro con resultados irreparables. Instintivamente busqué con la mirada a un compañero que ocupaba la cama anexa a la mía, y que era un chico bastante más espigado y desarrollado que yo, cuyo nombre omitiré, y en ese momento imaginé el contenido de su cerebro, más cercano al del mar Mediterráneo que al conglomerado de sesos que se supone poseemos, ya que el tal compañero era más que un buen aficionado a los placeres solitarios.
La película, más que verla, la escruté con premeditada delectación, y es por ello que nunca volví a verla, pero tengo en mi mente perfectamente identificado cada fotograma de la misma. Tal cosa no es merito de servidor, es merito del Padre Espiritual, que consiguió en mí despertar la curiosidad por “las cosas de la vida”
D.JQ y Dª AMELES citan, y citan bien, la parodia (esta sí, genial) que de “El prisionero de Zenda” hace Blake Edwards en “La carrera del siglo”, lo mejor de esa cinta, puritito homenaje. Lástima que Spielberg no sea muy de “remakes”, que seguro haría una estupenda y dinámica actualización de la trama.
Buenos días a todos. D. Lindo, Ruperto de Hentzau ha sido uno de los malos que más me impresionaron en mi adolescencia. Era un malo elegante y muy, muy malo. Incluso en sus pensamientos. Muy retorcido. Pero también me impresionó mucho otro malo también interpretado por James Mason en una película para mí memorable. El traidor secretario del embajador inglés (creo) de “Operación Cicerón” No ha vuelto a ver esa cinta pero no la he olvidado. Ni su memorable final.
un gran texto, Don Lindo. Qué bien desentrañado y contado Hentzau.
Acaso el salto cualtitativo q el cine post-moderno aporta es que esa seducción del Mal ha sido hasta el extremo llevada, orientando la visión de muchas películas desde la fascinada y “fascinante” visión del psicópata transgresor de turno, lo q no ocurría en los grandes clásicos. Lo que va del Wayne de La diligencia al Lecter de El silencio. En fin:
“Grititos de Sharapova, que llegan al alma” en http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com
Buenos días. Enhorabuena a don LINDO por sus estupendas entradas de malos.
Yo les traigo un video de malos de otra clase, un programa que se emitió ayer en Telemadrid sobre los sinuosos mecanismos que desembocan en crisis económicas, desde un punto de vista liberal. No es la desregulación de los mercados, sino todo lo contrario, es la excesiva intervención de los gobiernos, onmipresente en todas las decisiones económicas a través de la política y de los bancos centrales, que coartan e impiden el funcionamiento lógico del mercado y la iniciativa individual, casi casi al nivel de la planificación soviética.
Vía @rodriguezbraun
¿Ven? Esto es lo que ocurre cuando a un cinéfilo/cinéfago le dan rienda suelta para escribir sobre lo que le gusta: que empieza a darle a la tecla y acaba pariendo una reseña monumental, una declaración de amor al malo a la altura de la mejor cabalgada hacia el crepúsculo. Chapeau, d. Lindo. Es un lujo tener a bordo a gente como usted, para quien la excelencia es una actitud cotidiana.
Y disculpen que meta la morcilla, pero parto hacia la playa y no querría dejar de enlazar la charlotada del día: “Soy el último exiliado del franquismo”.
“En mi juventud, lo único que hice fue pelear contra la dictadura. Soy juez desde los tuétanos(sic) y comencé mi ejercicio profesional después de la Constitución(resic), al contrario de algunos de los que estaban en ese tribunal —el Supremo—. No he bebido de otras fuentes(más sic, esa concordancia) más que de la lucha contra los totalitarismos, por activa y por pasiva, despierto y en sueños. No sé si ellos pueden decir lo mismo.
El día que toque hacer la semblanza de los mejores tontos del cine, guárdenme a este, que tiene película propia.
Muy buenos días a todos.
Enhorabuena D. Lindo por su entrada. Me ha traído a la memoria otro malo que también se defendía bien con la espada, sable, pistola y todo lo que pueda hacer pupa a un contrincante, no siempre ha hecho de malo en las películas, está a caballo entre Oriente y Occidente, con rasgos de ascendencia mongola, me refiero a Yul Brynner, su papel de malo, malo, de verdad, es uno en que solo usa el gesto y la palabra, como Ramsés II en “Los Diez Mandamientos”, hacía falta ir acompañado del terror de Yahveh para no jiñarse en la presencia de ese Faraón, ¡qué mirada! ¡qué entrecejo! ¡qué ritus en la boca!e ¡qué pose en el trono! ¡Oh Cielos, qué horror! (Trsitón).
En el artículo que nos trae Dª Pussy a las 9,02, Ussía parece haberse informado en Gara sobre la equipación de la joven medallista en aguas bravas. Se equivoca.
http://www.libertaddigital.com/deportes/2012-08-03/las-tretas-de-gara-para-eliminar-espana-del-casco-de-chourraut-1276465389/
Tengo que reconocer que no soy un gran “cinéfilo” – bueno, ni gran, ni nada, ya que desde mi más tierna infancia; y digo tierna, porque la vida me ha hecho desde mi adolescencia hasta mi post-adolescencia de 48 años, más duro, el cine no fue una de mis grandes aficiones. La culpa no la tuvieron los “malos” de las películas; la tuvieron “ellas”: las malas de las películas. Yo llamaba “malas” a todas las actrices que aparecían en cualquier película que visualizaba (lo normal es que fuera en La primera, ya que al ser de pueblo, la Segunda no se cogía). No había película que no se “jodiera” por la presencia de una mujer. Si la cosa iba bien…,sin problemas: el bueno llevaba una vida tranquila, todo le salía bien, vivía en un remanso de paz, todo lo que emprendía le funcionaba; aparecía la costilla de Adán de turno y se fastidiaba el quietud, la el descanso y el bienestar. Que si esto, que si lo otro, que si se metían donde nadie las llamaba, que si a criticar a este, que si a poner de “chupa de domine” a todo lo que se menea… Total,: ¡que se jodió la película!.
Así que la irrupción de las “malas” en el séptimo arte ( creo que por este motivo no está considerado como un arte más cercano al número uno) fue lo que originó en mi el rechazo a disfrutar del cine; ya que solo era capaz de aguantar un film hasta la aparición del llamado “sexo débil” (que debe de ser nominado así porque se rompe la primera vez que se usa).
Creo que soy un “misogino cinéfilo”, ya que yo sí voy a misa, pero no al cine.
Pdt 1 : Chicas, no se me abalancen a la “guyular”, que si no, no voy a poder cambiar mi opinión sobre “las malas”.
Pdt:2: No pongo ningún emoticono, por si acaso no “me se” entiende.
Pdt 3: ¡Arpías!
En la estela de D. Rorschach, con permiso. El día de los tontos guarden sitio también para Invictus. También tiene lo suyo.
http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/tomas-gomez-miseria-moral-y-politica-65188/
Siempre fué James Mason mi malo favorito, qué le vamos a hacer. Norna ha nombrado Operación Cicerón, película que me atrapó a los 10 años en el Cinefórum. Y que a lo mejor ha dado lugar a mi afición por las novelas negras.
En elegancia solo Sanders se le aproximaba. Mason era el malo malvadamente exquisito. Por cierto, ¿Se acuerdan de Con la muerte en los talones
D. NEO, ya puse ayer, contestando a mi amiga que se pone años, una cita de “Provervios”. Repásela, que parece escrita pensando en usted. Y descuide, que aquí a la yugular sólo salta el conde Drácula y a veces se lleva una sorpresa al hincarle los afilados y largos caninos (una endodoncia a esas piezas tiene que costar un huevo) a algún dipsómano entusiasta. Sale del trance con una tajada eminente y cuando se transforma en murciélago se va pegando una toñas contra las paredes, los alféizares, los árboles del bosque, que llega perjudicadísimo a su castillo transilvano y con el firme propósito de pegar un gran golpe a un banco. De sangre, naturalmente, pero sin RH negativo (Todavía recuerda cuando mordió a un Jeltzale y pasó una época poniendo en sus tarjetas de visita: “Konde Drákulagoitia”).
Este habría que ponerle entre los malos estilo Torrente, creo.
http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-08-05/el-mini-gorila-rojo-sevillano-ii-o-estas-con-el-o-eres-su-enemigo-1276465486/
¡¡Madre del amor hermoso!! ¡¡¡Cuñada del amor perverso!!! “PROVERVIOS”, con “Uve” de acémila. Corrijo: “Probervios”, que hay días en que uno no está para nada.
D. Lindo se le ha vuelto a ir la tecla proverbial.
Buenos días-tardes.
Estupenda entrada don Lindo y también la de ayer de don Artanis. Sólo van tres malos pero me parece que van a salir del tipo de películas que gusta a los hombres. No creo que haya muchas mujeres que tengan entre sus preferidas películas de aventuras o westerns. Por eso cuando pienso en mis “malos” yo los encuentro en el tipo de películas que a mí me gustan. Como doña Viejecita hoy y don Nodoycrédito hace dos días yo echo de menos a las “malas”. Especialmente a las no tradicionales, porque es muy difícil bordar un papel de “mala” con una cara de ángel (Joan Crawford tiene más mérito cuando hace de buena no de mala). A mi me parecen dos personajes inquietantes los de Olivia de Haviland en “A través del espejo” de Siodmak , Jean Simmons en “Cara de ángel” de Preminger y sobre todas Anne Baxter con pinta de mosquita muerta en “Eva al desnudo” de Mankiewicz.
Ana ya no tendrá que aguantar cosas como estas:
¡¡¡Ahí vá!!! BELOSTICALLE se ha puesto caprichoso y ha inaugurado nueva entrada con una rareza. Va de un extrañosanto con W doble.
Hoy, San Oswaldo
Les traigo a otra especie de besugos.
Saludos y enhorabuenas a D. Lindo por tan pasional comentario acerca de villano tan característico…
Cierto que es uno de esos casos de novela tan revisitada por el cine y tan bienlograda que, en las últimas ocasiones sólo ha podido hacerse como parodia, ya desaprobada por nuestro autor de hoy. (Las Cuatro Plumas o Beau Geste, son otras de esas piezas aventureras que se han ido revisitando cada par de décadas…) Puestos a hacerla como comedia, los 40 minutos de “La Carrera Del Siglo” son hilarantes e incluyen una variante sobre el desenlace de la huída del malvado
(¡SPOILER, SPOILER!)
haciendo que, en su gallardo salto desde la torre, el villano se escuerne contra el bote que le está aguardando abajo…
(FIN DEL SPOILER, SPOILER…)
Toda “La carrera Del Siglo” es un homenaje a los géneros cinematográficos… aventuras, western, comedia screwball, musical… Es una divertida joyita dentro de ese género de “Cine Dentro Del Cine”…
Ciertamente, es asombroso que dos actores tan distintos y desequilibrados en sus méritos congraciasen tan bien en pantalla y más bajo la batuta de un director con escasa personalidad. Mason era un actor que ponía encarnadura en sus papeles; al no ser galán al uso, sus villanos tienen un aire de credibilidad, incluso con Rommell a quien dio vida en dos películas, casi contiguas. Sus personajes “normales” dejaban caer sus máscaras para desvelar rapidamente sus fallas. Granger, en cambio, tuvo la fortuna de (aparte de ser el esposo de Jean Simmons) caer en gracia al género de aventuras, dónde reciben honores media docena de títulos de gran valía e incluso maestría.
La paradoja es qué habría pasado si éste título o “Las Minas Del Rey Salomón” hubieran contado con un realizador de mayor talento, como aquellos de los que sí dispuso en “Los Contrabandistas De Moonfleet” o “La Última Caza”, un western ecologista, adelantado a su tiempo, con un inesperado clímax en el tradicional duelo final y que tiene como villano a un Robert Taylor interpretando a un villano que bien podría merecer uno de estos posts a pesar de su menor celebridad.
Pues bien, la paradoja podría ser que la flauta no hubiera sonado, en caso de haber tenido a un solista de más talento…
Todos estos títulos están ahí… ¡A disfrutarlos!
Querido Don LINDO, de “faltas de ortografía” también vive el hombre. Yo, que cuando escribo sudo la gota gorda por miedo a hacer sangrar los ojos del lector, me acaba de animar a tomarme las cosas con más relajación. ¡Soy una verdadera campeona sobre bestialidades de la pluma!
Don NEO, yo también soy “misógina”. Secundarias y heroínas, salvo excepciones, me chirrían. Una película que veo con placer es “Master and Commanders”. Seré rarita.
Don ARTANIS, Las Cuatro Plumas y Beau Geste hay que leerlas.
Que “salgan del armario” de una vez y reconozcan que son una “Marca blanca” del PSOE.
Porque muchas de sus campañas no tienen nada que ver con la defensa de los consumidores, que es el camuflaje que utilizan para su agit-prop.
Dª REPANOCHA, que la segunda falta iba de coña, mujer…
D. ARTANIS, estupendo comentario el suyo (aquí nos pasamos los laureles sin ninguna cicatería). Yo tengo un amigo que cuando irrumpió en “lo que es” la madurez, tenía puestas sus esperanzas en que se le plateasen las sienes para parecerse a Stewart Granger. Pero constató con consternación que lo que se le blanqueó, totalmente, fue la barba, con lo que al final a quien se pareció, y mucho, fue a Papá Noel.
El tándem Granger/Taylor tuvo un título egregio, también de Richard Thorpe; “Todos los hermanos eran valientes” (No, no ha tenido versión porno: “Todos los hermanos eran calientes”), una película de barcos balleneros de esas que marcan impronta. Y la voz de Granger en español era la habitual, la del actor español Rafael Luis Calvo, que siempre hacía, él también, de “malo”, por esa cicatriz que le partía el labio, además de su envergadura de hombretón. Su voz, tan característica, se la prestó a numerosos astros del cine. Fue Rett Butler (o sea, Clark Gable, nada menos) en “Lo que el viento se llevó” y también el traidor Mordred (Stanley Baker) en “Los caballeros del Rey Arturo” (¡También de Thorpe!). Me encanta volver a oír esa voz tan teatral, esas expresiones completamente olvidadas como: “¡Por vida de…!”.
En cuanto a “Laa cuatro Plumas”, me pasa casi como con las señoras. Me gustan todas. Hasta la última (por ahora), la de Shekhar Kapur, que sin conseguir eclipsar el recuerdo de la de Zoltan Korda, volvía a poner en pantalla la tensión de los clásicos de la aventura romántica.
Parafraseando al malvadísimo Frank de “Hasta que llegó su hora”, en la frase que nos recordó ARTANIS (“Ya que has pronunciado mi nombre…”), ya que la han citado dos de ustedes, les “disparo” la crítica que escribí en su estreno, por si les apetece leerla y no tienen mejor cosa que hacer, aparte de ver los Juegos Olímpicos:
EL VERDADERO VALOR
LAS CUATRO PLUMAS
Director : Shekhar Kappur
No podemos dejar de estar de enhorabuena cuando vemos que, con “Las cuatro plumas”, vuelve al cine, primero en la Gran Pantalla y después al mercado de Vídeo y DVD, el genuino “Cine de Aventuras”, género que ha dejado auténticas joyas del 7º Arte y que tuvo su apogeo en los años 50 y 60 para declinar a favor de otras modalidades narrativas que desdeñaban la épica y que no tenían, como elementos esenciales de la trama virtudes como el “valor”, el “heroísmo”, la “lealtad”…
Es curioso, el asunto de tales virtudes en esta época que nos ha tocado vivir y que son despreciadas como si se las asimilase exclusivamente al estamento militar y no pudiesen ser vividas en otros ámbitos que no fuese “La Guerra” (así, como concepto genérico y universal… a fin de cuentas la Humanidad parece que ha tenido dificultades para desarrollarse en otro medio ecológico que el que ha evolucionado del sopapo hacia el misil, pasando por piedras, porras, hachas, lanzas, mosquetes, “parabellum” y otros métodos de diálogo pura y genuinamente humanos). Es cierto que abundan las historias bélicas en donde se ponen de manifiesto esos valores, pero, como decía el gran Lanza del Vasto, es una lástima que se relajen en tiempos (breves) de paz, porque su ejercicio noble y sincero evitaría precisamente que estallasen los conflictos y que las naciones y sociedades dirimiesen sus diferencias a base de destruir, invirtiendo un “pastón”, lo que luego no habrá más remedio que volver a construir, invirtiendo otra cantidad de dinero impensable, lo que habla del “buen sentido” de la única raza existente: la Humana.
El Cine de Aventuras nos recuerda siempre esos conceptos, unas veces en serio, otras más en broma, pero siempre con una dinámica constructiva que trata de poner en relieve que, a pesar de la miseria moral en la que es capaz de vivir cómodamente, el ser humano puede tener destellos que le rescaten de una existencia infortunada y mezquina.
Y éste film, “Las cuatro plumas”, dirigido por el indio Shekhar Kappur, nos trae de nuevo esta visión de la grandeza que puede sobrevivir en medio del infortunio.
No es la primera vez que este clásico que escribió A.E.W. Mason en 1.902 se lleva al cine. De hecho, ésta es la quinta versión de la novela, el cuarto “remake” que se realiza de tan notable texto. La primera versión histórica (1929) la dirigieron Merian Cooper y Ernest B. Schoedsack, con Fay Wray en el papel femenino, velando armas éste trío para la inmortal “King Kong” que rodarían años más tarde. La segunda versión, la más famosa y notable de todas, fue dirigida en 1939 por Zoltan Korda, que volvió a dirigir otra versión en 1956, titulada “Tempestad sobre el Nilo”, aprovechando descartes de filmación de su primera versión, siendo ésta segunda mucho más endeble y carente de la fuerza y entusiasmo de la primera. Por último, en 1977, fue rodada para la TV una versión absolutamente anodina y lineal que pasó sin pena ni gloria.
Ahora, aunque no consiga ni por asomo desbancar a la primera versión de Korda, sin embargo la adaptación de Kappur vuelve a traernos los aparentemente superados alientos épicos con alguna singularidad de visión sobre la historia, humanizando más a los personajes ingleses que, de un entrenamiento lleno de disciplina de cartón piedra, con brillantes e impolutos uniformes, atacando a la bayoneta calada inermes sacos terreros y monigotes “enemigos”, entusiasmados por los laureles de la idea de “victoria”y los honores de oropel de las medallas, se dan de bruces con el escenario mugriento de la “guerra de verdad”, llena de barro, sangre, dolor, vísceras, mutilaciones, hambre, parásitos y demás elementos que pueblan en la realidad lo que eran sus impostores y vanidosos sueños de gloria.
Harry Faversham, el inolvidable personaje protagonista de novela y film, se hace militar por seguir la saga familiar y destaca entre todos sus camaradas. Pero él no es un “guerrero” y no se siente partícipe del insensato entusiasmo de sus amigos por acudir a la batalla, dándose de baja en el ejército, con lo que se gana una injusta reputación de pusilánime que es significada por las “Cuatro Plumas Blancas de la Cobardía” que recibe de sus tres amigos e incluso de la mujer con la que iba a casarse.
Faversham, al margen por completo de lo militar (y ese es un valor extraordinario tanto de la novela como de las buenas versiones fílmicas que ha tenido), tratará de demostrar que el “valor” no es patrimonio exclusivo de quien viste un uniforme y se ajusta a una disciplina. Un hombre libre puede ser un héroe, por encima de toda consideración castrense y, para vergüenza de quienes le tildaron de cobarde, les demostrará sus prejuicios, sus ideas encorsetadas, la rigidez de sus principios que, lejos de enaltecerlos, no hacen sino restarles humanidad.
Una notable película, ésta última versión del emocionante canto a la amistad y al amor, libres de arbitrariedades. La secuencia del ataque de las fuerzas de El Mahdi a los cuatro flancos de la endeble posición inglesa es de las que hacen época, memorable plano panorámico que recuerda la vistosidad y gloria de los viejos films de aventuras que nunca pasarán, para deleite de todos los públicos, pertenezcan a la generación que sea.
Yo igualito que D. Neo pero luego me gustaron en la vida real, las mujeres, digo. Sean del tipo que sean (malas, pioras o criminalas).
Y las películas-musicales sigo sin tragarlas.
A lo mejor soy más raro que un tonto contando nubes…
Hoy en la misma edición. Tirón de orejas por el cese de la periodista Ana Pastor. Columna de Rosa y Regas. Y otra de Torres Mora (asesor monclovita del PSOE) . Parece El País? Frío,frío…El Correo, señoras y señores. nada que ver con el celuloide. Tan real como la vida misma
Buenas tardes a todos, Patrón D. Santiago y remería. Felices vacaciones, Patrón.
En especial buenas tardes a D. Artanis y a D. Lindo Gatito quienes, en sustitución de D. Santiago, me están entreteniendo este mes de agosto con recuerdos que tenía casi olvidados en algún cajón del desván en que se ha convertido mi memoria. Gracias a ambos. Ellos (con sus “malos”) y el resto de ustedes (con sus comentarios), me están proporcionando muy buenos momentos. Momentos de deleite. Como la muela de leite del Sr. Gatito a las 11:38 a.m. (*)
Para compensar, el más que necesario recordatorio de D. Rubín de Cendoya (gracias D. Rubín), me vuelve a poner en la realidad. Realidad pasada, la de la página de Mª J. Grech. Pero presente hoy en día, aunque en forma más sutil. Sin muertos, por fortuna.
Sutiles son también algunos de los malos que recuerdo de entre las “pelis” que he visto. La maldad de Robert Christopher Walken y Caroline Helen Mirren en “El Placer de los extraños” me resulta repulsivamente refinada. Sórdida. No he estado en Venecia. Pero la “peli” me creó, de forma inconsciente, una imagen inquietante de tan bella ciudad.
—————————– O ——————————-
(*) Con el bochornazo que estos días hay en la capital de la Costa Verde, me apetecía darme un paseín por la neverra.
Del enlace de mi “cazabesugos” favorito.
El portavoz de Facua, Rubén Sánchez, ha dicho que “por obligación y convicción moral” no cejarán en su defensa de la sanidad y la educación pública y, en entre otros asuntos, en su rechazo a la subida del IVA, y ha advertido de que si son excluidos del registro de asociaciones de usuarios recurrirán a los tribunales.
Más claro, agua con gaseosa.
¡Pero qué regalo, este coleccionable! Que nunca acabe este agosto; y si se acaba, que lo conviertan en blog.
Una de las personas menos enteradas de cine que conozco se llama como yo, se viste como yo, anda como yo y se me parece del todo…
Ahora, con esta guía y tal pareja de expertos me puedo redimir.
Vi mi primera película en la Catequesis parroquial. Título: “Los ojos de Satanás”.
¡Qué chillidos, qué risas histéricas! Sobre todo en la bancada de las chicas, a la usanza de aquel tiempo, cada vez que aparecía el par de ojos satánicos.
Así pues, mi primer ‘malo’ de cine: el mismísimo demonio.
La proyección se cortaba al menos entre rollo y rollo. Digo al menos, porque casi siempre se cortaba también en pleno rollo.
El orden de los rollos era bastante aleatorio, porque ya solían venir cambiados en las cajas. Recomponer la trama mentalmente, o bien no tenía mayor dificultad, o carecía de interés.
Don Juan, el cura, también nos echaba películas de Tom Mix (‘Tómix’, en lenguaje hablado). El cine, ya entonces, era en color: un rollo negro, otro azul, el siguiente sepia, incluso los había rojizos y algún viraje más, creo recordar. Porque esto que digo sí que era muchos años antes que lo que fabula Doña Viejecita.
¡Cuánto cine visto sin fuste a lo largo de mi vida! Ahora, con este coleccionable ya puedo volver a la filmoteca.
Mi gratitud a los maestros Lindo Gatito y Artanis. Dos entendidos, y los dos suevos: SUEVIA FILMS nos visita en carne y hueso, pero sobre todo en pura inteligencia.
(¡Al cine, con dos suevos, Belosti!)
D. Belosti, tiene usted otro correo. Aprovechando su pase, recuerdo que en pleno franquismo había un actor secundario que tenía el nombre artístico “suevo” de Xan das Bolas, y que yo sepa, no sufrió el destierro por esa causa.
Comentario a la noticia de Vacua, digo Facua:
elpiratabarbanegra
lo que me fantaba oir, esta jente son unos verdaderos fascistas, no toleran la critica, esta jentuza que se creera que estan por encima de los demas mortales, quieren hacer lo queles de la gana y amordazar a los que estan encontra de ellos, ya vieron la cantidad de multas contra el 15m para intentar acallarlos y amedrentarlos, lo intentante de todas las formas posible tapar la boca a la jente, esta jentuza se caga en la democracia cada dia.
El “exiliado”.
Antes de irme a dar un paseo para combatir el bochorno, les dejo mi ración de comentarios fuera de contexto.
El rover Curiosity llegará (si todo sale bien) a Marte mañana lunes seis de agosto hacia las siete y media de la mañana (fecha y hora de España).
En la página del Mars Science Laboratory tienen enlaces para conectar su ordenador con NASA TV. En ese canal harán un programa especial, que empezará a las cinco y media de la mañana del lunes (fecha y hora de España, una vez más). ¡Ojo! No verán imágenes del amartizaje (perdonen el “palabro”). Simplemente será un programa especial con noticias, comentarios, vídeos e imágenes de archivo. Para ver las imágenes grabadas por Curiosity habrá que esperar. El enlace a la página es el siguiente:
http://mars.jpl.nasa.gov/msl/participate/
En esa misma página pueden ver un vídeo que la NASA ha titulado, algo “peliculeramente” Siete minutos de terror. Una cortometraje de algo más de cinco minutos con entrevistas y una animación simulando el viaje y la llegada del Curiosity a la superficie marciana. Como dice Tom Rivellini “Con que una sola cosa no vaya bien, se acabó el juego”. (Mi traducción es más bien libre que literal, disculpas). El vídeo tarda bastante en cargar. Si están interesados en verlo, tengan paciencia.
Y hoy al anochecer, unas horas antes de la llegada (entero o en piezas, preferentemente lo primero) a Marte del Curiosity podrán ver, si el tiempo acompaña, un bonito espectáculo. Marte, Saturno y Spica (la estrella más brillante de la constelación de Virgo) formarán un triángulo sobre el horizonte oeste:
http://ciencia.nasa.gov/ciencias-especiales/29jul_marslanding/
Les leo a la noche.
Esta noticia la esconde el Pravda en la información autonómica: ¿Habría hecho lo mismo si hubiera sido al revés?
Buenas tardes
Repito mi post de las 2:22 p.m. pendiente de moderación por un cambio en el nick con el nick sin cambios a ver si así sale.
Estupenda entrada don Lindo y también la de ayer de don Artanis. Sólo van tres malos pero me parece que van a salir del tipo de películas que gusta a los hombres. No creo que haya muchas mujeres que tengan entre sus preferidas películas de aventuras o westerns. Por eso cuando pienso en mis “malos” yo los encuentro en el tipo de películas que a mí me gustan. Como doña Viejecita hoy y don Nodoycrédito hace dos días yo echo de menos a las “malas”. Especialmente a las no tradicionales, porque es muy difícil bordar un papel de “mala” con una cara de ángel (Joan Crawford tiene más mérito cuando hace de buena no de mala). A mi me parecen dos personajes inquietantes los de Olivia de Haviland en “A través del espejo” de Siodmak , Jean Simmons en “Cara de ángel” de Preminger y sobre todas Anne Baxter con pinta de mosquita muerta en “Eva al desnudo” de Mankiewicz.
Doña Viejecita ¿le parece a usted “mala” Ingrid Bergman en “Stromboli” y “bueno George Sanders en “Te querré siempre”? Hace mucho que no las he visto pero recuerdo como una de las mejores películas que he visto la primera y el personaje Ingrid Bergman como el una mujer atrapada en una pesadilla pero no “mala”.
Sin embargo el que me resulta muy antipático es George Sanders en la segunda película de Rossellini. De hecho yo lo elegiría junto con Albert Finney en “Dos en la carretera” de Stanley Donen como personajes perversos por ser tan desagradables con sus mujeres (dos actrices que bordan ambas películas como de costumbre).
Dña. Frannyglass0, decir de la Simmons en Cara de ángel que es “inquietante” es quitarle muchos galones de golpe. Menudo personaje la jovencita, y cómo embauca al tontorrón que encarna Mitchum.
Hay una categoría entera de “malos de cine”, que son las “esposas que buscan perjudicar al legítimo”. Billy Wilder nos brindó algunos ejemplares memorables en Testigo de cargo y en Perdición. También en las distintas versiones de El cartero siempre llama dos veces (llámese Jessica Lange, y mejor aún llámese Lana Turner). Y, más recientemente, destacaría a Linda Fiorentino en La última seducción, a Jennifer Tilly en Bound o a Virginia Madsen en The hot spot (*). Pero, como abundar, este tipo de malosa abunda cosa mala (también en el cine, claro).
(*) Pongo títulos originales porque en España fueron retituladas alegremente como “Lazos ardientes” y “Labios ardientes”, y habría quedado algo cacofónica la cosa.
Tiene razón don Rorschach pero es por no repetir tanto la palabra “malo/a”. Lo cambio por “pérfidas”.
Creo que ya se ha mencionado en alguna ocasión, pero un malo bastante sugestivo es el sheriff Quinlan, en “Sed de mal”.
Muchas gracias por su propaganda, Don TUMBAOLLAS. Saludos.
Buenas.
Ojalá la maldad estuviese circunscrita al entretenimiento del celuloide en este caso. Hay una maldad real, verdadera, que aquí soportamos cada día. Menudos guiones se podrían hacer con una noticia como la que les traigo.
No, si al final el problema será la inexistencia del director de arte
Hay malas de película y películas malas y también hay películas guarras y guarras sin adjetivar.
Una mala guarra
No se trata de Sylvia Koscina, no.
No quiere salir la muy chonal
D. Asturianín…
Me permito entrar de nuevo para congratularme de hallar a otra persona a quien le haya dejado “mal cuerpo”, “El Placer De Los Extraños”…
Aclaro… dejar “mal cuerpo” es -en mi diccionario- un elogio… quiero decir, que inquieta. No me atrevo a deducir si el film le ha “gustado” o no. A mí, sí (tiene detractores que usan el convencional argumento de la superioridad de la novela de Ian McEwan.)
La obra de su director, Paul Schrader (para muchos, más del 50% del talento de la mítica “Taxi Driver”) es una obra que miro con cierta devoción a pesar de sus irregularidades. Pero “El Placer De Los Extraños”, que ciertamente tiene una pareja de “malvados” de lujo que vd. cita, junto con la maravillosa banda sonora de Ángelo Badalamenti (habitual de David Lynch, compositor del tan tarareado tema de “Twin Peaks”) es una obra que provoca… eso… inquietud. Paladeas que algo amargo aguarda en el fondo, hasta que el desenlace confirma todas las malas vibraciones que esa Venecia oscura, oculta.
Podría hacerse, cualquiera de los interesados que nos lean, un miniciclo titulable “Venecia Oscura”. Aparte de la evidente “Muerte En Venecia” y la citada por D. Asturianin, así a vuelapluma, incluiría “Eva” de Joseph Losey -aunque ha envejecido fatal-; también la negra comedia “Mujeres En Venecia” de Mankiewicz y un buen giallo (género de terror con caldo de cultivo italiano) “¿Quién La Ha Visto Morir?” Y -sin dudarlo- “Amenaza En La Sombra” (Don’t Look Now!), hoy ya estimada como película de culto y que supera en grado de inquietud a “El Placer De Los Extraños”.
Y ya que los cinéfilos estamos verborrágicos (con perdón para los que no lo son) y con un pie en el estribo de la literatura, aprovecho para decir que ha habido tantos autores, adaptados tantas veces, de cuyas obras se ha rodado basura u obras profundamente irregulares y ahí está la obra de Daphne Du Maurier, que sin descollar notablemente, fue capaz de sugerir piezas como “Rebeca”, “Los Pájaros” y ésta “Amenaza En La Sombra”…
Los hay con estrella y los hay estrellados…
Doña Franyglasso
Ingrid Bergman me pareció inaguantable en Stomboli. Una película que no volvería a ver aunque me pagaran por ello. Es una actriz que siempre me pareció monjil y tiesa, pero en esa película (que encuentro detestable), Rosselini le dio uno de esos papeles de histérica tipo las rusas de Dostoyevsky, que siempre están dispuestas a sacrificarse, a entregarse y a inmollarse por quien no las necesita , y encima le hizo adelgazar ( era tipo armario, y le hizo ponerse cintura de avispa , que no le pegaba nada ).
En cuanto a George Sanders en “Te querré siempre ” me parece que tiene un papel muy parecido al del hijo del Doctor, y marido de Ingrid Thullin, en Fresas Salvajes, de Bergman. El clásico marido, harto, y un poco insoportable, pero , para mí, el bueno.
Machista y antigua que es una.
Doña Frannyglaso, la pareja se está reservando. Tienen todo un agosto por delante. Verá la de bruxas que nos traen los galleguiños.
Recuerdos de hembras estilo Jane Greer, femme fatale que transforma la faz impenetrable de Robert Mitchum, en una mueca de dolor, apenas perceptible, en el film noir “Retorno al pasado”. Y la sensual Kathleen Turner de “Fuego en el cuerpo” torridificando a William Hurt en plena canícula.
Por otra parte, a destacar la iniciativa del maestro Belotiscalle. Qué la fiesta cinéfila del verano, culmine con la puesta en escena de un blog sin fecha de caducidad.
Doña Viejecita, las volveré a ver. Con el paso del tiempo a veces se cambia de opinión.
FEROZ (11:47 a.m), el pobre ciclista del sillín caído se llama HODEI que significa NUBE en vasco.
Pero peor es llamarse ZIGOR, o sea CASTIGO.
Hay que joderse.
Buenas noches:
D. Artanis 8:59 p.m.:
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Sí que me gustó “El placer de los extraños”. Confieso que fui a verla por el reparto y el director, más que por el argumento. Luego ese argumento, combinado con la maestría del director para manejar el reparto y la espléndida partitura, hicieron que quedara en mi memoria una de las películas más opresivas, más sórdidas y más inquietantes que yo haya visto en un cine. ¡Y que guapa la malograda Natasha Richardson!
No menos que Julie Christie en la nombrada por usted “Amenaza en la sombra”. Como usted dijo, las dos películas tienen la virtud de hacerte comprender que algo muy malo va a pasar. En “El placer…” ya lo intuyes cuando Rupert Everett recibe el puñetazo en el estómago. Aunque, hasta ahí, la película aún transcurría más o menos tranquilamente. En “Amenaza…” la cosa es aún más incorpórea. Coincido con usted también en el mayor grado de desazón que provocan las peripecias de Julie Christie y Donald Sutherland.
A la espera quedo de su siguiente malo-malísimo en este mano a mano veraniego entre usted y D. Lindo Gatito.
Disfrutaré. Seguro.
Dª Frannyglass0 7:44 p.m.:
Una de esas “malas con cara de ángel” fue, para mi, Nicole Kidman en lo que aquí titularon Todo por un sueño (“To die for” en el original). El personaje de Suzanne Stone, con su poder de seducción, de manejo de voluntades parapetado detrás de esa cara de no haber roto nunca un plato. Esa mala tan normal, capaz de hacer aflorar los bajos instintos de los que la rodean. El papel de N. Kidman me descolocó aún más porque la seguía recordando como la pobre víctima del psicópata Billy Zane en Calma total. Otro malo que estaba como una espuerta de grillos.
Dentro de unas siete horas llegará a Marte el rover Curiosity, donde continuará con su particular “Odisea del Espacio”:
Hasta mañana. Cuídense mucho todos ustedes.
Adiós, Chavela. Gracias por haber existido.
10 minutos para la 1… Hora de sacar la basura e irse a dormir.
¿Películas en Venecia? No han citado Anónimo veneciano, de Salerno, con Florinda Bolkan y Tony Musante. Y aquella otra, maravillosa, “Locuras de verano”, nada menos que de David Lean, con Katherin Hepburn, y un Rosanno Brazzi en plan ligón, fantástica película veneciana.
Ainsss… que bonitas…aunque no tuvieran malos.
Rorschach, 12:51: Haga el favor de no darnos esos sustos con la basura en la cara, por favó.
La “Amá Guadalupekoa”, gana el campeonato de España de traineras.
Foto increíble
Ya pasada la hora Meiga aclaro que ARTANIS y un servidor no han asambleado ni emaileado ni hablado por el invento de Antonio Meucci (robado por Alexander Graham Bell) para acordar ni sistematizar nada, por lo que no sé nada de su planning (salvo la inintencionada “pisada” de Tommy Udo, que resolvió con la solvencia esperada) y si traerá alguna presencia de alguna diosa del mal. Por mi parte creo ya haber aclarado que no, porque decidí hacer una cronología de la memoria, dentro de las limitaciones del número mahomenos prometido de indicaciones para la derrota veraniega de la Argos, y ellos me vinieron antes que ellas. No es que no hubiese “malas” en mi infancia devoradora de fantasías centelleantes a 24 fotogramas por segundo. Pero es que no me parecía que lo fuesen, por mucho que se empeñasen en ello los protas de la peli disfrutada. Pondré un ejemplo. En la inolvidable y maravillosa “Los tres mosqueteros” de George Sidney había una mala malísima, Milady de Winter, traidora hasta las cartolas y además asesina, que se carga nada menos que a la novia de D’Artagnan, Pero, coñes, es que era Lana Turner, que desde luego estaba para mojar hogaza, pura fuente aspersora de feromonas, aunque llevase encima más fibra textil que en la factoría de los Gobelinos. Ni comparar con June Allyson (la novia víctima) ni con Angela Lansbury (la reina Ana, la de los herretes). Vale, algo muy terrible tenía que haber hecho para que Athos, su marido, estuviese tan rebotado con ella como para mandar que la decapitasen, pero a los espectadorcitos no nos quedaba muy clara la cosa. Aceptábamos la palabra de los mosqueteros, faltaría, más, pero en nuestras tiernas almas quedaba la cosa un tanto oscura.
Las “malas-malas” como “café-café” me llegaron en época más adulta. Es por eso que no las incluiré en mis remembranzas, que ya verán ustedes que son cosa de muchas lunas.
Si ARTANIS, que a fin de cuentas tiene los cartílagos a los que no les ha llegado la hora de la obsolescencia como a mí ya se me está comunicando con inequívocas señales, les trae alguna pájara de cuenta, de esas que pueden ser más del ámbito de sus referentes culturales, serán bienvenidas (bueno, malvenidas, pero que no falten) y será un placer leer sus devaneos, tan instructivos.
El amigo RORSCH (un cinéfilo de pro y nada de contra) nos ha traído un ejemplo de esas peligrosas damas, la interesantísima (y estupenda) “Bound”, de los Wachowsky Brothers, en donde la neumática Jennifer Tilly y la inquietante Gina Gershon (una actriz a la que le cuesta cerrar la boca, y no me refiero a que sea parlanchina) se enfrentaban, precisamente, a un actor que ha interpretado “malos” de lo más cabrón de la historia, el gran Joe Pantoliano, el peor espécimen, por ejemplo, de “Los Soprano” (que ya es decir). Ellas urdirán un plan diabólico, se la darán con queso a la Mafia y todo lo que quieran. Pero la presencia de Pantoliano se las come crudas, aunque termine como termine, que no lo contaré aquí para no destripar nada a quienes les apetezca verla, que se la recomiendo.
En fin, un día que se ha hecho cortito y con paladas muy interesantes, entretenidas y completadoras, como las de D.ASTURIANÍN, D.NODOY, Dª FRANNY, mi amiga madrileña que exagera con su Nick, la divertidísima aportación de Magister BELOSTICALLE, otro Magister, ODOLAPACA, NAVARTH, D. LASLO, el genial LUIGI (su “esparlanchín”, de antología, as usual) y, en fin, todos los que han tenido la bondad de acercarse amistosamente a compartir un rato esas evocaciones, fijadas a la memoria con la poderosa almáciga de la nostalgia.
Don Lindo
Su amiga exagerará con su nick, y vivirá en Madrid, pero nació al pié del monte Ulía, y su corazón sigue en San Sebastián.
Para novelas sobre el particular, recomiendo a los tripulantes que no la conozcan, ‘Royal Flash’, de George Macdonald Fraser, segunda de las trece novelas de Harry Flashman. En esta novela el autor escribe un contrapunto divertido y antiheroico de la historia del Prisionero de Zenda. Gracias, patrón.